Desde este blog, compartiremos los temas mas importantes, en esta era globalizada.
Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
El mandatario de EE.UU., Donald Trump, exigió este viernes que la Reserva Federal reduzca los tipos de interés, o de lo contrario cortará el comercio con países que mantienen superávits comerciales frente a la nación norteamericana.
«Bajen la tasa o dejaré de comerciar con los países con los que tenemos un déficit», escribió el inquilino de la Casa Blanca en su red Truth Social.
El mandatario señaló que su amenaza de impedir que EE.UU. comercie con muchas naciones, con las que tiene déficit, tiene asidero en una decisión de la Corte Suprema.
«La Corte Suprema de EE.UU., en su ridícula y costosa decisión sobre los aranceles, reconoció firmemente que ‘el presidente’ tiene el derecho absoluto de hacer esto. ¡Es mejor que los aranceles!», enfatizó.
«Sean patriotas»
Trump lanzó la amenaza al reaccionar en su publicación a un informe mensual de empleo mucho más sólido de lo esperado; y argumentó que la mejora de la calificación crediticia de EE.UU. justifica menores costos de financiamiento. Así, entonces, demanda a la Reserva Federal y a su presidente, Kevin Warsh, a «actuar con inteligencia» y recortar las tasas de interés.
«¡Sean patriotas por una vez! Las tasas de interés elevadas colocan a EE.UU. en una desventaja muy injusta, ¡y no permitiré que eso suceda!», agregó.
Indicó en que el país norteamericano debería tener la «tasa más baja de cualquier país del mundo, como en los viejos tiempos». «¡Baja los tipos de interés porque EE.UU. tiene un crédito mucho más fuerte que hace poco! Un país fuerte significa un tipo de interés más bajo: es un mejor crédito. ¡Muy sencillo!», insistió.
Esta publicación muestra que Trump retoma su campaña de presión contra la Reserva Federal, que se había atenuado desde el nombramiento de Warsh, nominado por él mismo para sustituir a Jerome Powell.
El mensaje llega a dos meses de las elecciones de mitad de mandato, mientras el descontento de los estadounidenses con la persistente inflación alta ha sido un tema dominante. El mandatario, según recoge CNBC, ha insistido en tasas de interés más bajas y se queja con frecuencia de los déficits de EE.UU. con otros países.
La Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria (VenAmCham) y una delegación del Congreso de los Estados Unidos mantuvieron un encuentro de alto nivel en Caracas para discutir las condiciones necesarias en materia de seguridad jurídica, transparencia y competitividad que permitan la atracción de inversiones internacionales y la reactivación del comercio binacional.
La reunión de trabajo se celebró el pasado 24 de julio en la sede de la Cámara y tuvo como eje central la búsqueda de garantías para el capital, la institucionalización de procesos y el fortalecimiento de la libre empresa en el país.
Delegación de alto nivel del Congreso estadounidense y la Embajada
La comitiva legislativa estuvo encabezada por el congresista Brian Mast e integrada por miembros del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EE. UU. (HFAC):
Representantes al Congreso: Randy Fine (Florida), Kat Cammack (Florida) y Jonathan Jackson (Illinois).
Representación diplomática: John M. Barrett, encargado de negocios de la Embajada de EE. UU.
Equipo asesor del HFAC: Jaclyn Neuman, Cole Ireland, John Tucci, Matt McLaughlin y Emma Bruce.
Estrategia para la reactivación comercial y empresarial
Durante la jornada se abordaron herramientas para elevar la competitividad del tejido empresarial venezolano y facilitar su reinserción en los mercados globales, posicionando al sector privado como un puente de diplomacia comercial.
El presidente de VenAmCham, Amaru Liendo, destacó el compromiso del gremio en la construcción de un marco de confianza para el desarrollo económico:
«En VenAmCham mantenemos intacto nuestro propósito originario: fomentar y fortalecer las relaciones económicas entre Venezuela y Estados Unidos, promoviendo un ambiente de negocios sostenible que defienda la libre empresa. El fortalecimiento de estas relaciones se construye con diálogo, innovación y alianzas sólidas entre el sector público y privado. Seguimos trabajando para transformar estos retos en grandes oportunidades de inversión».
