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Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
Trump aseguró hace poco que dejaría "que Kevin decida", pero no oculta que lo nombró con la esperanza de que la Fed adopte una postura más flexible.
Un relajamiento monetario parecía posible cuando Trump nominó a Warsh a finales de enero. La escalada de los precios empezaba a ceder y la Fed contemplaba dos recortes de tasas a lo largo del año.
El aumento de la inflación no alarma a la institución estadounidense hasta el punto de imitar al Banco Central Europeo (BCE), que acaba de subir sus tipos de interés de referencia.
La Fed, cuyas tasas son más altas que las del BCE, probablemente anunciará el miércoles que vuelve a dejarlas sin cambios por cuarta vez.
Sin embargo, los banqueros centrales "halcones", enfocados en luchar contra la inflación, se hacen oír cada vez más, y los inversores creen que podría producirse una subida de tipos a finales de año.
Con las elecciones de mitad de mandato en noviembre, este sería un escenario políticamente adverso para Trump, quien ha prometido disminuir tanto los precios como los costos de endeudamiento.
"Todos los presidentes quieren tasas de interés más bajas" para estimular la actividad. Pero Warsh, "no está en condiciones de hacer eso ahora", advierte a la AFP Dan North, economista en Allianz Trade Americas.
"Paradójica"a situación es "francamente un poco paradójica", según Gregory Daco, economista en EY.
Antes de asumir la presidencia de la Fed, "Warsh insistió en flexibilizar la política monetaria con el argumento de que una mayor productividad permitiría reducir la inflación", señala este analista a la AFP.
"Pero hoy nos enfrentamos a una inflación que supera el 4%, y nos preguntamos qué tanto durará este choque", explica.
Las circunstancias de la llegada de Warsh al cargo hacen que los inversores cuestionen su capacidad para política monetaria basada en la realidad económica, al margen de las interferencias políticas.
Para ser nombrado, este exgobernador de la Fed (2006-2011) tuvo que ganarse la confianza de Trump, que no duda en poner a prueba la independencia de la institución.
Trump llevó a cabo una campaña de críticas contra Jerome Powell, el predecesor de Warsh, a quien reprochó no haber bajado más las tasas de interés, que son decididas por un comité compuesto por 12 miembros.
Durante su reunión a puerta cerrada del martes y el miércoles, los responsables de la política monetaria deberán actualizar sus proyecciones para la economía estadounidense (crecimiento, inflación, desempleo, evolución de las tasas).
Warsh, convertido en crítico de la Fed, considera que el banco central debería comunicar diferente y menos.
Sin embargo, ofrecerá una rueda de prensa el miércoles justo después del comunicado en el que se anuncie la decisión de política monetaria, como de costumbre.
"No creo que vaya a desmarcarse y decir bajar los tipos", apunta North, de Allianz Trade Americas. "Es bastante complicado justificar un recorte cuando la inflación está ahí".
El economista y exdiputado a la Asamblea Nacional, José Guerra, expresó durante una entrevista concedida a la periodista Shirley Varnagy para el circuito Onda de Unión Radio, que la contención de la inflación debe consolidarse como la prioridad absoluta de cualquier agenda de reformas en el país.
Guerra advirtió que, si bien los indicadores macroeconómicos recientes muestran un desempeño positivo, la falta de estabilidad monetaria pone en riesgo la sostenibilidad del ciclo actual:
«La inflación es la principal problemática a combatir porque la economía está creciendo por el impulso petrolero, pero si no paramos la inflación ese crecimiento se va a disolver dentro de poco». Los pilares de la propuesta económica y monetaria
El planteamiento técnico desarrollado por el economista se encuentra plasmado en un documento integral de reformas políticas y financieras que prevé someter a debate y evaluación ante los diferentes sectores productivos, organizaciones políticas y representaciones sindicales del país.
