
Cuando los arquitectos Jorge Romero, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst idearon El Helicoide de la Roca Tarpeya, en 1956, como una oda al progreso, la modernidad y la vanguardia de Venezuela, jamás se imaginaron que 61 años después terminaría como centro de la represión, la censura y la tortura en el país.
Lo que fue proyectado como el centro comercial más moderno y vanguardista de América Latina, según datos de la ONG Justicia Encuentro y Perdón, es hoy un centro represivo donde hay 65 personas detenidas por razones políticas, víctimas de torturas y desapariciones forzadas bajo el mando del gobierno de Nicolás Maduro, capturado por Estados Unidos el 3 de enero.
El Helicoide es la sede principal del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) y el lugar donde han estado detenidos los presos políticos más emblemáticos de Venezuela.
A partir de las protestas antigubernamentales de 2014, El Helicoide dejó de ser un símbolo de ingeniería para transformarse en un espacio de opresión. Los pasillos que debían albergar comercios y turistas terminó como el escenario para los relatos más crueles de cientos de torturados.
Tras los hechos del pasado 3 de enero en Caracas, y las declaraciones del presidente Donald Trump este 7 de enero, quien señaló que en la capital del país se cerraría «una cámara de torturas», organizaciones defensoras de derechos humanos y familiares de los presos políticos se encuentran a la espera de que se puedan producir liberaciones de presos políticos en El Helicoide.
Además, este martes 6 de enero, una fuente policial aseguró a Efecto Cocuyo que se habia ordenado el desalojo de la sede policial.
El Helicoide según la ONU
En distintos informes, la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU destaca que El Helicoide es uno de los principales centros de detención arbitraria y tortura del Sebin.
Para los organismos internacionales, esta estructura representa un eslabón fundamental en el sistema de represión del Estado.
La documentación de las Naciones Unidas describe el recinto no solo como una prisión, sino como un espacio diseñado para la degradación humana.
En su informe de 2020, la ONU reportó la existencia de celdas de castigo como «El Tigrito», espacios sin ventilación ni luz natural donde los detenidos son sometidos a condiciones inhumanas y hacinamiento extremo.
Según testimonios recabados por la Misión, en los sótanos de El Helicoide se practican métodos de tortura sistemática que incluyen asfixia, descargas eléctricas y violencia física, con el objetivo de extraer confesiones o castigar a la disidencia política.
En la mayoría de sus informes con referencia a esa sede de la policía política venezolana señalan que: lo que ocurre dentro no constituye una serie de abusos aislados, sino que forma parte de un patrón de conducta coordinado desde las altas esferas del poder.
La ONU advierte que existen «motivos razonables para creer» que en este edificio se han cometido crímenes de lesa humanidad.
Algunos detenidos
Para este trabajo, el equipo de Efecto Cocuyo destacó la historia de 10 de los 65 presos políticos, entre ellos disidentes y defensores de los derechos humanos encerrados tras los barrotes del Helicoide:
🚨Enrique Márquez
El excandidato presidencial y exvicepresidente del CNE cumple hoy un año de cautiverio en El Helicoide, tras ser detenido arbitrariamente el 7 de enero de 2025 por agentes de seguridad del Estado (identificados como grupos parapoliciales y funcionarios del Sebin) en un operativo que su familia calificó de «secuestro», justo 48 horas antes de la cuestionada juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo mandato.
La razón principal de su detención fue su postura contra los resultados oficiales de las elecciones de julio de 2024; Márquez no solo se negó a convalidar el anuncio del CNE, sino que lideró una cruzada jurídica para exigir la publicación de las actas de votación y presentó recursos de nulidad ante el Tribunal Supremo de Justicia en los que denunció la opacidad del proceso.

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