Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

martes, agosto 25, 2015

Artículo 20 de la Carta Democrática para Venezuela- JORGE-TUTO QUIROGA

Es hora de poner a la OEA del lado correcto de la historia.

Octubre de 2014 en Venezuela, calor abrasador, se escuchan sirenas y un tumulto a la distancia. El sol candente golpea una pequeña ventana a través de diez barrotes verticales atravesados por otro perpendicular. Un hombre fuerte, con barba, de espaldas, con pantalones cortos y remera de baloncesto se inquieta por el tumulto. Se aferra a las barras encima de su cabeza, pone los pies contra la pared en un espacio muy estrecho y cual Tarzán en los árboles trepa hacia la luz de la ventana.

Encaramado, conversa con una voz lejana, indómita y rebelde que se escucha a la distancia. Grita. Se aferra a las barras de cuclillas, cara al sol y grita. Toma un palo con la derecha, sigue aferrado con la mano izquierda a las barras y las golpea con el palo. Y sigue gritando. La voz amiga grita más fuerte. El hombre con la imagen delineada por la luz está preso pero no para de gritar, está recluido pero sin miedo, está encarcelado pero más libre que nunca.

Claramente este no es un mero cacerolazo de protesta. El hombre tras las rejas es el símbolo de la libertad latinoamericana, el luchador democrático que no se rinde. Está en la prisión militar de Ramo Verde, se llama Leopoldo López y grita por su patria. La voz lejana es la del valeroso Daniel Ceballos, su compañero en una causa épica que cambiará la historia de Venezuela.

Daniel Ceballos ve el tumulto que no se divisa, se escuchan sirenas y a viva voz vocifera: "El motín no está en Ramo Verde, el motín está en las colas (de los mercados)…. el motín está en la escasez, el motín está cuando no hay luz". Tiene razón. Venezuela vive una mezcla explosiva de debacle económica, corrupción descomunal, represión autoritaria y se acerca raudamente a una catástrofe humanitaria.

Leopoldo, tras los barrotes, responde “…por una Venezuela donde todos los derechos sean para todas las personas (…) que no se abuse del poder.” Ambos corean una frase que Leopoldo leyó alguna vez: “Estamos del lado correcto de la historia”.

Sí. Están del lado correcto de la historia, luchando contra un autoritarismo corrupto e inepto, contra criminalidad que reina en las calles e inflación que devora bolsillos, contra una administración que despilfarró los petrodólares y dejó su pueblo sin comida ni medicamentos. Están peleando contra un gobierno que conculca libertades, demuele el derecho, tritura la democracia y practica contra Colombia lo que Trump amenaza hacer contra México.

La comunidad internacional guarda un silencio cómplice. EE.UU., Cuba y el Vaticano privilegian el descongelamiento de las relaciones entre los dos primeros. Colombia parece rehén del régimen venezolano y opta por privilegiar su loable proceso de paz, a costa de la defensa de la democracia vecina, como si fueran excluyentes y no complementarias. Otros callan de manera cómplice.

Leer mas en: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/24/actualidad/1440424222_279739.html

No hay comentarios.:

Publicar un comentario