Para lograr una reducción drástica y sostenible de los índices de precios, la propuesta programática de Guerra contempla cuatro ejes operativos fundamentales:
Sustitución del signo monetario: Retirar de circulación de forma progresiva el bolívar y adoptar una nueva moneda nacional o de curso legal que cuente con respaldo técnico.
Anclaje cambiario: Establecer una tasa de cambio fija en relación directa con el dólar estadounidense para neutralizar la devaluación y estabilizar los costos.
Financiamiento multilateral: Suscribir acuerdos de asistencia técnica y macroeconómica con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el fin de captar las divisas y líneas de crédito internacionales necesarias para robustecer las reservas internacionales.
Disciplina fiscal: Implementar un programa de racionalización del gasto público que ponga fin al financiamiento monetario deficitario por parte del Banco Central. Desafíos estructurales y condiciones políticas
El exparlamentario enfatizó la urgencia de dotar al debate nacional de propuestas metodológicas concretas, señalando que la falta de programas estructurados ha representado una de las principales deficiencias institucionales de Venezuela en los últimos años.
Guerra manifestó que el diseño de este marco de reconstrucción se ejecuta bajo una perspectiva de transición institucional, subrayando la importancia de que el país avance hacia un cronograma electoral amplio: «Aquí va a venir un cambio, yo estoy por el cambio, aquí tiene que haber elecciones competitivas, sin excluir».
Finalmente, aclaró que la estabilización de los indicadores macroeconómicos y monetarios representará únicamente la primera fase de gestión de un nuevo gobierno, debido a que de forma paralela se deberá diseñar un esquema logístico de alta complejidad para abordar el deterioro crítico del sistema eléctrico nacional, el suministro hídrico, las contingencias de orden público y los desequilibrios presupuestarios del país.
El economista José Guerra considera que si bien el país no tiene recursos actualmente para fijar un salario mínimo en 500 dólares, el Gobierno sí pudo haber aplicado un ajuste que se acercara a los 100 dólares.
«El Gobierno ha podido aumentar el salario, pero es víctima de sus propias acciones, cuál es el argumento para no aumentar el salario: el sistema de prestaciones sociales. Hay gente que decía 500 dólares, yo sé que eso hoy no se puede pagar, pero se podía pagar 70 ó 80 dólares hasta $100, irlo incrementando conforme la producción petrolera», explicó.
En cuanto a la reestructuración de la deuda externa de Venezuela señaló que esta tiene que ser reestructurada, no obstante, advirtió que la nación no cuenta con los recursos suficientes para pagar.
En entrevista a Venevisión, Guerra también señaló que no está de acuerdo con aplicar una dolarización en el país. «Te resuelve un problema, el de la inflación, pero te crea otro que es el decrecimiento, la falta de política monetaria. La dolarización es que tú abdicas de tener una moneda y adoptas un dólar y entonces la política monetaria queda en manos de la Reserva Federal y además creo que lo procedente en Venezuela hubiese sido sustituir el bolívar por una moneda nacional».
Por otro lado, agregó que para acabar con la inflación hay que tener una clara política monetaria y así también cerrar la brecha cambiaria. «Hay que parar esa máquina de devaluación, que es la inflación para que el pueblo venezolano, sobre todo, los trabajadores puedan tener un mejor ingreso», dijo.
Asimismo, calificó de un «grave error» un caso hipotético de privatizar a Pdvsa, «No hace falta, además tiene sus implicaciones, por ejemplo había que hacer una reforma constitucional porque en la Constitución se establece que habrá una empresa petrolera estatal. No ganas nada con privatizar Pdvsa, te metes en un conflicto innecesario».
Pedro Quintana, socio director de Atenas Grupo Consultor, indicó que en el primer trimestre de 2026 los consumidores venezolanos pagaron casi 30% más por cada unidad de producto, en comparación con el mismo periodo del año pasado.
El directivo de la firma explicó que en entre enero y marzo de este año el consumo registró un alza de 3,3% y refirió que aunque se trate de «un número bajo» es una cifra positiva cuando se contrasta con lo que tuvieron que desembolsar en el primer trimestre de 2026: «fue 29,3% más por cada unidad de producto que en el mismo periodo del año pasado», recalcó.
