Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
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domingo, abril 12, 2026

Plataforma Unitaria presentó «hoja de ruta» para avanzar en la «transición democrática» del país


Foto: PUD

La Plataforma Unitaria Democrática (PUD) presentó este domingo la «hoja de ruta» para avanzar en la «transición democrática», proceso que, advirtió, todavía no ha comenzado.

El secretario general de la coalición, Roberto Enríquez, consideró necesario señalar «con claridad» que Venezuela aún «no se encuentra en un proceso de transición democrática».

«Persiste restricciones a las libertades políticas, ausencia de garantías institucionales y limitaciones al ejercicio pleno de los derechos ciudadanos. Por esta razón, resulta indispensable establecer una hoja de ruta clara que permita crear las condiciones políticas necesarias para avanzar hacía una transición democrática efectiva», acotó.

El dirigente recalcó lo importante de ir a una negociación política para «viabilizar la transición democrática». También «generar garantías para los distintos actores y permitir la construcción de acuerdos que hagan posible la restitución institucional del país».

«El objetivo central de este proceso es la restitución plena de la soberanía popular y del orden constitucional mediante la celebración de elecciones libres en todos los niveles del Estado, que permitan al pueblo venezolanos elegir a sus autoridades y renovar democráticamente los poderes públicos», manifestó en nombre de la Plataforma Unitaria.

A su juicio, la estabilización, la recuperación y la transición «pasan por un proceso de elecciones libres en Venezuela». «Sin la gente, esta lucha no tiene sentido. Esta lucha es por el pueblo venezolano. Y que la voluntad de la mayoría sea acatada, y la voluntad de la minoría sea respetada», valoró.

Sobre María Corina Machado y Edmundo González, indicó: «Gracias a ese esfuerzo (de las primarias) tenemos una líder que se llama María Corina Machado y tenemos un presidente electo el 28 de julio que se llama Edmundo González».

LOS PUNTOS DE LA HOJA DE RUTA DE LA PUD

Ya ahondando en los puntos, Roberto Enríquez definió la hoja de ruta de a Plataforma Unitaria, exhortando a que haya condiciones electorales específicas. Mencionó allí la «designación de un CNE provisional independiente, garantías de transparencia, equilibrio y profesionalismo del árbitro electoral».

También el levantamiento de todas las inhabilitaciones políticas impuestas «sin debido proceso». «Garantía efectiva del derecho a elegir y ser elegido, normalización del sistema de partidos, devolución de las tarjetas electorales y símbolos de los partidos a sus autoridades debidamente constituidas».

La PUD también abogó por el retorno seguro de los exiliados sin riesgo de persecución. «Reconocimiento efectivo de sus derechos políticos y civiles».

Otro de los aspectos de la hoja de ruta es la «liberación plena e inmediata de todos los presos políticos, el cese de la persecución política, judicial y administrativa».

«La Plataforma Unitaria Democrática cumple un rol esencial en cualquier proceso de negociación, hoy orientado hacia una transición democrática», sumó Enríquez.

En el encuentro también participó de forma telemática Edmundo González. Señaló que Venezuela «no se encuentra hoy en un proceso de transición democrática». Por lo anterior, dijo que esta es precisamente la claridad que «necesitamos para construir sobre una base sólida».

«Les pido que trabajemos hoy con esa claridad, con honestidad para llamar las cosas por su nombre. Y con la condición de que lo que nos une, la voluntad de cambio, es infinitamente más poderosa que la voluntad de desunirnos», llamó.

https://caraotadigital.net/

jueves, marzo 05, 2026

Rosales partidario de la unidad para recuperar la democracia


Manuel Rosales celebró el 20 aniversario de Un Nuevo Tiempo
Manuel Rosales se pronunció para afirmar la necesidad de la unidad política como exigencia del pueblo y la recuperación económica y democrática de Venezuela durante su discurso en el acto central por el 20 aniversario del partido Un Nuevo Tiempo, celebrado en su sede regional este 3 de marzo.

El líder zuliano subrayó la importancia de que, tras 27 años de lucha por el cambio en Venezuela, el país finalmente se encuentre en una etapa que debe conducir a la estabilización económica y política. Luego de ello, se deberá  avanzar hacia una transición democrática con elecciones libres «donde participen todos los venezolanos, incluyendo quienes están fuera del país», recordó. “Que gane el que Venezuela quiera, y que en el Zulia gane quien el Zulia quiera”, dijo a los asistentes.

Rosales sostuvo que el pueblo exige unidad “para alcanzar los objetivos nacionales y dejar atrás años de sufrimiento, tanto de quienes permanecen en el país como de quienes han emigrado”.

Rosales reconoció la labor de los diputados de la Asamblea Nacional, legisladores y concejales de la organización. Resaltó la valentía y constancia que involucra hacer política en las últimas tres décadas en Venezuela, y no salirse del camino democrático: «hacer política nacional navega entre la angustia y la convicción», dijo.

El exgobernador resaltó la aprobación de la Ley de Amnistía, una lucha que, sostuvo, “se impulsa desde 2015 y que permitió la liberación de cientos de presos políticos y su reencuentro con sus familias”, dijo. La aprobación de esa ley, discutida en la Asamblea Nacional, ha sido uno de los temas centrales del debate político reciente en Venezuela.

En el mismo contexto, destacó también que la nueva Ley de Hidrocarburos representa un paso clave para la activación petrolera, la generación de miles de empleos y la recuperación del comercio y la industria. «La inversión privada nacional e internacional, así como el respeto a la propiedad privada, es fundamental para impulsar el desarrollo y la prosperidad», aseguró.

Impulso regional

El dirigente también recordó el impacto que tuvieron las expropiaciones en la Costa Oriental del Lago entre 2007 y 2010, cuando —según detalló— fueron confiscadas más de 1.200 embarcaciones y 180 edificaciones, lo que marcó el inicio de la ruina económica en esa zona estratégica zuliana. Vaticina que desde allí comenzará nuevamente el empuje productivo que contribuirá a la transformación del país

No obstante, Manuel Rosales insistió en la necesidad de derogar instrumentos legales que han sido utilizados para perseguir y limitar derechos ciudadanos.

https://lachicharradigital.com/

viernes, febrero 13, 2026

UNT propone una Ley de Amnistía amplia y la derogación de la Ley de Odio y la Ley Simón Bolívar


jueves, enero 29, 2026

Lula: «Defender el Canal de Panamá es defender comercio basado en reglas multilaterales» / Lula criticó la falta de una «respuesta unida» de la región a la intervención estadounidense en Venezuela


lunes, septiembre 07, 2020

Sobre el 6D y la ruta unitaria, por Pedro Méndez Dager


Algunas consideraciones de fondo

Enfrentamos a un régimen autoritario hegemónico. Pero además es un régimen sostenido por la economía criminal y con lógica de funcionamiento revolucionaria, por lo tanto, dispuesto a cambiar las reglas de juego ante cualquier coyuntura con tal de mantenerse en el poder.

Esa misma condición revolucionaria hace que la oposición sea vista no como un rival político, sino como un enemigo al que hay que eliminar.

Por lo tanto, todas las acciones de la unidad democrática deben estar dirigidas a debilitar, presionar y deslegitimar al régimen. El objetivo debe ser lograr un quiebre o una negociación que conlleve a una transición y la recuperación de la democracia.

