Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
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miércoles, junio 03, 2026

León XIV planea visitar Perú y otros dos países de Suramérica


El papa León XIV planea visitar Perú y otros dos países de Suramérica muy probablemente antes de fines de este año, anunció el ministro peruano de Relaciones Exteriores, Carlos Pareja, quien agregó que el presidente de su país, José María Balcázar, espera viajar próximamente al Vaticano para hacer una invitación formal al pontífice.

«La fecha que el papa va a visitar Perú no la tenemos con precisión, pero se supone que es antes de fin de año, en noviembre probablemente», declaró Pareja este martes en la emisora RPP.

El ministro agregó que León XIV «no va a visitar solamente Perú», sino que han recibido la información de que «irá a otros dos países de la región», pero no les han indicado aún cuáles serán.

Pareja dijo que las autoridades peruanas esperan que el pontífice, quien nació en Estados Unidos pero también tiene la nacionalidad peruana, «esté por lo menos tres días» en el país andino.

«Quiere visitar tres ciudades: Chiclayo, Lima y no sé qué otra ciudad, quizá de la Amazonía, porque él también es muy cercano a esta zona, pero todavía no está especificado con precisión», acotó.

En ese sentido, el ministro indicó que el presidente Balcázar planea viajar al Vaticano en las próximas semanas para entregar una invitación formal al papa, por lo que el Ejecutivo solicitará el permiso del Congreso.

«Si el Congreso tiene a bien darle el permiso, viajará al Vaticano. El objetivo del viaje es invitar formalmente, oficialmente, al papa. El papa ha expresado que sí recibirá al presidente, no solamente que lo recibirá, sino que le ha formulado una invitación para que vaya», aseguró.

Pareja sostuvo que esta iniciativa «corresponde al protocolo del Vaticano» y que la invitación fue planteada originalmente al antecesor de Balcázar, el derechista José Jerí, pero ha sido «reformulada» para que la atienda el actual gobernante, quien culminará sus funciones el próximo 28 de julio.

Medios locales informaron que Balcázar realizó este lunes una visita protocolaria al cardenal Carlos Castillo, quien es también arzobispo de Lima y primado del Perú, para conversar sobre su próximo viaje al Vaticano y los preparativos para la posible llegada del papa al país.

El anuncio de la posible visita a Perú fue hecho en febrero pasado por el entonces canciller peruano Hugo de Zela, quien señaló que León XIV había sido invitado oficialmente por las autoridades del gobierno de Jerí.

Días después, la Conferencia Episcopal Peruana (CEP) aseguró que esta se estaba programando para noviembre o inicios de diciembre de este año, y que el viaje estaba cerrado «al 80 %», ya que el pontífice «desea visitar a Perú, porque ama a Perú y tiene una gran gratitud con el país», según señaló en ese momento el presidente de la CEP, Carlos García.

Aunque el papa, Robert Prevost, nació en la ciudad estadounidense de Chicago en 1955, luego desempeñó durante más de dos décadas sus labores pastorales en Perú, cuya nacionalidad también tiene y donde se le considera «el papa peruano» tras haber llegado a ejercer de obispo de Chiclayo, a unos 760 kilómetros al norte de Lima. 

EFE

https://unionradio.net/

martes, octubre 21, 2025

Venezuela, entre los países con un aumento de restricciones, presiones y ataques contra comunidades religiosas


Personas asisten a la Iglesia de la Candelaria este sábado, en Caracas (Venezuela). Fieles religiosos en Venezuela esperan la canonización de José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles. EFE/ Miguel Gutiérrez

La libertad religiosa en América Latina «ha empeorado sensiblemente», con un aumento de restricciones, presiones y ataques contra comunidades religiosas en varios países de la región, según se advierte en un informe de la fundación Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), que destaca una situación «particularmente grave» en Nicaragua.

El documento, publicado este martes en Roma y que abarca el periodo de enero de 2023 a diciembre de 2024, indica que el 64,7 % de la población mundial (unos 5.400 millones de personas) vive en países donde se vulnera la libertad religiosa.

En 62 de los 196 países evaluados hay violaciones sistemáticas, y en el 75 % la situación ha empeorado desde 2023.

«En América Latina, la situación ha empeorado sensiblemente, siendo Nicaragua un caso particularmente grave por el ataque sistemático contra líderes e instituciones religiosas, incluida la expulsión de obispos, sacerdotes y misioneros», se lee en el informe.

Entre los veinticuatro países clasificados como aquellos donde la libertad religiosa se vulnera de forma grave y recurrente figura Nicaragua, donde se ha documentado un «ataque sistemático contra líderes e instituciones religiosas», incluyendo la expulsión de obispos, sacerdotes y misioneros, el cierre de entidades confesionales y la revocación de ciudadanías a religiosos críticos con el gobierno.

«El régimen de Ortega ha intensificado la represión contra la Iglesia: los grupos religiosos han perdido la personalidad jurídica, el culto público ha sido prohibido y las procesiones canceladas. Religiosos y laicos han sido arrestados, exiliados o privados de la ciudadanía, mientras que organizaciones caritativas han sido cerradas y bienes eclesiásticos confiscados», se detalla en el documento.

Otros 38 países presentan situaciones de discriminación religiosa, afectando a unos 1.300 millones de personas y entre los que figuran varias naciones latinoamericanas como México, Cuba, Haití y Venezuela donde la ACN denuncia que grupos religiosos se enfrentan a obstáculos legales y sociales para ejercer libremente su fe.

En México, aunque la libertad religiosa está reconocida por la Constitución, «el clero y los fieles siguen estando gravemente expuestos a la criminalidad organizada. La violencia, las extorsiones y las profanaciones de iglesias son frecuentes, en un contexto de fuerte impunidad».

Sobre Cuba, se denuncia que «la libertad religiosa se ha deteriorado aún más bajo el estricto control del Partido Comunista» y un aumento de las intimidaciones, arrestos, vigilancia y vandalismo contra iglesias.

Respecto a Haití, el informe denuncia que la libertad religiosa está «gravemente comprometida por la violencia generalizada, el colapso del Estado y la impunidad» y los grupos armados secuestran a líderes religiosos, saquean iglesias y matan civiles.

Por último, sobre Venezuela alertan que este derecho «está comprometido por el control gubernamental, la instrumentalización política de la fe y leyes vagas que facilitan la censura y la represión».

Además insisten en que en este país la retórica antisemita se ha intensificado y la autonomía de las Iglesias resulta cada vez más amenazada.

El informe incluye también a Bolivia, Chile, Colombia y Honduras en la categoría de «bajo observación», debido a señales preocupantes de debilitamiento de las garantías legales y un aumento de la intolerancia religiosa.

Asimismo, ACN advierte sobre la instrumentalización política de la religión y la amenaza del crimen organizado, que en zonas de alta violencia saquea iglesias, secuestra líderes y condiciona las celebraciones litúrgicas.

En concreto denuncian que en México «continúa creciendo el número de sacerdotes asesinados» y en Ecuador y Guatemala «algunos cultos religiosos vinculados con las pandillas criminales muestran cómo la dimensión religiosa puede ser instrumentalizada para legitimar y reforzar la violencia.»

