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Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
La Embajada de Estados Unidos en Venezuela informó que continúa promoviendo la fase de recuperación económica contemplada en el plan de tres fases impulsado por el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, con el objetivo de fortalecer el sector energético venezolano y atraer inversión estadounidense.
A través de una declaración oficial, la representación diplomática señaló que trabaja conjuntamente con el secretario adjunto interino del Departamento de Energía de Estados Unidos, Andrew Rapp, y el asesor principal de Política del Consejo Nacional de Dominio Energético (NDEC), Toby Deen, para respaldar la participación de empresas estadounidenses en la recuperación de las industrias petrolera y gasífera de Venezuela.
Según el comunicado, las autoridades estadounidenses han sostenido reuniones con representantes de las autoridades interinas venezolanas para avanzar en la creación de condiciones favorables que permitan la llegada de nuevas inversiones al país.
La embajada destacó que estos encuentros han sido productivos y forman parte de los esfuerzos orientados a impulsar la recuperación económica y el desarrollo del sector energético venezolano, considerado estratégico para el crecimiento y la estabilidad económica de la nación.
Asimismo, reafirmó el compromiso de Estados Unidos de continuar colaborando con las autoridades interinas en iniciativas destinadas a fortalecer el clima de negocios y promover oportunidades para empresas estadounidenses interesadas en participar en proyectos de inversión en Venezuela.
“La producción de petróleo no se recuperó a los niveles previos a los apagones”, señala el estudio que coordinó el economista Miguel Ángel Santos (Foto Instituto Tecnológica de Monterrey)
Las fallas del sector eléctrico sobre la actividad petrolera en Venezuela es una de las variables que se analizaron en la investigación “Del castigo colectivo a las limitaciones a la autoridad. Repensando el impacto de las sanciones estadounidenses en Venezuela”, realizada por los economistas Miguel Ángel Santos y José Morales Arilla, del Instituto Tecnológico de Monterrey, y Zinedine Partipilo Cornielles de la Universidad de Harvard y publicada por la editorial de este centro académico en los Estados Unidos.
El estudio está en la mira de los expertos del sector eléctrico porque uno de los casos prácticos que aborda se refiere a cómo los apagones -sobre todo a partir de corte masivo que ocurrió el 7 de marzo de 2019- ocasionaron una acelerada caída en la producción petrolera, tal y como se indica en el semanario Exclusivas Económicas.
“Podemos calcular que el país perdió 728.000 barriles diarios de petróleo, aproximadamente el 50 % de su productividad diaria, desde principios de enero de 2019 como consecuencia inmediata de los apagones”, señala la investigación. “Posteriormente, la producción de petróleo no se recuperó a los niveles previos a los apagones y se volvió mucho más lenta, ya que las interrupciones en el suministro eléctrico continuaron afectando al país durante mucho tiempo después”, añade.
Citan como ejemplo que gran parte de la producción se concentra en la Faja del Orinoco, la cual resulta difícil de reiniciar cuando se paraliza debido a que estos crudos extrapesados pueden solidificarse y obstruir los oleoductos si se interrumpe su flujo.
Los autores explican que la mayor parte de la producción en Venezuela requiere de la inyección de vapor para bombear el crudo, este proceso consume mucha energía y depende del acceso a la red del sistema eléctrico nacional tras la reforma hecha en 2007, al inicio de la segunda administración del presidente Hugo Chávez.
En esa oportunidad se le quitó la autonomía que tenía Petróleos de Venezuela (PDVSA) en la generación de electricidad, se optó por un modelo totalmente estatista, centralizado en una empresa única llamada Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) y durante buena parte de los ya casi 20 años transcurridos ha estado bajo el control militar con toda la corrupción que la caracteriza en los procesos de contratación sin licitación.
