Una conspiración de esta magnitud es un asunto de extrema seriedad y de prioritaria seguridad de Estado, y al primero al que tuvo que llamar el Presidente, acompañado por el máximo jefe del Sebin, es precisamente a Capriles Radonski. Anunciarlo por televisión es empeorar el problema
Nunca sabe uno, especialmente en los azarosos afanes políticos, de dónde va a saltar un gato, y por eso las amenazas y rumores siempre hay que tomarlos en cuenta; después de todo el mejor nadador puede ahogarse en cualquier agua, sobran los locos en el mundo dispuestos a matar, especialmente en un país donde todos los días asesinan a numerosos ciudadanos, policías, militares y diplomáticos incluidos.
Nunca sabe uno, especialmente en los azarosos afanes políticos, de dónde va a saltar un gato, y por eso las amenazas y rumores siempre hay que tomarlos en cuenta; después de todo el mejor nadador puede ahogarse en cualquier agua, sobran los locos en el mundo dispuestos a matar, especialmente en un país donde todos los días asesinan a numerosos ciudadanos, policías, militares y diplomáticos incluidos.
No puede uno dejar de preguntarse de dónde sacó el Presidente esta información de un posible atentado contra el candidato presidencial de la oposición. ¿Se tratará del mismo presunto asesino que, también según el Presidente, quería asesinar hace unos años a su anterior adversario electoral Manuel Rosales, o de alguno de los que se propusieron asesinarlo a él mismo en varias oportunidades?
Una conspiración de esta magnitud es un asunto de extrema seriedad y de prioritaria seguridad de Estado, y al primero al que tuvo que llamar el Presidente, acompañado por el máximo jefe del Sebin, es precisamente a Capriles Radonski. Anunciarlo por televisión es empeorar el problema, porque contribuye a acrecentar el miedo público.
Ahora, si como algunos malpensados de la MUD han dicho, lo que se buscó con ese anuncio fue precisamente inyectar miedo en el público para apartar a la gente de los alrededores de Capriles, algunos de los más cercanos asesores del Presidente tienen edad suficiente para contarle lo que pasó en los 60s, cuando la guerrilla castrista, armada y activa, amenazó con atacar los centros electorales el día de la votación. Los adecos respondieron con una campaña muy sencilla que solo decía: "contra el miedo vota blanco". Y aquella fue una de las votaciones con concurrencia masiva más grande en la historia electoral del país. Por cierto, ganó arrasadoramente Raúl Leoni, el Presidente que finalmente aplastó al movimiento guerrillero en Venezuela. www.analitica.com
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