El sector empresarial de Nueva Esparta plantea aplicar un proceso de descentralización para agilizar los trámites buricráticos que afectan la importación de mercancías hacia la entidad insular.
Al respecto, la presidenta de la Cámara de Comercio, Puerto Libre y Producción de Nueva Esparta (Camcomercione), Raquel Uribe, explicó todas las trabas que enfrentan los importadores locales, entre las que destacó los costos de doble flete, tiempos de esperas adicionales y una logística mucho más compleja que la del resto del país.
Por ello, Uribe apunta como una necesidad el diseño de un trato especial al sector, que impulse la actividad comercial de la entidad.
«Nosotros tenemos que tener procesos descentralizados, dar un paso a la modernidad, tecnología, automatización, y, por último, alcanzar el impacto social y visión del futuro. Esto es muy importante», dijo.
El sector empresarial solicitó a la Asamblea Nacional (AN) una reforma a la Ley del Puerto Libre que, de ser aprobada, simplificaría muchos de los trámites que ralentizan los procesos de importación, dijo Uribe en reporte de Unión Radio.
La presidenta (e), Delcy Rodríguez, dijo este lunes que el sector comercial ha aportado 1.500 millones de dólares a la economía nacional durante los últimos tres años y ha generado 750.000 empleos directos.
Rodríguez agregó que en Venezuela «existe pleno abastecimiento y que el desabastecimiento dejó de ser un problema gracias al impulso productivo nacional y a los encadenamientos productivos que se articulan con las redes comerciales formales».
“Si con las manos atadas hemos logrado lo que hemos alcanzado, imaginemos lo que somos capaces en un país libre completamente de sanciones”, apuntó.
Por su parte, el presidente de la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA), Italo Atencio, destacó que el Supermercado Forum representa una muestra del crecimiento sostenido del sector comercial, incluso en medio de dificultades y que este sector continúa generando empleos y atrayendo inversión.
La mandataria también informó, durante su recorrido por comercios del IPSFA, que el consumo nacional ha aumentado 31% en lo que va de año y que durante el fin de semana reciente se registró «un récord de ventas, superando todas las jornadas del año y las principales fechas conmemorativas del año anterior».
Rodríguez añadió que a medida que mejoren los ingresos de los trabajadores, «el sector comercial continuará expandiéndose y aportando dinamismo a la economía». Sin embargo, el salario mínimo está estancado desde hace cuatro años y apenas equivale a unos 0,25 dólares a la tasa oficial, por lo que gremios laborales exigen un aumento salarial y no bonos.
Mientras el presidente Donald Trump y el presidente Xi Jinping se reunían nuevamente para discutir comercio, tecnología, energía y seguridad global, una realidad quedó más clara que nunca: el mundo está entrando en una nueva etapa de reconfiguración geopolítica y económica donde solo sobrevivirán las naciones con visión estratégica, estabilidad institucional y capacidad real de producción.
La reunión entre Estados Unidos y China no fue simplemente un encuentro diplomático más. Fue un mensaje al planeta.
Las dos mayores potencias del mundo entienden que el control del comercio, la energía, los minerales críticos, la inteligencia artificial y las cadenas de suministro definirá quién dominará las próximas décadas. Y mientras Washington y Pekín negocian el futuro del planeta, muchos países latinoamericanos siguen atrapados en discusiones ideológicas del pasado.
Venezuela no puede darse ese lujo.
Nuestro país posee una de las mayores reservas energéticas del mundo, recursos minerales estratégicos y una posición geográfica privilegiada en el continente americano. Sin embargo, durante años hemos desperdiciado ventajas históricas debido a la polarización, la improvisación económica y la destrucción progresiva de la confianza institucional.
Hoy el mundo necesita petróleo, gas, minerales críticos y estabilidad energética. El problema no es si Venezuela tiene recursos; el problema es si el mundo considera a Venezuela un socio confiable.
Y allí está la verdadera batalla.
