Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
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miércoles, mayo 06, 2026

“No esperen que EE. UU. les entregue la democracia en Venezuela”, dice el exsubsecretario Ricardo Zúñiga


viernes, mayo 01, 2026

Eurocámara pide mantener sanciones a funcionarios venezolanos hasta que no exista «una transición pacífica a la democracia»


Tomada de AFP

El Parlamento Europeo pidió ante el Consejo de la Unión Europea que no se levanten las sanciones impuestas a funcionarios del Gobierno venezolano hasta que el país no adopte «medidas significativas hacia una transición pacífica a la democracia».

La resolución, que obtuvo 507 votos a favor, 31 en contra y 35 abstenciones, esboza que entre las medidas deben figurar la liberación incondicional de todos los presos políticos, la retirada y anulación de todos los cargos por motivos políticos contra la oposición y el establecimiento de una hoja de ruta creíble para unas elecciones libres y justas. El texto advierte que la actual ley de amnistía es insuficiente al mantener a cientos de personas detenidas injustamente en condiciones inhumanas, según el reporte oficial.

El Parlamento Europeo aprobó una resolución centrada en la ley de amnistía venezolana, respaldada por una mayoría de grupos conservadores, liberales y socialdemócratas. El texto definitivo omitió las enmiendas que proponían reducir gradualmente las sanciones a Venezuela o condenar la injerencia estadounidense. Pese al rechazo de dichas propuestas, los sectores progresistas se sumaron al consenso final en la votación.

https://politikaucab.net/

martes, marzo 31, 2026

Abrams advierte giro de Trump sobre Venezuela: “Ahora el interés es el petróleo, no la democracia”


Según el exfuncionario, el chavismo estaría apostando por alargar la actual situación política con la expectativa de que un eventual debilitamiento político de Trump en el Congreso. En ese sentido, señaló que la producción petrolera venezolana sigue siendo limitada. Sobre la oposición venezolana, Abrams consideró que enfrenta un momento complejo, pero recomendó mantener el contacto con la administración estadounidense

Special Representative for Venezuela Elliott Abrams speaks at a news conference at the State Department on March 31, 2020, in Washington, DC. - The US on Tuesday called on Venezuela's Juan Guaido to renounce his claim to the presidency at least temporarily as it recalibrated its strategy to oust leader Nicolas Maduro. (Photo by Andrew Harnik / POOL / AFP) (Photo by ANDREW HARNIK/POOL/AFP via Getty Images)

El exdiplomático estadounidense Elliott Abrams, figura clave en la política exterior de Washington durante administraciones republicanas, aseguró que la estrategia de Estados Unidos hacia Venezuela ha cambiado significativamente bajo el nuevo mandato de Donald Trump.

En una entrevista concedida al diario ABC, Abrams, quien fue enviado especial para Venezuela durante el primer gobierno de Trump, sostuvo que la prioridad de la Casa Blanca ya no parece centrarse en la democratización del país, sino en intereses energéticos y cálculos geopolíticos.

“El objetivo antes era claro: queríamos una transición democrática. Ahora Trump parece más interesado en el petróleo”, afirmó.

Según el exfuncionario, el chavismo estaría apostando por alargar la actual situación política con la expectativa de que un eventual debilitamiento político de Trump en el Congreso estadounidense juegue a su favor. A su juicio, el Gobierno venezolano busca “demorar todo lo posible” cualquier cambio estructural.

Abrams también cuestionó los argumentos utilizados actualmente en Washington para justificar su política hacia Venezuela, como el combate al narcotráfico, la migración o la necesidad de petróleo. Considera que estas explicaciones son “débiles” y poco consistentes con la realidad.

En ese sentido, señaló que la producción petrolera venezolana sigue siendo limitada y que, incluso con inversiones, tomaría años incrementarla de manera significativa, por lo que su impacto en el mercado global sería reducido.

