Asfura tomó posesión del cargo en una austera ceremonia.

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Pie de foto, Asfura tomó posesión del cargo en una austera ceremonia.
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El conservador Nasry "Tito" Asfura asumió este martes la presidencia de Honduras en una discreta ceremonia que refleja la idea de austeridad que busca aplicar a las finanzas públicas de su país.

"Tenemos que ponernos a trabajar, trabajar con humildad y con el compromiso total que exige llevar soluciones reales a cada rincón de nuestra querida Honduras", proclamó en el Congreso, en un evento sencillo sin la presencia de dignatarios internacionales.

La llegada al poder de Asfura supone un giro a la derecha tras cuatro años de gobierno de Xiomara Castro, líder de la izquierda hondureña y esposa del expresidente Manuel Zelaya, perteneciente a una de las familias políticas más influyentes del país.

El empresario de 67 años prometió reducir el tamaño del Estado para mejorar la eficiencia sin desatender a las personas más necesitadas.

Su vicepresidenta, María Antonieta Mejía, adelantó en una entrevista que la administración de Asfura reducirá las instituciones públicas de 113 a 74, en el marco de sus políticas de austeridad económica y priorización del sector privado.

En su discurso, el nuevo presidente hondureño prometió "luchar de frente contra la inseguridad", uno de los principales problemas del empobrecido país centroamericano.

También aseguró que agilizará las intervenciones quirúrgicas, que arrastran una importante demora y garantizará las medicinas para los ciudadanos.

"El tiempo empezó a correr, no podemos perderlo, tenemos que resolver problemas a la gente para servir", proclamó.

Asfura fue declarado presidente electo de Honduras el pasado 24 de diciembre tras un recuento que se alargó durante casi un mes por diversos problemas.

El candidato presidencial Nasry Asfura en un acto de campaña antes de las elecciones generales, Tegucigalpa, Honduras.

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Pie de foto, Nasry Asfura fue declarado ganador de las elecciones el 24 de diciembre por un ajustado margen tras semanas de incertidumbre.

Su rival, el centrista Salvador Nasralla, denunció fraude y no reconoció el resultado electoral.

Tras anunciarse el resultado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, felicitó al líder conservador que había sido respaldado por Donald Trump antes de los comicios.

Te contamos quién es el empresario, exalcalde de Tegucigalpa y ahora presidente de Honduras, Nasry Asfura.

"¡Papi a la orden!"

Hijo de inmigrantes de ascendencia palestina, Nasry Juan Asfura Zablah inició su carrera pública en la Alcaldía del Distrito Central -formado por los antiguos municipios de Tegucigalpa y Comayagüela- en los años 90, ocupando cargos operativos y de gerencia en varias administraciones municipales.

Según analistas, esta primera etapa en el gobierno local consolidó su estilo pragmático, centrado en la ejecución de obras y la resolución práctica de problemas.

El apodo que lo acompañaría durante toda su carrera surgió en 2005, cuando Asfura compitió por primera vez en las primarias del Partido Nacional para la alcaldía del Distrito Central.

En aquella campaña utilizó el eslogan "¡Papi a la orden!", una frase coloquial que buscaba transmitir cercanía y servicio. Aunque perdió esa elección interna frente a Ricardo Álvarez, el lema caló entre la militancia y el público, convirtiéndose en su marca política más reconocible.

Nasry Asfura.

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Pie de foto, El resultado se anunció en medio de una polémica desatada por las denuncias de fraude.

Sin embargo, su despegue político definitivo llegó con su proclamación como alcalde del Distrito Central en 2013, puesto en el que fue reelegido en 2017, acumulando casi ocho años al frente del distrito capitalino.

En ese periodo presumió de haber impulsado 1.142 obras, entre ellas 45 proyectos de infraestructura mayor, como puentes, pasos a desnivel, túneles y ampliaciones viales diseñadas para descongestionar la capital.

También impulsó la pavimentación de más de 200 kilómetros de calles y proyectos de mitigación de inundaciones, drenajes y servicios básicos en barrios vulnerables, lo que le aportó popularidad entre muchos capitalinos.

Presentó su candidatura en las elecciones generales de 2021, que perdió frente a la actual presidenta de izquierda, Xiomara Castro.

Con la intención de postularse de nuevo, en 2025 venció con el 75,8% de los votos en las primarias internas a la exprimera dama Ana García, consolidándose como líder del nacionalismo y operando la intensa campaña que lo catapultó a la presidencia.