La reunión Trump–Xi también dejó otro mensaje importante: las potencias no están buscando aliados ideológicos, están buscando socios eficientes, seguros y útiles para sus intereses nacionales. La política internacional moderna funciona sobre pragmatismo económico, seguridad energética y estabilidad financiera.
Eso obliga a Venezuela a replantearse seriamente su futuro.
El país necesita convertirse nuevamente en una nación atractiva para la inversión internacional, con reglas claras, seguridad jurídica y una visión moderna de desarrollo. No podemos seguir viendo al sector privado como enemigo ni a la empresa como un problema. Las grandes economías del mundo crecieron fortaleciendo producción, tecnología, infraestructura y competitividad.
La verdadera soberanía no se construye con discursos; se construye con una economía fuerte.
Estados Unidos seguirá defendiendo su liderazgo global. China seguirá expandiendo su influencia económica. Y en medio de esa competencia surgirán enormes oportunidades para las naciones capaces de posicionarse inteligentemente.
Venezuela podría convertirse en un actor estratégico dentro del nuevo mapa energético mundial. Pero para lograrlo necesita estabilidad, liderazgo, apertura económica y una política exterior inteligente que entienda cómo funciona el nuevo orden internacional.
El siglo XXI no será dominado por quienes griten más fuerte, sino por quienes produzcan más, innoven más y generen mayor confianza.
La historia demuestra que las naciones que no se adaptan terminan siendo irrelevantes.
Autor, Anthony Zurcher Corresponsal en América del Norte y Autor, Laura Bicker Corresponsal en China, BBC News
La seguridad en torno a la histórica plaza de Tiananmen de Pekín se ha incrementado desde hace días y en las redes sociales circulan rumores sobre un desfile especial o un gran evento coreografiado.
Los preparativos comenzaron en un abrir y cerrar de ojos. China parece dispuesta a montar un espectáculo para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que llega a Pekín este miércoles.
El viaje, que termina el viernes, incluirá conversaciones, un banquete y una visita al Templo del Cielo, un complejo de templos imperiales donde los emperadores rezaban para pedir una buena cosecha.
Y tanto Trump como el presidente de China, Xi Jinping, esperan que la visita dé sus frutos.
Esta cumbre entre los dos líderes más poderosos del mundo va a ser uno de los encuentros más importantes de los últimos años.
Durante meses, las relaciones entre Estados Unidos y China han sido una prioridad menor para Trump.
El mandatario estadounidense se ha centrado en la guerra con Irán, las operaciones militares en el hemisferio occidental y las preocupaciones nacionales. Pero todo eso cambia esta semana.
El futuro del comercio mundial, las crecientes tensiones en Taiwán y la competencia en tecnologías avanzadas están en juego.
Desde el punto de vista económico, la guerra comercial con Estados Unidos y el conflicto en Irán pueden ser malas noticias para Xi, pero desde el punto de vista ideológico y político son un regalo y sentirá que tiene una posición sólida.
Esta visita podría sentar las bases para una futura cooperación, o conflicto, en los próximos años.
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Pie de foto, Esta es la primera visita de un presidente de Estados Unidos desde la última de Trump en 2017.
La influencia de China sobre Irán
China trata de intervenir discretamente como pacificadora, ahora que el conflicto en Irán está en su tercer mes. Pekín se ha unido a Pakistán como mediador en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Las autoridades de Pekín e Islamabad presentaron en marzo un plan de cinco puntos con el objetivo de lograr un alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz.
Y tras bastidores, las autoridades chinas empujan con delicadeza a sus homólogos iraníes hacia la mesa de negociaciones.
A pesar de su constante demostración de fuerza, no cabe duda de que China está ansiosa de poner fin a esta guerra.
La economía del país ya lidia con un crecimiento más lento y un mayor desempleo.
El aumento de los precios del petróleo elevó el costo de los artículos fabricados con productos petroquímicos, desde textiles hasta plásticos.
Para algunos productores de China, los costos han subido un 20%.
China tiene unas reservas de petróleo envidiables y su liderazgo en el sector de las energías renovables y los autos eléctricos la ha protegido de los peores efectos de la crisis energética.
Pero la guerra perjudica a una economía china estancada, que depende en gran medida de las exportaciones.