Como alternativa, el exdiplomático planteó la necesidad de retomar una estrategia basada en la presión política combinada con negociaciones formales entre el Gobierno y la oposición. Entre las medidas prioritarias, mencionó la liberación total de presos políticos y la definición de un cronograma electoral con garantías.

Asimismo, destacó que Estados Unidos debería facilitar un diálogo estructurado que aborde temas clave como la composición del Consejo Nacional Electoral, reformas institucionales y condiciones para elecciones libres.

Sobre la oposición venezolana, Abrams consideró que enfrenta un momento complejo, pero recomendó mantener el contacto con la administración estadounidense y ser más firme en temas como la defensa de los presos políticos.

Finalmente, fue crítico con el papel del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero, a quien acusó de haber respaldado al Gobierno venezolano en el pasado y de no contribuir actualmente a una solución democrática.


https://diarioversionfinal.com/

jueves, marzo 05, 2026

Rosales partidario de la unidad para recuperar la democracia


Manuel Rosales celebró el 20 aniversario de Un Nuevo Tiempo
Manuel Rosales se pronunció para afirmar la necesidad de la unidad política como exigencia del pueblo y la recuperación económica y democrática de Venezuela durante su discurso en el acto central por el 20 aniversario del partido Un Nuevo Tiempo, celebrado en su sede regional este 3 de marzo.

El líder zuliano subrayó la importancia de que, tras 27 años de lucha por el cambio en Venezuela, el país finalmente se encuentre en una etapa que debe conducir a la estabilización económica y política. Luego de ello, se deberá  avanzar hacia una transición democrática con elecciones libres «donde participen todos los venezolanos, incluyendo quienes están fuera del país», recordó. “Que gane el que Venezuela quiera, y que en el Zulia gane quien el Zulia quiera”, dijo a los asistentes.

Rosales sostuvo que el pueblo exige unidad “para alcanzar los objetivos nacionales y dejar atrás años de sufrimiento, tanto de quienes permanecen en el país como de quienes han emigrado”.

Rosales reconoció la labor de los diputados de la Asamblea Nacional, legisladores y concejales de la organización. Resaltó la valentía y constancia que involucra hacer política en las últimas tres décadas en Venezuela, y no salirse del camino democrático: «hacer política nacional navega entre la angustia y la convicción», dijo.

El exgobernador resaltó la aprobación de la Ley de Amnistía, una lucha que, sostuvo, “se impulsa desde 2015 y que permitió la liberación de cientos de presos políticos y su reencuentro con sus familias”, dijo. La aprobación de esa ley, discutida en la Asamblea Nacional, ha sido uno de los temas centrales del debate político reciente en Venezuela.

En el mismo contexto, destacó también que la nueva Ley de Hidrocarburos representa un paso clave para la activación petrolera, la generación de miles de empleos y la recuperación del comercio y la industria. «La inversión privada nacional e internacional, así como el respeto a la propiedad privada, es fundamental para impulsar el desarrollo y la prosperidad», aseguró.

Impulso regional

El dirigente también recordó el impacto que tuvieron las expropiaciones en la Costa Oriental del Lago entre 2007 y 2010, cuando —según detalló— fueron confiscadas más de 1.200 embarcaciones y 180 edificaciones, lo que marcó el inicio de la ruina económica en esa zona estratégica zuliana. Vaticina que desde allí comenzará nuevamente el empuje productivo que contribuirá a la transformación del país

No obstante, Manuel Rosales insistió en la necesidad de derogar instrumentos legales que han sido utilizados para perseguir y limitar derechos ciudadanos.

https://lachicharradigital.com/

sábado, febrero 28, 2026

Irrupción de Enrique Márquez en EE UU impulsa democratización de Venezuela, según expertos


La sorpresiva aparición del excandidato presidencial venezolano Enrique Márquez en el Congreso a petición del presidente estadounidense, Donald Trump, es valorada por expertos como un gesto que contribuye a impulsar el proceso democratizador en el país y que no necesariamente busca alejar del foco a la líder opositora María Corina Machado.