Los investigadores del Tecnológico de Monterrey y Harvard revisaron los datos diarios y específicos de producción por yacimiento petrolífero en Venezuela recopilados por empresas consultoras que monitorean globalmente la actividad de hidrocarburos y se encontraron, que si bien había una tendencia a la baja en la producción, la misma se aceleró tras el apagón masivo de marzo de 2019.
“El menor impacto posible de los apagones en los valores de producción de petróleo entre el 7 de marzo y el 31 de octubre de 2019 fue de 2.300 millones de dólares, lo que representa el 33 % de las pérdidas sufridas durante ese período”, indican los cálculos hechos por Santos, Morales y Cornielles. El trabajo que también está siendo revisado por los especialistas del área eléctrica en la actual coyuntura porque las fallas permanentes de energía podrían limitar los planes de incremento de producción que tienen los socios transnacionales de PDVSA, comenzando por Chevron, Repsol, Maurel & Prom y ENI.
La respuesta del gobierno interino de Delcy Rodríguez, por el momento, está centrada exclusivamente en la autogeneración y no en una plena apertura del sector eléctrico como une esquema descentralizado público-privado.
María tenía la esperanza de que el día de su cumpleaños la única vela que iba a necesitar era la que colocaría encima del pastel.
Pero el pasado 5 de mayo, cuando la llamé para felicitarla, estaba interrumpido el servicio eléctrico de su casa en Maracaibo, la segunda ciudad más poblada de Venezuela, ubicada en el occidente de ese país.
“Yo creía que hoy no nos iban a cortar la luz porque ya nos la habían quitado ayer y las semanas anteriores los apagones habían sido interdiarios”, me comentó resignada.
El corte se extendió desde las 8 p.m. hasta la medianoche, por lo que cuando llegó la hora de cantar el “Ay, qué noche tan preciosa” —la larga canción de cumpleaños tradicional de Venezuela— seguían sin tener luz.
Por suerte, no necesitaron muchas más velas que la del pastel, pues, luego de años con fallas constantes en el servicio eléctrico, María compró algunas lámparas que funcionan con baterías. También compró ventiladores, que le ayudan a lidiar con el sofocante calor de su ciudad, cuya temperatura promedio anual se ubica en torno a los 30 °C.
El problema de la falta de electricidad no es exclusivo de Maracaibo. De acuerdo con la más reciente edición de la Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi), publicada en 2025 por la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, 9 de cada 10 hogares en Venezuela reportaban sufrir interrupciones del servicio eléctrico y 4 de cada 10 afirmaban que esos cortes eran diarios y se extendían durante varias horas.
No es un problema nuevo tampoco. Al menos desde 2009, durante la presidencia de Hugo Chávez, el gobierno venezolano empezó a aplicar medidas para racionar el consumo eléctrico y, poco después, en 2010 declaró la llamada “emergencia eléctrica” para supuestamente facilitar las inversiones requeridas por este sector.
Más de 15 años más tarde, los venezolanos siguen sufriendo de problemas de electricidad y, de hecho, los cortes parecen haber aumentado en este 2026.
¿Crecimiento sin energía?
Durante el primer trimestre de 2026, hubo 36 protestas en Venezuela por fallas de electricidad. De esas, 24 ocurrieron en marzo, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social, que atribuyó las manifestaciones a los cortes eléctricos frecuentes y sin anuncios programados “que afectan las actividades domésticas, comerciales y de servicios, además de generar pérdidas económicas y daños en equipos”.
El gobierno de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, atribuye estos problemas de electricidad al incremento de las temperaturas y al aumento de la actividad económica en el país.
“Estamos viendo la apertura y el desarrollo económico que está teniendo el país en los últimos meses y esta apertura trae consigo un aumento en el consumo. Los venezolanos tienen mayores ingresos y eso les permite comprar más artefactos electrodomésticos. Al existir más cantidad de equipos conectados a la red, sube la demanda”, dijo el ministro para la Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, en una entrevista con la televisora estatal VTV a inicios de mayo.