El estudio elaborado por la consultora indica que el mayor incremento de precios se registró en el rubro de alimentos básicos, con un 43,3% de la variación del precio. En segundo lugar están los productos de mantenimiento del hogar y en el tercer puesto los productos lácteos, con más de un 30% cada uno.
Gasto por hogares
Las cifras aportadas por Pedro Quintana apuntan que el 43% de los hogares venezolanos (al menos 8.5 millones de hogares con familias extendidas) registran un gasto trimestral de US$1.083, mientras que el segmento «veteranos con hijos» que representan un 29% de los hogares nacionales, tienen un gasto promedio de US$1.167 cada tres meses.
El 12% de los hogares del país, integrado por familias jóvenes, reportan un gasto de US$990 trimestral, mientras que el 11% de los hogares, denominados como «familia libre», asumen un gasto trimestral equivalente a US$844.
De acuerdo con el estudio, los hogares catalogados como «nido vacío» y que representan el 5% nacional, tienen un gasto promedio de US$794 trimestral, indicó Quintana en entrevista para Unión Radio.
El economista y profesor universitario, Jesús Palacios Chacín, estimó este lunes 25 de mayo de 2026, que la economía venezolana podría crecer un 12% con una inflación de 192% al cierre de este año.
En ese sentido, acotó durante una conferencia en el marco de la Semana Empresarial UCAB que el tipo de cambio oficial podría cerrar en 2026, en Bs. 950 por dólar.
Comentó que el país requiere una «política económica coherente» que frene la inflación y elimine el diferencial cambiaro que se registra actualmente, con el fin de recuperar la economía.
Jesús Palacios Chacín manifestó que «una recuperación que sustente el consumo y el poder de compra tiene que ser mucho más profunda, con industrias que se sumen. En el último año hemos visto algo de crecimiento muy volátil y eso habla de la fragilidad».
«Venezuela debería ir a un modelo de una única tasa de cambio sin diferencial y con el libre uso de moneda que funcionó entre 2021 y 2023. Eso generó mucha menos presión cambiaria y menos distorsiones inflacionarias», agregó.
Sostuvo que el ritmo de crecimiento «ha sido irregular: tras el fuerte rebote de 2022, la expansión se moderó en 2023 y 2025. Para 2026, nuestras estimaciones apuntan a una nueva aceleración del Producto Interno Bruto (PIB)».
El economista apuntó que las intervenciones cambiarias del Banco Central de Venezuela (BCV) suman 3.993 millones de dólares, en lo que va de 2026: «lo normal es que con ese nivel de intervenciones hubiera una reducción importante en la brecha cambiaria que, en lo que va de año, muestra un acumulado de entre 30% y 40%».
«Es para repensar la política cambiaria porque no ha generado el efecto deseado. Aquí se ha mantenido una devaluación a cuentagotas, con una tasa del BCV inexplicable y una realidad distinta en el mercado. Pareciera que el Gobierno escogió la lógica de mantener un diferencial que también ayude a financiar el gasto público», enfatizó.
Igualmente, precisó que «este año pareciera que la inflación en dólares va a cerrar cercana a 20%», lo que «está asociado al mantenimiento de un diferencial cambiario que hoy llega a 45%, lo cual va directo al poder de compra», según publicó El Ucabista.
Durante su intervención en la Semana Empresarial de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el economista y profesor de Macroeconomía, Jesús Palacios Chacín, presentó un exhaustivo balance sobre las proyecciones macroeconómicas de Venezuela para el cierre de 2026. El informe combina signos de desaceleración inflacionaria y un histórico rebote petrolero con severas advertencias sobre el rezago del Producto Interno Burto (PIB), la asfixia fiscal al empresariado y la ineficacia de la política cambiaria oficial.