El régimen promoverá elecciones si piensa que puede ganarlas o robárselas. Por consiguiente, no podemos pensar en eventos de este tipo como una elección, sino unidos y con una estrategia clara, como una oportunidad de debilitar al régimen y exponer el fraude. En la lógica de presionar y deslegitimar al régimen el camino de una elección debe ser recorrido como un instrumento de lucha y estar dispuestos a no reconocer el resultado o a retirarnos de la elección si hay fraude.

No es viable la tesis de ir ganando espacios electoralmente porque el régimen no actúa democráticamente. Eso pertenece a otro momento de esta historia. El régimen ha ido evolucionando de un autoritarismo competitivo a un autoritarismo hegemónico. Toda estrategia de la unidad democrática hoy debe comprender la resiliencia del régimen y su capacidad de modificar constantemente las reglas. Es falso que se pueda asistir a estas elecciones del 6D para luego legislar, para tomar alguna decisión desde el Parlamento y ni siquiera para tener una voz que pueda ser escuchada. Vistas las condiciones, ni siquiera es posible ganar. Pero sí ayudaría al régimen a regularizar su situación.

Cuba y el régimen buscan, a toda costa, dividir a la oposición, ganar legitimidad, normalizar su secuestro del poder y construir una oposición hecha a la medida. Busca que se le retiren las sanciones, disminuir la presión internacional y golpear moralmente a la unidad.

El gobierno interino es una consecuencia jurídica y política del fraude impuesto por el régimen en la elección de 2018.

Es una tesis política sostenida por la unidad, respaldada por la decisión colectiva de la Asamblea Nacional. Pero además es una instancia colegiada construida con el apoyo político de la unidad. La administración de ese gobierno interino ha tenido errores y ha tomado decisiones erradas inconsultas y otras, también equivocadas, colectivamente. Pero es un bien y un activo de todos.

Si colectivamente estimamos que el gobierno interino no es el mecanismo más eficiente para luchar por la liberación de Venezuela, entonces debemos buscar una alternativa para la conducción de los esfuerzos de liberación del país y una instancia que permita proteger los activos de la República en el exterior, al tiempo que lleve adelante la estrategia internacional que mantenga y aumente el apoyo de otros países a la causa de la libertad en Venezuela.

La política de la oposición hoy no ha sido exitosa en el objetivo de lograr el cambio político. Pero si no estuviese teniendo parte del efecto deseado, ¿por qué el régimen se empeña en hacer todo lo posible por acabar con esa política?

Las sanciones pueden revisarse, pero bien direccionadas son parte de la situación que tiene débil al régimen. Liberan presos y dan algunas concesiones, en parte, porque las sanciones le pesan. No podemos ser nosotros en la unidad quienes hagamos los esfuerzos por quitar las sanciones. Por ejemplo, quienes se empeñan en que no se bloquee la llegada de diésel (que estoy de acuerdo en que podría ser una sanción revisable) poco dicen cada vez que el régimen envía petróleo y sus derivados a Cuba y eso hay que hacerlo también, aun con mayor fuerza. Participando en cualquier convocatoria semielectoral, negociando de buena fe y quitando las sanciones el régimen no tendría razón alguna para liberar presos políticos.

Algunas consideraciones de forma

Es incorrecto e inmoral recurrir al argumento de que la unidad y el régimen se pelean por el poder mientras la gente sufre. En primer lugar, porque el régimen encarcela, roba, tortura, exilia, persigue y censura mientras la oposición ha buscado por 21 años una salida constitucional. En segundo lugar porque la enorme mayoría de la unidad lucha, justamente, por resolver los problemas de la gente.

Hacemos política con principios y valores para sacar a Venezuela de la miseria, la diáspora y la pobreza. Es falso también esgrimir que solo si se participa en el 6D se lucha y si no se participa no se está luchando. Las distintas tesis en torno al cambio político en Venezuela son válidas. Y la enorme mayoría de las personas que militan en los partidos o que forman parte de las organizaciones de la sociedad civil lo hacen porque, a su manera, están luchando y lo hacen por la gente.

La estrategia debe ser luchar y presionar dentro de Venezuela y en el plano internacional para conseguir condiciones electorales y, llegado el momento de una elección, usarla como mecanismo de lucha para defender la voluntad del pueblo. Y en ninguna medida para legitimar o normalizar la situación del régimen.

La política en general es negociar y es ir a elecciones, sí. Pero no se agota en eso. La política es luchar en el campo que toque por defender el bien común. Nuestra tarea debe ser debilitar y dividir al régimen, no debilitarnos y dividirnos nosotros. Lo que no es permisible es cohabitar, apaciguar, normalizar.

Consideraciones para la acción política

No hay opciones fáciles por las condiciones que impone el régimen. Sí es necesaria una estrategia clara. Pero, cerrados los canales de participación política, la resistencia nos puede obligar a períodos en los que simplemente mantenernos vivos y libres es suficiente; luego debemos construir fuerza y alianzas para protestar, reclamar, presionar. Pero la dificultad de las circunstancias planteadas no nos pueden llevar a “hacer algo”, cualquier cosa.

La acción política hoy debe partir del reconocimiento de las virtudes que otros análisis tienen del momento político. No tiene sentido banalizar la importancia de los argumentos presentados por quienes estiman necesaria la colaboración de los aliados internacionales, pero tampoco se puede disminuir la importancia de la protesta y la lucha por los derechos. También es necesario considerar eventos cuasielectorales como mecanismos de lucha. Pero todo ello requiere comprensión de toda la realidad que nos rodea y no encastillarnos en posiciones que, por sí solas, a nada llevan.

Por último: construir desde la base. Debemos poder movilizar a cada ciudadano en el reclamo por sus derechos. Hacer política desde la base se convierte en un reto y una necesidad.

Esto significa mucha organización y mucha pedagogía política para interpretar el sentir de los ciudadanos y potenciar su justa indignación por las terribles condiciones de vida a las que nos ha sometido el socialismo. Esa acción de base puede y debe incluir a la diáspora, materia pendiente en el enorme esfuerzo colectivo que debe significar la liberación del país.

domingo, marzo 08, 2020

Ismael Pérez Vigil: Discusión Política y Unidad

A veces es necesario hacer un paréntesis en los temas políticos cotidianos para tratar otros, igualmente políticos, pero seguramente menos polémicos; como por ejemplo este: las formas que adopta la discusión política en Venezuela.

En la oposición venezolana, acoto el lindero, en estos 20 años de resistencia y lucha contra un régimen “autoritario” –y no pienso entrar en la farragosa discusión de la caracterización del régimen– hemos aprendido algo que me parece importante destacar del momento que vive el país: la forma en que se lleva a cabo la discusión política. Hoy, en ciertos sectores de la llamada sociedad civil, cada día más amplios, aunque todavía no suficientemente generalizado, ni masivo, la discusión es pública y abierta, acerca de todos los temas que están o deben estar en la discusión política, en la negociación, con el perdón de la palabra.

Esta es una nueva práctica, una nueva característica de la política venezolana que ha llegado, espero que para quedarse, por la que nos debemos felicitar todos los venezolanos y a la que nos debemos habituar. Se trata de terminar la época de la discusión en cenáculos, en cúpulas cerradas. Donde solo cuentan los votos y las influencias, para buscar que cuenten más los argumentos.

Aunque ya hay cierto temor o precaución, todavía es común ver que en cualquier parte se discuta abiertamente y a viva voz: En reuniones sociales, fiestas, en la calle, en restaurantes, en asambleas de ciudadanos, reuniones partidistas, por la prensa escrita, en grupos y foros de redes sociales, discusión en Internet, en los escasos programas de radio, verdaderamente libres, que van quedando, etcétera.