"Su presencia en el Capitolio tiene un significado muy poderoso para la democracia venezolana, especialmente en un momento en que la estrategia de (Donald) Trump hacia Venezuela ha sido criticada por no priorizar suficientemente la transición a la democracia",  explicó a Efe el director ejecutivo del laboratorio de ideas Global Americans, Diego Area.

Momento emotivo en el Capitolio

Durante su discurso sobre el estado de la Unión el martes, Trump reiteró sus elogios al operativo estadounidense que capturó en enero pasado al expresidente Nicolás Maduro y mencionó la relación de cooperación -que ha levantado suspicacias desde diversos frentes- establecida desde entonces entre Washington y el gobierno interino de la chavista Delcy Rodríguez.

En medio de sus palabras, el mandatario apuntó a una mujer venezolana que se encontraba en el público.

La joven, Alejandra González, resultó ser sobrina de Márquez, detenido en 2025 y excarcelado cinco días después de la captura de Maduro. Trump aprovechó entonces para anunciar, por sorpresa, que el político se encontraba ahí mismo y lo invitó a entrar en el hemiciclo y a fundirse en un abrazo con ella entre aplausos de los legisladores.

Analistas se preguntaron entonces por qué Trump eligió para protagonizar ese mediático y emotivo momento a un excandidato de centroizquierda que ha apostado por un discurso integrador en Venezuela, en vez de apostar por Machado, que lleva semanas en EE UU y hasta le ha regalado al mandatario la medalla del Nobel de la Paz que le otorgaron el año pasado.

Algunos han considerado incluso que el gesto buscaría hacer sombra a la líder opositora, convertida en los últimos años en el rostro más visible de la resistencia y de la confrontación contra el chavismo en Venezuela.

Ampliación de interlocutores

"No parece un giro estratégico, sino una ampliación de interlocutores. Washington ha demostrado que está dispuesto a interactuar con múltiples actores del espectro político venezolano. La invitación a Márquez confirma que la política hacia Venezuela no depende de un solo canal, sino de una estrategia más amplia orientada a estabilización, transición y gobernabilidad", opina, sin embargo, Area.

Geoff Ramsey, investigador sénior no residente del Atlantic Council, considera que "al final parece que el gobierno (Trump) está enviando un mensaje claro: quieren que la oposición encuentre la manera de colaborar con este proceso, no de sabotearlo".

"Quizás por eso la Casa Blanca está repentinamente tan interesada en Márquez, debido a su clara trayectoria a favor de las negociaciones políticas, su rechazo a la violencia y su énfasis en la reconciliación", indicó a Efe Ramsey.

Area considera además que sería un error interpretar este gesto "como competencia interna" porque la liberación de cientos de presos políticos que está acometiendo el gobierno interino chavista y "la creciente visibilidad internacional de distintos actores" supone "una oportunidad para construir una estrategia más amplia y coordinada".

Diversidad entre la oposición venezolana

Cree también que para que la llamada fase de estabilización -la primera de las tres que Trump ha establecido para la democratización de Venezuela- sea viable "hace falta multiplicar el diálogo dentro y fuera del país, integrando tanto a los liderazgos que permanecen en Venezuela como a una diáspora que hoy concentra una parte significativa del capital político, técnico y económico del país".

"La Casa Blanca reconoce cada vez más la diversidad de la oposición venezolana, lo cual es alentador. Creo que el presidente entiende que, para que esta estrategia (de las tres fases) tenga éxito, será necesario trabajar con todas las facciones de la oposición venezolana y no elegir favoritismos", opina por su parte Ramsey.