No obstante, si China se decide a intervenir y ayudar a Estados Unidos, querrá algo a cambio.
La visita del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, a Pekín la semana pasada parecía diseñada para mostrar el tipo de dominio e influencia que China tiene en Medio Oriente.
Estados Unidos observaba de cerca.
"Espero que los chinos le digan [a Araghchi] lo que necesita oír", dijo el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. "Y esto es que lo que Irán está haciendo en el estrecho los aísla a nivel mundial, que son 'los malos' en esto".
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Pie de foto, Una valla publicitaria en Teherán muestra el estrecho de Ormuz como una mordaza cosida en la boca de Trump.
Estados Unidos también ha intentado convencer a China de que no bloquee una nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para condenar los ataques de Irán contra los barcos que intentan cruzar Ormuz, después de que Pekín y Rusia vetaran una propuesta anterior.
"Creo que si queremos que Irán vuelva a la mesa de negociaciones de manera duradera, Estados Unidos reconoce que China va a desempeñar algún papel", señala Ali Wyne, asesor principal de investigación y promoción de las relaciones entre Estados Unidos y China en el International Crisis Group.
A Trump, por su parte, no parece importarle la estrecha relación de China con Teherán.
Si bien Estados Unidos sancionó recientemente a una refinería con sede en China por transportar petróleo iraní, la semana pasada el presidente restó importancia al apoyo chino a Irán durante el conflicto.
"Es lo que es, ¿verdad?", le dijo a un periodista estadounidense. "Nosotros también hacemos cosas en contra de ellos".
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Pie de foto, Los precios del petróleo afectan significativamente a las exportaciones chinas y la producción textil.
El futuro de Taiwán
El gobierno de Trump ha enviado señales contradictorias sobre Taiwán.
En diciembre pasado, Estados Unidos anunció un acuerdo de venta de armas con Taiwán por valor de US$11.000 millones, lo cual enfureció al gobierno chino.
Sin embargo, Trump restó importancia a la voluntad de Estados Unidos de defender a Taiwán, que China reclama como su propio territorio.
"Él considera que es parte de China", dijo Trump en referencia a Xi, "eso depende de él, de lo que vaya a hacer".
También dijo que Taiwán no reembolsa adecuadamente a Estados Unidos por sus garantías de seguridad. "No nos da nada", añadió.
El año pasado, Trump impuso un arancel del 15% a Taiwán y lo acusó de robar la fabricación de semiconductores de EE.UU.
La semana pasada, Rubio dijo que Taiwán será un tema de conversación durante la visita, aunque el objetivo será garantizar que el asunto no se convierta en una fuente de nuevas tensiones entre las dos superpotencias.
"No necesitamos que ocurra ningún evento desestabilizador en lo que respecta a Taiwán ni a ningún otro lugar del Indo-Pacífico", afirmó el secretario de Estado.
"Y creo que eso redunda en beneficio mutuo tanto de Estados Unidos como de los chinos".
Por su parte, China ha señalado que Taiwán es una prioridad en estas conversaciones.
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Pie de foto, Taiwán depende del apoyo militar de Estados Unidos.
Durante una conversación con Rubio la semana pasada, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, dijo que espera que Estados Unidos tome "las decisiones correctas".
Pekín ha estado aumentando su presión militar al enviar aviones de guerra y buques de guerra a Taiwán casi a diario.
Algunos analistas creen que las autoridades chinas podrían estar presionando para que se cambie el vocabulario con respecto a Taiwán, que fue cuidadosamente definido en 1982.
La política declarada recientemente por Washington es que actualmente no apoya la independencia de Taiwán. ¿Podría Pekín abogar por un lenguaje más fuerte, como "Estados Unidos se opone a la independencia de Taiwán"?
"Simplemente no creo que el presidente Xi haga eso", opina John Delury, investigador principal del Centro de Relaciones entre Estados Unidos y China de la Sociedad Asiática.
"Incluso si Trump dice algo que parezca una capitulación ante Taiwán, porque no es tan cuidadoso con el uso del lenguaje, los chinos saben que no hay que darle mucha importancia, porque puede revertirlo con un post de Truth Social una semana después".
