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Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
El gobierno venezolano y la oposición están cerca de un acuerdo para transferir las reservas de oro del Banco Central de Venezuela (BCV), valoradas en unos 4.000 millones de dólares, que se encuentran en el Banco de Inglaterra al Banco de la Reserva Federal de Nueva York, según informó el Financial Times este viernes.
Según el acuerdo propuesto, el Gobierno interino de Delcy Rodríguez obtendría el control legal del oro, pero no podría vender las reservas de inmediato, según el informe.
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En cambio, la reserva podría utilizarse como garantía para los préstamos del gobierno, incluso para la reconstrucción tras los dos terremotos de junio.
Un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores británico declaró que el gobierno «no es parte del proceso judicial para determinar quién debe tener el control del oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra». Los tribunales británicos y el Banco de Inglaterra son independientes del gobierno, añadió el portavoz.
El Banco de Inglaterra declaró que no está en condiciones de actuar hasta que un tribunal británico emita una nueva orden sobre quién tiene autoridad legal sobre la cuenta, recoge Reuters.
«Esto exige que las partes implicadas en el caso acudan a los tribunales del Reino Unido para resolver la disputa», declaró el Banco de Inglaterra.
El mes pasado, el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, dijo que el país estaba trabajando para recuperar las reservas de oro que se encuentran en las bóvedas subterráneas del Banco de Inglaterra, en un esfuerzo por contrarrestar la creciente inflación.
El Banco de Inglaterra retuvo durante años unas 31 toneladas métricas de oro venezolano, alegando que no reconocía la legitimidad del gobierno del entonces presidente Nicolás Maduro.
La negativa del Banco de Inglaterra a liberar el oro se remonta a principios de 2019, cuando el gobierno británico se unió a decenas de naciones para respaldar al entonces líder de la oposición venezolana, Juan Guaidó.
Desde entonces, el oro ha sido objeto de una prolongada disputa legal en los tribunales británicos y no ha sido liberado a pesar de la captura de Maduro por parte de Estados Unidos en enero de este año y una solicitud de Delcy Rodríguez al rey Carlos.
“El Reino Unido mantiene su postura de larga data de apoyo a una transición democrática del poder en Venezuela que refleje la voluntad del pueblo venezolano”, dijo el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores británico.
La empresa minera canadiense Gold Reserve, que le reclama a Venezuela una indemnización de 1.200 millones de dólares por antiguas expropiaciones, se dispone a reanudar sus operaciones en el país tras la liberación de su abogado y representante legal, José Ignacio Moreno Suárez, quien fue excarcelado del Internado Judicial Rodeo I este fin de semana.
El abogado José Ignacio Moreno Suárez pasó a formar parte en 2023 del grupo de presos políticos de la administración de Nicolás Maduro y de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, luego de que el fiscal general, Tarek William Saab, lo acusó de traición a la patria, entre otros cargos, por defender los intereses corporativos de la minera.
A su salida del Internado Judicial Rodeo I, en el estado Miranda, Moreno Suárez declaró a la periodista Maryorin Méndez: “Nos acusaron de alta conspiración simplemente por tratar de cobrar una deuda que data del año 2004 y supera los 1.000 millones de dólares. Por reclamar lo que legalmente nos correspondía pasé tres años y cuatro meses en prisión. Sin embargo, no nos iremos del país: salimos con ganas de trabajar por Venezuela y la empresa seguirá adelante con más fuerza”. El abogado ratificó que el proyecto aurífero reúne las mayores reservas del mundo y que Gold Reserve es la única compañía que dispone de la base de datos geológicos del yacimiento.
Los fondos derivados del eventual desbloqueo de los lingotes de oro venezolano congelados en el Banco de Inglaterra serán depositados en una cuenta del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y su utilización en el país será auditada por empresas internacionales calificadas.
El parlamentario Ramón López, miembro de la delegación de la Asamblea Nacional de 2015 en las mesas de diálogo con el Gobierno de la presidenta Delcy Rodríguez, aseguró que el uso del oro venezolano resguardado en el Banco de Inglaterra, que acordaron liberar para la atención de la emergencia tras los terremotos, será auditado con empresas internacionales «para que el gasto sea absolutamente transparente».
En las bóvedas del Banco de Inglaterra están depositadas 31 toneladas métricas en lingotes de oro, cuyo valor se estima en 4.000 millones de dólares.
El parlamentario concedió una entrevista a Venevisión en la cual indicó que el uso de estos recursos será sometido a controles, en función de garantizar un uso óptimo para los fines de reparación de los daños materiales causados por el doble sismo del pasado 24 de junio.
El plan incluye rehabilitar viviendas, construir escuelas y poner en servicio los centros de salud con estructuras afectadas por los sismos.