El primer ejecutivo de Global Americans va un paso más allá y puntualiza que "la gran prueba" para Machado y el resto de elementos democráticos "es demostrar que pueden articular una alternativa amplia, viable y sostenible en el tiempo", porque lo contrario puede "reforzar la percepción en Washington y en los mercados internacionales de que no existe una alternativa cohesionada capaz de sostener gobernabilidad".

https://www.elnacional.com/

jueves, febrero 19, 2026

Casa Blanca advirtió al régimen de Cuba que debe realizar «drásticos cambios muy pronto»


sábado, enero 31, 2026

CEO de Exxon dice que Venezuela necesita hacer la transición a la democracia para que «tenga sentido invertir en petróleo»


miércoles, enero 21, 2026

Por una transición inclusiva a la democracia

 



Hasta la madrugada del 3 de enero de 2026, Venezuela estaba considerada como autocracia, una de las cinco autocracias de América Latina (las otras son Cuba, El Salvador, Haití, y Nicaragua). Esta caracterización proviene de los resultados de proyecto Variedades de Democracia (V-Dem) de la Universidad de Gotemburgo, Suecia, quizás el más riguroso para el análisis del desempeño de las democracias a escala global, con datos sistematizados desde 1789.

A partir del mediodía del 3 de enero de 2026, Venezuela sigue siendo una autocracia, pero ahora bajo el gobierno de Estados Unidos, como fue anunciado en vivo y directo para la audiencia mundial. Esta es la realidad. Concreta, contundente, decepcionante. En un segundo, con las palabras del presidente de Estados Unidos quedó anulada la intención expresada en el Acta de Independencia de 1811: «…que, como todos los pueblos del mundo, estamos libres y autorizados para no depender de otra autoridad que la nuestra…».

Ambos hechos, ser una autocracia, y estar ahora bajo la dependencia de Estados Unidos, son expresiones de un monumental fracaso político. Fracaso incubado por décadas, con responsabilidades previas a 1998, año en el cual se inicia la conversión del país en una nueva autocracia. Fracaso que debería suponer una profunda autocrítica de lo que se hizo mal antes de 1998 para que se progresara a una autocracia, y lo que se hizo mal para que se haya mantenido la autocracia por más de un cuarto de siglo. Sin esta autocrítica no será posible construir una democracia plena (la tercera de la República).

          Ahora bien, la autocrítica debe llevar a soluciones, a la definición de alternativas para que se supere la autocracia y también la intervención externa. Para ello es fundamental analizar la evolución de la democracia en Venezuela a partir de 1936.

En el gráfico se muestra la tendencia del Índice de Democracia Liberal (IDL) estimado por V-Dem para Venezuela y Costa Rica (país líder en América Latina en la última medición, 2024). Se puede apreciar que la democracia que surge a partir de las primeras elecciones directas, universales y secretas de 1947 apenas duró nueve meses, al ser clausurada con el golpe de estado del 24 de noviembre de 1948.

La segunda democracia, surgida a partir del derrocamiento de la dictadura perezjimenista el 23 de enero de 1958 y de las elecciones de diciembre de ese año, se prolongó por 40 años. Desde 1959 hasta 1966, Venezuela ocupó el tercer lugar en la puntuación del IDL en América Latina, solo superada por Uruguay y Costa Rica. A partir de 1966, con el inicio de la involución autocrática en Uruguay, Venezuela solo fue superada por Costa Rica hasta el año 1983. A partir de 1983 otros países de la región (Argentina, Brasil y Chile), al salir de las dictaduras militares, superaron a Venezuela en la medición del IDL. Tal como puede apreciarse, el discreto aumento del IDL de Venezuela entre 1959 y 1998 es un indicativo de las dificultades que se experimentó para incorporar innovaciones institucionales que mejoraran el desempeño de la democracia.

A pesar de ello, y al contrario de los argumentos esgrimidos sobre las deficiencias entre 1959 y 1998, es bastante obvio, especialmente si se analiza la experiencia comparada en la región, que la calidad de la democracia fue notable, no así el bienestar de los venezolanos. En 1998, antes del inicio de la inmensa involución autocrática que ha experimentado el país en los últimos 27 años, Venezuela era la sexta democracia de la región en lo que respecta al IDL, solo superada por Costa Rica, Chile, Uruguay, Brasil, y Argentina.