Alcalá dijo que la demanda eléctrica había aumentado hasta llegar a los 15.579 megavatios, y lo atribuyó a la reactivación del sector industrial y comercial.
“Desde el punto de vista industrial y comercial, aquellas empresas y comercios que estaban trabajando en un 50% han incrementado sus actividades, y eso incrementa el consumo eléctrico”, dijo.
Miguel Lara, un ingeniero que durante tres décadas —hasta 2004— trabajó en la oficina responsable de coordinar la operación y la planificación del sistema eléctrico venezolano, señala que una demanda de 15.579 megavatios representa apenas un aumento de poco más del 5% en relación con la demanda de 2025, que era de unos 14.724 megavatios.
Si un aumento tan pequeño de la demanda está provocando estos cortes recurrentes, que en algunas ciudades se extienden hasta por ocho horas al día, ¿cómo puede Venezuela avanzar en la prometida recuperación económica y petrolera prometida tanto por Rodríguez como por el presidente de EE.UU., Donald Trump?
Ni potencia, ni transmisión
Miguel Lara, quien encabezó el equipo técnico que asesoró el programa de María Corina Machado en el área eléctrica, señala que Venezuela tiene en teoría una capacidad instalada para generar unos 36.000 megavatios, pero que la capacidad realmente disponible se ubica entre los 13.000 o 13.500 megavatios.
“El sistema eléctrico está en una fase crítica, quizás ya es deficitario continuo. Llegó a su límite. Ya no soporta la incorporación de ningún requerimiento de suministro de electricidad nuevo, ni en potencia ni en energía”, señala.
Aunque Venezuela tiene las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, el grueso de su energía eléctrica proviene de fuentes hidroeléctricas.
Lara explica que, en la actualidad, las fuentes renovables —básicamente las hidroeléctricas— generan unos 17.000 megavatios, pero solamente se puede usar un máximo de 10.000 megavatios, pues el sistema de transmisión no está apto para transmitir más.
Los otros 3.000 megavatios disponibles proceden de plantas termoeléctricas que, según cifras citadas por la agencia Reuters, operan en torno a 13% de su capacidad.
Así, la disponibilidad real de electricidad se ubica muy por debajo de la capacidad instalada que teóricamente tiene el país.
“¿Cómo vas a reactivar un país que no tiene electricidad? No puedes. El aparato productivo no está en capacidad ahorita de ser reactivado porque no tienes los megavatios, ni los puedes tener en el corto plazo. No hay manera”, señala Lara.
Esta limitación también afecta la posibilidad de Venezuela de aumentar su producción petrolera, aparentemente el principal objetivo de la intervención que lleva adelante el gobierno de Trump desde que capturó el pasado 3 de enero al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Trump ha abogado por hacer inversiones por US$100.000 millones para recuperar la industria petrolera venezolana, pero sin luz no hay petróleo.
“Sin electricidad no hay manera de que los taladros funcionen, que es la pieza fundamental para empezar la producción”, dice Miguel Lara a BBC News Mundo.
“Las refinerías y todos los procesos desde la explotación hasta la comercialización, mover los gasoductos e impulsar todo eso necesita motores”, agrega.
El experto asegura que para contar con electricidad en los campos petroleros, las empresas extranjeras que quieren invertir en Venezuela tendrán que importar sus propias plantas eléctricas e, incluso, su propio combustible.
Según afirma, el combustible que les puede ofrecer PDVSA es de muy mala calidad, por lo que las plantas eléctricas que lo utilizan requieren de un mantenimiento más frecuente y costoso.
Susana Brugada, gerente de asuntos corporativos de Chevron en Venezuela, explicó que los campos petroleros que ellos operan están conectados directamente a la red eléctrica, por lo que la producción resulta afectada cuando ocurre una falla.
“Cada vez que ocurre uno de los fallos de luz que hacen que las neveras de todos nosotros empiecen a sufrir y que se nos caiga la computadora, imagínense lo que eso le hace a los pozos de petróleo”, dijo.