El consenso establece la creación de un fondo especial vigilado minuciosamente por auditores externos. Los técnicos presentarán informes periódicos sobre el avance físico de los proyectos de infraestructura asignados.
Fuentes de grupos de oposición indicaron a diversos medios que el desbloqueo de fondos en el exterior no está sujeto a ninguna condicionante política en el contexto de las negociaciones.
El reto de desbloquear el oro
Analistas financieros apuntan que el gobierno de Venezuela debe analizar la viabilidad de desbloquear el oro depositado en Reino Unido, ya que este es uno de los activos con los que el país tendría que contar para reestructurar su deuda externa.
El valor estimado total de los activos identificables de Venezuela en el exterior se calcula de forma global entre 40.000 y 45.000 millones de dólares. No obstante, gran parte de este patrimonio se encuentra bloqueado, retenido o sujeto a disputas legales y sanciones internacionales.
La deuda externa que el país debe refinanciar es difícil de cuantificar, por lo que se requiere una auditoría previa antes de entrar en un proceso de reestructuración que el Ejecutivo interino del país quiere iniciar antes del cierre del año.
Las estimaciones del pasivo del Estado se ubican entre 120.000 y 160.000 millones de dólares, de los cuales el Estado venezolano tendría que pagar, en el mejor de los casos, entre 60.000 y 80.000 millones de dólares si se concretan las estimaciones según las cuales habría «una quita» de alrededor de 50% en el proceso.
Las autoridades venezolanas planean centrarse en los esfuerzos de reconstrucción y en recuperar reservas de oro valoradas en unos 4.000 millones de dólares, depositadas en las bóvedas subterráneas del Banco de Inglaterra, declaró el miércoles el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en un contexto en el que la inflación mensual se disparó hasta el 20%.
El Banco de Inglaterra se ha negado durante mucho tiempo a liberar unas 31 toneladas métricas de oro venezolano custodiadas en sus bóvedas, al no reconocer la legitimidad del gobierno del presidente Nicolás Maduro.
El oro ha sido objeto de una prolongada batalla legal en los tribunales británicos y no ha sido liberado, a pesar de la detención de Maduro por parte de Estados Unidos en enero y de una solicitud dirigida al rey Carlos por la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
La nación sudamericana sufrió a finales de junio dos terremotos devastadores que causaron la muerte de más de 6.000 personas.
Rodríguez afirmó que el gobierno y los legisladores habían acordado centrarse en proyectos destinados a la reconstrucción de viviendas, la recuperación de capacidades sanitarias y del suministro eléctrico, así como a la retirada de escombros; con este fin, buscarán «concentrar esfuerzos para promover la recuperación de los activos internacionales de Venezuela en el Banco de Inglaterra».
El Banco Central de Venezuela señaló que los terremotos contribuyeron a que la inflación aumentara al 19,9% en julio —frente al 13,8% del mes anterior—, ya que el desastre interrumpió la distribución de mercancías. Asimismo, indicó que esperaba un descenso de la inflación en agosto.
Con la cifra de julio, la inflación interanual se sitúa en el 575,9%, según cálculos de Reuters basados en datos del Banco Central.
El expresidente del Gobierno socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, en una imagen reciente.Alberto Ortega / Europa Press
El hombre deJosé Luis Rodríguez Zapateroen Venezuelaavaló la ampliación de capital de Midven con un lingote de oro. Manuel Aarón Fajardo, hijo del senador del PSOE Francisco Manuel Fajardo, constituyó la empresa el 6 de septiembre de 2019 para comprar y vender títulos en laBolsa de Valores de Caracas. Ocho meses más tarde, la sociedad experimentó un significativo aumento de patrimonio respaldado poruna barra de metal precioso valorada en unos 90.000 euros. Los investigadores señalan que el expresidente del Gobierno tenía una«intervención directa» en operaciones de petróleo, oro, acciones y divisas.
El juez de la Audiencia Nacional José Luis Calamaatribuye a Zapatero el liderazgo de una red de tráfico de influencias y cobro de comisiones a nivel internacional. En un segundo escalón se encontrarían su presunto testaferro,JulioJulitoMartínez Martínez, y el propio Fajardo. Los investigadores sostienen que el hijo del senador delPSOEpor Lanzarote utilizó la estructura de Midven como trampolín para poner en marcha laBolsa Descentralizada de Valores de Venezuela (BDVE), un mercado financiero alternativo basado en tecnologíablockchaininédito en el mundo.