Palacios enfatizó que, aunque las cifras reflejan una moderación, el país viene de perder tres cuartas partes de su tamaño económico entre 2014 y 2021. Por ello, advirtió que para alcanzar una recuperación sostenida y un consumo interno estable se requiere de una política coherente que elimine las distorsiones cambiarias e incorpore activamente al sector industrial.
Inflación en descenso pero con una brecha cambiaria «inexplicable»
El economista proyecta que Venezuela cerrará el año 2026 con una inflación acumulada del 192%, lo que representa una notable reducción de 290 puntos porcentuales en comparación con el cierre de 2025. Pese a esta desaceleración, el valor real del PIB (que cerró 2025 en 36.000 millones de dólares) registrará un crecimiento estimado del 12% para este año, situándose todavía un 64% por debajo de los niveles registrados en 2012.
El análisis cuestionó duramente la estrategia del Banco Central de Venezuela (BCV), cuyas intervenciones cambiarias ya suman 3.993 millones de dólares en lo que va de año:
«El volumen inyectado evidencia la ineficacia de la política cambiaria actual, pues la brecha entre el tipo de cambio oficial y el de referencia se mantiene entre un 30% y 40%. El Ejecutivo aplica una ‘devaluación a cuentagotas’ manteniendo una tasa oficial ‘inexplicable’, lo que sugiere una estrategia orientada a preservar un diferencial cambiario que contribuya a financiar el gasto público».
De acuerdo con las estimaciones presentadas, el tipo de cambio oficial cerraría 2026 en 950 bolívares por dólar, mientras que la tasa de referencia digital (USDT) se ubicaría en 1.025 bolívares, manteniendo la brecha cerca del 45% y empujando la inflación en dólares hacia un 20% anual, con fuertes repuntes en equipamiento del hogar (58,5%) y alimentos (41,1%).
Sector petrolero supera el millón de barriles tras siete años
La industria de los hidrocarburos se consolida como el motor energético del crecimiento proyectado. Tras cerrar 2025 con un alza del 12%, Palacios estima que la producción de crudo escalará hasta los 1.320.000 barriles diarios (bpd) al cierre de 2026, un incremento superior al 20%. En abril, el bombeo se consolidó en 1.136.000 bpd, marcando la primera vez desde 2019 que el país produce de forma sostenida por encima del millón de barriles.
Este avance responde directamente a la ampliación de licencias otorgadas a operadoras internacionales y a un giro radical en la estructura de mercados: Estados Unidos concentra el 70% de las ventas y genera el 73% de los ingresos petroleros totales del país, reduciendo los descuentos del crudo venezolano de 17 a solo 5 dólares por barril. Con este esquema, los ingresos por exportaciones petroleras podrían facturar 21,2 millardos de dólares este año.
Presión fiscal al límite y el soporte de las remesas
En el ámbito tributario, la recaudación del Seniat muestra un incremento del 27% respecto a 2025, acumulando 3.549 millones de dólares en lo que va de año. Palacios alertó que el flujo de caja del Estado se sostiene sobre una fuerte presión al sector privado formal a través de la Ley de Pensiones, el IGTF y las tasas municipales, obligando al empresariado a declarar hasta el 60% de su margen operativo.
Por otro lado, el consumo privado encuentra su principal oxígeno en las remesas familiares, estabilizadas en 3.200 millones de dólares anuales. El Observatorio de la Diáspora Venezolana calcula que la migración ya supera las 9 millones de personas, de las cuales el 58% envía dinero de forma regular, un contingente donde el 62% está en edad productiva y el 51% goza de empleo a tiempo completo.
La brecha salarial frente a la canasta básica
Finalmente, el informe de la UCAB abordó la dramática realidad salarial. Para abril, la Canasta Alimentaria Familiar se ubicó en 730 dólares (equivalentes a unos 365.000 bolívares). Palacios recordó que el salario mínimo y las pensiones base de 130 bolívares carecen de cobertura alguna, y que los bonos del ingreso mínimo integral se licúan ante la inflación y la brecha cambiaria.