En algunos círculos o grupos –reitero, hoy un tanto más precavidos por la creciente represión– se habla con toda franqueza de los temas más delicados del acontecer político nacional. La discusión, o diatriba, es intensa y se ventilan sin ambages todas las posiciones, desde las más radicales, hasta las que se consideran más anodinas. Todo es un hervidero y no hay tema ni ángulo que escape a la opinión de cualquiera. Es algo extraño, no ortodoxo, para lo que era la forma habitual de hacer discusión política y de contribuir al proceso de toma de decisiones, pero representa un signo importante de los tiempos que vivimos —el de la incursión activa de la sociedad civil en política— y de lo único que debemos tener cuidado es que la falta de temor y “respeto” al Gobierno, no nos haga caer ingenuamente en alguna trampa, o que nos distraigan en escaramuzas y que dejemos de lado los aspectos relevantes.

Creo que a nadie se le ocurre pensar que la decisión final será tomada en esas discusiones, como si se tratara de una asamblea permanente y abierta, la mítica “calle” tomando decisiones políticas. Creo que a la mayoría de los ciudadanos no les importa eso, no les importa si están en el momento o lugar en donde se toma la decisión, lo que les importa es que están discutiendo, y que se consideren esas opiniones como un aporte sustantivo para quienes deban tomar la decisión. Que estos lo hagan en la tranquilidad que les permita considerar todas las opciones y sopesar la que tiene mayor consenso.

Lo que importa es que nadie se sustraiga de este ambiente de reflexión y que nadie pueda dejar de “registrar”, de tomar en cuenta, cual es el consenso que se va imponiendo y que va susurrando o gritando su sabiduría a los actores políticos; porque si no es así, si no se toma en cuenta, o se hace a espaldas de la gente, la opción que se adopte será abortada irremediablemente, silenciosamente, considerada sin consenso, rechazada y la “mítica calle” seguramente buscara otra vía para expresarse e imponer su razón.

Por lo tanto, es de esperar que el saldo de la discusión política que se está llevando adelante en amplios sectores opositores del país, acerca de cuál debe ser la estrategia en torno al tema electoral, concluya en una mejor y más contundente unidad de los sectores opositores al régimen.

Y esto es importante resaltarlo, porque la participación electoral no es el eje de la estrategia que está planteada, es apenas un medio, una forma de lucha. El eje de la estrategia es la unidad, al punto que si la decisión unitaria es que se participe o no se participe en el venidero proceso electoral, el parlamentario que esta planteado, todos debemos aceptar y defender políticamente esa posición.

La unidad es una idea poderosa, una estrategia poderosa, de hecho, el régimen le teme como la única estrategia de oposición que siempre lo ha derrotado; por eso la combate con todas las armas que puede desplegar, entre las cuales la “guerra sucia”, la intimidación y la violencia, juegan un papel importante.

El régimen sabe que esa estrategia de la unidad es frágil en un mundo democrático y diverso como el opositor, que presenta tantas versiones y fisuras. Se requiere de hábiles “tejedores”, que no abundan, pues es una verdadera tarea de filigrana armar la unidad opositora, sobre todo en torno a un tema electoral, tan espinoso como el que está planteado, después de que se ha predicado por años la existencia de fraudes y la política de la abstención, basados en que las actuales condiciones no garantizan una elección libre, justa, imparcial, competitiva, como todos la deseamos.

Por eso debo lamentar como negativo que el Comité Preliminar de diputados, que seleccionó a los “integrantes de la sociedad civil” para completar el Comité de Postulaciones que habría —o habrá— de evaluar y seleccionar candidatos para designar el CNE —a juzgar por el resultado— haya sido integrado por ex participantes de partidos políticos o muy cercanos a ellos, pudiendo haber seleccionado representantes más independientes, no ligados ni vinculados a ellos. Esto se podría ver como una pésima señal, demostrativa de la falta de renovación interna en los partidos, de su falta de confianza en el desarrollo y madurez de la sociedad civil. El saldo, en pérdida de confianza de la sociedad civil hacia todo el proceso, podría ser superior al supuesto beneficio que obtendrán los partidos con esa forma de selección de integrantes del mencionado comité y es además una estrategia algo absurda, de cada partido individualmente considerado, pensar que tener una mínima cuota de poder en ese organismo le va a garantizar algún tipo de influencia; lo que muchos pensamos es que ese tipo de acciones lo único que pueden garantizar es alguna capacidad de componenda, para formar mayoría con alguna otra agrupación, incluidas las que apoyan a la dictadura.

Cerrando este paréntesis, regresaremos la próxima semana al fragor de la discusión en el terreno político, cotidiano, que siempre nos ocupa.


viernes, octubre 26, 2018

¿Se puede “gerenciar" una posible transición en Venezuela?

Para algunos especialistas, el respaldo internacional, político y económico es fundamental, pero también es vital un gran acuerdo nacional.

La embajada de Argentina en Venezuela organizó una Jornada Académica a la que denominó “Política y economía: Tendencias locales y regionales”, en la que participaron diversos ponentes de Venezuela y del país austral con el fin de reflexionar acerca los acontecimientos políticos, económicos y sociales que se manifiestan en Venezuela y en América Latina.

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La jornada desde Venezuela estuvo a cargo de la historiadora Margarita López Maya; Rocío San Miguel, experta en Fuerzas Armadas y seguridad; Benigno Alarcón, politólogo y Diego Bautista Urbaneja, historiador, mientras que desde Argentina estuvieron Juan Gabriel Tokatlian, Enrique Peruzzotti y Jorge Battaglino, todos ellos investigadores de la Universidad Torcuato Di Tella.

El “Fortalecimiento de la Democracia en Venezuela”

De acuerdo a Benigno Alarcón, quien es el director del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello, recordó las dificultades propias de un eventual proceso de transición y puntualizó que el principal factor que coadyuva a la sustentabilidad de los sistemas democráticos “tiene que ver con la construcción y el funcionamiento efectivo de sus instituciones, lo que implica una institucionalidad lo suficientemente fuerte y desarrollada como para dar respuesta a las múltiples y crecientes demandas que se colocan sobre el sistema”.

Alarcón resaltó que “las dificultades que se pueden presentar en un proceso de transición, cuando los países no cuentan con el andamiaje institucional adecuado, como en el caso de Nicaragua, Tailandia, Filipinas, Nigeria, Irak, Pakistán o Ucrania”.

Otra de las dificultades es el patronazgo y el clientelismo dentro de la política, “fenómenos que han encontrado un terreno fértil en países en los que la población se hace más dependiente del Estado y puede ser manipulada con pequeños beneficios y trabajo que no requiere de mano de obra calificada”.

Alarcón explicó que la principal amenaza para los sistemas democráticos “es la incapacidad de dar respuesta a las nuevas demandas lo que explica la proliferación de gobiernos autoritarios, que llegan al poder con las mismas reglas de la democracia, pero también acompañados de un discurso demagógico que promete resolver problemas que gobiernos anteriores no han resuelto”.

El especialista explica que para el año 2017 existen en el mundo sólo 19 democracias que son consideradas como “plenas”. A su juicio este retroceso es debido a que “las democracias no han logrado estar a la altura de las expectativas, pues muchas de éstas terminaron perdiendo su piso”.

“Desde el inicio de la tercera ola en el año 74 en Portugal, estaban registradas unas 45 democracias en el mundo. Para el año 2010 cuando se da por concluida la tercera ola, casi la mitad de esos países en democratización se perdieron y se pasó de esas 120 democracias a aproximadamente unas 78, incluyendo las democracias con problemas”.

