Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

jueves, 15 de noviembre de 2018

El enemigo está en casa Oswaldo Álvarez Paz / Exgobernador del Zulia

Venezuela llegó a la última etapa de su desmoronamiento. La situación actual es ampliamente conocida dentro y fuera del país. También los factores que controlan y dirigen el proceso. Quien no quiera aceptar lo dicho debe ser cómplice, irresponsable absoluto, cómodo en grado superlativo o digno de cualquier calificativo en esas direcciones.

Ya no basta con hacer referencia exclusiva a la presencia de más de 40 mil cubanos que participan en áreas claves de la vida nacional. Ahora el protagonismo del mal está más diversificado. Peligros adicionales se suman a los existentes. El grueso del país los desconoce gracias, entre otras cosas, a la férrea censura sobre la información. Cerca de 350 medios de comunicación han sido eliminados y otros están bajo control estricto, incluidos los existentes gracias a unas redes sociales también interferidas.

Entiendo que esa labor de censura progresiva no la sienta a plenitud el ciudadano común por las razones señaladas, pero imposible de entender la pasividad y el extraño silencio de buena parte de la dirigencia social, económica y política o la desviación calculada de los debates y declaraciones hacia temas alejados del fondo del problema.

Como ejemplo invito a seguir de cerca los acontecimientos con relación a la marcha de unos cuantos miles de centroamericanos hacia la frontera sur de Estados Unidos. Está financiada, en buena parte, por Venezuela y en su organización y desarrollo juega rol protagónico el régimen nicaragüense de Daniel Ortega.

Evento ideal para ser infiltrado por los conocidos enemigos mundiales de la libertad y la democracia. Estados Unidos está en peligro cierto de ser objeto de acciones terroristas selectivas que por acción u omisión afectarán al planeta entero. Nosotros estamos en el ojo del huracán. El régimen gobernante tiene tareas impuestas por sus jefes que deben cumplir.

El terrorismo no es una ideología ni una organización, es una herramienta criminal usada por movimientos políticos de muy distinto signo y organizaciones delictivas a su servicio como las mafiosas de variada naturaleza, el narcotráfico por ejemplo.

La guerra contra el narcotráfico y el terrorismo no se agota en las palabras. Es una obligación asumirla para que Venezuela retome su condición de país libre y soberano. Cualquier signo de debilidad impulsa la violencia terrorista. Alguna vez dije que el único camino cierto para proteger nuestra nación es por acciones rápidas bien pensadas, unidos en torno al objetivo de poner punto final a cuanto sucede y decididos a jugarnos el pellejo en la acción liberadora.

“Mía es la venganza y la retribución; a su tiempo el pie de ellos resbalará, porque el día de su calamidad está cerca; ya se apresura lo que les está pasando”. (Deuteronomio 32:15)

Maduro, con el salario has topado, FROILÁN BARRIOS

FOTOGRAFÍA: DANIEL HERNÁNDEZ
¿Qué le pasa al gobierno del presidente obrero cuya conducta es irritable y déspota cuando sus trabajadores protestan por tablas salariales y contratos colectivos dignos? A troche y moche sin miramiento alguno, despide a discapacitados, a madres de familia, simplemente porque denuncian su labor en ambientes de trabajo sin ventilación, o que sólo exigen agua potable, además de protestar por los miserables salarios.

Quien lo hubiera creído, que a 82 años de la primera gran huelga nacional petrolera de 1936, planteada a partir de exigencias presentadas el 30 de noviembre de ese año por un grupo de obreros de Lagunillas, ante la empresa The Venezuela Oil Company, entre las cuales pedían se cumplieran las ocho horas laborales establecidas en la ley, el reconocimiento de los sindicatos, la reincorporación de los obreros despedidos, salario mínimo de Bs. 10, suministro de agua potable, seguridad industrial y viviendas dignas para los obreros, todavía en pleno siglo XXI se persiga y despida a trabajadores por exigir sus derechos.

Como ya es conocido el rechazo al diálogo derivó en el citado conflicto laboral, finalizado con el decreto presidencial de reanudación de faena del General López Contreras, estableciendo un 1 bs de aumento y el suministro de agua potable y hielo. Aun cuando no fue una victoria en lo económico el desafío marcó un hito, ya que derivó en el reconocimiento de los sindicatos y la posterior firma del primer contrato colectivo en Venezuela en 1945, refrendado luego en 1946.

Por tanto no es casualidad que salario y democracia hayan sido aspiraciones y conquistas que recorrieron la misma acera en la reciente historia republicana. En primer lugar el salario ha sido una institución que se maceró a partir de las primeras huelgas desarrolladas en la segunda década del pasado siglo, para luego mantenerse independientemente de quien gobernara en nuestro país, y en segundo lugar la democracia por ser promotora de la libertad sindical como derecho humano y de un sistema de libertades.

Cuando el gobierno de Maduro desmantela el salario y lo convierte en polvo cósmico, en realidad está desconociendo un siglo de luchas laborales, tiempo que le permitió a los trabajadores venezolanos adquirir una cultura del trabajo, aprendieron la importancia de sus sindicatos, la obtención de la negociación colectiva como escenario de progreso de las relaciones de trabajo y de diálogo permanente con el patrono, sea público o privado.

En resumen los efectos del programa de recuperación económica de agosto 2018 han producido pánico entre los trabajadores, quienes sienten se les esfuma su único bien, el salario y el puesto de trabajo, deteriorado en sumo grado con el aplanamiento de las tablas salariales que ridiculiza el estudio y la experiencia. En realidad los trabajadores y la población en general permanecen en estado de conmoción, al sufrir diariamente la precariedad de un salario que solo alcanza para la subsistencia de una comida diaria y la impotencia ante una inflación también devastadora de las remesas.

El surgimiento de la Intersectorial de Trabajadores de Venezuela el pasado 8 de noviembre en el Aula Magna de la UCV, en evento que congregó a centenas de sindicalistas y 1500 asistentes, abre un espacio renovador para el sindicalismo libre y autónomo, que debiera permitir reunir a todas las centrales, corrientes laborales, dispuestas a hacer retroceder a un régimen desintegrador de las conquistas laborales y en consecuencia recuperar el trabajo digno.

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