“Cada flickeo (parpadeo) de luz nos puede tumbar 40 pozos de un solo pestañazo, que [luego] no es que volvió la luz y los 40 pozos se levantaron. Sacamos la calculadora de lo que puede producir y estamos hablando de que eso realmente es una merma de la producción nacional”, agregó en declaraciones divulgadas el 21 de mayo por la televisora Televen.
Brugada destacó que, mientras hay pozos que cuentan con plantas eléctricas independientes, la mayor parte del crudo venezolano se produce en la Faja Petrolífera del Orinoco, que depende de la red eléctrica venezolana.
La falta de energía podría convertirse en un problema incluso mayor si regresan al país sudamericano parte de los ocho millones de venezolanos que han emigrado.
“El país no tiene electricidad para toda la gente que vive ahora aquí. Imagínate que regrese la mitad de los que se fueron. Eso son 4 millones, equivalente a la población de Caracas. Ahora no tienes para suplir de luz a más gente”, afirma Miguel Lara.
Soluciones a medio y largo plazo
Los cortes de electricidad no anunciados dificultan el trabajo en los negocios y frustran a los consumidores.
Los cortes de electricidad ya están teniendo un impacto negativo en la economía venezolana.
Ernesto Abbass Sosa, presidente de la Cámara de Comercio de Valencia, señala que en esa ciudad —la tercera más poblada de Venezuela— los cortes de luz se extienden por entre 5 y 8 horas diarias.
“Es una situación complicada, es un desafío que tenemos todas las personas en el sector comercial de la ciudad. Aunque los establecimientos comerciales o de servicios no tienen operatividad durante esas horas, de igual manera tienen que pagar alquileres, impuestos fiscales, parafiscales, los servicios de energía eléctrica, de agua, de aseo, tienen que pagar nómina, todo lo que forma parte del gasto fijo”, dice Abbas en conversación con BBC News Mundo.
Abbass indica que la situación también tiene un impacto en los ciudadanos que no tienen un negocio por la frustración y el agotamiento que genera.
“El agotamiento físico y mental de esa persona como factor de producción, como factor social, como factor familiar, va en detrimento del desarrollo de un país”, señala.
Y agrega que, desde la Cámara de Comercio de Valencia, han propuesto al Ejecutivo nacional que establezca un mecanismo para facilitar créditos a los comercios para que adquieran los equipos básicos —plantas eléctricas, paneles solares, etc.— para poder operar, aunque se haya ido la electricidad.
Mientras tanto, indica, muchos comercios están avisando a los potenciales clientes vía redes sociales cuando tienen o les falta el servicio eléctrico y están alargando las horas de operación para poder compensar parcialmente las horas de cierre.
Pero, ¿cuáles son las opciones que tiene Venezuela para volver a tener un sistema eléctrico confiable que sea capaz de impulsar la recuperación económica?
La producción petrolera en todas sus etapas desde la extracción hasta la refinación y exportación requiere de energía eléctrica.
Tiempo, dinero y planificación
Miguel Lara estima que para tener un sistema eléctrico con esas características hace falta tener un equipo gerencial profesional con capacidad de ejecución que cuente con “un plan bien estructurado, con todos los subproyectos, con todas las posibilidades, todas las acciones que hay que tomar desde el punto de vista legal, técnico, en todos los aspectos”.
Además, haría falta dinero procedente de organismos multilaterales y del sector privado.
¿Y cuánto dinero y tiempo se necesitarían? El experto estima unos US$45.000 millones y unos seis años para contar con un sistema eléctrico en capacidad de soportar un crecimiento del 15% de la demanda interanual y un aumento del PIB de 10 puntos por año.
Lara apunta que los primeros dos o tres años pueden ser suficientes para estabilizar el sistema y recuperar parte de la capacidad instalada que existe en el país, pero que no está operativa en este momento.