Entre 2023 y 2024 ACN reporta al menos 13 líderes religiosos asesinados en México, Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala y Honduras, además de 16 misioneros y laicos muertos en contextos pastorales y otros nueve laicos en México a inicios de 2025. EFE

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sábado, septiembre 27, 2025

EE. UU. está viviendo una peligrosa mezcla de religión y política


An American flag and a cross on the roof of a church.
Credit... Olivier Touron/Agence France-Presse — Getty Images

Desde el asesinato de Charlie Kirk, se ha producido una gran interacción entre el cristianismo y la política. Tucker Carlson empezó uno de sus programas con un sermón: “Esta es una religión comprometida con el amor por encima de todo y con vivir en paz y armonía, de verdad. Es una religión universalista que cree que toda persona tiene una oportunidad en el cielo. No es excluyente en absoluto”.

Erika Kirk aprovechó su participación en el funeral de su marido para perdonar a su asesino, que es una de las cosas más radicales que se les ordena a los cristianos. En el mismo servicio, JD Vance dijo a la multitud que tradicionalmente se ha sentido incómodo hablando de su fe en público, pero que “he hablado más de Jesucristo en las dos últimas semanas que en todo el tiempo que llevo en la vida pública”.

Algunas personas están nerviosas por esta mezcla de Dios con la política. Temen legítimamente que la religión sea una fuerza tan divisiva y explosiva o que se les imponga, que debería mantenerse alejada de la plaza pública y practicarse en la intimidad de la iglesia y el hogar. Mantener separados a Dios y la política.

Me pregunto cuánto saben estas personas sobre la historia de Estados Unidos. Los fundadores creían que la democracia solo podía sobrevivir si los ciudadanos podían refrenar sus pasiones, ser obedientes a un orden moral compartido y orientar sus vidas hacia la virtud. Confiaban en las instituciones religiosas para realizar esa formación moral. Como dijo John Adams: “Nuestra Constitución fue hecha solo para un pueblo moral y religioso. Es totalmente inadecuada para el gobierno de cualquier otro”.

Alexis de Tocqueville observó: “Los estadounidenses confunden tan completamente en su espíritu el cristianismo y la libertad, que es casi imposible hacerles concebir el uno sin la otra”.

Solo añadiría que una plaza pública desnuda es una plaza pública moralmente ignorante. El debate público estadounidense era más sano y la conversación más profunda cuando líderes religiosos como Reinhold Niebuhr, Abraham Joshua Heschel, Martin Luther King Jr. y Fulton Sheen aportaban su fe a las cuestiones públicas. Hoy la moral se ha privatizado y se ha dejado en manos del individuo. El orden moral compartido está destrozado, y muchas personas, moralmente solas, han llegado a sentir que sus vidas carecen de sentido.

A mi amigo Jonathan Rauch le gusta recordar a la gente que es un judío ateo homosexual, pero en su reciente libro Cross Purposes: Christianity’s Broken Bargain With Democracy, sostiene que la fe y la política no existen independientemente la una de la otra: “Me di cuenta de que, en la vida cívica estadounidense, el cristianismo es un muro de carga. Cuando se dobla, todas las instituciones que lo rodean se ven sometidas a tensión, y algunas de ellas también se doblan”. Una crisis dentro del cristianismo es una crisis para todos los estadounidenses.

Continúa argumentando que, lejos de estar separadas, la espiritualidad y la democracia liberal se necesitan y dependen la una de la otra. La vida humana gira en torno a cuatro grandes preguntas: ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cuál es la fuente del bien y del mal? ¿Cómo podemos reducir el sufrimiento y la injusticia en el mundo? ¿Cómo podemos comprender el mundo sin recurrir a la magia, utilizando en su lugar la razón y la evidencia?

Rauch sostiene que el espiritualismo (la religión más las demás filosofías morales) nos ayuda a responder a las dos primeras preguntas y que el laicismo nos ayuda a responder a las dos últimas. Escribe: “Mi afirmación no es solo que el liberalismo laico y la fe religiosa son instrumentalmente interdependientes, sino que cada uno depende intrínsecamente del otro para construir un relato del mundo moral y epistémicamente completo y coherente”.

Puedes ser religioso o no, pero te interesa vivir en una sociedad que produzca personas espiritual, moral e intelectualmente sanas. Así pues, la cuestión crucial no es cómo separar la espiritualidad (de las variedades religiosas y no religiosas) y la política, sino cómo establecer una relación adecuada entre ambas.

Los cristianos han estado discutiendo sobre cómo hacerlo desde que Jesús dijo aquello de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. La opinión dominante en los últimos cien años es que la religión es prepolítica. Trata realidades más profundas que las que discutimos en política. La religión trata de preocupaciones últimas: de la formación moral de la persona y de la salvación del alma. La política trata de cómo resolver desacuerdos, principalmente sobre cosas materiales. La verdad religiosa es universal y aplicable en todos los tiempos a todas las personas. Las opiniones políticas dependen de las circunstancias, de lo que es prudente en tal o cual momento o lugar. La Biblia no tiene un programa político; solo te dice que las personas de todos los bandos de una disputa política son pecadores que necesitan la gracia. La política se apoya en la vida espiritual y moral, pero es fundamentalmente diferente.

Siempre me ha gustado la teoría de las esferas del estadista neerlandés Abraham Kuyper. La sociedad se compone de distintas esferas, argumentaba, como la familia, el Estado, la educación, la Iglesia y los negocios. Dios tiene la autoridad última sobre todas ellas, pero cada esfera tiene su propia lógica, su propia manera de hacer las cosas, su propio tipo de autoridad. La sociedad funciona bien cuando cada esfera respeta la dignidad de las demás. Siempre me ha gustado esta teoría, porque la gente piensa de forma diferente según la esfera en la que se encuentre. Cuando digo que creo en Dios, quiero decir algo muy distinto de cuando digo que creo en el conservadurismo o en el liberalismo. No deberíamos llevar el estilo cognitivo y emocional de una esfera a otra esfera diferente.

Mi problema con el funeral de Kirk y con toda la conversación sobre su asesinato en general es que mucha gente parece no tener una idea coherente sobre la relación adecuada entre fe y política. En sus mentes, esas dos esferas parecen mezclarse de forma desordenada.

Una líder religiosa le contó a mi colega del Times Elizabeth Dias una conversación que tuvo con Charlie Kirk, quien le dijo: “Quiero hablar de cosas espirituales y, para hacerlo, tengo que entrar en el terreno político”.

¿Por qué rayos Kirk creía eso?

Cuando la gente elogiaba a Kirk, rara vez quedaba claro si hablaban del hombre que intentaba evangelizar para Jesús o de quien intentaba elegir a los republicanos. Un portavoz de Turning Point declaró: “Se enfrentó al mal y proclamó la verdad y nos llamó a arrepentirnos y a salvarnos”. ¿Eso es lo que Kirk hacía cuando discutía sobre los aranceles con universitarios?

La ceremonia se realizó entre las oraciones y los argumentos políticos, entre la gente ofreciendo amar a sus enemigos y el presidente Donald Trump odiándolos con orgullo, entre las declaraciones de que todos los seres humanos están hechos a imagen de Dios y Stephen Miller declarando básicamente que todos sus enemigos son alimañas.

Bob Smietana, destacado periodista del Religion News Service, observó que la ceremonia fue ligera en el tipo de rituales en los que suelen basarse las religiones para consolar a los afligidos. Pero fue rica en lenguaje triunfalista. Un orador tras otro observó que el martirio de Kirk solo haría más poderoso su movimiento. Miller, que tiene el astuto truco de ser un nacionalista judío cristiano, declaró: “El día que Charlie murió, los ángeles lloraron, pero esas lágrimas se han convertido en fuego en nuestros corazones. Y ese fuego arde con una furia justa que nuestros enemigos no pueden comprender ni entender”.