Conversaciones comerciales fundamentales
Durante gran parte de 2025, Estados Unidos y China parecieron estar al borde de una nueva guerra comercial, que podría sacudir los cimientos de la economía mundial.
Trump aumentó y redujo en repetidas ocasiones los aranceles al principal socio comercial de Estados Unidos, llegando en ocasiones a tasas superiores al 100%.
En respuesta, China restringió las exportaciones de minerales de tierras raras a Estados Unidos y su compra de productos agrícolas estadounidenses, lo que afectó a los agricultores de los principales estados que votaron por Trump.
La tensión bajó considerablemente desde que Trump y Xi se reunieron cara a cara en Corea del Sur en octubre pasado.
El fallo de febrero de la Corte Suprema de EE.UU. que restringe el poder unilateral del presidente para imponer aranceles también ayudó a aplacar los instintos comerciales más volubles de Trump.
Sin embargo, Trump y Xi todavía tendrán mucho de qué hablar durante su cumbre en Pekín.
El líder de EE.UU. presionará para aumentar las compras chinas de productos agrícolas estadounidenses.
No cabe duda de que China presionará a Estados Unidos para que abandone una investigación comercial recientemente anunciada sobre prácticas de negocio desleales, que daría a Trump la posibilidad de volver a imponer aranceles más altos a los productos chinos.
Esto será difícil para la parte estadounidense.
"Podría resultar difícil para Estados Unidos abandonar las investigaciones sobre todas las prácticas comerciales desleales de China, dado lo generalizadas y distorsionadoras que siguen siendo", explica Michael O'Hanlan, titular de la cátedra Phil Knight de Defensa y Estrategia del Brookings Institute, un centro de estudios con sede en Washington.
La administración Trump también está invitando a los directores ejecutivos de Nvidia, Apple, Exxon, Boeing y otras grandes empresas a que lo acompañen en esta visita, según Reuters.
Si bien China ya no depende tanto de Estados Unidos para comerciar como lo hacía durante el primer mandato de Trump como presidente, Xi querrá que esta reunión vaya bien, ya que China necesita estabilidad en la economía mundial.
Ahora es el principal socio comercial de más de 120 países, pero Xi sabrá que no puede mostrarse demasiado confiado durante la visita de Trump.
"Mientras la visita se desarrolle sin contratiempos y Trump concluya que fue tratado con respeto, la inquietante calma que reina en la relación bilateral perdurará", dice Ryan Hass, director del Centro de China John L. Thornton del Brookings Institute
"Si, por el contrario, Trump se marcha sintiéndose irrespetado o menospreciado, entonces podría cambiar de opinión".
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Pie de foto, La diplomacia basada en tencología será una parte fundamental de las conversaciones.
El futuro de la IA
China está en una carrera por ser dueña del futuro. Está invirtiendo mucho en robots humanoides y de inteligencia artificial. Estas son parte de lo que Xi describe como "nuevas fuerzas productivas" y espera que impulsen la economía de China.
Sin embargo, muchos responsables políticos estadounidenses creen que la política oficial china consiste en cooptar o robar directamente la tecnología estadounidense para hacer avanzar sus industrias nacionales.
Esto ha llevado a restringir la exportación de los microprocesadores más modernos, por ejemplo, a pesar de las objeciones de los fabricantes estadounidenses.
La resolución exitosa de la espinosa cuestión de la propiedad y control de China sobre la popular aplicación de redes sociales TikTok supuso un raro final feliz para las interacciones entre Estados Unidos y China en materia de tecnología, que con frecuencia están plagadas de acusaciones y sospechas.
Esta dinámica se refleja en la carrera por desarrollar sistemas de inteligencia artificial, quizás el nuevo desarrollo tecnológico clave de los tiempos modernos.
La cuestión se complica por las acusaciones estadounidenses de que empresas chinas como DeepSeek están robando la inteligencia artificial estadounidense.
"Está surgiendo el primer capítulo de la guerra fría de la IA", indica Yingyi Ma, del Centro de China John L Thornton del Instituto Brookings.