El experto considera, sin embargo, que el primer paso en esa ruta implica un cambio político en el país, pues opina que el estado de deterioro en el que ha caído el servicio eléctrico en Venezuela no obedece a una falta de recursos, sino a un modelo de gestión.
“El cambio político positivo es el primer elemento, aunque no suficiente, para cambiar ese modelo autoritario, sin conocimiento, sin mérito, sin mantenimiento, con un sistema de opacidad en el que que tú no sabes las cifras, donde hay despilfarro, donde hay impunidad”, dice.
La recuperación del sistema eléctrico de Venezuela requerirá planificación, inversiones millonarias y tiempo.
Asegura que el deterioro no se debe a que hayan faltado los recursos y explica que todo el sistema eléctrico que se instaló en Venezuela durante la segunda mitad del siglo XX costó unos US$48.250 millones (a precios de 1998) entre inversión pública y privada, mientras que el chavismo invirtió entre 1999 y 2025 unos US$117.040 millones.
Pese a ello, el 80% del suministro actual sigue generándose a través de lo que existía antes de la llegada de Chávez al poder.
“Dinero ha sobrado y lo han despilfarrado en obras inconvenientes”, afirma.
Lara refiere, por ejemplo, que Venezuela compró durante el gobierno de Chávez unas plantas eléctricas que Cuba le revendía y que tenían potencial para unos 1.800 megavatios, pero que de esas plantas ya ninguna funciona.
Asegura que las plantas eran inadecuadas para un país como Venezuela y que, en la práctica, la operación sirvió como una transferencia de dinero a La Habana.
“Después empezaron a incorporar gabarras y máquinas en lugares donde no había combustible, máquinas que no tenían sistema de transmisión y máquinas arrumadas que se han perdido”, afirma.
En materia hidroeléctrica señala que el chavismo destinó US$9.000 millones a la central de Tocoma —”tres veces más de lo que asegura costó la central de Caruachi, que es un desarrollo idéntico en obras civiles y electromecánicas”—. Esta debía estar lista para 2010, pero 16 años después sigue sin funcionar.
En todo caso, con o sin cambio político, lo que parece claro es que María seguirá necesitando sus lámparas y ventiladores a pilas para asegurarse de no pasar sus próximos cumpleaños a la luz de las velas.
Según Bloomberg, Adriana Cisneros, líder del conglomerado, promoverá inversiones en sectores como infraestructura, logística, telecomunicaciones y energía en función de dinamizar la recuperación de Venezuela.
Adriana Cisneros, líder de una de las familias más poderosas de la comunidad empresarial venezolana, promueve la recaudación de un fondo de capital privado de 1.000 millones de dólares para apoyar la recuperación de Venezuela, indicó una nota de Bloomberg donde se citan fuentes enteradas de la iniciativa.
Cisneros, directora ejecutiva de la empresa de inversión del mismo nombre, con sede en Miami, tiene previsto centrarse en sectores como infraestructura, logística, telecomunicaciones y energía, con la expectativa de que el Gobierno inicie una ola de privatizaciones en un futuro próximo, según las fuentes.
La información señala que el conglomerado de Cisneros aportará una parte del capital no especificada y el resto provendrá de inversores institucionales que han buscado oportunidades para participar, dijeron las fuentes.
Los compromisos iniciales han sido más importantes de lo esperado y el tamaño del fondo podría aumentar hasta los 2.000 millones de dólares, señala la información de Bloomberg.
Expectativas
La familia Cisneros ha sido una de las más emblemáticas de la comunidad empresarial venezolana durante los últimos 80 años y se convirtió en sinónimo de la introducción y representación de marcas estadounidenses icónicas en el mercado nacional, entre las que se encontraban Pepsi, Studebaker, Burger King y Pizza Hut.
La extracción del mandatario venezolano Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, ha disparado las expectativas y ha provocado rápidos cambios sobre el terreno, entre los que destaca la visita del secretario de Energía de Estados Unidos, todo un cambio para un sistema que privilegiaba las sociedades con Rusia, Irán y China.
