Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, agosto 15, 2026

Arturo Gabriel Mengual de Torre: La generación petrolera olvidada (1935-1975)


“Honor a quien honor merece”

Las sociedades con alta autoestima y motivación al logro son capaces de reconocer su historia y cultura, entre otros elementos. La palabra reconocer es un palíndromo, es decir, que se lee igual al derecho o al revés, pero lo fundamental no es lo que dice la palabra en sí, sino la actitud de una persona para reconocer a otra sus fortalezas y sus dones.

La industria petrolera, la gran desconocida

Para la vasta mayoría de los venezolanos, la industria petrolera se conoce a través de la habitual conducta de llenar el tanque de gasolina a precios inigualables, irrisorios cuando el dólar se cotizaba a 4,30 bolívares, en comparación con su valor internacional para la época. También era conocida para aquellos que transitaban por las carreteras de la costa oriental del estado Zulia, o las carreteras del norte del estado de Monagas. Por ejemplo, se veían las cabrias, los mechurrios quemando gas, los balancines en tierra o en el lago de Maracaibo, los patios de tanques de petróleo o productos, entre otros equipos e instalaciones como las refinerías en diversas regiones del país. Solo una minoría de venezolanos conocía a fondo la industria petrolera transnacional en Venezuela entre los años 1920 y 1975, fecha de la nacionalización petrolera en el país. Entre ellos se encontraban la generación pionera de profesionales de ingeniería, técnicos y obreros venezolanos que trabajaban para la Creole, Shell, Gulf, Mobil, Texaco, entre otras empresas transnacionales petroleras.

También estaban los académicos de las universidades relacionadas con el tema, los funcionarios de los ministerios de Fomento y de Minas de Hidrocarburos, así como los intelectuales, los políticos y delegados sindicales de diversas ideologías.

La conducta proactiva del trabajador venezolano petrolero

Richard Monin, trabajador norteamericano de Creole, en su monografía Cuando la lata de agua costaba un real, (Lagoven S.A., Caracas, s/f), sobre los campamentos petroleros del país, explicaba acertadamente una conducta sine qua non del trabajador venezolano para la época. Tal vez sea una de las sobresalientes fortalezas que tiene el gentilicio venezolano y que muy pocas veces se reconoce.

Parafraseando la información que nos brinda Monin y usando el lenguaje de las ciencias gerenciales actuales, concluimos que los venezolanos demuestran una capacidad particular para comprender los protocolos de trabajo de tecnologías complejas, como también para buscar soluciones bajo presión operativa y administrativa, a la vez que muestran una clara disposición para asumir responsabilidades en condiciones de riesgo, propias de la industria del petróleo.

La industria petrolera transnacional venezolana

Venezuela siempre fue un país petrolero. En sus entrañas estaba y está el oro negro. El Zumaque 1 (1914) y el Barroso II (1922) fueron los célebres pozos petroleros que iban a sellar el presente y futuro del país. Las principales empresas petroleras extranjeras llegaron con cuatro ingredientes fundamentales para desarrollar el sector petrolero a un nivel inimaginable para la época y las próximas seis décadas: gerencia, tecnología, capital intensivo y fuerza laboral con formación y experiencia. Ni el Estado venezolano, ni las empresas privadas tenían las condiciones objetivas para participar en este negocio, solo el recurso humano venezolano, que crea, mantiene, mejora y transforma una empresa, una industria o un país, participaba en la industria petrolera transnacional.

Las organizaciones de recursos humanos de las empresas petroleras extranjeras se percataron de esto y comenzó el proceso de la empleabilidad de venezolanos, a partir de la década de los 40 hasta la de los 70, haciendo énfasis en características conductuales de entrada como:

  • Valores de integridad, responsabilidad y disciplina.

  • Inclinación a estudiar las ingenierías críticas de los hidrocarburos.

  • Capacidad para aprender protocolos de trabajo e idiomas.

  • Adaptabilidad a sistemas tecnológicos no existentes en el país.

Fue así como un grupo considerable de esa generación de venezolanos fue empleado y formado en geología, ingeniería de petróleo, química, refinación y negocios, entre otras carreras, en universidades de Venezuela (UCV y LUZ), de Estados Unidos (Tulsa, MIT, Stanford, Oklahoma, Harvard, Chicago, Cornell, Los Ángeles, Michigan) y en Inglaterra (Manchester, Oxford).