"La Casa Blanca acusó a China de robar modelos estadounidenses de inteligencia artificial a 'escala industrial', mientras que, según se informa, Pekín tomó medidas para impedir que Meta adquiriera Manus, una empresa emergente de IA fundada en China que ahora tiene su sede en Singapur", explica Thornton.
"El debate más profundo no es quién copia el modelo de quién, sino quién tiene talento para crear la próxima generación de IA de vanguardia".
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Pie de foto, Los robots de artes marciales se han utilizado con gran eficacia para mostrar la tecnología china.
Los robots chinos son capaces de montar un espectáculo, hacer movimientos de kung-fu y correr más rápido que los humanos durante una maratón en Pekín.
Sin embargo, si bien las empresas chinas parecen ser expertas en construir los cuerpos de estos robots, muchas siguen trabajando en la programación de los cerebros de sus nuevas creaciones.
Para construir los mejores, las empresas chinas necesitan chips informáticos de alta gama, y esos chips provienen de Estados Unidos.
Aquí es donde Pekín podría utilizar su influencia sobre las tierras raras, un sector fundamental que Trump, sin duda, codicia.
China procesa alrededor del 90% de los minerales de tierras raras del mundo, que son esenciales para toda la tecnología moderna, desde los teléfonos inteligentes hasta los parques eólicos y los motores a reacción.
Por lo tanto, es posible que merezca la pena alcanzar un acuerdo.
Estados Unidos puede quedarse con tierras raras chinas a cambio de chips de alta gama. Esto es una suerte de estrecho de Ormuz de China: puede detener el suministro en cualquier momento.
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Pie de foto, Trump y Xi tienen muchos temas de conversación durante un viaje corto.
A pesar de todo el terreno político que ambas partes deben cubrir, la visita de Trump será una gira vertiginosa, con reuniones y eventos programados para el jueves y el viernes.
Puede que no haya mucho tiempo para que los dos líderes lleguen a acuerdos sustanciales, pero incluso un encuentro tan breve podría sentar las bases para las negociaciones y las relaciones entre las dos superpotencias en los próximos años.
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Este artículo fue escrito originalmente en inglés y usamos una herramienta de inteligencia artificial para traducirlo. Un periodista de la BBC revisó el texto antes de su publicación. Más información sobre cómo usamos IA.
El sector del comercio electrónico en Venezuela mantiene su tendencia al alza en el inicio de 2026. Richard Ujueta, presidente de la Cámara Venezolana de Comercio Electrónico (CAVECOM-E), informó que tras un crecimiento del 4% en enero, el sector registró un ascenso del 7% en febrero, apalancado principalmente por el asueto de Carnaval y la evolución de los servicios de última milla.
Ujueta destacó, en entrevista para el espacio Penzini con Todo, que el país atraviesa una etapa de consolidación única en el continente, sustentada en indicadores de digitalización financiera sin precedentes:
Bancarización: Venezuela registra un 95%, la tasa más alta de Latinoamérica.
Transaccionalidad: El país lidera la región con un 96% de operaciones digitales.
Proyección: Se estima que el sector mantendrá un repunte constante de entre el 5% y 6%, impulsado por la maduración del sector delivery.
Una de las proyecciones más ambiciosas de la cámara se centra en el modelo BNPL (Buy Now, Pay Later o «Compra ahora, paga después»).
Crecimiento esperado: Se estima que el uso de este método de pago ascienda entre un 30% y 40% este año.
Alcance poblacional: Con la reactivación económica, la base de beneficiarios del crédito bancario y digital podría pasar de 12 millones a 14 millones de personas.
Simetría cambiaria: Ujueta aclaró que la compra de divisas digitales mantiene coherencia con el marco legal, operando bajo la tasa oficial del BCV para garantizar un flujo de fondos transparente y legal.
El presidente de CAVECOM-E puntualizó que el comercio electrónico seguirá creciendo al ritmo de la recuperación nacional. Bajo el nuevo esquema económico, el gremio proyecta no solo una consolidación interna, sino también una expansión global de servicios, aprovechando la infraestructura digital ya establecida en el país.