«Mejorar los salarios de forma sustentable requiere doblarle el brazo a la inflación y a la devaluación. Llevar el ingreso promedio de los trabajadores a 400 dólares (80% de la canasta) tomará tiempo y reformas estructurales. Un ajuste inmediato de esa magnitud para los 3,1 millones de empleados del sector público absorbería el 100% de los ingresos petroleros de todo el año».
En entrevista con BL, Claure dijo que tras cerrar la puerta a las inversiones en 2009, Bolivia pasó cerca de 15 años viviendo de sus ahorros sin generar fuentes de crecimiento. En general, “creo que el único país que está peor que Bolivia es Venezuela”.
Exclusiva: Las ideas de Marcelo Claure para evitar el “colapso económico” de BoliviaMarcelo Claure interviene durante una mesa redonda en el Foro Económico de Catar en mayo de 2023.(Photographer: Christopher Pike/B/Christopher Pike)
Bloomberg Línea — El millonario boliviano Marcelo Claure financió una iniciativa de investigación del Growth Lab de Harvard para entender las causas estructurales de la crisis en Bolivia, que a su juicio “está al precipicio de la muerte”, según ha dicho en una entrevista exclusiva con Bloomberg Línea.
“Cuando salió elegido el presidente (Rodrigo) Paz, era como si todos los bolivianos se hubieran unido esperando de que se tomen las medidas duras para sacar adelante este país”, manifestó Claure.
“Y lo que comienzo a ver ahora es una división de poderes, comienzan los bloqueos y las amenazas. (...) Bolivia comienza a fragmentarse como siempre y un país fragmentado hace que sea básicamente imposible la recuperación”, dijo el inversor y líder empresario boliviano. “Yo creo que el gobierno tiene una oportunidad de poder unir a los bolivianos, de ser claro, de explicar que se vienen medidas duras”.
A juicio del hombre más rico del país andino, “Boliviaestá al precipicio de la muerte, está muy cerca de un colapso económico jamás visto”. “Lo que está pasando es que la falta de decisiones duras está haciendo que la gente esté confundida”.
“Veo que el Gobierno está muy orgulloso de prestarse US$1.000 millones a una tasa del 10%, eso significa que en cinco años vas a deber US$1.500 millones en una economía que no te genera este tipo”, manifestó el CEO y fundador del Claure Group, un holding de inversión global. “Eso es básicamente endeudarse más, es crear un hueco más grande”.
A comienzos de mayo, Bolivia vendió bonos en dólares en los mercados internacionales de capitales por primera vez en cuatro años.
Bloomberg informó que la nación sudamericana fijó el precio de emisión de bonos en dólares por valor de US$1.000 millones con vencimiento en 2031 al 9,75%.
Según Claure, Bolivia necesita la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI), del Banco Mundial, del BID y de la CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, “con las tasas que normalmente son mucho más bajas” y con diferentes modelos de financiamiento.
Entender las causas de la crisis en Bolivia
Economía de Bolivia.Edificios residenciales y comerciales en La Paz, Bolivia, el viernes 13 de junio de 2025.(Bloomberg/Marcelo Perez del Carpio)
En la entrevista con Bloomberg Línea, Claure contó que hace 18 meses inició un proyecto de investigación con la Universidad de Harvard, a través del Growth Lab, para analizar el colapso macroeconómico de Bolivia.
El propósito fue hacer un diagnóstico de la economía y proponer un plan de medidas para su recuperación, el cual ha sido condensado en el documento titulado 'Un Giro Económico para Bolivia’.
El trabajo se consolidó y se publicó en marzo pasado, con participación de un grupo de colaboradores, incluyendo ministros de Economía de varios países del mundo. “Mi preocupación es inmensa, por eso he gastado US$1 millón y medio para contratar a gente buena, el reporte es claro, dice: ‘Este es el diagnóstico’ y qué es lo que hay que hacer exactamente”.