Todo esto nos lleva a una pregunta fundamental: ¿cómo fue que la segunda democracia de la región por casi 20 años pudo transformarse en una autocracia que ya tiene 27 años? Y de allí a otra pregunta clave: ¿qué tuvieron en común los fracasos de las democracias en 1948 y 1998?

La causa común de la desaparición de la primera democracia en 1948 y de la segunda democracia en 1998 fue la exclusión, el predominio deliberado y sistemático de un actor político sobre los demás. Este predominio, basado en la expresión circunstancial de una mayoría, aniquiló el acuerdo entre diferentes para construir un sistema compartido.

            La evolución prolongada de la exclusión, especialmente desde 1999, destruyó todos los espacios de comunidad democrática. Así se estaba en la  madrugada del 3 de enero de 2026. Ahora tenemos todo eso, y, además, tenemos la intervención extranjera.

En este contexto, la pregunta salta a la vista: ¿cuál es la mejor ruta para construir una democracia plena y recuperar la independencia política? La respuesta a esta pregunta debe ser un esfuerzo conjunto de la sociedad. Se trata de construir la democracia plena entre todos, con la mayor inclusión posible. Para ello es indispensable que todos los actores políticos y sociales concienticen la gravedad de la situación y los errores que la generaron.

Para acordar la respuesta a esa pregunta se requiere un espacio institucional inclusivo. Que invite a toda la sociedad. En la experiencia de las transiciones democráticas exitosas en el siglo XXI, uno de los factores condicionantes más relevantes es justamente la existencia de este espacio institucional. Se trata de establecer un espacio que permita a todos los actores políticos y sociales acordar con rapidez, pero también con criterio de sostenibilidad. Se trata de construir un acuerdo perdurable y efectivo para todos.

En la última década, con la profundización de la autocracia en Venezuela, los intentos para acordar han sido infructuosos y traumáticos. Muchas son las razones. Un factor común en esos fracasos ha sido la dificultad para que los actores gocen de la entidad política requerida. La combinación de discrecionalidad e intervención de actores internacionales facilitadores no ha sido efectiva.

Desde el 5 de enero de este año, con la instalación de la nueva Asamblea Nacional, se puede construir ese espacio institucional requerido. Si bien es cierto que la elección de esta Asamblea Nacional se realizó en el marco de innumerables fallas del sistema electoral, razón por la cual se produjo la abstención de actores políticos muy relevantes, no es menos cierto que en la actualidad no existe otra instancia en la cual se encuentre una representación, imperfecta claro está, de la expresión popular. A pesar de estas restricciones, la Asamblea Nacional podría crear las condiciones para ser la vía que facilite un acuerdo de transición inclusivo y efectivo a la democracia plena.

Para que la Asamblea Nacional supere estas restricciones, y se convierta es un espacio institucional amplio y democrático, al menos tres condiciones deberían cumplirse. La primera condición es que todos los actores ya representados formalicen un acuerdo político a través del cual se comprometan a consensuar una hoja de ruta hacia la democracia plena. Este compromiso supone la aceptación por parte de todos los actores, independientemente del número de curules parlamentarias, para trabajar en esa dirección. En este acuerdo se deberán expresar las premisas para concretar las fases de la hoja de ruta de la forma más perentoria.

La segunda condición es que la Asamblea Nacional, por las razones señaladas, promueva la incorporación en este proceso de todos los actores de la sociedad venezolana, con la mayor amplitud. Esto incluye de manera especial a los actores políticos que decidieron no participar en la elección de la actual Asamblea Nacional. Esta incorporación debe combinar la mayor flexibilidad y celeridad. Es fundamental incluir la mayor variedad de visiones de manera sistemática y práctica.