Según Alarcón cualquier proceso de democratización debe tener tres aspectos fundamentales que deben funcionar de forma simultánea y equilibrada, como el fortalecimiento de la democracia, del Estado de Derecho y de las capacidades del Estado. Ninguno ha sido atendido en Venezuela, asegura Alarcón dejando como resultado la reversión de estos procesos de transición.

Sugiere que para dejar de lado el modelo clientelar es necesario promover el desarrollo económico. “En la medida de que un país se desarrolla económicamente, las oportunidades y el nivel de ingreso per cápita incrementa, haciendo menos dependiente a la población del Estado. Volviendo así, insostenibles a los costos del clientelismo y del patronazgo, como mecanismos de control político”.

“Las Fuerzas Armadas en el marco de la “Revolución Bolivariana”

Para Rocío San Miguel, Presidente de Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional , destacó que desde 2002 se ha desarrollado un “paulatino proceso de partidización de la Fuerza Armada, que tiene cada vez más participación en los planes desarrollistas de la nación y a mantener un discurso en defensa de la Revolución (…) e inicia una construcción deliberada de entender a la fuerza armada nacional como el elemento central en el cual se sustentaría la revolución bolivariana, unida al ingreso petrolero”

San Miguel considera que “existe un cambio con respecto al funcionamiento de la FANB, vemos así como una FANB orientada a defender la integridad y la soberanía nacional, pasa a estar orientada a la defensa de la Revolución”.

De acuerdo a sus investigaciones, San Miguel identifica una serie de elementos que son determinantes en esta transición de la identidad militar: “El legado de Simón Bolívar, la lucha contra el imperio norteamericano y el concepto de la unión cívico militar”.

Leer mas: https://www.venepress.com/politica/Se-puede-gerenciar-una-posible-transicion-en-Venezuela1540413854604

miércoles, octubre 03, 2018

PABLO PÉREZ | La meta es la nueva Unidad

No hay otro camino positivo para Venezuela, porque si todos los venezolanos adversos al régimen fracasamos en la construcción de la nueva Unidad, el camino que le queda al país no es agradable para nadie: hegemonía política, máximo control social y la etapa final de la destrucción de la economía.

Es la peor hora en la historia de Venezuela. No sólo porque el régimen avanza en la destrucción de la república, sino también porque la oposición está hecha pedazos y no encuentra, por ahora, el camino para construir una nueva Unidad que esté por encima de los cálculos y las mezquindades.

Lo que está en juego no es cualquier cosa, porque el oficialismo sigue modelando la nueva Constitución Nacional en el más cerrado de los secretos y eso por supuesto abre las puertas a cualquier especulación. Cualquier cosa terrible que usted se imagine para la nación, puede agregarlo a lo que saldrá de los laboratorios de la ANC en los cuales crean el nuevo monstruo.

Por todo esto aplaudo la iniciativa que el pasado lunes 24 de septiembre anunció e Frente Amplio. Se trata de una agenda consultada y consensuada que busca sembrar las bases para el cambio definitivo en Venezuela. El país no aguanta mucho tiempo más y por eso debemos actuar con suma rapidez.

En este esfuerzo se necesita que se incorporen todos los que se separaron de la MUD y crearon otras coaliciones. Aquí se necesita a un Antonio Ledezma, a una Maria Corina Machado y a todos los que de una u otra forma siguen firmes en sus convicciones democráticas.

Continuar separados y enemistados por intereses personales y la desconfianza, nos conducirá al peor de los fracasos. No se trata de cualquier cosa lo que está en juego. Se trata del país, la institucionalidad, la democracia y de la libertad. Seguir como vamos es una equivocación que la historia nos va a cobrar.

Por eso invito a todos los venezolanos que anhelan un cambio a sumarse a la nueva Unidad. Sólo una estrategia bien organizada, consultada y cohesionada nos permitirá detener la demolición final de la Venezuela en la cual nacimos y crecimos. Pensar lo contrario es hacer el juego a quienes desean crear un monstruo basado en sus intereses de perpetuarse en el poder.

@PabloPerezOf

http://verdadesyrumores.com/

sábado, septiembre 22, 2018

Cuatro grupos y dos tesis sacuden la unidad de la oposición venezolana, Pedro Pablo Peñaloza

De aquella Mesa de la Unidad Democrática (MUD) solo quedaron cuatro patas. La conclusión se desprende del análisis que ofrece un diputado sobre las corrientes opositoras.

En un extremo se ubicaría Soy Venezuela de María Corina Machado y Antonio Ledezma, quienes apoyan la “intervención humanitaria” y afirman que la salida está en la “fuerza”. En el otro está la Concertación de Henry Falcón, dispuesto siempre a dialogar y a participar en cualquier elección sin importar las condiciones.

En el medio –entre la línea insurreccional y el sufragio- estarían Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP) y La Causa R (LCR), que desde noviembre del año pasado intentan crear una especie de bloque bajo la consigna “Venezuela está primero”. Y el cuarto grupo lo conformarían Acción Democrática (AD), Un Nuevo Tiempo (UNT) y Henrique Capriles Radonski, más inclinados hacia el voto y la negociación.

La decisión de AD de retirarse de la MUD, hirió de muerte a la coalición que hace menos de tres años conquistó la victoria electoral más importante en la historia de la oposición al régimen chavista. “En este momento no hay una instancia unitaria de partidos”, admite el portavoz de una de las organizaciones minoritarias de la alianza.

Los líderes sí han seguido conversando. Con la excepción de Machado y Ledezma, continuarían los intercambios entre Henry Ramos Allup, Capriles Radonski, Manuel Rosales, Falcón, Tomás Guanipa, Leopoldo López y Julio Borges, estos últimos dos vía Skype. Tratan de “recomponer la unidad”, dicen, pero hasta la fecha no han anunciado al país el resultado de sus esfuerzos.

El único espacio donde coinciden los antiguos jefes de la MUD –sin Machado ni Falcón- es el Frente Amplio Venezuela Libre, plataforma que trasciende a la oposición política tradicional para sumar a la lucha por el cambio a las organizaciones de la sociedad civil y representantes del chavismo disidente.

Las diferencias también se registran en el seno de los partidos. Luis Florido acaba de renunciar a VP, donde llegó a ocupar cargos directivos y tuvo la responsabilidad de presidir la Comisión de Política Exterior de la Asamblea Nacional e intervenir en la fracasada negociación de República Dominicana con el gobierno. Por su parte, Capriles ha ratificado que milita en PJ, aunque mantiene su independencia y marca distancia con respecto a algunas de las iniciativas defendidas por Borges y sus correligionarios.

Dos caminos

Al margen de las agendas particulares y la desconfianza que agriaría la relación entre los principales líderes opositores, la división en el debate público parece marcada por dos tesis: quienes respaldan la salida de “fuerza” y abogan por la “intervención humanitaria”, y aquellos que apuestan por revivir la ruta electoral.

“Los debates fértiles en política son los que tratan asuntos bajo nuestro imperio y control. Me entristece ver al talento político venezolano entrampado en un debate sobre alternativas que ninguno tiene bajo su dominio, ni siquiera, incluso, bajo su influencia”, lamenta Óscar Vallés, jefe del departamento de Estudios Políticos de la Universidad Metropolitana (Unimet).

