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domingo, febrero 22, 2026

El Bono de Guerra Económica solo alcanza para una semana de comida



Para los trabajadores del sector educativo en Venezuela, cubrir los gastos básicos en el hogar se ha convertido en una odisea, pues los ingresos que perciben se desvanecen ante el costo de la vida.

Ese bono de guerra no los comemos en una semana, la comida que compro no dura la quincena.

Esta es la realidad del señor Luis Castro, quien se desempeña como vigilante en una institución educativa y cuyo testimonio refleja la crisis que atraviesa el gremio educativo.

Recientemente, Castro, recibió el pago del Bono contra la Guerra Económica correspondiente a febrero de 2026. Según él, el pago recibido fue insuficiente para comprar todos los alimentos básicos que necesita en su hogar.

El sueldo no alcanza para nada, si compras una cosa no compras otra. Ese bono de guerra no los comemos en una semana, la comida que compro no dura la quincena, afirmó Luis con preocupación mientras sacaba cuentas.

Para este trabajador del sector educativo el pago del bono de guerra no cubre todas las necesidades de un hogar. El costo de la canasta básica familiar en febrero de 2026 ya ronda entre los 550 y 650 dólares para un grupo de cinco personas.

Hacer un almuerzo es costoso, un arroz barato cuesta 650 bolívares, un pollo no te baja de 3.500 bolívares, un plátano ya tiene un valor de 400 por unidad. Eso solo es almuerzo y hay que desayunar y cenar. Saca la cuenta, mencionó Castro.

La salud y la dieta especial

La situación del señor Luis se agrava por un compromiso adicional: no solo es que el sueldo no alcanza, es poder cumplir con la salud y dieta especial de su esposa.

Ella padece diabetes y actualmente atravesando por una condición de pie diabético, una condición que exige una alimentación adecuada y rigurosa. Debe adquirir alimentos, medicinas y productos específicos para diabético, siendo esto un lujo casi inalcanzable para un trabajador público que depende de un bono.

Por los años que tiene acompañando a su esposa en todo el proceso de la enfermedad, conoce que alimentos debe o no consumir.

Yo sé que ella no puede estar comiendo mucha arepa, así que yo le compro y le cocino vegetales y proteína. Semanal gasto 12.000 bolívares solo en verduras y vegetales, detallo Luis.

Ante la insuficiencia de sus ingresos como trabajador del sector educativo, Luis ha tenido que resolver: mientras no está de guardia en la escuela, hace panes y dulces artesanales, que vende en su comunidad. Encontró en la economía informal, una alternativa para ayudarse.

Este ingreso extra le permite garantizar el tratamiento y nutrición de su esposa, mientras intenta mantener la esperanza de un próximo incremento de salario.

Ángela Oronoz – Fe y Alegría Noticias

https://www.costadelsolfm.org/

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