Llegó la escasez y el desabastecimiento para que otro animal sea el escogido como elemento perturbador de la “paz y tranquilidad” que se vive en el país: el Bachaco. “Los bachaqueros”, reflejo de la pobreza que recomendó mantener el difunto vuelto pajarito, son los culpables de todo cuanto acontece en la política y economía nacional, por la falta de alimentos y otros bienes que no llegan a los hogares
Este es el gobierno de las más cantinflescas posiciones por tratarse del humorismo político, que utiliza como emblema cualquier animal de la fauna vernácula remedo de la larga cara del fabulador que nos deparo el que se fue. Todo comenzó con el Rabipelado y una Iguana causantes deliberados del terrorismo eléctrico estrenados en las montañas colindantes con el Cerro Bolívar, para intervenir las redes de trasmisión del gigante Guri en el estado Bolívar. Más tarde se desplazaron hacia el Occidente del país y pernoctaron cerca del Complejo Hidroeléctrico, que aún no terminan, en el Uribante-Caparo. Luego fueron atajados por Perros de Agua aproximados a la Termoeléctrica de Tocoma.
Arremetida acusatoria para juzgar el “acto terrorista” de estos inocentes animales, son arrebatos de una acción psicopática que devanea para ver enemigos disecados en el minestrón que este socialismo del siglo XXI que arrancó sin pie ni cabeza para dejar este cuerpo de desgracias que acabó con la Venezuela posible. Tuvieron todos los momentos para responderse a sí mismo del vandalismo que engendraron en todos los aspectos que rigen en una sociedad que se desenvuelve en medio de la tolerancia y el respeto mutuo.
Para seguir con esos sueños que causan pánico y utilizando a cualquier animal como argucia política, le tocó el turno a un pajarito verdín, mensajero del difunto que se posó en el hombro del hijo natural diciéndole al oído “porque tú me haces falta”, para seguir aplicando las medidas torniquete contra las libertades públicas; atacar ferozmente a la disidencia, seguir las expropiaciones y controlar de manera férrea todos los poderes públicos, y sin discusión alguna, adelantar la militarización del país. No importa que el hambre ataque y la luz cortada.
Al parecer no hubo ninguna recomendación por si se daban algunas cosas en contrario; entre ello comenzaron a bajar los precios del petróleo, donde la conducción al abismo va sin frenos. Como corolario a la crisis que se está padeciendo, se acentuó la baja productividad en bienes y servicios, devaluación de la moneda, pérdida del poder adquisitivo, corrupción que gangrena las finanzas públicas y la inmoral pretensión de seguir vendiendo la idea de un socialismo y una revolución que no da pie en bola con la realidad que viven los venezolanos.
Llegó la escasez y el desabastecimiento para que otro animal sea el escogido como elemento perturbador de la “paz y tranquilidad” que se vive en el país: el Bachaco. “Los bachaqueros”, reflejo de la pobreza que recomendó mantener el difunto vuelto pajarito, son los culpables de todo cuanto acontece en la política y economía nacional, por la falta de alimentos y otros bienes que no llegan a los hogares de esos venezolanos que buscan un mendrugo en las interminables colas que se hacen en las puertas de los mercados socialistas. Los que “bachaquean” también son de los círculos de lucha popular, consejos comunales, patriotas cooperantes, círculos bolivarianos, directivos y miembros de las misiones, milicianos y militares de todos los rangos, colectivos armados y sin armas, criadores de los gallineros verticales, cuidadores de los huertos hidropónicos y escolares, los amamantados de la ubre petrolera; todos son controlados por el imperio, y, según el presidente, reciben estipendio en dólares de senadores del Congreso de los Estados Unidos, del Departamento de Estado, de la CIA y el Pentágono. Águila no caza moscas. Se “bachaquea”, además, porque no hay razón para no hacerlo frente a un gobierno mentiroso por los cuatro costados y en la voz de cuatro petulantes convertidos en “chivos” grandes de la política nacional.
En los pueblos de Monagas, y de Sucre también, dicen: “pa’bachaco, chivo”, al referirse a la forma de acabar con esa especie de hormiga depredadora de árboles en flor. La guerra de los Bachacos sigue indetenible y los Chivos del gobierno tiran al monte como la vieja canción de Carlos Gardel. GRITERÍO.- Siempre hay que recordarlo: a los 20 años quieres ser dueño del mundo; a los 30 años te crees dueño del mundo; a los 40 años te parece ser dueño del mundo; a los 50 años te enteras que el mundo es tu dueño; a los 60 años descubres que el mundo no quiere ser tu dueño; a los 70 años te consuelas afirmando que el mundo es un mito y que pretender ser su dueño es un sueño juvenil; cuando llegues a los 80 años te das cuenta que has perdido el tiempo, que el Mundo es tu Mundo y que su único dueño eres tú. ¡Esta semana llego a los 70 años!... y seguimos.
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