Vallés destaca: “El solo hecho de que se solicite, mediante discursos y proclamas en los escenarios internacionales, una intervención militar en el país por razones humanitarias, no incidirá un ápice en los centros de decisión para que eso se produzca. Asímismo, el solo hecho de afirmar, mediante notas de prensa y mensajes de Twitter, que aquí la salida es electoral y que ‘hay que seguir luchando por ella’, tampoco hará que se produzca porque no es verdad que ‘están luchando’ porque así sea, y temo que ni siquiera creen en esa salida”.

“Creo que ambas posiciones, la de la intervención y la electoral, están fuera de foco. La primera, porque hasta alguien como Iván Duque (presidente de Colombia), de cuya orientación política no se puede dudar, ha dicho claramente las razones por las que una intervención armada no es viable ni deseable”, expone Luis Gómez Calcaño, sociólogo del Centro de Estudios del Desarrollo (Cendes) de la Universidad Central de Venezuela (UCV).

Con respecto al voto, Gómez Calcaño plantea: “Veo muy difícil creer en un proceso electoral organizado por el régimen en el que valga la pena participar. Si, por ejemplo, lanzaran un referendo aprobatorio de la nueva Constitución, ¿se van a atrever a convocar a una elección universal, cuando ya tienen el recurso de la elección corporativizada, con la que ‘eligieron’, precisamente, a la Asamblea Nacional Constituyente?”.

Leer mas: http://runrun.es/top-5/350878/cuatro-grupos-y-dos-tesis-sacuden-la-unidad-de-la-oposicion-venezolana/

sábado, septiembre 15, 2018

Piden a la oposición unirse para rescatar a la “Venezuela democrática” mediante “acciones contundentes”

Comunicado

Venezuela atraviesa la crisis más aguda de su historia, calificada por órganos internacionales como una Emergencia Humanitaria Compleja que se expresa en el desmoronamiento de la economía y las estructuras estatales; el hambre, el colapso sanitario y el éxodo de la población. Negarla o ignorarla ha sido la conducta que siguen los criminales que la han originado y han convertido al Estado en una base del delito organizado y el terrorismo internacional. Criminales de cuello blanco o de uniforme militar que están enquistados en lo alto del poder político venezolano, quienes pretenden convencer al mundo de que nuestro trance resulta de una guerra económica del “Imperio”, mientras se mofan de quienes huyen de un país en ruinas.

Si quedaran dudas respecto a la magnitud sin precedentes conocidos de ese éxodo masivo, basta con observar como la prensa internacional ha registrado de forma insistente la dramática situación de hambre, miseria y carencias de toda especie que obliga diariamente a millares de venezolanos, a escapar hacia un futuro incierto pero que suponen mejor que lo que lo que deben soportar en su país. Sí, nos lo muestran desde fuera la prensa internacional y los organismos de derechos humanos porque la Dictadura controla los medios venezolanos, no quiere que se sepa que con esos hermanos se nos va la patria, que el país se desangra todos los días con los miles de compatriotas que huyen de él.

Tenemos conciencia y lo decimos con claridad: la crisis actual es un paso más hacia la instauración de una dictadura comunista en Venezuela. Un proyecto que emplea las carencias éticas de los altos dirigentes del gobierno, para hacer realidad unos designios políticos manejados desde Cuba. Sobre este proyecto de dominación totalitaria, que oculta sus intenciones en la inmoralidad y el cinismo de la mafia gobernante, llamamos la atención de todos los venezolanos para que hagan suya la urgencia de cerrarle el paso.

Registramos con real angustia la fragmentación de la oposición. Es una situación que hiere el entendimiento, crea incertidumbre y desesperanza y afecta gravemente la eficacia de la resistencia que opone la mayoría de los venezolanos.

Nos dirigimos a esos líderes que han conducido con sacrificio y entrega a la oposición venezolana, que han luchado y asumido riesgos, que han enfrentado una persecución brutal con muchas víctimas mortales en el camino y con presos políticos sometidos a torturas y tratos infamantes. Que han debido en muchos casos exiliarse para escapar del acoso de los esbirros judiciales y militares del régimen.

A esos líderes políticos los llamamos a unirse alrededor de un programa de acciones que frustre lo que de otra forma pudiera convertirse en la confiscación total de la democracia venezolana. Los ciudadanos les reclamamos concentrarse en la lucha por liberar a

Venezuela sin perder de vista que no es posible confiar en la negociación con un gobierno de delincuentes, salvo si el tema a discutir es su salida del Poder. Los instamos a dejar de lado todo cálculo acerca de las ventajas que unos podrían sacar sobre otros cuando se recupere la democracia. Que no cometan el error de confiar demasiado en sí mismos y muy poco en los demás, que entiendan que lo que se exige de sus partidos es una unión férrea concentrada en desarmar la estrategia dictatorial.

Se lo pedimos con angustia movidos por la urgencia, por el drama de las mayorías. Sin esa unión no será posible vencer la tiranía porque el Poder ha sido penetrado en todos los niveles y en todos los ambientes, configurándose una situación que sólo una unión así podrá superar. Con la unión y una estrategia de lucha aceptada y seguida por todos, podremos dar inicio a la solución de este drama: salir de la dictadura y hacer elecciones libres. El sector político está obligado a respaldar un gran movimiento nacional de resistencia. Pero desde esa unión. Fuera de ella será imposible recuperar a nuestro país.

(538 firmas en reserva)

http://www.costadelsolfm.net/

lunes, julio 02, 2018

La ruta interna, por Simón García

El régimen logró sembrar la discordia entre los venezolanos, manipular el resentimiento y poner a una parte del país contra la otra. Quebró fundamentos del gentilicio, valores e identidades, llenando de fango ideológico la conciencia social. El escalón unitario superior, el de la reunificación de la nación, exige sanar estas heridas y restablecer una cultura cívica responsable. Para lograrlo, el primer paso, es no seguir dividiendo a la sociedad entre chavismo y antichavismo.

Entre la oposición partidista, de naturaleza fundamentalmente política y la oposición social, la que se expresa en las demandas de sobrevivencia de la población, hay un largo desfase. En general, partidos y políticos, tienen una agenda de los discursos, que pocas veces desciende a la tierra arrasada cotidianamente por las crisis. Situarse en el segundo escalón implica que los partidos y los políticos dejen de flotar como burbujas desvinculadas de la sufriente realidad.

La oposición articulada a los partidos no ha podido mantener una integración estable y frecuentemente revela una división con partes tan incongruentes como las de una esfinge. Por qué no logra unirse efectivamente es un enigma que la estrangula. Ante su inexistencia, toda la oposición ( o de casi toda si se considera que hay fundamentalistas que defienden que la oposición se fortalece depurándose) clama a las élites políticas por acuerdos durables entre ellas, como primer escalón para construir confianza y potenciar la eficacia.

Si no recorremos bien esta ruta interna, no podremos abrir junto al país la ruta mayor que conduzca a una transición negociada del autoritarismo a la democracia. Negociada significa progresiva, con participación de actores pertenecientes a los dos proyectos de país enfrentados y con un desenlace nacional, pacífico y electoral.

Esta ruta se configura como solución alternativa más probable a medida que los factores internacionales, aun combinando distintos planes para lograr el restablecimiento de la democracia en Venezuela, pongan énfasis en el entendimiento interno para introducir liberalizaciones económicas, institucionales y políticas. Una vía que no está predeterminada y en la que la oposición tiene que estar unida si quiere influir en una determinada variante.

Aquellos que no ven salida, lo que descartan es que ella pueda producirse a partir de un proceso electoral. Por eso hay que debatir la pertinencia de la participación y la abstención, como tema a futuro, libre de posiciones tomadas y de pases de factura. Parece claro que la oposición no debe limitarse a alternativas que no dependen de ella, ni pedir un golpe que transfiera más poder de decisión a los militares.