Si bien el enfoque inicial de Estados Unidos ha sido extraer petróleo, cargarlo en buques cisterna y venderlo en el mercado, el país tendrá que reconstruir décadas de infraestructura mal gestionada, desde aeropuertos hasta autopistas, puertos y torres de telefonía.
Los inversores han mostrado un interés cada vez mayor por Venezuela desde que la mandataria interina, Delcy Rodríguez, considerada más favorable a los negocios, asumió el cargo.
Signum Global organiza viaje a Caracas
La consultora estadounidense Signum Global Advisors, que el año pasado llevó a inversores a Ucrania en medio de los esfuerzos de reconstrucción, tiene previsto viajar a Caracas a finales de marzo.
Según fuentes familiarizadas con la situación, los teléfonos de los abogados y consultores con sede en Caracas no han dejado de sonar, con clientes extranjeros que preguntan sobre la posibilidad de hacer negocios en Venezuela.
Incluso después de trasladar su sede a Miami en 2000, la familia Cisneros ha mantenido su presencia en Venezuela a través de Venevisión, Miss Venezuela y otras inversiones más recientes en empresas emergentes.
La empresa se está posicionando como un socio de confianza para los inversionistas globales que desean colocar capital en Venezuela, según estas fuentes.
La empresa también es accionista activa de AST SpaceMobile Inc. y está desarrollando un gran proyecto inmobiliario de lujo en la República Dominicana.
Aun así, la situación en Venezuela sigue siendo compleja, ya que el Gobierno intenta conciliar su anterior discurso antiimperialista con la realidad de que ahora es Estados Unidos quien, en gran medida, lleva la batuta.
El Congreso ha aprobado un proyecto de ley de reforma energética y también se está debatiendo una medida de amnistía política y reconciliación. La embajada de Estados Unidos permanece cerrada por ahora y siguen vigentes muchas sanciones.
Las autoridades estadounidenses y venezolanas aún no han dado indicios de cuándo podrían celebrarse elecciones presidenciales libres y justas, ya que por ahora se centran en estabilizar la economía y permitir que los ingresos del petróleo vuelvan a fluir hacia las arcas del Estado.
Cisneros, de 46 años, tomó el control del negocio familiar en 2013. Su padre, Gustavo, que alcanzó notoriedad en toda América gracias, en parte, a su amistad con los Rockefeller y la familia Bush, entre otros, falleció a finales de 2023.
El primer ministro de la India, Narendra Modi, mantuvo este viernes una conversación telefónica con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, en la que acordaron profundizar la cooperación energética apenas 24 horas después de que el Parlamento venezolano aprobara una reforma para incentivar la inversión privada en el sector petrolero.
Según el comunicado oficial del Ministerio de Exteriores indio, «los dos líderes acordaron ampliar y profundizar aún más la asociación India-Venezuela en todas las áreas, incluidos el comercio y la inversión, la energía, la tecnología digital, la salud, la agricultura y los lazos entre personas».
Este es el primer contacto oficial entre Modi y Rodríguez desde que esta tomó la Presidencia, y ocurre un día después de que la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó por unanimidad la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
Esta modificación, impulsada por la propia Rodríguez tras la operación militar estadounidense que terminó con la captura de Nicolás Maduro a principios de mes, abre la puerta a la inversión privada y extranjera en actividades primarias como la exploración, extracción y recolección de crudo.
Nueva Delhi lleva años intentando recuperar más de 1.000 millones de dólares en dividendos pendientes de sus empresas del sector público (PSU) que operan en Venezuela, unos fondos que quedaron congelados por la crisis económica y las sanciones.
En encuentros previos entre Rodríguez y el ministro de Petróleo indio, Hardeep Singh Puri, Nueva Delhi ya había manifestado su intención de colaborar en materia de «Exploración y Producción» (E&P) siempre que se garantizara la seguridad jurídica, algo que la nueva ley ahora contempla al permitir arbitrajes internacionales.