Me pareció que el panegírico de Erika Kirk fue el más hermoso. Y me llamó especialmente la atención que dedicara varios párrafos a explicar la idea de la complementariedad: la idea de que el hombre es la cabeza de la familia y que la labor de la mujer es ser animadora, conservadora, guardiana. “Me aseguré de que cuando Charlie llegaba del trabajo, fuera su lugar sagrado de aterrizaje, lejos de las preocupaciones del mundo”, dijo.

El complementarismo no me gusta, pero al menos es una teoría de cómo debe funcionar la autoridad en el hogar. ¿En qué parte de la ceremonia o del vasto océano de palabras que la rodeó había alguna prueba de una teoría sobre cómo se supone que la religión debe aparecer en la esfera política? Muchos de los comentarios se basaron en la suposición no examinada de que ser cristiano y ser republicano es básicamente lo mismo.

Me recordó una observación que hizo una vez el periodista Jon Ward: que las iglesias evangélicas hacen un trabajo decente adoctrinando a sus miembros sobre cómo comportarse en el seno de la familia, pero que la mayoría de los evangélicos “no han sido instruidos en cómo ejercer el carácter público o la virtud pública”.

¿Qué ocurre cuando la gente actúa sin ninguna teoría coherente sobre cómo debe relacionarse la religión con la política?

En primer lugar, la gente trata la política electoral como si fuera una forma de guerra espiritual. Prevalece una mentalidad de campo de batalla entre las fuerzas de Jesús y las fuerzas de Satanás. El miedo sustituye a la virtud cristiana tradicional, la esperanza: ¡Nos atacan y tenemos que destruir a nuestros enemigos! Es la forma más fácil de movilizar a la gente.

En segundo lugar, se pervierte el proceso de formación moral. En lugar de instruir a la gente en las virtudes cristianas de la fe, la esperanza y la caridad, se instruye a las personas en las pasiones políticas: la enemistad, la conquista y el ansia de dominación.

En tercer lugar, la gente desarrolla una adicción al éxtasis. Probablemente hayas oído el tipo de música de culto cristiano que precedió y puntuó la ceremonia del domingo. Los himnos tradicionales de siglos pasados abarcaban toda una gama de experiencias, pero la música de culto moderna tiende a tocar el mismo acorde emocional una y otra vez: arrebato y alabanza. Su función es llevar tus brazos hacia el cielo o hacerte caer de rodillas. Puede ser una experiencia deliciosa y transformadora.

El problema es que la política es prosaica. La deliberación y la negociación funcionan mejor en un ambiente de moderación y equilibrio. Si quieres practicar la política en el ambiente más adecuado para la llamada al altar, vas a practicar la política de una manera que lanza la prudencia por la ventana.

En cuarto lugar, prevalece un tipo de sincretismo destructivo. El sincretismo es un antiguo problema religioso. Se produce cuando los creyentes intentan fusionar distintos tipos de fe. Hoy en día, es la mezcla de la fe en Jesús y la fe en MAGA. El sincretismo politiza y degrada la fe y totaliza la política.

En quinto lugar, genera mucha hipocresía. Es bonito oír a Carlson decir que practica una religión de amor, armonía y paz, pero ¿así es como vive su vida en realidad?

Por último, hace que la gente subestime el poder del pecado. El movimiento por los derechos civiles tenía una teoría bien elaborada sobre la relación entre religión y política. La teología del movimiento enseñaba a sus miembros que ellos mismos eran pecadores y que debían poner límites a su acción política para protegerse de los pecados del odio, el fariseísmo y el amor al poder. Sin esa teoría, el movimiento MAGA no impone restricciones y el pecado campa a sus anchas.

A veces, los críticos del nacionalismo cristiano argumentan que se trata de un movimiento político que utiliza el lenguaje y los símbolos de la religión para ganar elecciones. Pero los acontecimientos de la semana pasada han demostrado que se trata de un movimiento genuinamente religioso y que Charlie Kirk era un hombre genuinamente religioso. El problema es que la fe desenfrenada y el partidismo desenfrenado son una mezcla increíblemente combustible. Soy de los que temen que las poderosas emociones suscitadas por el martirio de Kirk lleven a muchos republicanos a concluir que sus oponentes son irremediablemente malvados y que todo lo que les cause sufrimiento es permisible. Es posible que las personas fieles se alejen mucho de la cruz.

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lunes, abril 28, 2025

La sepultura del papa Francisco, otra meta de peregrinación en Roma


Tumba del papa FranciscoUna sencilla lápida en mármol blanco. Foto: EFE

Amanece en Roma y ya cientos de personas guardan fila en un lateral de la basílica de Santa María La Mayor: en su interior reposa desde la víspera el papa Francisco y su tumba, de piedra y tenuemente iluminada, es ya otra meta de peregrinación para fieles y curiosos en la Ciudad Eterna.

El sepulcro ha sido mostrado por primera vez esta mañana y muchos han acudido a verlo desde primera hora, tanto que alrededor de 200 personas hacía fila para entrar ya una hora antes de que la iglesia abriera sus puertas, puntualmente a las 7.00 (5.00 GMT).

“He querido venir un poco antes a visitar la tumba”, reconoce a EFE Rocío, una ecuatoriana residente en Roma que ha madrugado con tal de poder despedirse de un papa “revolucionario”.

El pontífice argentino fue despedido este sábado con un funeral solemne en la Plaza de San Pedro del Vaticano y, acto seguido, su féretro atravesó la Roma más monumental hasta llegar a Santa María La Mayor, el lugar donde reposará para la eternidad.

Este antiquísimo templo, uno de los cuatro papales de la ciudad y cuyos orígenes se remontan a un milenario milagro, fue el elegido por Francisco para construir su sepultura pues custodia una Virgen de la que era muy devoto, la ‘Salus Populi Romani’.

La sepultura se halla precisamente a un lado de la capilla que la alberga y consiste, tal y como pidió en su testamento, en una lápida sencilla de piedra de Liguria, la tierra de sus antepasados italianos, con una única inscripción: ‘FRANCISCUS’, en latín.

La tumba está en el suelo, dentro de un receptáculo abierto en la nave izquierda de la basílica, y en la pared, iluminado con un haz de luz tenue, a la altura de la vista, hay una réplica de la cruz pectoral que usaba Francisco, en plata y con el Buen Pastor.

Nada más. No revela dato alguno sobre el difunto… puede de hecho que el mundo del futuro remoto llegue a preguntarse quién fue ‘Franciscus’ como ocurriría si hoy se preguntara a cualquiera por los otros siete papas del pasado que yacen en este templo.

La respuesta está bajo tierra, pues el féretro contiene un pergamino con su biografía protegido en un tubo metálico.

Este domingo ante el sepulcro atrajo a una multitud de personas, que desfilaban ante él espoleadas por dos gendarmes que impedían aglomeraciones con órdenes insistentes en varios idiomas.

Esto porque entre los primeros que visitaron a Francisco hay un poco de todo: muchos religiosos, monjas, peregrinos del Jubileo o personas gratas con su ministerio, pero también de turistas que, ante la escena, no dudan en activar la cámara de su móvil.

El padre Gregorio, un cura estadounidense, no esconde cierto pesar al salir de la basílica: “Me pregunto cuántos rezan por él o por sí mismos. Hacer fotos está bien, pero también orar”, rumia.