Claure señala que el primer aporte del análisis es que Bolivia cerró la puerta al mundo de inversiones en 2009 y pasó cerca de 15 años viviendo de sus ahorros sin generar nuevas fuentes de crecimiento.
“Bolivia entró en una crisis en donde ya no existen más ahorros, la caída de las reservas fue del 98%, existe un déficit fiscal del 12,2%, que es equivalente a uno de los más grandes en el mundo”, apuntó Claure. “Solamente países que están en guerra tienen déficit más grande porque lógicamente gastan más de lo que pueden, pero Bolivia no está en ninguna guerra”.
El diagnóstico es que Bolivia no solo consumió su colchón financiero, sino que perdió credibilidad macroeconómica a través de los años.
Según lo compartido por Claure, la situación macro de Bolivia es peor que la del 96% de los países que en algún momento han requerido un rescate del Fondo Monetario Internacional, lo que hace necesario un ancla externa para recuperar confianza y estabilizar la economía. “Sin un ancla del fondo, no hay credibilidad monetaria y todas las reformas se van a filtrar”.
A pesar de su deterioro macro, dice que el país conserva un enorme potencial al contar con reservas estratégicas de litio, alta capacidad de energía solar y gas natural aún subexplotado.
Sin embargo, el millonario boliviano advierte que ese potencial no se ha materializado por falta de inversión y ausencia de reglas claras.
El dilema sobre el litio boliviano
Operaciones en el Salar de Uyuni.Una máquina carga tierra en un camión durante la construcción en el salar de Uyuni, Bolivia. Fotógrafo: Marcelo Pérez del Carpio/Bloomberg(Photographer: Marcelo Perez del /Marcelo Perez del Carpio)
A su juicio, el principal problema no es la falta de activos, sino la incertidumbre institucional.
“El litio no sirve de nada si es que no se invierte, porque hay que invertir para poder sacar litio. El gas boliviano que existe jamás va a poder ser usado si es que no se invierte en la explotación y en diferentes proyectos”, argumentó.
Entre las reformas propuestas está terminar con el “monopolio” estatal del litio y garantizar derechos mineros. “Es inaudito que exista un monopolio de una empresa estatal que no produzca nada de litio”, comentó.
De acuerdo con el reporte, a pesar del potencial de Bolivia no se han abierto nuevos proyectos mineros a gran escala desde 2024.
Gasolina en Bolivia.Una bomba de gasolina en una estación de servicio en La Paz, Bolivia, el miércoles 12 de noviembre de 2025.(Bloomberg/Marcelo Perez del Carpio)
Otro punto crítico es el sistema de subsidios a los combustibles en Bolivia, que en opinión de Claure se deben seguir desmontando. En consecuencia, ve necesario aumentar los precios por más “doloroso” que sea.
El decreto 5503 enfrentó resistencia social por parte de los principales sindicatos obreros y campesinos que generaron bloqueos en el país.
Por esa razón, el Gobierno y los sindicatos acordaron abrogar el decreto y crear uno nuevo (el decreto 5516) tras los acuerdos logrados con la Central Obrera Boliviana (COB), manteniendo la eliminación de la subvención de los carburantes.
Bolivia aún opera con precios de combustibles parcialmente controlados, en medio de un proceso incompleto de ajuste de subsidios y de un entorno internacional marcado por presiones en el petróleo.
“Uno no puede vivir de estar subsidiando una economía porque es una manera mentirosa de vivir, que eventualmente va a explotar. Lo que le golpeó muy fuerte al presidente fue que quitaron una parte de los subsidios, pero la calidad de la gasolina fue tan mala que comenzó a dañar a todo el parque automotor de Bolivia”.
De acuerdo con el balance del Growth Lab, el Producto Interno Bruto de Bolivia se estima 15% por debajo de su potencial, lo que refleja una generación de crecimiento perdido. “Eso es una generación de crecimiento perdido, no una recesión que se aguanta. Es como si uno tiene un motor fundido, es importante hacer los cambios necesarios”, señaló Claure.
