Ocurrió en el año 1997, cuando tuvo lugar una severa crisis en el Sureste asiático. Comenzó en Tailandia pero, como efecto dominó, se llevó por delante a todas las economías de la región a las que se conocía como "los tigres de papel". La consecuencia fue que la demanda mundial de petróleo cayó en unos dos millones de barriles diarios con respecto a lo previsto.
Aquello tuvo tremendos efectos del otro lado del mundo, en Venezuela, donde se venía desarrollando exitosamente la Apertura Petrolera. Súbitamente los precios, afectados por el derrumbe de los "tigres de papel", cayeron de 12 a 7 dólares el barril.
El efecto en nuestra economía fue devastador, pero en la política fue aún mayor. En enero de 1998 había un candidato que no sobrepasaba el 5% de popularidad. El leitmotiv de su campaña fue un ataque frontal contra la Apertura Petrolera y Pdvsa. Las culpó de ser responsables de la caída de los precios del petróleo, sin saber que se había originado del otro lado del planeta. Supo tocar una fibra sensible que estaba profundamente enraizada en la opinión pública: el nacionalismo petrolero.
Me estoy refiriendo al comandante Hugo Chávez que en diciembre de 1998 se alzó con el triunfo electoral con cerca del 56% de los votos.
Precios altos
Muchas cosas han ocurrido en Venezuela desde ese entonces. El comandante parecía llevar una "P" grabada en la frente. Pasó todo lo que pasó en Pdvsa, a la cual terminó por hacerle un profundo daño. Pero sin duda, supo mantener cautivado al país con su potente liderazgo y su verbo encendido, que durante muchos años estuvo abundantemente "lubricado" por los precios petroleros más altos que se hayan conocido durante el período más largo que se recuerde. Esto lo dotó de ingentes recursos que le permitieron crearse una base política formidable sustentada por una política de reparto (que no de ahorro ni inversión) sin precedente. Incluso se permitió el lujo de designar a dedo a su sucesor, que carecía de su mismo carisma.
Pero el petróleo comienza nuevamente a hacer de las suyas. Ahora, cuando el gobierno menos se lo esperaba, el precio se está derrumbando en los mercados internacionales. ¿Cómo van a entenderlo sus seguidores si Chávez alguna vez les dijo que alcanzaría los 200 dólares por barril? Después de haber llegado a un máximo de $116 por barril, la cesta venezolana está hoy en torno a los 58. No sabemos hasta dónde seguirá bajando. Porcentualmente esa caída podría ser mayor a la que provocó el súbito ascenso del comandante.

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