La tercera condición, por la importancia de que este acuerdo por la transición a la democracia sea lo más inclusivo posible, es que su aprobación se realice por unanimidad. Que sea asumido por todos. Esto significa que muy probablemente la amplitud del acuerdo se concrete en los elementos esenciales de lo que significa alcanzar una democracia plena. Lo fundamental es que se exprese la convicción de todos los actores de que esa es la ruta que se debe transitar.

Si se asume, como es lo deseable, que el objetivo de la transición inclusiva es alcanzar la democracia plena, surgirán de manera nítida los criterios de cumplimiento. Se trata de que se tenga un país sin ningún preso político, sin ningún torturado, sin ningún asesinato por causas de persecución política, sin ningún exilado.

         Con un sistema electoral transparente y respetado por todos, sin la intervención del gobierno en la libertad de voto de los funcionarios públicos, sin violencia electoral, con la más amplia libertad de expresión, sin periodistas ni medios de comunicación censurados, acosados o perseguidos, con la más amplia libertad de asociación, sin partidos políticos acosados o con injustas causas judiciales.

Con el más amplio ambiente para la discusión y participación política, con la más amplia libertad académica y cultural, sin la utilización de bandas armadas oficiales para amedrentar a ciudadanos en el ejercicio de sus derechos políticos, con plena igualdad de los ciudadanos ante la justicia, con la total vigencia del Estado de Derecho.

Con total respeto a los derechos de propiedad y asociación para producir, con respecto absoluto a la libertad religiosa, con absoluta libertad para salir y entrar al país, con vigencia absoluta de la Constitución, con ejercicio de controles amplios al Poder Ejecutivo por parte del Poder Legislativo, con respeto irrestricto a la autonomía del Poder Judicial, con un Poder Ejecutivo que acate las sentencias del Poder Judicial autónomo. De esto trata la democracia plena.

La actual Asamblea Nacional tiene una extraordinaria responsabilidad y oportunidad en esta coyuntura trascendental que vive el país. De sus capacidades para rectificar, acordar y abrir espacios de coincidencia, dependerá en gran medida que se pueda avanzar lo más rápido posible a una democracia plena para el bienestar de los venezolanos.

Es una hora de especial significación para el parlamento de Venezuela, quizás única. Ojalá se manifieste con contundencia el tino político y la visión histórica que exige esta excepcional encrucijada.

X:  @marinojgonzalez

Marino J. González es PhD en Políticas Públicas, profesor en la USB. Miembro Correspondiente Nacional de la Academia Nacional de Medicina. Miembro de la Academia de Ciencias de América Latina (ACAL).

https://talcualdigital.com/

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lunes, noviembre 10, 2025

Gustavo Roosen: Argentina, madurez política


Las recientes elecciones legislativas celebradas en Argentina dejan muchos temas para reflexionar. Victoria inesperada, a la vista de muchos, ha sido ya objeto de las más variadas y disímiles interpretaciones por parte de los políticos, de los analistas, de la gente común. Se destaca la actitud del votante, su voluntad de dejar atrás el populismo, su ejercicio de ciudadanía responsable, su conciencia de las dificultades unida a la decisión de darle al gobierno una nueva oportunidad y de dársela a sí mismos.

La mayoría coincide en la apreciación de que primó en el ciudadano una mirada prospectiva. El resultado electoral fue interpretado como un respaldo al programa de austeridad y liberalización económica impulsado por Milei. Según el Washington Post, la votación funcionó como un referéndum sobre su gestión y sobre su “experimento de austeridad radical”. Para Claudio Katz, la explicación central está en el miedo al colapso económico. Entre el ajuste de Milei y el desmoronamiento, los votantes optaron por el ajuste, afirma Katz. “El cambio venció al miedo”, completa Gerardo Lissardy en BBC News Mundo.