En este primer día abierta, la tumba apareció con una rosa blanca sobre la lápida, aunque también se vieron algunas flores en el suelo depositadas a buen seguro por algún visitante y devoto.

Roma vive este año asaltada por millones de peregrinos llegados de todo el planeta debido a que Francisco convocó un Jubileo y muchos han coincidido con esta histórica defunción papal.

Es el caso de William, un joven brasileño que había preparado hace meses su viaje a Roma para asistir a la canonización del ‘primer santo millenial’, Carlo Acutis, programada para hoy mismo pero que ha tenido que posponerse por la muerte de Francisco.

“Ha sido una mezcla de sentimientos, de misión cumplida pero también de pesar”, confiesa.

La italiana Tiziana también puso el despertador para ser de las primeras en pasar por el sepulcro: “He sentido una gran serenidad por él porque ha vuelto a la Casa del Padre. Ha hecho mucho bien en la Tierra y creo que nos protegerá desde el cielo”, augura.

Sin embargo, ante la sepultura sí que hay algunas personas que rezan. Unas de pie, otras en reclinatorios. Fuera de la basílica, en un balcón que da a la plaza, alguien ha colgado una pancarta con un mensaje para el nuevo morador del templo: ‘Gracias Francisco’, se lee, en italiano.

EFE

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sábado, agosto 31, 2024

Abren sepulcro de Santa Teresa de Jesús y el cuerpo sigue incorrupto


800 Noticias/Agencias

Un grupo de expertos integrado por médicos, científicos y religiosos, abrieron este miércoles el sepulcro con los restos de Santa Teresa de Jesús, féretro que se ha mantenido cerrado durante 110 años con diez llaves en Alba de Tormes, en la provincia española de Salamanca.

Tras abrir el sarcófago el grupo de expertos certificó que el cuerpo de la Santa continúa incorrupto, es decir, que sus tejidos corporales no se han descompuesto a pesar de haber muerto hace más de 400 años, en 1582, en el mismo municipio de Alba de Tormes, reseñan medios locales.

Los restos de Santa Teresa —que fue canonizada en 1622 y en 1970 fue proclamada Doctora de la Iglesia, lo que la convirtió en la primera mujer en recibir este título— serán estudiados por especialistas italianos que estarán a cargo del Dicasterio (departamento especializado) de las Causas de los Santos del Vaticano.

El análisis se centrará en el estado del cadáver y de las ‘reliquias mayores’, como son identificadas partes del cuerpo como el corazón y el brazo. De esta manera, se encargarán de mantener su «conservación» y «veneración de las mismas».

Esta primera fase del estudio se realizará hasta el próximo viernes, día en el que los expertos regresarán a Italia para decidir cómo mejorarán la conservación del cuerpo.

«La fe y la ciencia se ayudan mutuamente y son reconciliables», dijo el padre prior de Alba y Salamanca, Miguel Ángel González, quien agregó que estos procedimientos ayudan a descubrir «muchas cosas», como tratar de tener «un mayor conocimiento de Santa Teresa de Jesús».

Otros datos de Teresa de Ávila

Antes de su beatificación, la santa era conocida como ‘Teresa de Ávila’, una monja que se dedicó a la escritura y a reformar la iglesia española. Nació el 28 de marzo de 1515 en Gotarrendura, en la provincia de Ávila.

Fundó la Orden de las Carmelitas Descalzas, una rama reformada de la orden carmelita, que promovía un retorno a la vida austera y contemplativa.

Es reconocida por escribir varios libros influyentes como: ‘El libro de la vida’; ‘Camino de perfección’; y ‘Las moradas’, considerados como clásicos de la literatura mística cristiana.

Con información de RT

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lunes, octubre 03, 2022

Populismo y Religión Por Nelly Arenas




Aun cuando el imaginario religioso ocupa un lugar considerable en el discurso populista de todos los tiempos, el estudio del vínculo entre ambos no ha sido frecuente en el quehacer académico

La onda populista que recorre al mundo en estos tiempos, sin embargo, está obligando a detenerse en el asunto con mayor interés. La crisis sociopolítica planetaria y la creciente incertidumbre y desasosiego que le son consustanciales, abre espacios al liderazgo populista de todos los signos para prometer la resurrección de sus naciones y un recomienzo feliz a partir de un relato con evidente cariz religioso. La instrumentalización del elemento sagrado parece facilitar a los líderes la obtención del apoyo de la población lo cual resultaría más difícil sobre la base de un discurso totalmente seglar y racional.

Autores como Loris Zanatta y Shura Rosero Cartagena, entre otros, se han dedicado a la comprensión de este fenómeno. Varias de las ideas manejadas en el texto que sigue, deben mucho al trabajo de ambos.

SECULARIZACIÓN Y DESECULARIZACIÓN

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, una de las más conocidas frases de Cristo, prefigura de algún modo lo que será más tarde el distintivo por excelencia de la modernidad a saber, la secularización de la sociedad. Por secularización se entiende el proceso mediante el cual la religión, a partir de los siglos XVII y XVIII, se recluye al ámbito privado aislándose del espacio público. Supone esta el predominio del orden terrenal sobre el orden sagrado. De este modo se fractura el vínculo anterior entre uno y otro orden en virtud del cual la vida de los hombres y mujeres se subordinaba pasivamente a los designios de la divinidad. Trátese de dioses (en plural), si pensamos en la antigüedad, o de Dios (como entidad singular) si nos referimos al monoteismo posterior. Si en un principio ese proceso aludió a la transmisión de los bienes de la iglesia al Estado, más tarde el concepto adquirió su sentido amplio como dimensión socio-cultural.

La separación entre lo político, como territorio exclusivo de lo humano, y lo sagrado, sembró la idea de que ambas instancias de la vida se habían desligado definitivamente. Sin embargo la fuerza renovada que el elemento religioso ha adquirido en estos tiempos de angustia y desamparo, ha hecho que algunos estudiosos del tema como Garzón Vallejo (2014), hayan comenzado a hablar de desecularización o postsecularización. El reencantamiento con lo sagrado tiene el poder de suavizar la rudeza de lo real en lapsos históricos críticos como el que transcurre.

EL POPULISMO Y SU VETA RELIGIOSA

El auge de los valores religiosos en lo que va de siglo, se manifiesta en el incremento de los fundamentalismos, los partidos de corte religioso así como en la proliferación de las iglesias evangélicas en algunos países de América Latina como Brasil por ejemplo. La onda populista que sacude al planeta no es extraña a este fenómeno sino que está vinculado estrechamente con él.

Pierre Rosanvallon (2020) sostiene que con el populismo la política toma un perfil religioso con esa capacidad para reescribir el mundo que deriva de esta forma de afirmación de verdades características de la fe. De igual manera, el sociólogo español Andrew Arato (en Olvera,2020) ha insistido en que los dirigentes populistas recurren a principios identitarios básicos, por lo general fundamentados en la religión concebida como fuente de la cultura o como principio moral de la política.

En los movimientos o gobiernos de este corte, subyace la idea de que el líder constituye una suerte de encarnación de la divinidad extraterrenal. Su misión será, en la percepción de los adeptos -o fieles para mayor exactitud- la de materializar el reino de Dios en la tierra. Shura Rosero Cartagena indica que el populismo funda una especie de liturgia política generándose una transferencia de sacralidad, traspaso desde la fiesta religiosa a la fiesta política y el mitin. La veneración por el caudillo se transforma en misa en escena, alabanzas y una ritualidad teñida de signos populares.