Así que es urgente iniciar esa ruta interna y que las partes fragmentadas de la oposición abandonen la idea de la unidad como un medio para alcanzar la hegemonía de un determinado liderazgo.

La unidad tiene sentido sólo como una herramienta estratégica para despejar una ruta mayor para superar la crisis y realizar los cambios en una nueva convivencia entre los actuales rivales sobre la base de la vigencia de la Constitución.

Hay que renovar el concepto de unidad, dejar atrás su proclamación ritual y superar los obstáculos reales que impiden que las tres o cuatro polos de la oposición definan el alcance, el funcionamiento y la estrategia común para enfrentar un régimen que carece de viabilidad económica y social. Esa es una prioridad.

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sábado, junio 30, 2018

La unidad perdida. SIMON GARCIA.

Falcón no dividió a la MUD. Ella se fragmentó porque se quebró el consenso, al menos sobre uno de sus componentes, estratégico definido como pacífico, democrático, constitucional y electoral. Antes, Vente y ABP se habían separado para promover el derrocamiento de Maduro. Luego, a la MUD la dividió una disyuntiva: votar o no votar. El resultado es que hoy no expresa a toda la oposición.

Pasó el 20 de mayo y el régimen continúa consolidando un escenario nocivo para el país y desfavorable para toda la oposición. Allí destacan: 1. Acentuación de la destrucción de la economía y aumento de las calamidades sociales de una población desesperada y desamparada. 2. Manifiesta incapacidad del régimen para prestar servicios como agua, electricidad, aseo, transporte o seguridad. 3. Derrumbe programado del sector universitario y de la salud, desatendiendo salario y HCM de su personal, equipos, dotación de insumos y asignación de recursos indispensables para cumplir sus misiones. 4. Desbordamiento de la hiperinflación y pulverización del derecho a comer. 5. Aparición de protestas de sectores organizados para defender sus condiciones de vida, proteger los derechos de sus usuarios y exigir soluciones gubernamentales. 6. Profundización de la hegemonía gubernamental, mayor control sobre la sociedad y represión selectiva contra disidentes y opositores. 7. Oposición en modo pausa, que suscita descontento en su base social de sustentación, ignora los efectos negativos de la división y evidencia la carencia de un plan para encontrarse con el país descontento.

No hay que subestimar los indicios de un malestar de la ciudadanía de a pie con partidos y dirigentes opositores. Sigue mermando la identificación de la población con la oposición. Aumentan los que no se sienten representados por ninguno de los dos grandes polos en pugna. Se alienta una ola para generar acciones opositoras al margen de partidos, diputados y dirigentes del cambio. Una reacción de desafiliación emocional con el liderazgo conocido despunta, incluso, en la base militante de los partidos.

Otra tendencia que está tomando cuerpo es la percepción de que no hay nada que hacer. Se insinúa un preocupante desarme espiritual de un descontento que se refugiará en sus casas, adaptará la desesperanza a sus vidas privadas o irá a engrosar la diáspora. Nadie sabe que puede ocurrir, como no se sabía el 22 de enero del 58, pero el clima de incertidumbre esta tendiendo la alfombra hacia los seis años.

Frente a estas perspectivas, poco claras, la pregunta que da vueltas en nuestras reservas democráticas es ¿qué hacer? La ausencia de respuestas indiscutibles presiona el botón de urgencia para reflexionar, hacer valer el análisis crítico de posiciones y conductas asumidas por la oposición y acometer rectificaciones, pagando los costos por los cambios de opinión, que seguramente habría que hacer.

Un punto de partida es reencontrar la unidad, renovándola. Explorar hasta donde puede llegar una estrategia común y los límites para diferencias que no afecten un objetivo principal: abrir cambios vía una transición negociada o desarrollar un enfrentamiento frontal que conduzca al derrocamiento de Maduro.

Dos opciones con margen de conciliación muy estrecho y que condicionan el contenido de la Unidad. O se corta la soga de la unidad ilusoria en el cuello de la oposición o se salta del taburete.

@garciasim

sábado, junio 23, 2018

La Concertación por el cambio. SIMON GARCIA.

Ha surgido una nueva coalición de partidos, movimientos y personalidades bautizada Concertación por el cambio. La iniciativa debe celebrarse porque supone un arreglo entre partes de la oposición que marchaban separadamente y aunque formalmente adscritas a la MUD no disponían en ella de espacios para debatir orientaciones que se proclamaban unitarias. Ese mecanismo y el consenso implícito que proyectaba una identidad entre la MUD y la Unidad ya no existe.

Los primeros en alterarlo fueron Vente y Alianza Braco Pueblo. Ahora irrumpen la mayoría de los que se reconocieron, en la candidatura de Falcón, en la convicción de que votar es defender la democracia. El valor de la Concertación no reside en cuantos parlamentarios tiene, criterio que determinaba el peso dentro de la MUD, sino en la calidad de los objetivos políticos y las vías que propone para lograrlos.

La Concertación por el cambio vigoriza la esperanza de que contribuya a recomponer la unidad desde una exploración plural sobre como compartir una misma estrategia, Su riesgo, no está demás advertirlo, es que reproduzca el inútil pase de facturas o recaiga en debates desenfocados de la crisis que corroe al país.

Afortunadamente la Concertación por el cambio señala los atributos de su marca: 1. Defensa del voto y la participación electoral. 2. Promoción del diálogo y aceptación de la negociación como resolución del conflicto entre sociedad y gobierno. 3 Apoyo a la protesta de calle y a la organización pacífica del descontento. 4. Primacía de lo civil para salir de la crisis y conformidad de la Fuerza Armada con la Constitución Nacional. 5. Carácter decisivo de lo nacional, aún valorando altamente el papel de la presión internacional.

Ese es el norte que declara para ajustar su rumbo y lo era para quienes la integran antes de su coincidencia electoral. Ahora, finalizada la coyuntura electoral, vuelven a escena para sostener una visión de la política que tiene diferencias y aproximaciones con partidos como AD, UNT y PJ.

La concertación no nace por azar ni producto de inmediatismos. Hay que mirar hacia los aportes que ella puede dar. Uno es fortalecer el deseo mayoritario de reunificar al país y ser sujetos de una transición negociada para dejar atrás la hiperinflación y la hipodemocracia. El segundo debería consistir en buscar la unidad estratégica antes que la orgánica y el tercero, empeñarse en descifrar las claves para que la oposición en su conjunto sea una activa y asertiva fuerza de presión interna capaz de influir en la apertura de la transición y en la formación de un gobierno de Unidad Nacional, mandatado para cumplir un programa de emergencia de tres años.

Una parte de quienes apoyamos a Falcón no somos miembros de la Concertación por el cambio. En mi caso se trata de mantener una decisión que adopté en 1999 cuando dejé al MAS y apoyé la candidatura de Salas Romer: no volver a una militancia partidista. Y luego, restituir una independencia y una autonomía, deseables en miles de conectores silenciosos que ayuden a entretejer un nuevo territorio democrático.

@garciasim

martes, mayo 29, 2018

Delsa Solórzano abre las puertas de la Unidad a Henri Falcón

La vicepresidenta del partido político Un Nuevo Tiempo y diputada a la Asamblea Nacional, Delsa Solórzano, comentó que la idea de no participar en las elecciones presidenciales no fue de un solo lado, sino que hubo consenso por parte de los principales actores de la oposición

En entrevista para el portal la Tercera (Chile), aseguró que la coalición no se encuentra fracturada; sin embargo, mencionó “discrepancias”, luego de colocar el ejemplo de Enrique Márquez, quien dio un paso al costado respecto a la estrategia opositora e invitó a participar en los comicios.