Visto con mayor sentido de trascendencia, se trata de un ejercicio de sindéresis política. El votante argentino decidió mantener el crédito abierto al cambio de enfoque de la economía propuesto por su presidente. Frente a la experiencia negativa del pasado, la población optó por las posibilidades del futuro. Muchos de quienes dieron originalmente el voto a Milei atraídos por su discurso rupturista, ahora lo han hecho con más conciencia de las dificultades y de los esfuerzos que la sociedad acuerda aportar para cambiar el rumbo de manera estable y sostenible. Pese a la dureza del ajuste y a las expectativas existentes, una importante mayoría de votantes no dudó en mantener su respaldo al programa propuesto.

Lejos están de haberse salvado con el rescate financiero logrado. La economía y las finanzas argentinas dependen ahora de la claridad de los objetivos y, muy especialmente, de la voluntad de los ciudadanos, de su decisión de ser parte en el empeño de recuperación. El gobierno sabe que le corresponde abrir espacios a la participación y recuperar las posibilidades de consenso. “Tendremos el Congreso más reformista de la historia” ha dicho Milei reiterando su propósito inicial, pero admitiendo también que “se ha terminado una forma de hacer política y comienza otra”. El ciudadano observa, juzga y espera que los propósitos se cumplan, que se sepa responder a la confianza dada, con menos exhibicionismo y más efectividad.

Anima pensar que se trata, en efecto, de una manifestación de madurez. Argentina está definiendo una nueva relación del ciudadano con la política al asumir una postura basada en un responsable ejercicio de ciudadanía, en un debate realista de los datos y de los hechos, en la toma de decisiones mejor informadas, en el respeto por las instituciones democráticas. La madurez política que alienta y sostiene la democracia se opone a las tendencias del populismo con sus consignas simplistas. La inclinación hacia la madurez política exige un largo proceso de educación, de formación de conciencia ciudadana y de creación de confianza. Esta confianza no es gratuita: se gana con resultados que son, a su vez, producto de victorias sostenibles.

nesoor10@gmail.com

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La elección de Mamdani: lo que significa, y lo que no significa


Antes se creía que solo los más despiadados podían hacer funcionar el socialismo; por lo tanto, los asesinatos en masa de Lenin, Stalin, Mao o Pol Pot eran necesarios para establecer el estado socialista ideal. Hoy, sin embargo, el socialismo viene acompañado de la palabra de moda «democracia» y de un rostro bonito

Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York

Para los Socialistas Democráticos de América y sus compañeros de viaje, «el momento» ha llegado. Con la victoria de Zohran Mamdani en las elecciones a la alcaldía de Nueva York el martes por la noche, la DSA tiene otra cara atractiva que añadir a sus defensores en todo el país, alguien que complemente a la representante Alexandria Ocasio-Cortez y al senador Bernie Sanders mientras el socialismo avanza hacia su inevitable triunfo en todo Estados Unidos.

Como alguien que creía que los EEUU estaba en camino hacia una verdadera revolución de los mercados libres y la libertad personal con la elección de Ronald Reagan como presidente de los EEUU en 1980, y más tarde con su contundente reelección en 1984, me doy cuenta de que los partidarios de la DSA, que actualmente están eufóricos y listos para actuar, experimentarán la inevitable decepción, al igual que los partidarios del libre mercado de Reagan hace 40 años. Sin embargo, antes de que llegue ese momento, —y llegará—, los socialistas van a causar mucho daño.

Las elecciones pueden ser algo complicado, pero los gobiernos no lo son. Como escribió Murray Rothbard:

Si la mayoría del público estuviera realmente convencida de la ilegitimidad del Estado, si estuviera convencida de que el Estado no es más que una banda de bandidos a gran escala, entonces el Estado pronto se derrumbaría y no tendría más estatus ni amplitud de existencia que otra banda mafiosa.

