Última hora sobre la campaña a las elecciones en EE.UU.
La suerte parece estar ya echada. La distancia del candidato demócrata con respecto al republicano es ya tal, que muchos expertos en demoscopia dicen que es insalvable. No son sólo las encuestas que van saliendo una tras otra, que reflejan una distancia mayor a seis puntos entre ambos. Es también la conclusión unánime de los diversos servicios de proyección electoral de los estadísticos más reputados, que cuentan no la intención de voto sino las probabilidades de ganar que tiene un candidato, y ahí Joe Biden gana en casi 90 de 100 escenarios posibles. Todo estaría entonces muy claro, si no fuera porque es un escenario idéntico al de hace cuatro años.
Aún quedan para el recuerdo titulares como aquel del diario «The New York Times» el 18 de octubre de 2016: «Hillary Clinton tiene un 91% de posibilidades de ganar». No es que fuera sólo el «Times». Eran prácticamente todos los medios, a derecha e izquierda. Incluso la campaña de Trump pareció creérselos, motivo por el cual alquiló para la noche electoral un diminuto salón de un hotel de Manhattan, mientras Hillary Clinton reunió a miles de personas en un gran centro de convenciones por el que, al final, ni siquiera apareció.
Fallos demoscópicos
Aquella experiencia le ha dado a Trump y su equipo un argumento repetido machaconamente cada día de campaña. Uno de los hijos de Trump, Eric, lo proclamó el lunes en Twitter. «Las encuestas se equivocan», dijo, junto a un vídeo que mostraba una cola larguísima en la entrada a un mitin que el presidente tuvo ayer en Arizona. Preguntado hace unas semanas por los sondeos, el propio presidente dijo: «Para esas encuestas preguntan a más demócratas que republicanos, es un hecho».
En cualquier caso, los expertos piden cautela ante las encuestas. Según Casey Klofstad, que es profesor de Ciencia Política en la Universidad de Miami, «siempre hay incertidumbre en las encuestas… No son una bola de cristal. Siempre hay que buscar el margen de error cuando se consideran los datos del sondeo. Los encuestadores que son fiables y los medios de comunicación los incluyen siempre. Las encuestas de mayor calidad tendrán un margen de error de alrededor del 4 por ciento, o menos». Eso explica que, en la recta final de las elecciones de 2016 la distancia media de Clinton se redujera al 3%, dentro del margen de error.
Aun así, hay otro cómputo todavía más importante: todas estas encuestas reflejan el voto directo, que en EE.UU. no sirve de nada. En realidad son los 50 estados los que celebran elecciones diferentes, que sirven después para elegir a los 538 integrantes del colegio electoral. Estos 538 electores se reúnen y votan, y gana la presidencia el candidato que se lleva 270 votos o más. En 2016 Trump obtuvo tres millones de votos menos que Clinton, pero logró ganar en una treintena de estados, con 304 votos del colegio electoral, una apabullante victoria.
Con esta experiencia en mente, hay expertos que han creado diversos modelos de predicción de acuerdo con las encuestas a nivel nacional y las de cada estado. A día de hoy el consenso es extremadamente similar al de 2016: Biden va a ganar, porque su distancia es incluso mayor que la de Clinton en 2016. La salvedad es que hace cuatro años, la candidata demócrata gozaba de una gran ventaja, que se esfumó según se cargaba la jornada de las elecciones.
William A. Galston, investigador en el prestigioso think tank Brookings Institution hizo un detallado análisis con datos de varios sondeos que le llevó a la siguiente conclusión: «La elección de 2020 está siendo determinada mucho más por factores nacionales que por diferencias entre estados. La consecuencia es que el presidente Trump no podrá superar la ventaja actual del colegio electoral de Joe Biden, que es sustancial, a menos que pueda reducir la ventaja del voto popular nacional de Biden a aproximadamente la diferencia de 2 puntos que ya hubo en 2016».
Precisamente este martes se cumplen cuatro años del debate final entre Clinton y Trump. El titular del «New York Times» en una crónica al día siguiente era: «Clinton probablemente liquidó a Trump anoche». La primera frase del reputado estadístico Nate Silver era la siguiente: «No estoy seguro de que sea necesario decirles esto, pero probablemente Hillary Clinton será la próxima presidenta».
Precisamente este martes se cumplen cuatro años del debate final entre Clinton y Trump. El titular del «New York Times» en una crónica al día siguiente era: «Clinton probablemente liquidó a Trump anoche». La primera frase del reputado estadístico Nate Silver era la siguiente: «No estoy seguro de que sea necesario decirles esto, pero probablemente Hillary Clinton será la próxima presidenta».
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