Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

20.3.12

Metrofiasco / MARCO NEGRÓN

Con insistencia se ha denunciado desde esta columna la estafa a la ciudadanía, particularmente a los habitantes de la zona, que constituye el llamado Metrocable de San Agustín del Sur. Se ha sostenido una tesis que algunos podrían considerar arbitraria: que se decidió construirlo allí por su alta exposición a la vista del público, es decir, por una razón propagandística. Sin embargo, ella se fundamenta en un hecho incontrastable, como es que una obra semejante tenía más justificación en otros barrios de la ciudad pero en los cuales la visibilidad es incomparablemente menor, lo que también revela el desdén gubernamental hacia la planificación urbana. 

Pero un reciente reportaje de El Nacional ("Ni los policías están seguros en el Metrocable", 03/03/12) pone en evidencia un problema todavía más grave: la errónea percepción, típica de los regímenes de corte militar, de que basta la construcción de infraestructura para resolver los problemas de fondo de una sociedad. En pocas palabras la periodista describe la insólita situación: "La mayoría del tiempo, los funcionarios de la Policía Nacional custodian las cinco estaciones del Metrocable desde unas cabinas. En ocasiones, los agentes policiales recorren las instalaciones del medio de transporte y pocas veces se atreven a transitar por los sectores de San Agustín del Sur. Hacer lo contrario puede poner en riesgo sus vidas". 

La iniciativa pionera en la materia corresponde a la ciudad de Medellín, pero es evidente que quienes pretendieron copiarla en Caracas no entendieron lo fundamental, expresado sintéticamente en una frase del ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus: "para desarrollar el hardware, primero hay que ocuparse del software"; dicho en román paladino, que es inútil gastar el dinero en construir infraestructuras materiales sin antes o en paralelo atender los problemas sociales de la población. 

En el caso de Medellín ­quien escribe lo ha repetido hasta el cansancio­ el Metrocable no es sino un aspecto de lo que ellos llamaron Planes Urbanos Integrales, que atacaban prioritariamente problemas como la inseguridad, el desempleo y el subempleo o la deserción escolar, además de los déficits de servicios, equipamientos y espacio público, de lugares seguros y atractivos para el encuentro de la comunidad. 

Ese enfoque, que exige procesos pacientes de trabajo y consulta con los pobladores, es incompatible con la visiónmilitarista ­menos aun si está infectada de nuevorriquismo­, convencida de que mandar es gobernar y que un país es un cuartel, donde todos están programados para obedecer sin chistar. Un modelo distinto, centrado en la consulta con los ciudadanos y los expertos y en la visión integral de los problemas, no sólo arrojará mejores resultados sino que además costará mucho menos. Es la vía a embocar para tener un país y unas ciudades dignas. Tal Cual digital