Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, 24 de febrero de 2017

Tiempos de corrupción y censura

En los últimos 15 años, según datos de la organización no gubernamental Espacio Público, se registraron 2.648 casos de violaciones a la libertad de expresión en Venezuela

La atención del ciudadano venezolano no deja de estar en un tema cuando ya aparece otro. La sociedad venezolana, hundida en una profunda crisis por conseguir alimentos y medicinas, simplemente trata de sobrevivir. Al centrar su atención en temas fundamentales para la subsistencia, deja de lado el reclamo por derechos humanos como la libre expresión y la libertad de prensa, tan necesarios para que la pluralidad de pensamientos y opiniones se mantenga como uno de los pilotes de la convivencia y la civilidad en una democracia.

Buscar, difundir y recibir información, en momentos de desgracia social como la que vivimos, debería ser el más poderoso instrumento de contraloría social, cuya incidencia en lo político resultaría innegable. Pero desde el poder político —representado por los sectores militar, ejecutivo, judicial y electoral— se promueve de forma planificada silenciar, ocultar y callar cualquier hecho que involucre a alguno de sus actores en escándalos de corrupción que abisman al país, solo por la pretensión entronizarse y desangrar —todavía más— el erario público y el patrimonio de la Nación.

En los últimos 15 años, según datos de la organización no gubernamental Espacio Público, se registraron 2.648 casos de violaciones a la libertad de expresión en Venezuela. En 2016 se registraron 366 ataques a ese derecho. Esto evidencia que en la práctica se limita una libertad fundamental de la sociedad con un margen de una violación por día. La mayoría de estos atentados ocurridos el años pasado —el 44 % según el informe de la misma ONG— ocurrió en manifestaciones públicas contextualizadas en la exigencia pública de un referéndum revocatorio presidencial.

Como antecedentes hay que sumar la salida de la señal de Radio Caracas Televisión en mayo de 2007, las 87 emisoras radiales cerradas en todo el país, los 26 canales de televisión, 2 portales web, 16 empresas de telecomunicaciones y la zozobra permanente sobre la circulación de los periódicos —producto de que la Corporación Maneiro funciona como la «bolsa CLAP» de los impresos venezolanos—, expresada en los más de cuarenta periódicos que han dejado de circular.

Si seguimos, podríamos enumerar las agresiones a periodistas y la censura a los medios que proponen una investigación sobre denuncias o hechos que involucran directamente a funcionarios «bolivarianos» en delitos vinculados con la corrupción. Desde esta tribuna, en julio de 2016, le celebramos los 10 años al inexistente puente Nigale —obra inconclusa y abandonada de la Construtora Norberto Odebrecht en el estado Zulia—. La semana pasada 2 periodistas brasileros, Gilson Souza y Leandro Stoliar, de Record TV, fueron expulsados del país por pretender investigar y registrar imágenes de esa obra, involucrada en un escándalo de corrupción que estalló en Brasil y salpicó fuertemente a Venezuela. El equipo fue «retenido» por más de 10 horas, junto a los periodistas y activistas de la ONG Transparencia Venezuela en el Zulia, Jesús Urbina y María José Túa. Desde Maracaibo los 2 reporteros brasileños fueron llevados a Caracas por los funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia y expulsados a Brasil.

Este hecho, más allá de representar una agresión a los periodistas, demuestra una clara violación de la Declaración de Chapultepec, suscrita por los estados parte de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que Venezuela aun es parte.

Hace poco, el canal de televisión por suscripción CNN en Español transmitió una investigación sobre la emisión de pasaportes venezolanos, a la que titularon Pasaportes en la sombra. Días más tarde el presidente Maduro fustigó al canal y el 15 de febrero de 2017 recibió una sanción por parte de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel), que trajo como consecuencia su salida inmediata de la programación de las compañías de televisión por suscripción.

La orden es el silencio cuando se trata de callar a quienes investigamos. La orden es perseguir a periodistas que no estén alineados con el poder. La orden es oscurecer mucho más estos tiempos de corrupción y censura.

http://www.agenciadenoticias.luz.edu.ve/

jueves, 23 de febrero de 2017

No será fácil, SIMÓN GARCÍA


La brutalidad con la que la crisis golpea a todos los estratos del país, obliga a la oposición a tener políticas inteligentes. El rechazo general a sus desastres le produjo al gobierno la contundente derrota en las elecciones parlamentarias. A partir de allí Maduro continuó en caída. Ni siquiera los suyos lo quieren al mando.

Pero la MUD no ha logrado nutrirse del descontento. La población quiere castigar al gobierno, pero no siente entusiasmo ante la MUD. En ese distanciamiento, cauteloso o abiertamente crítico, influye la desunión en las estrategias, la ausencia de regulación del conflicto entre fortaleza unitaria y lucha unilateral por la hegemonía, los errores de la casa y omisiones que segregan el ácido de la desconfianza, adentro y fuera de la MUD.

Punto escabroso, por la importancia que le atribuyen los factores internacionales y el desprestigio a ojos de la mayoría, es el tema del diálogo. Una papa caliente que deben agarrar los nuevos directivos de la MUD, los dirigentes fundamentales de los nueve partidos y los cuatro líderes que se insinúan como presidenciables: no deberían seguir desentendiéndose del problema o tratándolo como esfuerzos de carpintería.

Es necesario resituar el diálogo ante el país y asumirlo como lo que es: una de las formas de lucha y negociación que puede ahorrarnos camino o hacerlo más largo, según como se maneje. Es cierto que hasta ahora ha sido lo segundo; pero existe la posibilidad de trabajarlo con una Agenda propia y como un medio para despejar una vía hacia cambios concretos atenidos a las cuatro marías: constitucional, pacífico, democrático y electoral.

No hay que esperar mucho para decidir y decir lo que se acuerde en la MUD porque la profundización de la crisis económica, de la tragedia social y la descomposición del gobierno se está acelerando. El país aguanta y cruje.

No será fácil adoptar una posición común. Ninguna persona cuerda está dispuesta a permitirle al gobierno que juegue con la crisis y siga usando el diálogo para manipularlo y ganar tiempo. No será fácil porque al gobierno no se le puede creer y nadie va a sentarse con él a menos que previamente cumpla los compromisos que adquirió.

No será fácil porque al creciente clima internacional de exigencias para aplicar la Constitución y restablecer la democracia, hay que añadirle presión interna con apoyo a las protestas cotidianas, movilizaciones por el derecho al sufragio y más localización de actividades en diversos lugares sociales.

No será fácil porque a la unidad de objetivos le faltan dos tramos: realización conjunta de acciones políticas y sociales. Y trabajar juntos por logros de la Unidad que signifiquen ganancia de todos.

No será fácil, pero una de las barreras que hay que superar para cambiar de régimen con el mayor consenso plural. Uno que ya germina en la sociedad, aunque todavía no esté firmemente sembrado en los partidos.

@garciasim

http://www.talcualdigital.com/