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Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
La CIA y el Vaticano se aliaron para derrotar al Comunismo en tiempos de la Guerra Fría. Ahora, volvieron a coincidir en Moscú para intentar poner fin a la guerra en Ucrania, el conflicto más cruento que sacude Europa desde la Segunda Guerra Mundial.
Si entonces el papa era Juan Pablo II, religioso anticomunista de origen polaco que colaboró durante largos años con el sindicato Solidaridad, ahora le ha tocado el turno a León XIV, el primer pontífice de origen estadounidense.
Bendita casualidad
La visita del jefe de la diplomacia romana, Paul Richard Gallagher, fue anunciada de antemano, pero la del director de la CIA, John Ratcliffe, fue una completa sorpresa.
Gallagher se reunió el martes con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, con el que no se veía en persona desde 2021, es decir, antes de la guerra.
Mientras el emisario del Vaticano se reunía con Lavrov, un avión militar Boeing C-17 aterrizaba en Moscú procedente de una base estadounidense.
Como las anteriores visitas de los mediadores estadounidenses, Steve Witkoff y Jared Kushner, nunca habían sido secretas, el pasajero número uno de dicho avión sólo podía ser Ratcliffe.
El último jefe de la CIA en visitar Moscú fue William Burns en noviembre de 2021, cuando intentó convencer a Putin de que renunciara a sus planes de invadir Ucrania.
Misión secreta
Por ello, saltaron todas las alarmas. La prensa estadounidense especuló con que Ratcliffe, una persona de total confianza del presidente de EE.UU., Donald Trump, habría advertido a Putin contra un posible ataque contra la OTAN.
Más aún cuando The Washington Post aseguró que el líder ruso está convencido de que el fiasco de la operación militar en Irán ha debilitado a Estados Unidos, a lo que hay que sumar que el proceso de paz en Ucrania está «totalmente estancado», según el Kremlin, lo que allana el camino para una escalada rusa.
Tanto el Kremlin como la Casa Blanca se pusieron de acuerdo en quitar hierro a la visita. Putin no recibió a Ratcliffe, cuyo encuentro con el jefe del Servicio de Espionaje Exterior, Serguéi Narishkin, no tuvo nada de «inusual», según las palabras de este último, quien admitió, eso sí, haber tratado asuntos «delicados».
Trump le siguió el juego al Kremlin. Primero dijo que era un viaje «semirutinario» que no tenía nada que ver ni con la OTAN ni con Irán, y después que no estaba preocupado por una posible provocación rusa contra un país aliado.
Mientras, The New York Times informó que Ratcliffe, quien se jacta de que el ejército ruso ha conquistado sólo un 1 % de territorio en Ucrania desde que asumió el cargo hace 18 meses, urgió a Moscú a detener los combates antes de que la situación en el frente y en la retaguardia alcancen el punto de no retorno.
El Vaticano no esconde sus cartas
La atmósfera de la reunión entre Gallagher y Lavrov fue lo más cálida que se recuerda en estos lares entre un alto funcionario ruso y un representante occidental.
Con todo, Gallagher no se anduvo con rodeos durante la rueda de prensa posterior: «Hablemos claro. Esta guerra tiene que terminar».
«La postura de la Santa Sede es clara: el conflicto no puede ser resuelto por medios militares. Es esencial crear las condiciones para un proceso político y diplomático», señaló.
Eso sí, en línea con los llamamientos de León XIV, exigió a ambos bandos que respeten el derecho humanitario en su trato con civiles y prisioneros de guerra.
Lavrov, que agradeció la «imparcialidad» del Vaticano en contraposición con la ONU, subrayó en declaraciones al diario ruso RBK que durante su encuentro con el emisario de la Santa Sede «no hubo ningún secreto».
También destacó que Gallagher no ofreció «contraargumentos» ante sus afirmaciones sobre el activo papel de Occidente en el estallido del conflicto en Ucrania.
El papa anticomunista polaco
Juan Pablo II mantuvo hasta su muerte en 2005 unas tensas relaciones con Moscú, especialmente cuando intentó crear una diócesis en Ucrania, donde hay más de cinco millones de católicos de rito oriental (Uniatas), lo que irritó sobremanera al patriarcado ortodoxo.
De hecho, Lavrov denunció ante Gallagher la persecución de los ortodoxos fieles a Moscú. Y es que la Iglesia rusa apoya la ‘santa cruzada’ en Ucrania e incluso ha perdonado los pecados a los caídos en acción.
En cambio, las relaciones entre el Kremlin y la Santa Sede han mejorado en los últimos años. De hecho, Putin, un creyente confeso bautizado a escondidas durante la Unión Soviética, visitó el Vaticano en 2019.
Aunque el mejor ejemplo es que el papa Francisco y el patriarca ortodoxo Kiril se reunieron en 2016 en La Habana, el primer encuentro entre líderes de ambas iglesias desde el cisma de 1054.EFE
Los puntos de control en carreteras estarían exentas de la medida anunciada por Rodríguez. Foto: Luis Morillo
Para Luis Izquiel, abogado y criminólogo experto en seguridad, la eliminación de puntos fijos es insuficiente si no va acompañada de una depuración profunda en los cuerpos policiales. A su juicio, sin supervisión institucional ni mejoras salariales, la corrupción podría migrar de las alcabalas al patrullaje.