Solórzano manifestó que espera mayor presión de los países que han rechazado en repetidas ocasiones la forma en que el Gobierno ha manejado la crisis, incluida su negativa a la aceptación de ayuda humanitaria y el problema de los presos políticos. “Los pueblos democráticos del mundo tienen la obligación de pronunciar las reglas básicas y mínimas en materia de derechos humanos”, dijo.

Sobre la cita electoral del 20 de mayo, indicó que la idea de abstenerse a participar no fue solo de un partido político, pues abarcó a cada rincón de la Unidad, grupo al cual “es bienvenido Henri Falcón”, candidato a la presidencia y quien finalizó segundo pese a no reconocer los resultados minutos antes de que fueran revelados.

No obstante, señaló que el exgobernador del estado Lara no ha respondido al acercamiento.

Para leer la entrevista completa, haga click aquí

viernes, marzo 09, 2018

#8Mar el día que el chavismo disidente y la MUD se unieron en un frente contra Maduro | Ibis Leon

El telón se abrió y detrás de las largas cortinas rojas aparecieron, juntos, los otrora adversarios esta vez convocados en una causa común: un frente amplio de oposición al Gobierno del presidente Nicolás Maduro, quien aspira ser reelegido este 2018.

Así, el exdirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv) y chavista Alí Gómez estaba sentado junto a la líder estudiantil de la UCV y opositora Rafaela Requesens y, en la misma fila, la exdefensora del Pueblo y chavista Gabriela del Mar Ramírez compartía espacio con los diputados de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) Manuel Teixeira y Enrique Márquez.

Asimismo el llamado unitario obligó a los dirigentes Henry Ramos Allup y Henrique Capriles a sentarse juntos. La relación de los políticos se resintió luego de que el dirigente de Primero Justicia señalara que no se sentaría más en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) hasta que Ramos Allup se desincorporara de la coalición opositora por la juramentación de los gobernadores adecos ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Aunque accedieron a compartir puestos, ambos mantuvieron una actitud seria durante el evento.

Sin resentimiento

El acto convocó a los estudiantes, a los rectores de las universidades, a la representación empresarial de Fedecámaras y hasta a Johnny Montoya, hermano del líder colectivo del 23 de Enero Juancho Montoya, quien sorprendió al perdonar públicamente en su discurso a la exdefensora del Pueblo Gabriela Ramírez, por no investigar el asesinato de su pariente.

“A este frente amplio debemos venir sin resentimiento y con cierto perdón (…) ¡Qué difícil sentarme con una exdefensora que no hizo su trabajo para dar justicia a la muerte de mi hermano, pero yo perdono a Gabriela y también le pido perdón a Fedecámaras, en nombre de mi hermano, que en vida puso una bomba en su sede!”, sentenció.

La disculpa fue recibida por el vicepresidente de Fedecámaras, Ricardo Cusano, quien se levantó de su silla para estrecharle la mano sobre la tarima del teatro Chacao.

Cusano también le habló al auditorio para pedirle a los empresarios no desfallecer pese a las limitaciones y controles del Gobierno nacional. “El frente amplio es una lucha por la defensa de la democracia en Venezuela, la empresa privada está comprometida con el país”, manifestó.

El discurso de Alí Gómez causó controversia. El joven economista se presentó con un brazalete tricolor en su brazo izquierdo –característico de los simpatizantes del chavismo- y tomó el micrófono para hablar por el “chavismo democrático”, como se autodenominan.

“Yo no me hice revolucionario para ver a mis hermanos irse del país o hurgando en la basura. Yo me hice revolucionario para luchar por un mejor futuro. Mientras unos están mutilando la democracia yo estoy aquí defendiéndola. Quiero decirle al pueblo que aquí hay una unidad superior”, sentenció.Para algunos asistentes, el tono de voz de Alí Gómez era muy parecido al de Hugo Chávez.

Gómez, quien emula al fallecido presidente Hugo Chávez por su parecido tono de voz, se volteó hacia el secretario general de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, y dijo: “Perdonen si me extiendo más de los tres minutos que me dieron, pero voy a decir como dijo Ramos Allup en Miraflores ´esto no pasa todos los días´”, algunas risas se escucharon después de su advertencia.

“¡Bravo!”, le dijo la diputada y dirigente de Un Nuevo Tiempo, Delsa Solórzano, al joven cuando cerró su discurso invitando a los que piensan distinto a sumarse a la “causa justa” del Frente Amplio denominado Venezuela Libre.

El director de la Coalición de organizaciones dedicadas a la defensa del derecho a la salud y a la vida de las personas en Venezuela, Codevida, Francisco Valencia, pidió nuevamente medicinas para los pacientes crónicos que no tienen su tratamiento desde hace ocho meses, alertó.

Se está cometiendo un homicidio masivo, hay que sacar a este Gobierno criminal que está matando a la gente”, concluyó.

Leer mas: http://efectococuyo.com/politica/8mar-el-dia-que-el-chavismo-disidente-y-la-mud-se-unieron-en-un-frente-contra-maduro

¿Megadestrucción o megafraude electoral? Jorge Sánchez Meleán / Economista

Llegó la hora de la unión, por encima de cualquier otra diferencia. Los venezolanos estamos obligados a restablecer la vigencia de la Constitución violada con el mayor descaro, como lo establece el artículo 333 de la misma

Cuando el país se destruye a pasos acelerados, como lo pone de manifiesto la encuesta sobre la condición de vida en Venezuela (EncoviI 2017), al régimen solo le preocupa adueñarse de manera inmoral de la totalidad del poder, a como dé lugar.

Así cuando la pobreza crónica más la extrema, pasó de 48,4 por ciento en 2014 a 87 por ciento en 2017, al régimen solo se le ocurre adelantar una elección presidencial, contra la opinión nacional e internacional, al margen de la Constitución y la ley. Mientras Venezuela está en estado de shock y sufrimiento creciente de la población, pues la pobreza extrema llega ya al 61,2 por ciento de la población, con el mayor cinismo y descaro, se propone hacer también, sin garantías de ninguna naturaleza, elecciones adelantadas para la AN y atrasadas para los consejos legislativos estadales y los concejos municipales.

De esa manera, el megafraude electoral en ciernes, profundizará la megadestrucción nacional en marcha. Ante ello, los demócratas venezolanos no podemos permanecer impasibles. Llegó la hora de la unión, por encima de cualquier otra diferencia. Estamos obligados a restablecer la vigencia de la Constitución violada con el mayor descaro, como lo establece el artículo 333 de la misma. Ni la fuerza ni cualquier otro medio que no esté previsto en ella, como una fraudulenta ANC, puede burlarla.

En consecuencia, al frente nacional que integre al país político y al nacional, que urge poner en marcha en estos difíciles momentos, le corresponde crear conciencia ciudadana acerca del drama del país, y organizar a esa población en “estado de shock” para que reclame las violaciones descaradas a los derechos humanos a la vida, la libertad, la justicia y la igualdad, que estamos experimentando y que se agravarán en los próximos meses.

A una dictadura marxista-militarista apoyada por una minoría sumisa, aunque respaldada, -por ahora-, por las armas de la República, hay que enfrentarla con la unión sincera de la mayoría de los ciudadanos que la rechaza. Esa mayoría cuenta, -por ahora-, con tres armas de gran importancia: la razón, la justicia y el derecho.

