El proceso de reestructuración de la deuda externa venezolana podría enfrentar un ajuste en sus plazos proyectados debido a la reintegración formal del Fondo Monetario Internacional (FMI) a las dinámicas financieras del país, un factor que, sumado a las necesidades de reconstrucción tras los recientes terremotos, extendería los tiempos técnicos del plan, según explicó el economista, internacionalista y managing partner de la firma GCG Advisors, José González, durante una entrevista concedida al programa Dos más Dos de Unión Radio.
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González sostuvo que la participación del FMI requerirá una evaluación rigurosa y actualizada sobre la sostenibilidad de la acreencia nacional, el denominado Debt Sustainability Analysis (DSA). Esta revisión se proyecta tras el anuncio de la apertura de una oficina del organismo multilateral en Caracas para el próximo año.
«El mensaje había sido inicialmente que en este caso no iba a participar el fondo, pero de acuerdo a la reunión de ayer (…) y el anuncio de la apertura de la oficina, la lectura es que el fondo regresa al proceso, lo cual lo va a prolongar en función de qué: del duplete sísmico y la necesidad de invertir en la reconstrucción antes que considerar, o considerar la reconstrucción en función del ratio de lo que se va a proponer a los acreedores», aseveró González.
La incertidumbre sobre el monto definitivo del pasivo soberano sigue siendo el eje central de las conversaciones en el mercado de valores. Frente a las proyecciones habituales que situaban la cifra en torno a los 190.000 millones de dólares, nuevos análisis difundidos por medios internacionales como el Financial Times ubican el consolidado global en cerca de 244.000 millones de dólares. Sobre este punto, el economista indicó que la variación responde a la eventual incorporación de nuevos rubros, incluyendo deuda no emitida en bonos, cuentas por pagar comerciales y pasivos judicializados.
Fondos de inversión y flujo de capitales hacia 2027
Respecto a las expectativas financieras y el dinamismo de los mercados privados, González, quien ha liderado misiones de acercamiento con inversionistas internacionales en el país, detalló que la llegada de capitales financieros de portafolio experimentará un ritmo progresivo, proyectándose de forma más sólida para el próximo año.
El analista aclaró que los procesos de inversión requieren evaluar etapas de administración de riesgos y retornos. En ese sentido, destacó que los primeros pasos firmes se registran en el área estratégica y petrolera, como la inyección de 7.000 millones de dólares vinculada a la corporación estadounidense Chevron, lo que sirve de catalizador para el ámbito financiero general.
«Ese proceso va a hacer que los inversionistas financieros empiecen a considerar estructuras y las apliquen. Ahora, ya estando a finales de septiembre (…) ya los portafolios están prácticamente cerrados. Estamos convencidos que el proceso de inversión financiera, más allá de la estratégica o la directa en petróleo (…) debería empezar a verse el próximo año», precisó el representante de GCG Advisors.
Entre las operaciones concretas ejecutadas recientemente en el mercado nacional, González citó cuatro movimientos de envergadura:
- – La inyección de 100 millones de dólares en la plataforma de servicios financieros Cashea mediante fondos internacionales.
- – La adquisición de la marca Tío Rico por parte del conglomerado empresarial Grupo Gilinski.
- – Operaciones de inversión directa en prospectos de extracción petrolera gestionadas por una firma con sede en Texas por un monto aproximado de 400 millones de dólares.
- – El avance continuo de la producción petrolera operada por firmas de capital privado.
Agendas multilaterales en Nueva York y la ruta de la producción
Analizando la presencia institucional de la delegación venezolana en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el internacionalista catalogó como clave los acercamientos iniciales sostenidos con organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el propio FMI. En el marco de estas conversaciones multilaterales, el BID asomó la configuración de un paquete preliminar de asistencia crediticia que superaría los 2.150 millones de dólares.
En cuanto al resguardo de las operaciones comerciales de hidrocarburos frente a eventuales acciones de embargo promovidas por acreedores en el exterior, González enfatizó la trascendencia de ordenar administrativamente el pago de los compromisos pendientes de la República y de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
«El hecho de que se depositen las exportaciones en una cuenta del Tesoro es, por un lado, un tema administrativo, pero por otro lado una protección contra los acreedores que podrían embargar despachos de petróleo o que podrían embargar esos fondos si estuviesen en cuentas privadas. Es preciso atender el problema», subrayó durante la entrevista en Unión Radio.
Finalmente, el analista financiero proyectó que la economía venezolana mantiene un impulso estructural en sus indicadores clave. Estimó que si el volumen de producción petrolera logra situarse cerca de la meta de 1,8 millones de barriles diarios para el próximo período, los procesos de financiamiento y reactivación económica acelerarán sensiblemente su tendencia, consolidando una trayectoria de expansión que proyectó como irreversible.