La visión de la política en los términos amigo versus enemigo en que la concibió Carl Schmitt, huella distintiva de la narrativa populista, encuentra su equivalente en la díada Dios y diablo, representando cada uno el bien y el mal, característicos del dogma cristiano. Así, los adversarios políticos son metamorfoseados en satanás, interponiéndose esta entidad como el obstáculo principal que el líder debe derribar para alcanzar la felicidad de su pueblo.

El populismo se nos presenta como renovador de la moral y las “buenas costumbres”. El machismo, la aversión por la homosexualidad, el repudio al aborto, históricas posturas de raigambre cristiana, se han constituido en los últimos años como la mejor carta de presentación de los líderes populistas, especialmente los de extracción derechista.

Según Loris Zanatta, el historiador que quizá sea quien más ha trabajado el vínculo entre la religión y los populismos, estos se manifiestan como fundadores de un nuevo credo alimentado en una suerte de fundamentalismo moral, creadores en la tierra de un orden revelado, por lo tanto inevitable e irreversible.

AMÉRICA LATINA, EL MUESTRARIO PERMANENTE

Para Zanatta, el populismo se manifiesta en América Latina como la transfiguración moderna, en alguna medida secularizada y ajustada a la época de la soberanía popular, de un imaginario social de vieja data; un imaginario fundamentalmente religioso. A pesar de que el populismo no es exclusivo de la región, en ella se ha presentado de modo reiterado y renovada vitalidad a lo largo de los años.

Eva Perón ha sido, sin duda, una de las figuras de la región en las que mejor se fusiona lo político con lo religioso. Más que una primera dama, la esposa de Juan Domingo Perón fue canonizada por los argentinos como Santa Evita al asimilarla a la virgen María. Según Eva, la Argentina era la “tierra prometida que Perón había salvado siguiendo el camino que le trazaba Dios”, como escribe Zanatta (2011:209).

En días más recientes, líderes populistas latinoamericanos, como Rafael Correa, Evo Morales y Hugo Chávez también han recurrido al ingrediente religioso para legitimarse de cara a las masas. A menudo Chávez invocaba el Eclesiastés para asegurar que el tiempo de su gobierno se hacía realidad gracias a la providencia divina: “todo lo que va a ocurrir debajo del sol tiene su hora” solía sentenciar. El presidente venezolano se percibía a sí mismo como un Cristo redentor dispuesto a cualquier martirio por el pueblo. En una de sus plegarias públicas diría: “Dame tu corona Cristo, dámela que yo sangro, dame tu cruz, cien cruces, pero dame vida, porque todavía me quedan cosas por hacer por este pueblo y por esta patria” (El Mundo, 2012).

Buscando sintonizar con las vigorosas corrientes evangélicas de Brasil, Jair Bolsonaro sostuvo que su lema de campaña electoral “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos” se había inspirado en la Santa Bliblia, la caja de herramientas para reparar a hombres y mujeres” según se lee en Oualalou (2019). En el lenguaje de Bolsonaro, la reparación de hombres y mujeres pasa por la salvación del pecado de la homosexualidad y el aborto.

El presidente López Obrador, por su parte, ha sido percibido como un “pastor” o “evangelizador” con un halo religioso cuya misión, de acuerdo a Andrew Arato, se fundamenta en una “versión teológica política de un imaginario profético secularizado” (Olvera, 2020).

Pero no solo América Latina nos muestra la presencia de lo religioso en el relato populista. En Europa y Estados Unidos también se viene manifestando el fenómeno con marcada
intensidad.

LA EXPRESIÓN EUROPEA Y ESTADOUNIDENSE

La creciente corriente migratoria que ha experimentado Europa ha desatado el temor a lo extranjero y una intensa sensación de riesgo en la ciudadanía. Los problemas tienen ahora un nuevo causante en el imaginario colectivo. Esta atmosfera ha sido uno de los factores propulsivos de los populismos de derecha en varios países del continente. El repudio a los recién llegados marca el discurso nacionalista que se pronuncia ahora en nombre de la identidad y la salvación de la nación.

El islam, percibido como una religión extraña, es asociado con los migrantes quienes son vistos como portadores de inseguridad y costumbres que atentan contra la integridad de la sociedad.

La altísima islamofobia que recorre a Europa brinda más posibilidades a los dirigentes populistas de seducir a la gente con un lenguaje fácilmente digerible al identificar al Otro como el culpable de sus males. De este modo, el nacional populismo sustituye lo complejo por lo simple. El bien y el mal encuentran aquí, cada uno, su espacio perfectamente delimitado.

El catolicismo como credo nacional se percibe en peligro y urge su defensa. En Suiza, por ejemplo, se prohibió mediante referendo impulsado por el Partido Popular Suizo, la construcción de minaretes atentando así contra la libertad religiosa. En España, el partido populista VOX ha mantenido un discurso xenófobo, mostrándose como genuino defensor de la fe cristiana contra la intrusión del islam. Giorgia Meloni, una de las fundadoras del populista partido Hermanos de Italia, despliega una prédica extremista que no deja de asombrar: “no hay mediaciones posibles” ha dicho , “o se dice sí o se dice no: sí a la familia natural, no a los lobbies LGTB, sí a la identidad sexual, no a las ideologías de género (…) sí a la universalidad de la cruz, no a la violencia islamita, sí a nuestra civilización, no a quienes quieren destruirla” (Libertad digital, 2022). En este aspecto Meloni supera con creces el radicalismo de Marine Le Pen, morigerado en los últimos años por razones electorales. Como es de todos conocido, Le Pen ha sido voz principal del populismo francés de la derecha radical en la última década.

Islamofobia y repulsa moral a todo aquello que no calce en la horma valorativa cristiana, como la homosexualidad y el aborto, se imbrican en el relato. Lo distinto se juzga como despreciable.

La cruzada imperial emprendida por Vladimir Putin para devolverle a Rusia su grandeza y unidad perdidas con el desmembramiento de la Unión Soviética, también está atravesada por el sentimiento religioso. La iglesia ortodoxa rusa se cuenta entre sus mejores aliados en esta operación cuya cara más dolorosa es la invasión a Ucrania. La guerra se ha librado en nombre de los valores de la civilización ortodoxa y en contra de la depravación de Occidente. De modo similar al principio de depuración del pecado, el líder ruso ha reclamado que su país se “autopurifique escupiendo la chusma como si fueran moscas que han entrado a la boca” (Saénz de Ugarte, 2022). Chusma es todo aquello que no encaja en el ultraconservador patrón de valores del presidente. No es casual que Putin se haya mostrado al mundo como un contumaz enemigo del movimiento gay atreviéndose a afirmar que mientras él ejerza como presidente, no habrá matrimonio homosexual en Rusia.

Los casos de la Hungría de Victor Orbán, de la Alemania de Alternativa para Alemania y de Polonia con el Partido Ley y Justicia, entre otros, se agregan a la muestra de países del viejo continente en los cuales ha irrumpido el nacional populismo de ultraderecha en recientes años.

El fenómeno de instrumentación del hecho religioso se repite también en los Estados Unidos de Donald Trump. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Wiskonsin, publicado en 2019, reveló que Trump es el presidente estadounidense que ha utilizado en mayor proporción la muleta religiosa en sus alocuciones, con amplia diferencia en relación con sus predecesores. En el discurso que pronunciara contra el aborto en la Marcha por la Vida, en enero de 2020, frisando el verbo clerical, el mandatario diría: ‘Todos sabemos que cada alma humana es divina y que todo ser humano, nacido o por nacer es hecho a imagen de Dios todopoderoso” (Semana, 2020).