Caracas. Prometida como una solución para erradicar los abusos y profesionalizar la función policial, la eliminación de alcabalas fijas en las ciudades vuelve a la palestra pública tras el anuncio realizado el 25 de agosto pasado por la encargada del Ejecutivo, Delcy Rodríguez.
Sin embargo, al limitar la medida al perímetro urbano y omitir las vías interurbanas, aquellas que conectan distintas ciudades, y las carreteras troncales, la disposición deja estos tramos bajo un limbo normativo.
Ante la falta de un marco legal claro, surge la incertidumbre sobre la vigilancia en las rutas nacionales, señaladas con frecuencia como escenarios de extorsión y abusos de poder.
Luis Izquiel, abogado y criminólogo experto en seguridad analiza las implicaciones de esta orden oficial. Foto: Francisco Bruzco.
En entrevista con Crónica Uno, el abogado y criminólogo, especialista en la conducta criminal y los sistemas de seguridad, Luis Izquiel analiza las implicaciones de esta orden oficial.
El especialista advierte que eliminar los puntos fijos es insuficiente si no se ejecuta una depuración profunda, un proceso de sanción y expulsión de funcionarios corruptos, en los cuerpos de seguridad. A su criterio, sin una supervisión institucional efectiva ni salarios dignos, la corrupción simplemente migrará de las alcabalas al patrullaje continuo.
— La encargada del Ejecutivo anunció la eliminación de las alcabalas policiales en áreas urbanas sin hacer mención de los puntos de control en las carreteras. ¿Esta delimitación deja desprotegidas las rutas troncales e interurbanas —como la vía hacia Táchira—, convirtiéndolas en «zonas grises» propensas a la extorsión?
— El anuncio de la presidenta interina tiene que ver con las alcabalas en las ciudades, dijo ella. Por lo tanto, uno podría entender que las alcabalas en las carreteras del país están exentas de esta medida y quedarían vigentes. Pero eso estaría por verse porque, más allá del anuncio, no hay un instrumento legal todavía publicado. Uno puede presumir del anuncio que sí, que las alcabalas policiales y militares de las carreteras del país van a quedar activas.
Y esto es preocupante porque, si bien es cierto que las alcabalas urbanas habían sido objeto de denuncia, de corrupción, de casos de extorsión por parte de funcionarios policiales, no es menos cierto que también en las carreteras hay múltiples denuncias, sobre todo de productores agropecuarios que también son objeto de casos de corrupción y extorsión en esas alcabalas de las carreteras de Venezuela.
— ¿Cuál es la línea divisoria entre una «alcabala fija», un «punto de control itinerante» y un «operativo especial»? ¿Puede la ambigüedad de estos términos permitir que los funcionarios sigan incurriendo en irregularidades?
— Habría que ver cuál es la supervisión de la aplicación de esos anuncios en la realidad. Porque en 2021 se había anunciado también, por parte de Nicolás Maduro, la eliminación de las alcabalas y después no se ejecutó en la realidad.
Y ver si de alguna forma esas alcabalas son montadas por funcionarios policiales que no acaten, pues, vamos a decir, esas instrucciones de eliminación de las alcabalas. Por otra parte, yo diría que el problema de fondo en Venezuela es la falta de depuración profunda en los cuerpos de seguridad del país.
la promesa de sustituir las alcabalas policiales por esquemas de patrullaje vuelve a la agenda pública. Foto archivo
Creo que no causa mucha tranquilidad el hecho de que saquen funcionarios policiales que montaban alcabalas y que cometían actos de corrupción, actos de extorsión y ahora los pongan a patrullar. Sea a pie, en moto, bicicleta o en carro. Si cometían actos de corrupción y extorsión en las alcabalas, no hay ninguna garantía de que no lo hagan también en el patrullaje.
— ¿Cuáles son las ventajas y desventajas criminológicas de desmontar las alcabalas en el contexto actual?
Desde el punto de vista técnico de la seguridad ciudadana, está demostrado que las alcabalas tienen menos efectividad en la prevención del delito que el patrullaje constante. Desde ese punto de vista ganaríamos si se aplica un patrullaje efectivo. Gana la ciudadanía en el hecho de que eliminen estos puntos de corrupción, puntos de extorsión en los cuales se atentaba constantemente contra los venezolanos, sobre todo para quienes viven en las ciudades donde está circunscrita la eliminación.
Desde el punto de vista operativo de las policías, las alcabalas seguramente no serán eliminadas del todo, ¿por qué? Porque hay circunstancias donde son necesarias, ¿me explico? En situaciones coyunturales.
Si se comete un robo o un secuestro en una urbanización de una ciudad de Venezuela y hay testigos que vieron eso y lo denunciaron, allí procede un sistema de alcabalas que sirva de cerco con respecto a esos delincuentes que cometieron un delito en determinado municipio o determinado territorio. Serían alcabalas coyunturales que atiendan específicamente la comisión de un hecho delictivo.