Antes de fundar BDVE, el hombre de Zapatero en Venezuela creó Midven.La compañía comenzó su andadura con un capital de apenas 70 millones de bolívares, unos 3.000 euros de la época, pero experimentó un cambio significativo en su patrimonio el 1 de junio de 2020. Ese día, aumentó de capital a 19.500 millones de bolívares, unos 100.000 euros. Según publicaLa Gran Aldea, como respaldo,Fajardo usó un lingote de oro de algo más de dos kilosque fue clasificado como inventario de la empresa.
Franquicias de oro en Venezuela
La web de información venezolana detalla que la comprobación de su valor fue realizada por una empresa contratada especialmente para este menester. La tasación arrojó que el lingote de oro,con número de serie CVM33-004, tenía un precio de 19,5 millones de bolívares, esto es, unos 90.000 euros.
Como avanzó este diario,Nicolás Maduro otorgó al hombre de Zapatero en Venezuela franquicias para comercializar oro y diamantes. Fue el propio Fajardo quien se lo comunicó aJulitoel 2 de junio de 2020: «Me han otorgado uno de los mayores proyectos en materia de minas y mercados financieros que se han hecho enVenezuela. He firmado una alianza estratégica con el Ministerio de Minas para ejecutarla. Están todos los actores relevantes involucrados».
«No puedo darte muchos detalles del proyecto, pero te dejo algunas pinceladas para que se las des a Danilo [Diazgranados] por si me puede hacer el préstamo que necesito. Sabes que cumplo siempre y nunca he fallado», garantizó Fajardo al presunto testaferro de Zapatero. El hijo del senador del PSOE explicó a Julio Martínez Martínez que tenía previsto firmar con el régimen chavistaun total de diez franquicias en las ciudades de Bolívar y Caracas«entre centros de recolección y joyerías»para su proyecto, que consistía en «la creación de un mercado de minerales (oro, plata, diamantes, rubíes…)».
Los investigadores vinculan a la trama de Zapatero al negocio del oro en Venezuela y el blanqueamiento de fondos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), el programa estatal de alimentos. Los mensajes intervenidos por la agencia norteamericanaHomeland Security Investigations (HSI) muestran cómo la red recibióuna propuesta para llevar ocho toneladas de oro a Dubáien la que habrían participado Felipe Baca, Díazgranados y el holandésSimon Verhoeven.
A medida que los precios del metal se disparan, las salvaguardas de la industria se han roto.
Cada año, la Casa de la Moneda de Estados Unidos vende más de mil millones de dólares en monedas de oro de inversión. Cada una lleva estampado un icono como el águila calva, que significa la garantía del gobierno, exigida por ley, de que el oro es 100 por ciento estadounidense.
“Tener una moneda o medalla producida por la Casa de la Moneda es conectar con los principios fundacionales de nuestra nación”, declara la Casa de la Moneda.
Pero una investigación de The New York Times ha descubierto que el programa gubernamental de venta de oro se basa en una mentira. En realidad, la Casa de la Moneda es el último eslabón de una cadena que lava oro extranjero, en gran parte extraído ilegalmente, para un mercado insaciable.
La Casa de la Moneda compra oro procedente de una mina de un cartel de la droga colombiano. Fabrica monedas de la Dama de la Libertad con oro procedente de casas de empeño mexicanas y peruanas y de una mina congoleña que pertenece en parte al gobierno chino, según muestran los registros. Parte del oro de la Casa de la Moneda procede de una empresa en Honduras que excavó un cementerio indígena para extraer la mena que había debajo.
Los mineros del oro han talado los bosques y praderas a lo largo del río Nechí, en Colombia. Los charcos de colores brillantes que salpican la zona están contaminados por la minería.
En 1985, el Congreso prohibió a la Casa de la Moneda fabricar lingotes de oro extranjero, con el fin de evitar que el proceso se viera involucrado en violaciones de los derechos humanos, principalmente en la Sudáfrica del apartheid. La Casa de la Moneda ha incumplido esa ley, tanto bajo gobiernos demócratas como republicanos y a pesar de advertencias internas.
Ahora, incluso la moneda de oro de 24 quilates del presidente Donald Trump, que conmemora el 250.º aniversario de Estados Unidos, podría proceder de un flujo de oro no estadounidense procedente de distintas y numerosas fuentes.
La Casa de la Moneda, el nombre más importante del mercado mundial en cuanto a monedas de oro de inversión, es un ejemplo de cómo se han derrumbado las salvaguardas del sector. Los precios del oro rondan los 5000 dólares la onza, unas cuatro veces el precio de hace una década. Esto supone un enorme incentivo para que las organizaciones delictivas y los operadores clandestinos exploten el oro de forma descuidada, destructiva y arriesgada.
Los inversores compran oro como protección contra la inestabilidad. Casi todos los atentados terroristas, guerras y crisis financieras del último cuarto de siglo han alimentado un frenesí de compra de oro.