Así que, a todos los venezolanos que creemos en la democracia, nos corresponde luchar con valentía, desde ese Frente Nacional, contra el megafraude electoral del régimen, que profundizará la megadestrucción nacional en todos los órdenes, que estamos viviendo. Lo demás es simplemente, prestarse a la legitimación servil de un régimen, que está destruyendo la patria de Bolívar.

http://www.laverdad.com/

lunes, enero 22, 2018

Negociación y calle. SIMON GARCIA.

La MUD tomó la acertada decisión de no asistir a República Dominicana. El gesto demuestra que la negociación no es un acto aislado de la situación del país. Revela claramente que la oposición tiene como objetivo ponerle fin a unas políticas del gobierno que destruyen al Estado democrático y que condenan a la sobrevivencia a millones de familias venezolanas.

La principal propuesta de la MUD para salir de la crisis es realizar unas elecciones justas, libres y transparentes que permitan la sustitución democrática de Maduro por un gobierno que reconquiste la vigencia de la Constitución, la reconstrucción de la economía y la recuperación del derecho a vivir y convivir en un país de todos.
A todo el país, sean seguidores de la oposición o del gobierno, le interesa y conviene evitar que grupos minoritarios sigan usando el poder contra la Constitución y para preservar el enriquecimiento criminal. La negociación es el rechazo a la violencia y a la sustitución de la política por la militarización.

El rescate de la democracia y la derrota de las políticas de hambre no es hoy una aspiración exclusiva de la oposición: las calamidades económicas se hacen insoportables también para un pueblo chavista que siente rabia y no se resigna a seguir con el estómago vacío.

Ha llegado el momento de asumir la negociación como el medio para practicar la unidad como una reunificación del país que desea progreso económico con solidaridad, justicia social con libertad y superación de un modelo económico que sólo genera y profundiza una crisis que nos está dejando a todos sin futuro.

Relacionar la negociación con la calle no debe conducir a la oposición a retomar una protesta que traslade la división y el enfrentamiento al seno del pueblo y nos aísle del sentimiento de la mayoría. La calle hoy está llena de una angustia, de una desesperación y distintas reacciones de protesta al empobrecimiento y a la pretensión gubernamental de controlar a la población mediante el uso del hambre. Hay que convencer a la minoría de la oposición, abandonando la estéril práctica de la descalificación, que llamar retóricamente a la radicalización política no es la salida.

La suspensión temporal de la negociación expresa la indignación que produjo la masacre de El Junquito. La brutal y deshonrosa aplicación de la pena de muerte a un grupo que manifestó su voluntad de rendirse revela la calaña delictiva de los gobernantes y su resistencia a comportarse democrática y legalmente.

No compartimos los métodos que Oscar Pérez, consecuente con su visión de cómo enfrentar al régimen, aplicó con coraje. En sus acciones no hubo el ánimo terrorista que cínicamente le atribuye el gobierno, mientras ejecuta, de distintas maneras, una política de exterminio de la población.

El norte seguro es construir una amplia, plural y organizada calle que se convierta en una votación masiva con la eficacia necesaria para derrotar las provocaciones y trampas destinadas a eternizar a Maduro en el poder.

La calle no es el saqueo ni la guarimba vanguardista. Es ganar la confianza de la mayoría en otro país posible. Es actuar, junto con la gente, para manejar y superar el asedio de la crisis.

@garciasim

sábado, diciembre 30, 2017

Candidato unitario promete la MUD para 2018 - Xabier Coscojuela

Lograr un candidato unitario de cara a las elecciones presidenciales de 2018 es una de las promesas que hacen desde la Mesa de la Unidad Democrática

No hemos acompañado al pueblo en sus luchas de las últimas semanas, no supimos comunicar que la lucha electoral era la continuación de la lucha de la calle y la unidad es vital para lograr el cambio que Venezuela necesita. De esta manera se pudiera resumir, muy escuetamente, el comunicado emitido por la Mesa de la Unidad Democrática y en el que hace un balance de su actuación durante el año 2017.

No elude las derrotas sufridas en las elecciones de gobernadores, y el error que significó no participar en los comicios municipales, así como el no haber podido evitar la instalación de la ilegal Asamblea Constituyente, pero también señala aciertos, como el amplio apoyo que la comunidad internacional le da a la lucha de los sectores democráticos y el desconocimiento de la mayoría de los gobiernos a la referida Constituyente.

Prometen candidato unitario de cara a las elecciones presidenciales de 2018 y que trabajarán para recomponer la unidad, vital para poder afrontar con expectativas positivas los referidos comicios, curados de espanto como están después de ver el manejo que hizo el gobierno de las necesidades más elementales de muchos venezolanos para lograr su voto.

A continuación el comunicado de la MUD:

1. ¿Cómo termina 2017?

Nunca antes en su historia republicana, Venezuela había tenido un final de año tan triste y doloroso, y un comienzo de otro tan difícil y peligrosamente incierto.

Desde el punto de vista social, Venezuela se dirige aceleradamente al despeñadero. El escenario cotidiano de los venezolanos se agrava con el paso de los días, en una desesperante lucha por niveles mínimos de supervivencia. Nuestro país tiene hoy la mayor inflación del mundo y la única hiperinflación del planeta, el decrecimiento económico más severo de la región, la escasez de alimentos y medicinas más aguda de América Latina, la tasa de homicidios más alta del mundo, y es la nación más pobre en términos de ingreso de todo el continente, con un escandaloso 82% de familias por debajo de la línea de pobreza.

Pero mientras esta tragedia humanitaria se desarrolla y los venezolanos se empobrecen, del cogollo gubernamental brotan los más escandalosos casos de corrupción. Quebraron nuestra principal industria, Pdvsa, y los jerarcas del régimen pelean como pranes para decantar sus pugnas entre denuncias mutuas de narcotráfico, corrupción, malversación de fondos y negocios astronómicos. El cuento de la “guerra económica” era en realidad, según ellos mismos, una pandilla de corruptos que asaltaron a Pdvsa y saquearon al país. La consecuencia es un país empobrecido a niveles de mendicidad, con los niveles de desigualdad social más altos de los últimos 20 años, y un cogollo de privilegiados enriquecidos que andan en carros blindados, escoltas y aviones privados y con acceso a comida y medicamentos comprados en el extranjero con divisas obtenidas a través del mecanismo de desfalco más perverso, la asignación de dólares preferenciales con discrecionalidad y privilegios.

En lo político, el régimen cada vez muestra su rostro más cruel y autoritario. Al robo descarado del referéndum revocatorio en 2016 y los golpes de estado continuados para desconocer la voluntad popular, alterar la Constitución y desmantelar lo poco que quedaba de institucionalidad democrática, siguió una sangrienta represión que costó la vida a más de un centenar de venezolanos, sin contar los heridos y detenidos, y sembró de dolor y luto a la familia venezolana. No contento con ello, el régimen decidió imponer, de manera ilegítima y fraudulenta, un nuevo mecanismos de control y represión al que denominan “asamblea constituyente”, que sólo ha servido para derogar de espaldas al pueblo la Constitución de 1999, perseguir a dirigentes de la Oposición, inhabilitar a partidos políticos, y agravar con sus decisiones la ya crítica situación económica y las cada vez peores condiciones de vida de la población.

El drama, sin embargo, y a pesar de su gravedad, no termina aquí. La verdadera tragedia es que los responsables de esta catástrofe social quieren convertirla en permanente e irreversible a partir de 2018.

Leer mas: http://talcualdigital.com/index.php/2017/12/29/13274/