Una muestra de la dicotomía Dios/diablo en el discurso político la ofrece prístinamente uno de los veteranos estrategas del ala conservadora del Partido Republicano. En repetidas ocasiones Roger Stone ha declarado que “el día en que Joe Biden atravesó el umbral de la Casa Blanca investido como presidente, se abrió una “puerta satánica en la residencia: una puerta que solo la oración logrará cerrar” (Seisdedos, 2022).

¿QUÉ CONCLUIMOS?

Los distintos casos reseñados aquí, tanto de América Latina como de Europa y Estados Unidos, revelan el avance en estos tiempos del discurso populista en tono religioso erigido cual torre moral desde la que se promete la regeneración y salvación de las naciones.

El moderno César populista se concibe a sí mismo como la voz de Dios en un mundo que necesita ser redimido de sus miserias y pecados; se adueña de lo sagrado y hace de la devoción religiosa una herramienta de acercamiento al pueblo, a sus creencias. Bien pudiera ser entendido este acto como “apropiación de los medios de salvación” según ha dicho Balandier referido por Rosero Cartagena.

En un entorno cada vez más inseguro y de futuro incierto, el discurso populista transmite seguridad y certidumbre. La veta religiosa del relato parece contribuir de modo importante con ello. Un acentuado carácter moral fundamenta una cosmovisión en la que el bien y el mal libran una batalla impostergable. Sea contra la oligarquía o contra los ricos, en el caso de la izquierda; sea contra la inmigración, el pecado de la homosexualidad o el aborto así como la defensa del catolicismo, en el de la derecha, los liderazgos populistas se presentan como los llamados a purificar y poner orden en un mundo percibido como descarrilado. En ambos casos, el componente legal y racional sobre el que se sostiene todo estado de derecho, se subordina a un registro moral personalizado en el líder, en una dimensión fuertemente reduccionista.

Aunque la sociedad en general pareciera experimentar una vuelta hacia el sentimiento religioso, no es posible prever todavía una reversión del proceso de secularización del Estado experimentado por Occidente. Habría que tener en cuenta, no obstante, que la inclinación manifiesta de los populismos, particularmente los de extrema derecha, es la de imponer al conjunto social una moral conservadora y retrógrada en línea con los preceptos confesionales.

Es posible avizorar que la instrumentalización de lo religioso seguirá persistiendo en esta época en la que ya no es posible enteramente que la política ofrezca respuestas certeras a la ciudadanía; en un mundo en el cual los partidos se han desdibujado en sus competencias y alcances en vista de la imposibilidad que los mismos tienen de leer la complejidad de los tiempos y acompasarse a ella. En un entorno así, el recurso religioso estará a la orden de quienes abrevian y simplifican la realidad promoviendo una visión del mundo en blanco y negro, como la que los populistas promueven desde el púlpito de las verdades irrebatibles que concede la fe.

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domingo, abril 18, 2021

Desafío al Papa | Curas alemanes bendecirán simultáneamente a parejas gay el próximo 10 de mayo

Redacción 800 Noticias

«No rechazamos una ceremonia de bendición. Hacemos esto en nuestra responsabilidad como pastores, que prometen a las personas en momentos importantes de sus vidas las bendiciones que solo Dios da»

«No aceptamos que una moral sexual exclusiva y anticuada se lleve a cabo a espaldas de las personas y socave nuestro trabajo en la pastoral»

Un grupo de sacerdotes alemanes, con el permiso de sus obispos, ha decidido celebrar una ceremonia de bendición de parejas no casadas por la Iglesia. Se admiten al acto tanto a parejas homosexuales como heterosexuales. La bendición tendrá lugar el diez de mayo en un caso se adelantará al 9 y para darle publicidad no sólo han anunciado lo que harán, sino que han creado una página web en la que se pueden inscribir tanto los que quieran ser bendecidos como los sacerdotes que deseen incluir sus parroquias en el acto.

Este acontecimiento se enmarca dentro de las protestas contra la decisión del Vaticano, avalada por el Papa obviamente, de prohibir la bendición de parejas homosexuales. Con claridad y firmeza, la Congregación para la Doctrina de la Fe dijo que no se podía bendecir el pecado. Las reacciones han sido numerosas y muy duras, y van desde obispos a teólogos, pasando por personajes mediáticos y asociaciones de diverso tipo.

El acto de bendición de las parejas gay, por lo que tiene de anunciado y público, se presenta como un desafío a la enseñanza de la Iglesia y a la jerarquía de la misma, empezando por el Santo Padre. Los promotores no sólo quieren bendecir las relaciones de esas parejas, sino también decirle al Vaticano que sus normas son “papel mojado”, que no tiene ya autoridad para imponerlas y que van a hacer lo que quieran porque saben que no va a haber consecuencias. De hecho, algunos obispos ya se han apresurado a decir que ellos no van a sancionar a los sacerdotes que lleven a cabo esas bendiciones. Es un reto, una provocación.

Pero para medir la importancia de este desafío hay que ver también cuántos son los que lo hacen. En Alemania hay alrededor de diez mil parroquias católicas. Hasta el momento, se han sumado a la iniciativa 14 de ellas, más una luterana. Es verdad que falta aún tiempo, pero no parece que la web donde se pueden inscribir las parroquias que quieran sumarse al acto esté teniendo un gran éxito, pues a pesar de la publicidad inicial apenas ha habido nuevas adhesiones.

 Esto no quita importancia al acto, pero lo sitúa en su contexto. Lo que van a hacer es grave, pero quizá más que “rebelión” habría que llamarla “rebelioncita”. Eso sí, el folklore está garantizado. Por ejemplo, la parroquia de San Martín, de la Diócesis de Münster, informa de que no sólo se filmará el acto para subirlo enseguida a las redes, sino también el beso entre los contrayentes al concluir el rito, al más puro estilo de Hollywood.

Que el 0,1% de las parroquias alemanas se unan en un acto así tiene importancia, pero lo que realmente vuelve muy grave el acontecimiento es la provocación pública que implica y contra quién la dirigen. Buscan hacer daño al Papa, ponerle en un compromiso, porque si el Vaticano no reacciona con algún tipo de sanción, el escándalo será inmenso y muchísimos católicos se sentirán muy heridos en sus convicciones; además, se darán argumentos a los que dicen que hay dos medidas distintas: una muy dura para los conservadores y otra totalmente tolerante para los liberales, más conocidos como cato-protestantes.

Pero si el Vaticano reacciona e impone algún tipo de sanción, la imagen del Papa quedará muy afectada precisamente entre los sectores eclesiales y sociales que más le han apoyado desde que llegó al Pontificado. Es, por lo tanto, un desafío dirigido directamente al Pontífice, al cual los promotores de la bendición le están poniendo en una situación que, haga lo que haga, le compromete. Siendo grave lo que va a ocurrir el día 10, lo más grave es la fractura que, ya públicamente, se abre en la Iglesia y el riesgo de que la autoridad del Papa quede también públicamente en entredicho.

