El secretario de la Guerra, Pete Hegseth, sea va a sumar a hacer llamadas periódicas como las que Marco Rubio, jefe diplomático norteamericano, mantiene con Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela. Esto va a reforzar por la vía militar la tutela de Washington sobre Caracas, que de este modo deja de ser solo política o diplomática y adquiere también un componente militar explícito.
Hegseth ya formaba parte del núcleo de altos cargos que seguían el expediente venezolano en la Casa Blanca, según avanzó la agencia Reuters, y su entrada en ese canal directo con Rodríguez apuntala la supervisión del Pentágono sobre un proceso en el que Estados Unidos no solo busca orientar decisiones de poder, sino también controlar su dimensión de seguridad y coerción.
El propio Hegseth adelantó su prioridad en América Latina en la cumbre de Miami que se celebró el pasado fin de semana. El secretario pidió a los países latinoamericanos que adopten una estrategia más agresiva contra los carteles de la droga y advirtió de que EE.UU. actuará por su cuenta si esos gobiernos no los combaten de forma eficaz.
Hegseth hizo esas declaraciones en el Mando Sur de EE.UU., en Miami, durante la primera «Conferencia de las Américas contra los cárteles», organizada por el propio Pentágono. En la reunión participaron representantes de más de una docena de gobiernos conservadores alineados con Trump, entre ellos Argentina, Honduras y República Dominicana.
Rodríguez coopera por completo con Trump y ha facilitado la reapertura del acceso estadounidense al crudo venezolano y la explotación de oro y otros minerales, en un giro que Washington presenta como prueba de sintonía total. El propio Trump la elogió públicamente el sábado al afirmar que está «haciendo un gran trabajo» y que trabaja «muy bien» con los representantes de EE.UU.; además, dijo que si habla así de ella es porque «hace todo lo que le pedimos; si no fuera así, no lo diría».
Al mismo tiempo, Vladimir Padrino López sigue al mando del Ejército como figura de estabilidad dentro del aparato militar, mientras Diosdado Cabello, que conserva poder sobre los aparatos de seguridad y los colectivos oficialistas, sigue siendo una figura imputada y buscada por EE.UU. Dentro de la lista de altos cargos chavistas perseguidos por Washington, Padrino ya no figura con el mismo peso que otros nombres del núcleo duro, en contraste con Cabello.
El Mando Sur de EE.UU. difundió imágenes de una patrulla aérea militar frente a la costa de Venezuela realizada el 6 de marzo, en la que participaron cazas F-35 del Cuerpo de Marines, un avión P-8 de la Armada y un KC-46 de la Fuerza Aérea, en una nueva exhibición de presencia militar estadounidense en el Caribe. Un mensaje oficial acompañó las fotos con una declaración del jefe del Mando, el general Francis L. Donovan: «Nuestra presencia persistente es una prueba de nuestro compromiso con nuestros socios en la región. Estamos siempre vigilando».
Muchos de los líderes militares que acudieron a Florida iban acompañando a sus presidentes, que iban a asistir el sábado a una cumbre con Trump en su club de golf cercano. En ella Trump dijo abiertamente que se quitó a Maduro del poder porque era uno de los mayores narcotraficantes del continente.
Maduro estaba imputado en un juzgado federal de Nueva York por delitos relacionados con el narcotráfico y el crimen organizado. Se enfrenta a un juicio con su mujer que comenzará en semanas vendieras.
Esa misma interpretación expansiva del poder presidencial es la base legal que usa la Casa Blanca para justificar decenas de ataques contra supuestos narcotraficantes en el Caribe y el Pacífico oriental: hasta ahora, han sido 44 ataques a embarcaciones, con al menos 150 muertos.
Un gran despliegue naval, sin precedentes en América Latina desde el final de la Guerra Fría, allanó el camino para la operación militar de principios de enero en la que EE.UU. capturó a Maduro
Esta estrategia militarista de Trump ha recibido apoyo de dirigentes conservadores de la región, como Nayib Bukele en El Salvador. Ecuador realizó esa misma semana por primera vez operaciones conjuntas con fuerzas militares estadounidenses contra grupos de crimen organizado. EE.UU. y Venezuela restablecieron lazos diplomáticos la semana pasada.