En segunda medida, dijo que “la tecnocracia tiene que terminar” y “que los próximos 12 meses tienen que ser política”. “Las justificaciones tecnocráticas no cumplen ese rol y para mí es el cambio para los bolivianos y con los bolivianos”, anotó.
“Entonces, en general, creo que el único país que está peor que Bolivia es Venezuela", asegura Claure en la entrevista. “Esto no es mala suerte, era totalmente predecible en un sistema construido para matar la inversión privada en todos sectores estratégicos”.
La seguridad jurídica es necesaria
Claure plantea que, para desarrollar proyectos de recursos naturales en Bolivia, es necesario reformar la legislación de inversión extranjera.
Señala que deben incorporarse mecanismos como el arbitraje internacional, especialmente en caso de disputas con el Estado.
Argumenta que no es viable que los conflictos se resuelvan en tribunales nacionales cuando existe desconfianza sobre la independencia y legitimidad del sistema judicial.
En ese contexto, sostiene que cualquier inversión de gran escala requiere garantías claras y estándares internacionales de resolución de controversias para atraer capital.
“Los inversionistas no van a pedir a un país pobre como Bolivia subsidios ni nada de eso. Somos suficientemente inteligentes para saber que el Gobierno de Bolivia no te va a dar subsidios para inversión, nada de eso”, apuntó. “Lo único que pedimos como inversionistas internacionales es claridad en nuestras inversiones, una seguridad jurídica de que podemos ir, invertir y, si generamos empleo y dinero, sacar nuestro capital de Bolivia”.
Consideró que el entorno actual dificulta de manera significativa la inversión de las compañías de su grupo en Bolivia.
“Invertir en Bolivia sin reglas claras se ha vuelto casi imposible. Nosotros como inversionistas extranjeros o internacionales vamos a buscar países donde sea mucho más seguro el poder invertir. Al final, tengo el corazón más blando porque si hay reglas claras al ser boliviano voy a ser el primero en estar ahí. Pero yo soy una parte miniatura de lo que son las inversiones mundiales y creo que lo que están buscando los fondos soberanos y otros países son reglas claras”.
Claure argumentó que, cuando un país está en una situación crítica, la gradualidad “no es la solución” para resolver la crisis.
En el caso de Bolivia, sostiene que se necesita una comunicación clara hacia la ciudadanía sobre la magnitud del problema.
Sin embargo, dice que actualmente predominan “mensajes cruzados” que dificultan esa comprensión y la toma de decisiones.
Si el gobierno no toma las medidas necesarias, Claure cree que el problema se va a seguir amplificando.
“Veo que las medidas que se toman no son las acordes a un país o a un paciente que está en terapia intensiva y si no se toman las medidas, que son medidas fuertes, sin un plan de comunicación para que todos los ciudadanos en Bolivia entiendan el nivel de la crisis, creo que esto no va por buen camino”, remató el empresario.
Entre las medidas fuertes, dice que la mayoría de las empresas estatales deberían ser privatizadas, ya que considera que el Estado no debería ser propietario de compañías como las de telecomunicaciones o aerolíneas.
“Solamente en los países comunistas y socialistas, el Estado es dueño de las empresas. Las empresas tienen que ser propiedad privada que emplea y paga impuestos para poder devolver al país”, indicó.
Asimismo, indicó que el Estado debería cerrar aquellas empresas públicas que no tienen justificación económica y privatizar las que aún puedan generar ingresos para bajar el déficit fiscal. “En el esquema socialista-comunista de los gobiernos anteriores, la manera de ganarse votos era empleando a gente. Es un modelo que ha fallado en todo el mundo y no debería existir en Bolivia”.
Entre otras acciones, propone abrir las exportaciones agrícolas y liberar el potencial productivo en el sector agro de regiones como Santa Cruz, que podría generar hasta US$8.500 millones anuales con “reglas claras”.
En visión de Claure, uno de los retos es que la tasa de cambio oficial en Bolivia no refleja la realidad del mercado. “La tasa fija es mentirosa, no sirve para nada”.
