Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

domingo, mayo 31, 2026

Venezuela perdió 50% de la productividad petrolera como consecuencia del apagón masivo de marzo de 2019



“La producción de petróleo no se recuperó a los niveles previos a los apagones”, señala el estudio que coordinó el economista Miguel Ángel Santos (Foto Instituto Tecnológica de Monterrey)

Las fallas del sector eléctrico sobre la actividad petrolera en Venezuela es una de las variables que se analizaron en la investigación “Del castigo colectivo a las limitaciones a la autoridad. Repensando el impacto de las sanciones estadounidenses en Venezuela”, realizada por los economistas Miguel Ángel Santos y José Morales Arilla, del Instituto Tecnológico de Monterrey, y Zinedine Partipilo Cornielles de la Universidad de Harvard y publicada por la editorial de este centro académico en los Estados Unidos.

El estudio está en la mira de los expertos del sector eléctrico porque uno de los casos prácticos que aborda se refiere a cómo los apagones -sobre todo a partir de corte masivo que ocurrió el 7 de marzo de 2019- ocasionaron una acelerada caída en la producción petrolera, tal y como se indica en el semanario Exclusivas Económicas.

“Podemos calcular que el país perdió 728.000 barriles diarios de petróleo, aproximadamente el 50 % de su productividad diaria, desde principios de enero de 2019 como consecuencia inmediata de los apagones”, señala la investigación. “Posteriormente, la producción de petróleo no se recuperó a los niveles previos a los apagones y se volvió mucho más lenta, ya que las interrupciones en el suministro eléctrico continuaron afectando al país durante mucho tiempo después”, añade.

Citan como ejemplo que gran parte de la producción se concentra en la Faja del Orinoco, la cual resulta difícil de reiniciar cuando se paraliza debido a que estos crudos extrapesados pueden solidificarse y obstruir los oleoductos si se interrumpe su flujo.

Los autores explican que la mayor parte de la producción en Venezuela requiere de la inyección de vapor para bombear el crudo, este proceso consume mucha energía y depende del acceso a la red del sistema eléctrico nacional tras la reforma hecha en 2007, al inicio de la segunda administración del presidente Hugo Chávez.

En esa oportunidad se le quitó la autonomía que tenía Petróleos de Venezuela (PDVSA) en la generación de electricidad, se optó por un modelo totalmente estatista, centralizado en una empresa única llamada Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y durante buena parte de los ya casi 20 años transcurridos ha estado bajo el control militar con toda la corrupción que la caracteriza en los procesos de contratación sin licitación.

Los investigadores del Tecnológico de Monterrey y Harvard revisaron los datos diarios y específicos de producción por yacimiento petrolífero en Venezuela recopilados por empresas consultoras que monitorean globalmente la actividad de hidrocarburos y se encontraron, que si bien había una tendencia a la baja en la producción, la misma se aceleró tras el apagón masivo de marzo de 2019.

“El menor impacto posible de los apagones en los valores de producción de petróleo entre el 7 de marzo y el 31 de octubre de 2019 fue de 2.300 millones de dólares, lo que representa el 33 % de las pérdidas sufridas durante ese período”, indican los cálculos hechos por Santos, Morales y Cornielles.
El trabajo que también está siendo revisado por los especialistas del área eléctrica en la actual coyuntura porque las fallas permanentes de energía podrían limitar los planes de incremento de producción que tienen los socios transnacionales de PDVSA, comenzando por Chevron, Repsol, Maurel & Prom y ENI.

La respuesta del gobierno interino de Delcy Rodríguez, por el momento, está centrada exclusivamente en la autogeneración y no en una plena apertura del sector eléctrico como une esquema descentralizado público-privado.

Inicio | PETROGUIA

SOÑAR EL ESPACIO Por Douglas Zabala



Hoy toca recordar a Carlos Raúl Villanueva, el gran creador de esa obra maravillosa llamada Universidad Central de Venezuela. Pero para entender su grandeza, hay que situarlo en su tiempo.

 

Villanueva nació en Londres el 30 de mayo de 1900, en el Consulado venezolano. Este hecho curioso se debió a que su padre Carlos Antonio Villanueva, era el jefe de esa representación diplomática.

 

Mientras el país transitaba del siglo XIX agrario al XX petrolero, Villanueva se forma en París en los años veinte, porque cuando apenas tenía los 7 años, su familia se mudó a Francia. Y en la llamada ciudad luz, estudió en el Liceo Condorcet, primero; y luego en la Escuela de Bellas Artes, donde obtuvo el título de arquitecto. cuando la ciudad era crisol de las vanguardias artísticas y arquitectónicas.

 

Ese contexto europeo, marcado por el racionalismo y el movimiento moderno, moldeó su mirada. Pero Villanueva supo trasplantar esas ideas al trópico, con una sensibilidad única para integrar el espacio, la luz y el arte.

 

Viene a Venezuela en 1928, el mismo año de la Generación que protestó contra Gómez. Vivió como profesional la dictadura gomecista, el breve florecer democrático de 1945, la férrea modernización de Pérez Jiménez y el retorno de la democracia en 1958.

 

En cada etapa de su quehacer profesional, mantuvo su convicción: la arquitectura es el arte de construir el espacio para mejorar la vida de las personas. Su legado no son solo edificios, sino una filosofía.

 

La Ciudad Universitaria de Caracas, declarada Patrimonio de la Humanidad, es su obra cumbre. Pero también dejó huella en la Unidad Residencial El Paraíso y la Urbanización 23 de enero, ejemplos de cómo integrar funcionalidad y estética en el tejido urbano y social.

 

Debo confesar que la primera vez que rondé los pasillos de la Universidad Central y su majestuosa Aula Magna fue en 1969, cuando llegué a lo que hoy es su Facultad de Ciencias, aunque entonces estaba llena de estudiantes como yo, de la Escuela Técnica Luis Caballero Mejías. Aquella experiencia de maravillarme por su majestuosa obra me marcó para siempre.

 

Villanueva nos dejó un mensaje claro y vigente: la arquitectura trasciende lo físico; es un medio para fortalecer la identidad cultural.

 

La resiliencia y creatividad que él demostró son cualidades necesarias para enfrentar los desafíos actuales. Recordar su legado es una brújula para soñar con una Venezuela donde la construcción del espacio sea un acto de amor hacia nuestro país y su gente.

 

Texto tomado de mi Serie “Venezuela en Crónica” Libro VI