Antes de la imposición de las sanciones más severas, Venezuela llegó a ser el tercer mayor proveedor de petróleo de la India.
A diferencia de los envíos a China y Rusia, que a menudo se utilizaban para amortizar deuda soberana, la India era la principal fuente de divisas en efectivo para la petrolera estatal PDVSA.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, aseguró recientemente que la venta de petróleo venezolano se hará ahora bajo «tutela» estadounidense, tras cerrar un acuerdo inicial con Caracas por 500 millones de dólares.
En este nuevo tablero, la India, que ha aumentado sus compras de crudo ruso en los últimos años, busca recuperar su posición en el Caribe siempre que el barril venezolano esté disponible a precios competitivos.
Fotografía de archivo del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright. EFE/MAX SLOVENCIK
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó este viernes en Toronto durante la reunión de ministros de Energía del G7 que "la frágil situación energética de Europa es inaceptable" y que la energía es el sector más importante de cualquier economía.
Wright, en una rueda de prensa al inicio de la segunda y última jornada de la reunión a la que también asisten representantes de la Comisión Europea (CE), criticó las políticas de lucha contra el cambio climático por sus efectos sobre el sector energético y defendió la agenda del presidente estadounidense, Donald Trump.
"Necesitamos dejar de rezar al dios del cambio climático que justifica la destrucción de nuestros sistemas de energía, empujando al alza los precios y asustando a los niños. Nuestros diálogos han sido honestos y basados en los puntos de vista sobre la energía y el cambio climático. Y acertando en los dos, podemos llevar prosperidad y paz a todos los países del mundo", añadió.
El secretario de Energía estadounidense afirmó que las conversaciones de los ministros del G7 se están centrando en el tema de la seguridad energética y en la agenda de Trump, "que es prosperidad doméstica y paz en el extranjero".
"El ingrediente clave para lograr todo esto es tener una fuente de energía robusta, fiable, asequible y segura. Su agenda va más allá de la vieja agenda que era de independencia energética de Estados Unidos. El presidente Trump ha dicho que tenemos que ir más allá y de ahí el término de 'dominación energética'", continuó.
Wright explicó que el término significa producir "tanta energía" que se reducirá su precio en Estados Unidos para crear "prosperidad y oportunidades de empleo" y convertir al país en un proveedor energético clave para que todos sus aliados dejen de depender de "vecinos hostiles".
En este sentido, el representante estadounidense afirmó que su país "mañana" podría suministrar a Europa con todas sus necesidades de gas natural para evitar las compras a Rusia.
"EE.UU. está listo y dispuesto para hacerlo hoy. Por supuesto, Europa está muy interesada. Estamos yendo en esa dirección. La única cuestión es el ritmo del reemplazo", dijo para añadir que Rusia no podría dar salida a ese gas natural porque solo cuenta con un gasoducto hacia China que opera a plena capacidad.
Con respecto a los minerales críticos, y el acuerdo alcanzado entre el presidente Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, Wright afirmó que ese ha sido otro de los grandes temas tratados en Toronto y que el G7 y otros países van a tener que intervenir y "aplicar medidas no estrictamente de mercado" por las prácticas chinas.
"En todo el G7, y también en un grupo más amplio, necesitamos establecer nuestra propia capacidad para extraer, procesar, refinar y fabricar productos derivados de las tierras raras. China, francamente, utilizó prácticas no basadas en el mercado para expulsar al resto del mundo de la producción de esos materiales y obtener así una ventaja estratégica", explicó.
"En el G7, y en un grupo más amplio, vamos a tener que intervenir y aplicar medidas no estrictamente de mercado. Porque en cuanto alguien empieza a invertir, otro inunda el mercado y hunde los precios, desincentivando las inversiones. Debemos tratar esto como una necesidad estratégica.", concluyó.