Con la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 se inició el cierre de un oscuro capítulo de la política venezolana, traída a estas tierras convulsas desde los tiempos del “Por ahora» y el «Chávez vive, la patria sigue”. Pero esta acción no bastó para resolver la crisis estructural que padece Venezuela. El aparato del chavismo – madurismo sigue intacto bajo Delcy Rodríguez.
La historia reciente de Venezuela está plagada de procesos negociadores fallidos. Desde el diálogo de 2014 con mediación del Vaticano hasta los intentos en República Dominicana, Noruega, Barbados y México, todos fracasaron por la misma razón: pretender resolver la crisis a puerta cerrada y sin la participación plural de la sociedad civil. Por esa razón tenemos la obligación de exigir no reeditar errores.
Nuestra líder María Corina Machado, ha dejado claro que no participa en el proceso anunciado para agosto, pero con firmeza y toda razón, exige a los responsables de las nuevas conversaciones hechos concretos: liberación de presos políticos, cronograma electoral oportuno, garantías reales para todos los actores y restitución de las instituciones democráticas.
Si bien es cierto que el diálogo debe abordar la catástrofe del 24 de junio con fiscalización conjunta de recursos, también están pendientes que al ritmo de las conversaciones se tomen medidas para recuperar el salario real y el aparato productivo, y se implementen garantías jurídicas para el retorno de los venezolanos en diáspora y los perseguidos políticos.
Las probabilidades de éxito de estas conversaciones bajo la supervisión permanente de los EEUU dependen de que tenga una agenda clara y resultados verificables; y que cuenten con el respaldo de la sociedad civil organizada. Esto significa, reconocer el mandato del 28J.
Es imperativo respaldar las negociaciones como única vía para una transición democrática pacífica. Pero ese respaldo debe ser vigilante y crítico. Apostar al éxito del diálogo es necesario, pero exigir resultados concretos es indispensable para que este no sea una frustración más en la larga lista de la historia reciente del país.