Las propuestas

Asfura articuló su campaña presidencial de 2025 en torno a un paquete de propuestas para, en sus propias palabras, "poner a andar" el país.

Estas propuestas, estructuradas en la llamada "Visión 5 Estrellas", combinan metas económicas, sociales y medioambientales.

El primer eje, y columna vertebral gira en torno a la reactivación de la economía y el empleo, que para muchos analistas son los dos mayores retos pendientes de Honduras.

Asfura prometió atraer inversión privada y extranjera mediante la reducción de trámites, seguridad jurídica y alianzas público-privadas orientadas a la infraestructura y el turismo, con el objetivo explícito de aumentar el empleo regular en un país donde la informalidad supera el 70%.

El empresario también planteó eliminar regulaciones para fomentar el crecimiento, presentando la economía como un espacio que debe "destrabarse" para funcionar.

Nasry Asfura durante una conferencia de prensa en Tegucigalpa el 1 de diciembre de 2025, un día después de las elecciones presidenciales.

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Prometió, además, digitalizar el Estado, descentralizar recursos hacia los municipios y promover la equidad en la administración pública.

En el área social, manifestó su apuesta por la expansión de la educación técnica y digital, la construcción y modernización de hospitales y la ampliación de programas de vivienda para familias de bajos ingresos.

En materia de seguridad -otro de los principales problemas del país centroamericano- prometió reforzar las capacidades de la policía y recuperar espacios públicos, apelando a una estrategia de prevención comunitaria y presencia territorial.

Su agenda ambiental se centra en la transición hacia energías renovables, la eficiencia energética y la protección de bosques y cuencas, algo que lo aleja de otros líderes conservadores en el continente.

En política exterior, Asfura propone una alianza preferente con Estados Unidos, acompañada de recuperar relaciones con Taiwán -en 2023 el gobierno de Xiomara Castro rompió lazos con la isla en favor de China- y cercanía con Israel, como parte de un bloque pro estadounidense.

Plantea usar estas relaciones para atraer inversión, cooperación y canales de migración laboral ordenada, así como distanciarse de regímenes como Venezuela, cercano al actual gobierno.

Las polémicas

El paso por la administración pública de Asfura también se ha caracterizado por una serie de controversias legales y cuestionamientos éticos.

En 2020 la Unidad Fiscal Especial Contra Redes de Corrupción (UFERCO) presentó una solicitud de antejuicio en su contra por presunto abuso de autoridad, fraude, malversación de caudales públicos, falsificación de documentos y lavado de activos, vinculados al supuesto desvío de 29,4 millones de lempiras (US$1,12 millones) de la Alcaldía del Distrito Central entre 2017 y 2018.

La Corte Suprema de Justicia frenó el proceso al determinar que debía esperarse una auditoría del Tribunal Superior de Cuentas, dejando sin efecto la solicitud de los fiscales.

Salvador Nasralla.

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Pie de foto, El candidato Salvador Nasralla no reconoció los resultados anunciados por el CNE.

El expediente resurgió recientemente, lo que los partidarios del exalcalde atribuyeron a una "persecución política", denunciando que su difusión pública buscó dañarlo electoralmente.

También vio abrirse otro frente en relación con su vínculo con Sulambiente, una empresa de gestión de desechos que recibió una indemnización millonaria tras un fallido contrato en San Pedro Sula, y de la que había sido accionista.

El nombre de Asfura también apareció en los Papeles de Pandora en 2021 como presunto accionista de una sociedad offshore registrada en Panamá llamada Karlane Overseas, creada en 2007 y usada para adquirir terrenos en Tegucigalpa.

Aunque esto despertó cuestionamientos éticos, no se consideró que hubiera cometido ningún delito.

En cuanto a las elecciones, sus rivales políticos han denunciado irregularidades, pese a que organismos internacionales no han puesto en duda la limpieza del proceso.

El apoyo que recibió Asfura de Donald Trump a unos pocos días de celebrarse los comicios también despertó suspicacias.

Antes de los comicios, Trump también indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernandez, quien estaba cumpliendo una larga condena de cárcel en EE.UU. por narcotráfico y quien pertenecía al mismo partido de Asfura.

Tras confirmarse la victoria de Asfura en diciembre, el candidato opositor Salvador Nasralla denunció que los miembros del Consejo Nacional Electoral actuaban bajo las órdenes del "crimen organizado” y no reconoció el resultado.

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