Dada la actitud actual de la opinión pública, los votantes no están convencidos de que el Estado sea ilegítimo, sino más bien de que está haciendo un mal trabajo y que la DSA puede solucionarlo. Los miembros del movimiento MAGA también consideran que el poder estatal es lo más importante, y su agenda estatista refleja la creencia de que la intervención del gobierno dará lugar a una mejor economía y una mejor vida para ellos, incluso aunque Donald Trump siga exigiendo más inflación e imponiendo aranceles que solo pueden deprimir aún más la economía.

Los socialistas, por supuesto, ven la implementación del socialismo como el orden más elevado de la sociedad. Llegar a ese lugar tan elevado ha sido otra cuestión. Es un testimonio de nuestra era mediática que el socialismo americano dependa ahora de los rostros jóvenes y atractivos de un Mamdani o una AOC. La única excepción es el octogenario Bernie Sanders, que todavía conserva el aspecto del trotskista de Brooklyn que era en su juventud. Antes se creía que solo los más despiadados podían hacer funcionar el socialismo; por lo tanto, los asesinatos en masa de Lenin, Stalin, Mao o Pol Pot eran necesarios para establecer el estado socialista ideal. Hoy, sin embargo, el socialismo viene acompañado de la palabra de moda «democracia» y de un rostro bonito.

A pesar de las celebraciones exageradas y las predicciones de que el futuro de América es el socialismo democrático, sigue siendo un movimiento urbano y se centrará en las grandes ciudades ricas, lugares que siguen dependiendo en gran medida de los muy ricos que los socialistas afirman querer expulsar de su entorno. Mamdani, AOC y Sanders son todos de la ciudad de Nueva York, e incluso con todo el discurso sobre la victoria aplastante, Mamdani solo obtuvo algo más de la mitad de los votos en unas elecciones en las que sus votantes fueron, con diferencia, los más entusiastas.

La DSA obtendrá buenos resultados en ciudades como Portland (Oregón), Seattle (Washington), media docena de ciudades ricas de California y Chicago. Los demócratas que gobiernan esos lugares han tolerado durante mucho tiempo la violencia tanto de los delincuentes comunes a los que se niegan a encarcelar como de los manifestantes vestidos de negro que afirman saberlo todo sobre economía pero que nunca han tenido un trabajo. Tanto los manifestantes como los delincuentes violentos son vitales para los esfuerzos de gobierno de los socialistas, ya que actúan como tropas de choque del movimiento, dado que la filosofía de gobierno de la DSA es la anarco-tiranía.

Sin embargo, «ir bien» solo se refiere a ser elegido y tener cierto control sobre los ayuntamientos, ya que los demócratas que gobiernan como socialistas conducen inevitablemente a sus ciudades a un estado de decadencia y pérdida. Por ahora, los socialistas y sus seguidores son muy buenos haciendo promesas y utilizando una retórica conmovedora, pero su creencia de que pueden simplemente ordenar que se produzca una mejora de la situación es, y siempre será, errónea. No es que más de un siglo de fracasos les disuada, ya que el socialismo no se trata de una situación, sino más bien de un estado de ánimo, por lo que para personas como Mamdani, AOC y sus seguidores, el éxito del socialismo está demostrado porque han ganado las elecciones.

En cuanto al resto del país, queda por ver qué resultados obtendrán los socialistas en las elecciones fuera de Nueva York y la costa oeste. La DSA no quiere ser vista simplemente como un el poder político dominante en unas pocas grandes ciudades, y sus miembros están en proceso de convertirse en la fuerza motriz del propio Partido Demócrata. Olivia Reingold escribe:

Leer articulo completo originalmente publicado por el Instituto Mises.


William L. Anderson es editor sénior del Instituto Mises y profesor jubilado de economía en la Universidad Estatal de Frostburg

https://panampost.com/

miércoles, octubre 22, 2025

The New York Times | Propaganda, puros envenenados y golpes de Estado manchan la historia de la CIA en América Latina


jueves, mayo 22, 2025

“Los errores que cometió Biden con el régimen de Venezuela fueron enormes”: expresidentes analizan crisis democrática en varios países de América Latina