Casi 20.000 profesionales venezolanos residen en el exterior y alegan razones familiares y profesionales para no regresar a Venezuela, un entorno que -dicen- aún no ofrece las garantías necesarias.
Informes recientes destacan el dilema a la que se enfrentan los profesionales petroleros venezolanos en el extranjero y las empresas petroleras estadounidenses en relación con la recuperación del sector petrolero venezolano.
Casi 20.000 expertos petroleros venezolanos, muchos de ellos antiguos ejecutivos e ingenieros de PDVSA, residen actualmente en Houston, Texas, donde ocupan puestos en grandes empresas como Chevron, Shell y Exxon.
A pesar de su experiencia y proximidad física, la mayoría se muestra reacia a regresar a Venezuela debido a la incertidumbre política, las preocupaciones en materia de seguridad y el deterioro del sector petrolero del país, de acuerdo con una nota de Bloomberg.
Antiguos ejecutivos de PDVSA, como Luis Pacheco y Francisco Monaldi, señalan que décadas de mala gestión y expropiaciones han diezmado la producción petrolera de Venezuela.
A pesar de la reciente extracción del gobernante Nicolás Maduro, por parte de fuerzas militares de Estados Unidos y los planes de transición política, la falta de un marco institucional estable, transparente y aplicable hace que regresar sea arriesgado desde el punto de vista profesional.
Las comunicaciones de la administración estadounidense a las compañías petroleras indican que la infraestructura petrolera de Venezuela se encuentra en un estado de deterioro crítico, lo que requiere enormes inversiones de capital antes de que las operaciones puedan reanudarse de forma segura.
Los problemas de infraestructura van desde refinerías y oleoductos obsoletos hasta yacimientos de crudo pesado con inversión insuficiente.
Consideraciones personales y familiares
Muchos profesionales están bien establecidos en Texas, con familias, negocios y estabilidad financiera. Regresar supondría una importante alteración personal.
La edad, las responsabilidades familiares y los incentivos económicos son factores fundamentales a la hora de decidir si regresar de forma temporal o permanente.
Los gerentes expatriados insisten en que es imprescindible contar con garantías legales claras, transparencia normativa y medidas de seguridad personal.
Sin garantías, ni siquiera los profesionales con experiencia están dispuestos a trabajar como personal operativo en las instalaciones venezolanas.
El conflicto
Esta diáspora de talento humano altamente calificado de la industria petrolera se inició en 2003 cuando el expresidente Hugo Chávez despidió, a través de los medios de comunicación, a la plana mayor y a más de 17.000 empleados de la nómina menor: obreros, secretarias, operadores de plantas, capataces, supervisores de mandos medios, entre otros cargos de PDVSA.
Esta drástica decisión se produjo en medio de un conflicto político de dimensiones históricas que enfrentó al gobierno venezolano con los principales gremios empresariales, la mayor central sindical del país y la gerencia de PDVSA, cuyo control estratégico y operativo estaba en la médula del conflicto.
En la actualidad, más de 20 años después
La administración Trump ha puesto como condición para el reembolso de activos y la recuperación de recursos expropiados anteriormente que las empresas estadounidenses inviertan en la reconstrucción de infraestructuras.
Chevron, que tiene una licencia especial expedida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del gobierno estadounidense, mantiene sus operaciones y demuestra cómo las empresas estadounidenses podrían sortear la incertidumbre normativa y de seguridad.
Otras compañías de alto calibre como ExxonMobil y ConocoPhillips siguen mostrándose cautelosas debido a las incautaciones de activos que se han producido en el pasado.
Los responsables políticos estadounidenses consideran que la aceleración de las inversiones es una forma de evitar que competidores como China dominen las exportaciones de petróleo venezolano y de garantizar el flujo de crudo pesado a las refinerías del Golfo de Estados Unidos.
Por todas estas razones, la activación de capital humano de alta calificación, experiencia y comprobada capacidad resulta indispensable en esta nueva etapa.
Muchos profesionales venezolanos en el extranjero están dispuestos a asesorar, consultar o participar temporalmente si las condiciones institucionales y financieras son favorables.
Sin embargo, debido a las incertidumbres políticas, de seguridad e infraestructurales mencionadas anteriormente, la mayoría no está preparada para trasladarse de forma permanente a Venezuela a corto plazo.
Organizaciones como la Asociación Venezolano-Estadounidense del Petróleo tienen como objetivo mantener y canalizar la experiencia profesional en previsión de condiciones favorables.
El reto principal es conciliar la urgente necesidad de Venezuela de reactivar la industria petrolera con las expectativas personales, económicas y profesionales de su mano de obra petrolera expatriada.
Sin reformas que garanticen la seguridad jurídica, la estabilidad política y la viabilidad de las infraestructuras, los expertos petroleros venezolanos siguen siendo activos valiosos, pero físicamente distantes, dispuestos a contribuir solo en circunstancias cuidadosamente controladas.
En resumen, los expatriados petroleros venezolanos que se necesitan desesperadamente para reconstruir la industria se muestran reacios a regresar a su país, y dan prioridad a la seguridad, la fiabilidad institucional y la estabilidad personal por encima de las oportunidades profesionales en la propia Venezuela.

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