El obispo de San Sebastián, monseñor Munilla, ha pedido oraciones para que se preserve la unidad de la Iglesia, pero ha añadido que esa unidad sea en fidelidad al Magisterio. Un cisma es una tragedia que hay que intentar evitar, pero la unidad no se puede mantener a cualquier precio. Si ese hubiera sido el criterio, habría que haber cedido con los arrianos que negaban la divinidad de Cristo, con Lutero y Calvino o con cualquiera de las herejías que han roto ya en más de mil pedazos la única Iglesia de Cristo. Hay que rezar por el Papa, pues contra él va dirigido el desafío.

https://800noticias.com/

jueves, febrero 07, 2019

El Papa se lo dice a Maduro: Ni carta, ni encuentro ni mediación Por Juan Carlos Zapata

Maduro no entiende al Papa, jugó mal con la Iglesia. / Foto: El sol del centro

Lo hechos confirman lo que adelantamos en diciembre. Que Maduro pidió ver al Papa y el Papa se negó. Nicolás Maduro anticipaba esta nueva crisis y quería contar con el respaldo del Papa. Ahora se sabe que le envió una carta. Una carta que el Papa ni siquiera ha leído.

No. No la había leído. Así lo declaró en el viaje de vuelta al Medio Oriente. La carta llegó. La carta en la que Nicolás Maduro pide que el Papa medie en la crisis. Se puede inferir que Maduro anticipaba esta crisis. Y por ello solicitó la reunión con el Papa para principios de diciembre, para el 6 o el 7 de diciembre de 2018. El Papa se negó a este encuentro, y viendo que la situación se le complica, Maduro envió la carta con la misma petición que le iba a solicitar en persona. Muy tarde llega la carta. La crisis ya la tiene encima. Y Maduro no ofrece respuestas a ella. Le llegó esta crisis sin un plan, tal como lo adelantamos también en diciembre. El discurso militar era lo único que le quedaba y es al que ha apelado. Pero ese discurso se le agota, se le está agotando.

Una fuente vinculada al Vaticano dijo anoche a KonZapata que el Papa actuó en consecuencia con la posición de la Conferencia Episcopal de Venezuela.

-Esto no lo ha entendido Maduro –señala la fuente-. Maduro cree que el Papa no coincide con la cúpula de la Iglesia. Maduro está equivocado. El Papa no solo escucha al clero venezolano sino que también sigue la línea que este marca.
-¿Dónde se equivoca Maduro?

-Maduro ve dos posiciones en la Iglesia. La del Vaticano y la de Caracas. Cuando en realidad hay una. Lo que pasa es que el Papa tiene un estilo, maneja un estilo, se expresa a su manera. Es el papel del Papa. La Conferencia Episcopal en cambio marca la pauta. Y la pauta es que Maduro es nocivo. Maduro no es un demócrata. Maduro es un dictador, y su tiempo ya acabó.

La otra falta de tacto es la lucha contra la Conferencia Episcopal. Sin que en el Gobierno se percate del poder con que cuenta el clero venezolano en el Vaticano. Comenzando por la posición de Arturo Sosa como jefe de los jesuitas, y siguiendo con que monseñor Baltazar Porras es amigo del Papa, amigo de Parolin, y es un cardenal respetado en América Latina. Tampoco ha tomado en cuenta el Gobierno que el arzobispo Edgar Peña Parra es Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado del vaticano. Es como decir, el número 3.

La fuente señala que Maduro se equivocó con la Iglesia local y se equivocó con el Vaticano. A monseñor Pietro Parolin lo humillaron. Cuando abandonó la Nunciatura en Caracas y tomaba el vuelo para encargarse de la Secretaria de Estado en el Vaticano, lo bajaron del avión, le pusieron un chaleco amarillo y lo hicieron abrir las maletas. Y no hay que olvidar aquellos insultos de Diosdado Cabello contra el propio Parolin en medio del proceso de diálogo entre Gobierno y Oposición en 2016. Lo llamó irresponsable. Por una carta de Parolin. Y hay otro incidente. Que el secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, Paul Richard Gallagher, tuvo que suspender su viaje a Venezuela por esas mismas fechas, mayo de 2016, porque el Gobierno le canceló la visa. Entonces, el Vaticano no informó la causa de la suspensión del viaje. Señaló que por razones que no dependían del Vaticano. Pero ocurrió lo de la visa.

-Han sido muchas torpezas de parte del gobierno de Maduro. Y ahora pretende que el Papa lo ayude.

Ahora el Papa le responde a Maduro y le dice que la mediación no depende de uno sino de dos. Y que lo primero es que las partes tienen que acercarse. De verdad. "Acercarse a uno y al otro para poner en marcha posibilidades de diálogo. Así funciona en la diplomacia”. Y Juan Guaidó ha negado toda posibilidad de diálogo en esta etapa de la crisis política. "Todavía no he leído esta carta. Veremos qué se puede hacer". Esto dijo el Papa.

https://konzapata.com/

jueves, enero 18, 2018

Francisco y el olvido de Dios, por Fernando Mires

Un hombre rico habla con Jesús

18 Uno de los jefes le preguntó a Jesús: —Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?

19 Jesús le contestó: —¿Por qué me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. 20 Ya sabes los mandamientos: “No cometas adulterio, no mates, no robes, no digas mentiras en perjuicio de nadie, y honra a tu padre y a tu madre.”

21 El hombre le dijo: —Todo eso lo he cumplido desde joven.

22 Al oír esto, Jesús le contestó: —Todavía te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven y sígueme.

23 Pero cuando el hombre oyó esto, se puso muy triste, porque era muy rico.

Pasaje fundamental, el de Lucas, para entender la relación del Ser con Dios. Pero puede ser entendido de dos formas: la literal y la teológica.

De acuerdo a la forma literal, la más extendida, Jesús se pronunció en contra de la riqueza y a favor de la pobreza. Ergo: todos los ricos se van derecho al infierno. De más está decir, este diálogo entendido en su textualidad es uno de los preferidos por quienes ponen en primer lugar a la doctrina social de la Iglesia, dejando relegadas a un segundo término otras doctrinas, sobre todo las espirituales, las que no ponen en el centro al ser social sino al humano genérico, hijo de Dios y hermano de Jesús.

De acuerdo a una exégesis no literal, podemos entender, sin embargo, el mismo texto, de otro modo. “Vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres”. Esa es la dura prueba a la que somete Jesús al rico (muy rico no debio haber sido pues entre los judíos de la región no había gente muy rica, tal vez alguien que tenía un par de ovejas más.) Visto así, la puesta a prueba del hombre rico fue una versión light de la dura prueba a la que Dios sometió a Abraham, la de si su fe era superior al sacrificio de su propio hijo. Dios, después que Abraham se decidió a favor de Dios y en contra de su hijo, lo liberó del dilema, pero a cambio de que degollara a un carnero en vez de a su hijo. ¿Hay en una riqueza más grande para un padre o una madre que la vida de su hijo? Al lado de esa riqueza, las del rico de Lucas son bagatelas.

Abraham pasó la prueba. El hombre rico del pueblo, no. En los dos casos lo importante es lo siguiente: Lo que querían probar, Dios con Abraham y Jesús con el hombre rico, era la dimensión de la fe en sus interlocutores.

Jesús quiso demostrar que para muchos hombres el amor a las cosas materiales es superior al amor a Dios. El tema entonces no es que el rico hubiera sido rico sino que hubiese puesto sus riquezas por sobre Dios. Eso significa: el amor a las cosas de este mundo tiene para muchos un valor superior a las cosas del cielo. Puede ser el dinero. Pero no es solo el dinero.

