Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, enero 22, 2016

Paul Krugman: ¿Es necesaria tanta desigualdad?

PhotoCredit Fred R. Conrad/The New York Times
¿Qué tan ricos queremos que sean los ricos?

Se puede decir que es la cuestión alrededor de la que gira la política de los Estados Unidos. Los liberales quieren aumentar los impuestos sobre los altos ingresos y usar esos recursos para fortalecer las polticas más solidarias. Los conservadores quieren hacer lo contrario. Argumentan que políticas que primen el cobro de impuestos a los más ricos perjudicarán a la sociedad en su conjunto al reducir los incentivos para crear riqueza.

Las últimas experiencias no favorecen la defensa de la postura conservadora. El Presidente Obama impulsó una subida de impuestos importante para los que más ganan y su reforma del sistema de salud ha supuesto la expansión más grande del Estado de bienestar desde el mandato de Lyndon B. Johnson. Los conservadores, por su parte, no dudaron en pronosticar el desastre económico del mismo modo que ya lo habían hecho cuando Bill Clinton aumentó los impuestos al 1 por ciento más rico del país. Y lo que ha sucedido, en cambio, es que Obama ha encabezado el período con mayor crecimiento del empleo desde la década de 1990.

¿Existe, entonces, un debate a largo plazo que defienda la existencia de niveles altos de desigualdad?

No les sorprendería escuchar que muchos miembros de la élite económica creen que sí. Tampoco les sorprendería saber que estoy en desacuerdo y que creo que la economía puede crecer si se da una concentración mucho menor de la riqueza en las clases altas. ¿Pero por qué lo creo?

Me parece útil pensar en los tres modelos que explican de dónde podría provenir la desigualdad extrema teniendo en cuenta que la economía real incluye elementos de los tres.

En el primero, las variaciones en los niveles de productividad de diferentes individuos podrían ser responsables de altos niveles de desigualdad: algunas personas son capaces de hacer contribuciones cientos o miles de veces mayores que la media. Esa es la postura expresada en un ensayo reciente, y muy citado, del inversionista Paul Graham, que ha resultado popular en Silicon Valley entre personas que ganan cientos o miles de veces más que sus empleados.

En el segundo, la desigualdad podría deberse, en gran medida, a la suerte. En un clásico del cine, "El tesoro de Sierra Madre", un viejo buscador de oro explica que este mineral vale tanto (y por eso los que lo encuentran se vuelven ricos) gracias a la labor de toda la gente que fue a buscarlo y no lo encontró. Del mismo modo, podríamos encontrarnos ante un sistema económico en el cual quienes tienen éxito no son necesariamente más inteligentes ni más trabajadores que aquellos que no lo tienen, son solo quienes están en el lugar adecuado en el momento adecuado.

Y en el tercero, el poder sería la fuerza que se encuentra tras niveles de desigualdad tan grandes: como los ejecutivos de las grandes corporaciones que se marcan sus propios salarios y los operadores financieros que se hacen ricos con el uso de información privilegiada o por cobrar honorarios inmerecidos de inversionistas ingenuos.

Como dije, la economía real contiene elementos de los tres modelos. Sería tonto negar que algunas personas son, de hecho, mucho más productivas que la media. Igual de tonto sería negar que tener éxito en los negocios (o, de hecho, en cualquier otra cosa) tiene mucho que ver con la suerte, no solo la suerte de ser el primero en toparse con una idea o estrategia muy rentable, sino también con la suerte de ser hijo de los padres correctos.

Leer mas en: http://www.nytimes.com/2016/01/15/universal/es/opinion-paul-krugman-es-necesaria-tanta-desigualdad.html

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