Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

sábado, 30 de agosto de 2025

No apto para fanáticos, adulantes... Por Luis Enrique Vizcaya


Una  política  hace depender su éxito del estudio, la valoración que hace de los  actores, procesos, sucesos que suben al escenario político. Las últimas semanas el gobierno ha extendido su política represiva hacia su  interior, sus áreas afectuosas. Parlamentarios, investigadores universitarios, defensores de derechos humanos, han sido incorporados a las listas de detenidos,  sospechosos y  defenestrados. El dedo  gubernamental ubica los nuevos críticos, enemigos, bajo el amparo de la Fundación  Rosa Luxemburgo, financiada por el Estado Alemán.

¿Cómo se desplaza el poder, los grupos que giran en su interior, qué papel juega  la confianza, la lealtad en la hegemonía del poder?

No es posible sostener un proyecto, un plan, político, cuyo propósito es el sometimiento, el control, la opresión, el usufructo, de una sociedad, sin que tal despliegue autoritario no disponga  de socios operarios de probada lealtad, sumisa  incondicionalidad. Es este el  combustible que irriga el sistema circulatorio  del autodenominado Socialismo del Siglo XXI, cuyo núcleo de acción es el sometimiento de la nación, despojándola de su voluntad política, su democracia, riqueza material, su libertad y creación espiritual e intelectual, desbaratando su juridicidad e institucionalidad política y administrativa, para controlarla y usufructuarla salvajemente.

Lograr tal propósito requiere de una lealtad, más bien de una incondicionalidad,  sostenida sobre fanáticos, adulantes, oportunistas de cargo y guiso, también probablemente, gente crédula, de buena fe... Esto estimula y favorece una cultura política donde la lealtad, la confianza, son mercadeables, desechables.

Cuando la confianza, la lealtad, se  torna  incondicionalidad, pasa a ser complicidad para la corrupción,  la delación y las desapariciones forzosas, violación de los DD.HH., complicidad con el autoritarismo. Es lo que están comenzando a comprender dirigentes, militantes, y víctimas del fraude del Socialismo del Siglo XXI.

Es innegable el efecto de las últimas medidas y presiones internacionales, pero lo más  resaltante es la contagiante fuerza de la fé en el cambio por parte de la ciudadanía. El cambio se está creando, el país y su liderazgo, Edmundo y María Corina, están listos para gobernar y abrir paso a la libertad, la democracia y el progreso.

El Carabobeño.

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