Los venezolanos y la comunidad internacional somos testigos de una situación institucional insostenible. Tenemos a un presidente ilegítimo detenido en Nueva York, enfrentando graves acusaciones por delitos penales. Sin embargo, el mecanismo constitucional previsto para estos casos sigue paralizado y distorsionado por parte del Tribunal Supremo de Justicia en nuestro país.
La crisis institucional generada por la falta absoluta del presidente no es reciente. El pasado 3 de abril de 2026 se cumplieron 90 días desde la ausencia de Nicolás Maduro en el ejercicio de la presidencia, y el 3 de julio próximo se cumplirán 180 días en los que Delcy Rodríguez ha venido ejerciendo provisionalmente la presidencia.
El plazo constitucional se agotará el próximo mes de julio, y entonces la Constitución manda que la Asamblea Nacional debe declarar la falta absoluta y convocar elecciones en un plazo de 30 días, sin que medie más subterfugio jurídico. Ya sabemos que a Delcy no le corresponde llamar a elecciones; es la Asamblea Nacional la que tiene que declarar la falta absoluta del presidente.
El gobierno de los Estados Unidos, a través del secretario de Estado Marco Rubio, ha trazado un plan para Venezuela que incluye tres fases: estabilización, recuperación y transición y resaltó que “no queremos esperar demasiado. Queremos que suceda, pero tampoco hay que ir demasiado rápido".
Sin embargo, los venezolanos no podemos permitir que esa "prudencia" dilate indefinidamente el retorno a la democracia. La lógica de los norteamericanos es primero estabilizar, pero la transición no puede ser un proceso eterno, ni puede estar supeditada a la estabilización de un gobierno interino carente de legitimidad.
La convocatoria inmediata a elecciones presidenciales pasa a ser el objetivo principal de la oposición, pero no se trata de cualquier elección. Por ello, María Corina Machado ha insistido en que la elección debe realizarse previo a la designación de un nuevo Consejo Nacional Electoral, actualizar el registro electoral y garantizar el voto de millones de venezolanos en el exterior.
Vamos a exigir desde todas las instancias, a que la Asamblea Nacional, cumpla con su deber constitucional y declare, a más tardar el 3 de julio de 2026, la falta absoluta del presidente, conforme a los artículos 233 y 234 de la constitución.
Que, de manera inmediata, se convoque a elecciones presidenciales dentro de los 30 días siguientes, tal como ordena la carta magna. Que se instale un Consejo Nacional Electoral con rectores designados de común acuerdo entre todas las fuerzas políticas, sin vinculación con el gobierno interino.
Que las fases de transición culminen cuanto antes, dando paso a lo único que puede devolver la legitimidad al estado venezolano: unas elecciones libres. Las instituciones no pueden permanecer en un limbo jurídico perpetuo. La soberanía reside en el pueblo, y el pueblo debe ser consultado. no más demoras.
¡Elecciones ya! Y que mi voto decida.