
El presidente Donald Trump publicó una proclamación con motivo de la National School Choice Week en la que subraya que los padres, y no los burócratas escolares ni los activistas de la izquierda, tienen el derecho natural de orientar el futuro de sus hijos.
(LSN/InfoCatólica) El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundió una proclamación con motivo de la Semana Nacional de la Elección Escolar, con la que buscó reforzar el papel de los padres en la educación de sus hijos y respaldar el crecimiento de distintas alternativas educativas. La declaración fue presentada como una noticia bien recibida por muchos padres, docentes y responsables escolares.
El documento, fechado el 28 de enero, se enmarca en la Semana Nacional de la Elección Escolar, que se celebra del 25 al 31 de enero. En la proclamación se recuerda también el 250 aniversario de la independencia estadounidense y se insiste en una idea central: los padres, y no la burocracia escolar ni los activistas de extrema izquierda, poseen el derecho natural a orientar el destino educativo de sus hijos.
En esa línea, Trump habló del «derecho dado por Dios» de los padres para «forjar el futuro de su familia — y de nuestra nación —». En el mismo mensaje afirmó: «Nuestro glorioso futuro estadounidense depende de la capacidad de la próxima generación para aprender, liderar e innovar». Junto a ello, el presidente criticó las políticas educativas de administraciones pasadas, que —según sostiene— han desembocado en resultados «abismales» en lectura y matemáticas pese a un gasto que se ha disparado. Trump condensó esa visión con una frase rotunda: «La edad de oro de Estados Unidos comienza en el aula».
La Semana Nacional de la Elección Escolar comenzó a inicios de la década de 2010 con el objetivo de impulsar la conciencia pública sobre la capacidad de los padres para elegir la educación de sus hijos. Entre las fórmulas mencionadas se encuentran la educación en casa, las escuelas charter, los programas de vales, las cuentas de ahorro educativo y otras iniciativas individualizadas. El movimiento es descrito como una realidad que ha pasado de lo local y comunitario a una presencia extendida por todo el país.
El contexto político y cultural que rodeó la proclamación quedó marcado por la difusión, ese mismo día, de un informe que afirmaba que el Departamento de Educación encontró que autoridades de California estaban presionando a empleados escolares para no informar a los padres de que su hijo «está confundido respecto a su género». En ese marco se citó a la periodista Margaret Mary Olohan, quien sostuvo que California había generado «una poderosa presión dirigida por el Estado» sobre funcionarios escolares para retener información a los padres, algo presentado como una violación clara de la Ley de Derechos Educativos y Privacidad Familiar, conocida por sus siglas en inglés como FERPA.
En la proclamación, Trump también defendió su ofensiva contra iniciativas educativas promovidas desde la izquierda. En concreto, afirmó: «Mi Administración está poniendo un freno en seco a la siniestra agenda de “Diversidad, Equidad e Inclusión” y… estamos eliminando con orgullo la financiación federal a las escuelas que permitan un trato discriminatorio y el adoctrinamiento antiestadounidense».
Durante la Semana Nacional de la Elección Escolar, miles de padres y estudiantes participaron en actividades y actos en distintos puntos del país, reflejando un entusiasmo que, según se describió, sigue caracterizando al movimiento. En Florida, donde el gobernador republicano Ron DeSantis ha aprobado numerosas reformas educativas, se indicó que más de 800 maestros, padres y estudiantes acudieron a la capital del estado para un mitin político. En Colorado, se señaló que cientos de líderes se reunieron en las escalinatas del capitolio estatal en Denver para alzar su voz de manera conjunta.
También se recogieron declaraciones de Shelby Doyle, vicepresidenta de la National School Choice Awareness Foundation, quien afirmó que, esa semana, 26.000 escuelas en Estados Unidos planearon eventos locales para que las familias pudieran asistir.
El texto incluyó además cifras para ilustrar el crecimiento de alternativas educativas en algunos estados. Citando un estudio de RAND Corporation, se afirmó que, solo en Arizona, el número de proveedores educativos en línea aumentó de 1.339 en 2021 a poco más de 6.000 en 2024. En ese mismo estado, el número de escuelas privadas habría pasado de 451 a 515 en los últimos cuatro años, y se indicó que se han detectado tendencias parecidas en otros lugares. Asimismo, se mencionó una encuesta del Cato Institute según la cual el 40% de las escuelas privadas reportó un aumento de matrícula entre los cursos 2023-24 y 2024-25.
La proclamación se difundió mientras seguía sin materializarse la promesa de campaña de Trump de abolir el Departamento de Educación. Se recogió también la opinión de críticos que sostienen que esa eliminación probablemente no se llevará a cabo y que la promesa se usó para captar votos. En cualquier caso, se destacó una línea del propio mensaje presidencial: ningún niño «nunca debería quedar atrapado en una escuela que fracasa, y los padres merecen más opciones, no menos».
En la parte final, Trump elogió a los estados y volvió a subrayar la necesidad de acción legislativa del Congreso. Con ello, quedó asociado públicamente a una agenda que busca más avances en esta materia. En ese contexto, se planteó que la proclamación puede ser aplaudida por familias y responsables educativos, pero que quienes desean cambios concretos deberían mantener la presión para obtener resultados más tangibles.
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