Afirma que la referencia real es la tasa paralela, la cual actualmente se ubica entre 30% y 40% por encima del tipo de cambio oficial.
En su visión, un esquema cambiario adecuado debería permitir que la tasa refleje las condiciones reales del mercado.
Reconoce que este tipo de ajustes serían duros y tendrían impacto en el poder adquisitivo de la población, pero los considera necesarios en algún momento para corregir los desequilibrios.
El Banco Central de Venezuela (BCV) informó que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una variación de 10,6% en abril de 2026. Esta cifra representa el incremento mensual más bajo desde junio de 2025 y marca el cuarto mes consecutivo de desaceleración en el indicador oficial.
La tendencia descendente del indicador ha sido progresiva durante el inicio del año:
Enero: 32,6%.
Febrero: 14,7%.
Marzo: 13,1%.
Abril: 10,6%.
Con estos resultados, la inflación acumulada en los primeros cuatro meses del año se ubicó en 89,99%. En cuanto a la perspectiva interanual, el aumento se situó en 611,86%, lo que supone una reducción frente al 649,5% registrado al cierre de marzo.
De los 13 sectores que evalúa el BCV, 10 reportaron alzas de un solo dígito. Sin embargo, algunos rubros esenciales se mantuvieron por encima del promedio mensual:
Mayores incrementos: Alimentos y Bebidas no Alcohólicas (11,5%) y Transporte (11,5%).
Servicios diversos: Registraron un alza de 10,8%.
Menores variaciones: Servicios de Vivienda (excepto teléfono) fue el área con menor incremento con un 6,1%, seguido por Alquiler de Vivienda (8,1%) y Salud (8,5%).
El presidente encargado del BCV, Luis Pérez, afirmó que la tendencia a la baja se mantendrá en los próximos meses. Por su parte, analistas independientes consideran que el escenario más probable para el resto del año es que la inflación se estabilice en niveles de un dígito o dos dígitos bajos.
El más reciente estudio de la firma Macroconsultores señala que la inflación de abril de 2026 podría ubicarse como la cifra más baja registrada desde octubre de 2024. Según las proyecciones del Radar Inflacionario, el indicador mensual oscilaría entre 4,6% y 6,0%.
De acuerrdo con estos rangos, el incremento de precios acumulado durante el primer cuatrimestre del año se situaría entre el 79,7% y el 82,1%. Por su parte, la inflación anualizada proyectada para este periodo se mantiene en niveles elevados, estimándose entre 573,3% y 582,4%.
Dinámica monetaria y cambiaria
El reporte destaca un incremento del 6,5% en la presión monetaria durante abril. Este comportamiento responde a dos factores clave:
Una expansión de la liquidez monetaria del 3,9%.
Un aumento del 6,4% en el circulante de efectivo en poder del público.
Simultáneamente, el tipo de cambio oficial promedio reflejó un ajuste al alza del 6,7%. Aunque la presión monetaria anualizada cerró en 488% —muy por encima del 148% visto en abril de 2025—, el dato muestra una desaceleración en comparación con el 543% registrado en marzo pasado.
Inflación en la cesta de alimentos y brecha de precios
La canasta básica de nueve productos monitoreada por la firma cerró el mes con un costo de Bs. 23.128. Otros hallazgos relevantes incluyen:
Variación en bolívares: El incremento promedio mensual de los alimentos fue de 4,1%, pese a que la variación puntual al cierre de mes fue de apenas 0,4%.
Costo en divisas: Al cierre de abril, la cesta representó un gasto de 36,4 USD a tasa de mercado (USDT) y 48,5 USD a tasa oficial.
Reducción de la brecha: La diferencia entre ambas tasas se ubicó en 31%, una disminución notable frente al 40% reportado al finalizar marzo.
La cesta analizada incluye rubros esenciales como harinas (maíz y trigo), pasta, aceite, leche en polvo, arroz, atún, azúcar y granos.