Algunos venezolanos formados en la industria petrolera transnacional

  • Siro Vásquez (†). Ingeniero de Refinación, Tulsa, Estados Unidos, 1936. Se inició en Creole y fue el primer venezolano y latinoamericano en ocupar la vicepresidencia de Exxon a nivel mundial (desde Estados Unidos, en 1970).

  • Guillermo Zuloaga (†). Doctor en Geología, Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, Estados Unidos, 1930). Fue director de Creole en 1959 y fundador de la Escuela de Geología de la UCV en 1940.

  • Alberto Quirós Corradi (†). Máster en Comercio Internacional, Instituto Politécnico de Londres, Inglaterra. Presidente de Shell en Venezuela en 1974 y de Maraven S.A. en 1976, su intervención en la nacionalización y el cambioorganizacional fue fundamental, así como su desempeño en Agropet (1974-1975) y en la dirección del periódico El Nacional.

  • Guillermo Rodríguez Eraso (†). Geólogo, máster en Ciencias, Stanford, Estados Unidos, 1968. Estuvo al frente de la vicepresidencia de Creole en 1974 y la presidencia de Lagoven S.A. en 1976. Participó activamente en la nacionalización y el cambio organizacional en las filiales.

  • Pablo Reimpell (†). Administrador de la UCV, Venezuela. Comenzó en Shell y posteriormente fue vicepresidente de Pdvsa (1976-92). Considerado el gurú de las finanzas, lideró el cambio organizacional financiero para salvaguardar la industria.

  • Gustavo Coronel.  Geólogo, Tulsa, Estados Unidos, 1955. Se inició en Shell y se desempeñó como director de la primera directiva de Pdvsa en 1975. Fue fundador de Agropet y coordinador del cambio organizacional de las filiales. Reconocido como un referente en la historia de la industria petrolera venezolana.

  • Brígido Natera (†). Geólogo, M.B.A. en Stanford, Estados Unidos, 1968. Se empleó en Creole en 1942 y fue el primer presidente de Pdvsa (1984-86) de acuerdo con el plan de carrera ejecutiva (RYDE).

  • Luis Gusti. Máster en Ingeniería Petrolera, Tulsa, Estados Unidos, 1971. Ingresó en Shell y posteriormente fue presidente de Pdvsa (1994-98). Cambió el modelo de negocio corporativo-operativo y desarrolló la Apertura Petrolera.

  • Renato Urdaneta (†). Ingeniero químico, Syracuse, Estados Unidos, 1951. Sus inicios fueron en Creole y luego fue presidente de Pequiven (1977) y de Lagoven S.A. 1981. Fue líder del milagro de Pequiven (1976-1981).

  • Ramón Cornieles (†). Ingeniero mecánico, Toledo, Ohio. Estados Unidos. Comenzó en Shell en 1950, fue director de Maraven S.A. (1980). Un gran ejemplo de meritocracia, ya que subió de cargos desde la nómina menor.

  • Gustavo Inciarte (†). Ingeniero petrolero, Oklahoma, Estados Unidos, 1957. Entró en Shell y llegó a la dirección de Pdvsa (1995-98). Estuvo al frente de la presidencia de la International Society of Petroleum Engineers en 1999.

  • Héctor Riquezes. Economista, Durke, Estados Unidos, 1958. Luego de sus inicios en Creole, llegó a la dirección de Pequiven (1977) para seguir a la de Pdvsa, 1990. Reconocido como un experto en RRHH en Venezuela y Latinoamérica.

Es justo reconocer el papel de Gustavo Coronel, como tal vez el único pionero y protagonista que ejerce un rol de cronista de la industria petrolera, por la excelente documentación confiable de la historia, cultura organizacional y desarrollo, más allá de los hierros, como dicen los ingenieros que he conocido en mi carrera en la industria petrolera.

Pioneros y protagonistas

La generación de petroleros venezolanos, en el período 1935-1975, se distinguió por:

  • Ocupar la mayoría de los puestos claves o críticos, tanto técnicos como gerenciales, en las compañías petroleras en la década de los 70. Sin esta ventaja competitiva, la nacionalización petrolera de Venezuela, que comenzó el 1 de diciembre de 1975, no se habría llevado a cabo. Esto permitió crear un modelo de empresa pública que gestionaba lo público de manera transparente, eficiente, rentable y sostenible.

