Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, febrero 02, 2026

DESEMBARCOS LIBERTARIOS Por Douglas Zabala



Hoy, en una Venezuela convulsionada por profundas crisis políticas, la hazaña de Miranda trasciende el mero recuerdo histórico. Nos interpela directamente. En medio de la turbulencia política y social, se hace más urgente que nunca afianzarnos en los valores que él, con tremendo riesgo, intentó sembrar: la libertad, la soberanía y la democracia.

En nosotros, el 4 de agosto de 1806 permanece como una referencia histórica imborrable. Fue entonces cuando el General Francisco de Miranda, tras un arduo periplo, desembarcó en costas falconianas para plantar su bandera tricolor e iniciar, según su audaz plan, la independencia del continente.

 

Este temerario proyecto tuvo sus orígenes meses antes, cuando Miranda llegó a Nueva York el 9 de noviembre de 1805. Procedente de Londres, inició en tierra americana conversaciones clave con figuras como Thomas Jefferson, James Madison y el armador Samuel Ogden. Fruto de estas gestiones, obtuvo los recursos para alquilar y equipar el bergantín Leander, armado con 18 cañones.

 

Para esta primera expedición libertadora, Miranda se pertrechó con un impresionante arsenal: 1.500 fusiles, 300 pares de pistolas, 40 cañones, abundante munición y vestuarios para la tropa. Finalizados los preparativos, el Leander zarpó de Nueva York el 2 de febrero de 1806, al mando de Thomas Lewis y con cerca de 200 hombres reclutados en Estados Unidos.

 

El 27 de abril, Miranda llegó a las costas venezolanas de Ocumare con sus tres goletas: Leander, Bee y Bacchus. Sin embargo, este primer intento terminó en fracaso, enfrentándose a la férrea resistencia de las autoridades realistas. A pesar de la derrota táctica, aquella expedición encendió una chispa imparable.

 

Su figura, la del Precursor, nos recuerda que la lucha por un país autodeterminado es un legado permanente, un llamado a rescatar, desde la unidad y la conciencia cívica, los principios que dieron origen a nuestra nación.

 

La historia de Miranda y sus desembarcos libertarios, no es solo un relato del pasado; es un espejo donde debemos mirarnos para construir un futuro en democracia y libertad, sin perseguidos ni presos políticos. 

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