¿Estaría usted dispuesto a renunciar a sus bienes, a sus placeres, a sus deseos sexuales, a su profesión, en nombre del amor a Dios? La mayoría puede decir que sí, pero otra cosa es la realidad. Nuestro reino es de este mundo, estamos lejos de ser dioses, amamos la vida y vemos solo a veces la presencia de Dios sobre la tierra. Pero más no se nos puede pedir. Es la condición humana. Solo seres excepcionales -Jesús entre otros– logran alcanzar una comunicación tan grande con Dios como para llegar al punto de confundirse con Él en una sola persona. Los demás solo recordamos a Dios cada cierto tiempo, sobre todo cuando pensamos en Él. Pero nadie piensa en Dios en todo momento. La mayor parte de cada día nos pasamos ocupados con otros menesteres, olvidándonos de Dios (o del Espíritu, o del Ser). Hasta que algo o alguien nos recuerda otra vez su presencia.

Olvido de Dios. Ese es uno de los temas centrales de las “Confesiones” de San Agustín para quien Dios vive en un tiempo que precede y continúa después de todos los tiempos y que por lo mismo, en cuanto es tiempo, solo podemos acceder a ÉL si recordamos su tiempo: el tiempo de donde venimos y hacia donde vamos todos: el tiempo de la eternidad.

Dios, según Agustín, vive en todos los tiempos del ser. El tema fue tratado con profundidad en la vasta teología de Joseph Ratzinger y continuado por el Papa Francisco con claras palabras en el capítulo segundo de su primera encíclica “La Luz de la Fe” (2013) Un excelente texto. Sin embargo, hay un leve problema. El problema es que después de escribir ese texto, Francisco se olvidó de Agustín y Ratzinger

Francisco pecó de olvido cuando redujo la pluridimensionalidad del ser a su pura condición económica y social, siguiendo en ese punto a la ex teología de la liberación tan criticada por Benedicto XVl. O para ser más preciso: en ningún lugar de la Biblia se dice que el humano sea un “homo economicus”. Ningún cristiano es bueno porque es pobre y es malo porque es rico (o pudiente.) Lo dijo el propio Papa Francisco en su Encíclica “La Luz de la fe”: “La fe cristiana, en cuanto anuncia la verdad del amor total de Dios y abre a la fuerza de este amor, llega al centro más profundo de la experiencia del hombre, que viene a la luz gracias al amor, y está llamado a amar para permanecer en la luz … Cuando encontramos la luz plena del amor de Jesús, nos damos cuenta de que en cualquier amor nuestro hay ya un tenue reflejo de aquella luz y percibimos cuál es su meta última …“

Leer mas: http://talcualdigital.com/index.php/2018/01/17/francisco-y-el-olvido-de-dios-por-fernando-mires/

lunes, noviembre 13, 2017

¿Cultura contra política?, FERNANDO MIRES

Las culturas son formas colectivas de ser en el tiempo y en el espacio. En el tiempo porque no hay cultura sin su historia. En el espacio, porque, aún emigrando, sus portadores llevan consigo los signos (costumbres, códigos, idiomas, vestimentas, comidas y sobre todo, religiones) de las zonas de donde vienen.

En los tiempos post-modernos, llamados también de la globalización, la gran mayoría de los órdenes sociales son multiculturales. La sociedad multicultural ya no es una posibilidad, ni una utopía, ni una distopía, es simplemente una realidad, nos guste o no. La sociedad multicultural es, por lo mismo, multireligiosa. Solo hay una excepción: la llamada cultura occidental la que, aún impregnada por el judaísmo y el cristianismo, se define en primera línea como cultura política.

¿Cultura política? Exactamente. El sello del Occidente es su secularización, no la eliminación de lo sacro, sino su aceptación dentro de un marco constitucional destinado a regir por sobre las diferencias, sean estas sociales, culturales, religiosas o políticas.

En tal sentido el problema de la cohabitación intercultural no se presenta en la realidad occidental como un choque de culturas, sino entre diferentes culturas con respecto a un orden político que define su cultura en virtud de la aceptación de las diferencias. Ese es el gran invento y a la vez la gran paradoja del Occidente político. Para los ciudadanos occidentales, un bien entendido. Para no pocos miembros de culturas religiosas, un hecho difícil de soportar. Incluso, una afrenta.

Quien fuera uno de los teólogos más admirados del Islam, el egipcio Sayyid Qutb, caracterizaba a la separación entre el mundo religioso y el político como una “horrible escisión”, una herida abierta hundida en las almas de los fieles islámicos. Así, Qutb, definió ya en los años cincuenta del pasado siglo, el programa del islamismo militante de nuestro tiempo.

La tarea de cada musulmán no puede ser otra -afirmaba Qutb en su obra máxima escrita en prisión (Bajo la Sombra del Corán) - sin suturar la herida, primero en el alma de cada creyente y después entre los habitantes de otras regiones.

El cristianismo, heredero al fin de la cultura greco-romana, la del Logos de San Juan, terminaría por aceptar, después de odiosas guerras, a esa “horrible escisión” ya contenida en el “dar al César lo que es del César” de Jesús, el Cristo.

La coexistencia entre religiones y/o culturas en el marco de un orden civil ha dejado de ser un problema para la cristiandad y el judaísmo. Al contrario: esa coexistencia incluyendo en ella a los ateos y agnósticos es, o ha llegado a ser, una marca del Occidente político. Pero –ahí yace el problema- esa no es la cultura de gran parte de los fieles del Islam. Para ellos, la separación entre el orden de Dios y el político es, y seguirá siendo, una “horrible escisión”.

Entre el Islam y Occidente no existe confrontación religiosa o cultural. Los miembros de la comunidad islámica –así lo ordena el Corán- deben ser respetuosos con otras religiones. Por supuesto, ellos consideran que su religión es superior, pero ¿no es ese un atributo propio a los miembros de todas las religiones?

Todos los creyentes practican un culto narcisista. Todos creen que su Dios es el verdadero o por lo menos, que la interpretación de Dios es la más justa y exacta. Un quantum de intolerancia es común a toda práctica religiosa. Pero eso no impide que entre los sectores más cultos de una y otra religión aparezcan, además de diferencias, afinidades.

Más difícil es la relación de las religiones con ateos y agnósticos. Sobre todo con los segundos. Pues los ateos niegan con fe la existencia de Dios: es su creencia. No así los agnósticos. Los agnósticos, al introducir la duda, son enemigos declarados de los fundamentalistas. Recordemos que Kant fue suspendido durante un tiempo de su profesuría solo por haber escrito: “Dios es, para la filosofía, una hipótesis”. No obstante, Kant, a pesar de la presión ejercida, nunca se sometió al primado de la religión. Siempre siguió pensando que, por sobre las leyes religiosas debe existir una ley civil. La idea del Occidente Político es profundamente kantiana. Qutb es en ese sentido el anti-Kant. La suya es una doctrina de sumisión del ser ante Dios.

A propósito de sumisión: con inteligencia narrativa, la novela de política-ficción escrita por Michel Houellebecq titulada precisamente “Sumisión” explica las razones por las cuales los “libres pensadores” son vistos por el Islam, aún en sus versiones moderadas, como agentes disolventes a los cuales hay que aislar. Por el contrario, los cristianos, sobre todo los católicos, son considerados como potenciales aliados en la empresa común orientada a re-espiritualizar el mundo, cuando “la horrible escisión” sea cerrada.

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