  • Asumir la planificación y operación del negocio petrolero venezolano. A partir de 1975, momentos en los cuales Venezuela dependía del oro negro, recaía en los hombros de la referida generación.

Ellos respondieron exitosamente a ese reto y llevaron a Pdvsa y sus filiales a un lugar mundial de relevancia. Esta es la razón de la importancia de esa generación indebidamente olvidada, a pesar de su valioso aporte al país.

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viernes, agosto 14, 2026

Trump extiende sus tentáculos militares en Latinoamérica


Pete Hegseth asiste a las maniobras que forman parte de PANAMAX 2026, en la ciudad de Panamá, el 13 de agosto. Foto: Aris Martinez (REUTERS) | Vídeo: EPV

Al Gobierno de Donald Trump se le puede acusar de muchas cosas, pero no de ocultar sus verdaderas intenciones en América Latina, que pasan por controlar la región. Esos tentáculos de Estados Unidos en lo que tradicionalmente ha considerado su patio trasero se extienden de diversas formas, desde gobiernos más o menos títeres como la Venezuela de Delcy Rodríguez, a alianzas políticas estrechísimas como la Argentina de Javier Milei pasando por las operaciones militares para imponer sus intereses.

Por Luis DoncelCarlos S. Maldonado / elpais.com

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, da ahora un paso más en esa dirección al anunciar que el nuevo Gobierno colombiano de Abelardo de la Espriella, tras solo una semana en el cargo, le ha dado el visto bueno para que las tropas de Estados Unidos actúen en suelo colombiano. También dice que no descarta una intervención militar en Cuba. Son nuevos nombres en la lista de países latinoamericanos en los que el ejército más poderoso del mundo amenaza con campar a sus anchas.

Guadalupe González, analista del Colegio de México, ve en esta situación un “punto de quiebre”. “El eje central de la estrategia de Estados Unidos pasa por restaurar su preeminencia en el Hemisferio Occidental como máxima prioridad, antes que otros escenarios de conflicto como Oriente Próximo, Europa e incluso Asia. Esta es una novedad enorme”, añade.

“Todas las opciones, incluidas las militares, están sobre la mesa”, ha dicho este miércoles en Panamá Hegseth al ser preguntado por los planes de la Administración republicana para Cuba. También ha recomendado a la isla que “preste atención” a la voluntad de Trump de “hacer valer las prerrogativas estratégicas estadounidenses”. Poco antes, el jefe del Pentágono había lanzado un mensaje con la vista puesta en Colombia.

Tras los enfrentamientos de la Administración republicana con el izquierdista Gustavo Petro, la llegada al poder de un presidente ultraderechista anuncia una nueva era de colaboración entre Washington y Bogotá. Y esta nueva etapa se inaugura con un anuncio doble. El secretario de Defensa —nombre oficial del Departamento, aunque él prefiera llamarlo de Guerra— dijo, por una parte, que Colombia le había solicitado que se sume a la lucha contra el narcoterrorismo “autorizando operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas”. Y, por otra, que el país sudamericano se unirá al Escudo de las Américas, una coalición fundada por Trump que con esta incorporación ya contará con 19 países que comparten métodos para luchar contra las redes del narcotráfico en la región.

Todas estas declaraciones no suponen una gran sorpresa. La concepción que la Administración republicana tiene de América Latina quedó meridianamente clara con la publicación el pasado diciembre de su Estrategia de Seguridad Nacional. Allí, decía sin miramientos que Estados Unidos busca “restablecer su preeminencia” en el Hemisferio Occidental. Para ello rescataba la doctrina Monroe del siglo XIX que se resumía en la frase “América para los americanos”. O, en una traducción menos literal pero más fiel a su espíritu, “América para los estadounidenses”.

“En otras palabras, afirmaremos y haremos valer un corolario Trump a la doctrina Monroe”, aseguraba el documento, en una nueva teoría que ha dado en llamarse doctrina Donroe, un juego de palabras entre Donald y Monroe. Según el texto que resume las prioridades de esta Administración, el “corolario Trump a la doctrina Monroe” constituye “una restauración del poder y de las prioridades de Estados Unidos, coherente con los intereses de seguridad del país”. El documento añadía que Washington debe “reconsiderar” su presencia militar en el Hemisferio Occidental.

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