— ¿En qué se diferencia esta orden de los anuncios del pasado?
— Este anuncio tiene otras características por las circunstancias que está viviendo este país después del 3 de enero de este año. Ahorita hay más probabilidades de que esto se termine cumpliendo, por lo menos en mayor medida que anuncios del pasado.
la eliminación de puntos fijos resulta insuficiente si no va acompañada de una depuración profunda en los cuerpos policiales. Foto: Referencial/ Luis Morillo
Si nos vamos al incumplimiento que venía ocurriendo aquí de instrumentos legales y de anuncios, primero tenemos que en el 2021 se había anunciado la eliminación de las alcabalas y eso no se hizo efectivo. Ya hay un precedente en ese sentido.
Por otra parte, hay resoluciones vigentes que trataron de minimizar el hecho de que en estos puntos de control o alcabalas se cometieran actos de corrupción, actos de extorsión. ¿Me explico? Hay varias resoluciones. Creo que la última también es del año 2021, conjunta entre Ministerio de Interior y Defensa, donde se regula cómo se debe montar una alcabala policial.
— ¿Por qué las medidas anteriores fracasaron en su intento de erradicar la extorsión policial?
— Los funcionarios policiales deben cumplir con algunas condiciones y elementos para montar una alcabala. Entre ellos, por ejemplo, tenía que estar permisada por la ZODI del lugar. También tener un aviso luminoso antes de la alcabala que indicara el cuerpo policial al que pertenecían esos funcionarios. Pero esa resolución en las calles del país no se estaba cumpliendo, porque muchos policías montaban las alcabalas como les daba la gana.
Grupos irregulares de control tendrían carta blanca para incurrir en cualquier tipo de delito. Foto referencial
Por otra parte, la ley del servicio de policía enseña a que todos los funcionarios que monten alcabalas o que estén en las calles del país deben estar identificados. El nombre debe estar en el uniforme. Y resulta que nosotros veíamos alcabalas donde muchos funcionarios estaban encapuchados y no tenían ningún nombre visible.
En los artículos 191 y 193 del Código Orgánico Procesal Penal, el denominado COPP, se establecen cuáles son las condiciones en las cuales los funcionarios de policía pueden requisar a una persona o un vehículo, sobre todo en relación a los objetos provenientes de un delito. Nada de eso se cumplía y en las alcabalas sencillamente revisaban a quien les daba la gana sin expresar el motivo. También, según señalaban muchos ciudadanos, los policías les preguntaban a qué se dedicaban con la intención de extorsionarlos dependiendo de su oficio o profesión.
— ¿Qué hace falta en el contexto actual para que este tipo de medidas tenga una aplicación efectiva?
— Voluntad política y la supervisión de los Estados Unidos en todo este tipo de medidas. Es probable que ahora sí haya más posibilidades de cumplimiento y que no termine siendo algo que se pierda en el aire como en ocasiones pasadas.
Cinco alcabalas de la GNB impiden el paso de los familiares de los fallecidos en operativo contra Óscar Pérez
Aunque la eliminación de las alcabalas en las ciudades va a ser bien recibida por la ciudadanía, no es menos cierto que el problema de fondo todavía está vivo después de esta medida por la cantidad de funcionarios que desvían su conducta y atentan contra los ciudadanos en vez de protegerlos. Y mientras no se haga una depuración profunda en los cuerpos policiales van a seguir esos individuos allí con la posibilidad de atentar contra los ciudadanos.
Además de eso, la reforma de las policías pasa por una mejor formación del funcionario que se gradúa y sale a las calles. Por una mejora de salario y una dotación de elementos operativos tecnológicos que sirvan para la actividad policial que hoy día está bastante precaria.
— ¿Qué rol debe asumir el Ministerio Público y la Defensoría del Pueblo para garantizar que la sustitución por patrullaje no se traduzca en las irregularidades ya conocidas?
— Todo lo que ocurría en las alcabalas del país en parte era culpa de la impunidad. Es decir, ¿cuántas denuncias hay en las redes sociales de personas que han sido extorsionadas, asaltadas inclusive por parte de funcionarios policiales en alcabalas del país? Muchísimas. ¿Cuántas de esas denuncias fueron investigadas y fueron tramitadas judicialmente? Muy pocas. O sea, la impunidad era gigantesca. Entonces, si no actúan las instituciones del sistema de justicia contra los funcionarios corruptos, esa depuración necesaria va a ser más dificultosa.
Ministerio Público debe tramitar las denuncias. Foto: Manuel Díaz
Y eso va a seguir siendo un incentivo para que los funcionarios policiales sigan atentando contra los ciudadanos. Entonces, claramente se impone que las instituciones del sistema de justicia actúen contra los funcionarios corruptos, sean policiales o militares. Y que haya los controles internos en esas instituciones, es decir, que cuando se reciban denuncias ciudadanas administrativas, dentro de las propias instituciones policiales, también sean tramitadas.