Delcy Rodríguez desmonta parte del entramado político de Maduro: aparta a Alex Saab, la estrella que fue atrapada por el FBI.
Alex Nain Saab Morán: Es un empresario colombiano nacionalizado venezolano de ascendencia libanesa. Desde 2017, es investigado por ser presunto testaferro del presidente de Venezuela Nicolás Maduro.
Asimismo, es mencionado en los Panama Papers, Pandora Papers, FinCEN Files e investigaciones periodísticas, y estaba solicitado por las autoridades de Colombia y Estados Unidos hasta marzo de 2024 cuando le retiraron los cargos, por realizar negocios con el gobierno de Venezuela, a diferencia de otros empresarios colombianos que tuvieron que dejar de exportar a Venezuela debido a la incertidumbre frente a los pagos de sus facturas de importación y los excesivos controles motivados a la aplicación del control cambiario en Venezuela.
En 2018 Saab se convirtió en informante de la Administración de Control de Drogas (DEA) y compartió información sobre los sobornos que ofrecía a los funcionarios venezolanos y sus contratos con el gobierno, según documentos publicados en 2022.
En el chavismo reciclado de los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez no hay sitio para las aventuras disparatadas de Superbigote, el superhéroe imposible que representaba a Nicolás Maduro, una idea original de sus asesores cubanos. En apenas dos semanas, la presidenta encargada del Gobierno teledirigido desde Washington no ha dudado en desmontar parte del andamiaje que soportaba el poder del hijo de Chávez.
La decisión más contundente se dio a conocer el viernes por la noche, con la destitución de Alex Saab, mucho más que un ministro de Industria. Este magnate colombiano, protagonista de una odisea sólo posible en revolución, ha fungido durante años como principal testaferro de la familia Maduro Flores, según la anterior Fiscalía venezolana. Antes de su captura en Cabo Verde, Saab también se había convertido en el principal operador financiero del chavismo con la misión de eludir las sanciones de Estados Unidos.
La sorprendente operación del FBI atrapó en el país africano a Saab, que hacía escala allí en dirección a Moscú. La pugna judicial para forzar su extradición se prolongó durante 16 meses, en los cuales Saab contó con la ayuda del exjuez español Baltasar Garzón, cuyo despacho también defiende a Maduro ante la Corte Penal Internacional.
El magnate perdió ante la Administración estadounidense, en medio de una campaña millonaria del chavismo para conseguir su libertad. Aterrizó en una cárcel de Florida en 2021, pero el polémico canje de rehenes estadounidenses en 2023 lo devolvió junto a su amigo Maduro, que lo recibió como una estrella revolucionaria.
De esta forma, Saab, un modesto empresario de la colombiana Barranquilla que protagonizó un desfalco multimillonario gracias a sus corruptelas con jerarcas chavistas, queda en la cuerda floja, aunque con un buen número de amigos y socios. Uno de ellos es su abogado, Abelardo de la Espriella, que encabeza las encuestas presidenciales en Colombia como principal referente de la ultraderecha local.
En el mundillo político y de los negocios sucios de Caracas se conocía desde hacía tiempo la rivalidad entre los hermanos Rodríguez y Saab, por lo que su cese no ha sorprendido. También está sentenciado el fiscal general Tarek William Saab, ficha judicial de Cilia Flores, aunque su cambió debe pasar primero por la Asamblea Nacional.
Otro de los ministros favoritos de Maduro, Freddy Ñáñez, al frente de Comunicación, fue relevado el viernes, aunque seguirá en el Gobierno reciclado del chavismo al frente de la cartera de Ecosocialismo. La principal tarea de Ñáñez en los últimos años era grabar los vídeos de Maduro para subirlos a las redes sociales, incluidos los que durante la campaña electoral pretendían manipular la ausencia de seguidores en las calles.
Los cambios ministeriales llegan además un día después de la foto que dado la vuelta al mundo: Delcy saludando al director de la CIA, John Ratcliffe, antes de reunirse en Caracas y después de definir la Operación Determinación Absoluta como un «manchón» en las relaciones entre ambos países. El mismo hombre que se sentó junto a Donald Trump para esperar el resultado de la operación militar que capturó y extrajo a Maduro, jefe y padrino político de quien fue su jefa de Comunicación, canciller y vicepresidenta ejecutiva.
Ratcliffe también departió, entre sonrisas, con el nuevo hombre fuerte del entorno de Delcy: el mayor general Gustavo González López. Este antiguo director de la policía política fue recuperado por el nuevo poder para que le cuide las espaldas a la presidenta encargada, tanto al frente de la Guardia de Honor Presidencial como de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM).
El ascenso de este controvertido militar, que figura en todos los informes de violaciones de derechos humanos de Naciones Unidas y de las organizaciones venezolanas, supuso a su vez la caída de otro hombre de confianza de Maduro, el general Javier Marcano Tábat
«Delcy está haciendo el trabajo sucio», recordó con acierto María Corina Machado en su comparecencia tras la reunión de Washington. Así es. La pequeña de los Rodríguez también ha ordenado el desbloqueo en Venezuela de X y el regreso a sus cuentas de los dirigentes chavistas. Maduro detestaba esta red social tras sus enfrentamientos con Elon Musk, pero él tampoco se ha librado: en su cuenta, cada día, se recuerda el tiempo que lleva «secuestrado» y se exige su liberación con la etiqueta #LosQueremosDeVuelta.

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