Sin embargo, a medida que los precios suben cada vez más, los compradores ricos en realidad están ayudando a crear la misma inestabilidad contra la que intentan protegerse.
La minería del oro financia la brutal guerra civil de Sudán y la invasión de Ucrania por parte de Rusia. El aumento de los precios del oro ha ayudado a Venezuela e Irán a atenuar los efectos de las sanciones financieras. El cartel más grande de Colombia, el Clan del Golfo, trafica con oro además de cocaína, y utiliza esas ganancias para mantener el control mediante asesinatos y ataques con bombas. Los mineros ilegales deforestan y contaminan la Amazonía, lo que ocasiona el envenenamiento de sus habitantes con mercurio. Grupos terroristas, entre ellos algunos vinculados a Al Qaeda, también se están involucrando en el negocio del oro.
Los trabajadores de las minas ilegales soportan largas jornadas y condiciones tóxicas.
El mercurio, como en esta gota mezclada con oro, es altamente venenoso.
Cuanto más fácil sea vender este oro en las bolsas legítimas del mundo, más fácil será hacer la guerra, sostener una autocracia, lavar dinero o destruir el medioambiente. El oro de los carteles de la droga que acaba en la Casa de la Moneda de Estados Unidos es un ejemplo de ese proceso en acción.
Los principales actores del sector hablan de líneas claras entre el oro legal y el delictivo. Se supone que comprarlo de una fuente acreditada, como la Casa de la Moneda, garantiza que no se beneficien los delincuentes, los terroristas y los contaminadores. En realidad, la Casa de la Moneda ha mirado hacia otro lado durante décadas mientras entraba oro de dudosa procedencia en su planta de West Point, Nueva York.
Hemos rastreado cientos de millones de dólares en oro extranjero que ha entrado en la cadena de suministro de la Casa de la Moneda en los últimos años. Esto incluye oro de segunda mano, cuya procedencia es difícil o incluso imposible de determinar, y oro procedente de países como Colombia y Nicaragua, donde la industria está vinculada a grupos delictivos.
Cuando nos pusimos en contacto por primera vez con la Casa de la Moneda, un portavoz dijo que su oro procedía íntegramente de Estados Unidos, como exige la ley. Cuando les comunicamos nuestros hallazgos, la Casa de la Moneda dijo que su oro procedía “principalmente” de Estados Unidos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, cuyo departamento supervisa la Casa de la Moneda, dijo que investigaría las prácticas de adquisición de oro.
“Esta revisión se enfoca en garantizar que los proveedores de oro de la Casa de la Moneda de Estados Unidos cumplen la ley y satisfacen estrictamente sus obligaciones, y que la Casa de la Moneda toma todas las medidas posibles para seguir salvaguardando enérgicamente nuestra seguridad nacional y mantener la integridad del mercado”, dijo en una declaración escrita.
Para que el oro extranjero extraído ilegalmente se convierta en una moneda American Eagle, suceden dos actos que parecen propios de la alquimia.
En primer lugar, el oro ilegal se convierte en legal.
En segundo lugar, se convierte en estadounidense.
Para ver cómo funciona este truco de prestidigitación, viajamos al corazón del territorio del Clan del Golfo, en el noroeste de Colombia. Un trayecto de seis horas desde Medellín nos llevó por la vertiente norte de los Andes hasta las tierras bajas tropicales.
A las afueras del pequeño municipio de Caucasia, un letrero anunciaba que habíamos llegado a un rancho ganadero que es “administrado por el fondo para la reparación de las víctimas, aporta a la reconciliación y la Paz en Colombia”.
Maquinaria para la minería en Caucasia, en el noroeste de Colombia.
Una excavación en busca de oro en La Mandinga, una mina controlada por un cartel. El trabajo es ilegal y destructivo para el medioambiente.
Estaba claro que el gobierno colombiano había perdido el control hacía tiempo. La señal al lado del camino estaba carbonizada. Un anciano criaba gallos de pelea. Por todas partes, los trabajadores estaban desmontando la tierra, con lo que incumplían abiertamente la prohibición de la minería.
Los mineros llaman al rancho La Mandinga, el nombre de un espíritu maligno.
El gobierno de Estados Unidos anunció un nuevo levantamiento parcial de sanciones contra Venezuela, esta vez enfocado en el sector minero. Esto ocurre en medio del avance de una reforma a la Ley de Minas, que busca abrir la industria a la inversión extranjera.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro emitió recientemente varias licencias que autorizan transacciones vinculadas al comercio de minerales venezolanos, incluyendo el oro.
Estas medidas permiten actividades relacionadas con la exportación, compra, transporte y refinación de minerales, bajo ciertas condiciones, y forman parte de una estrategia más amplia para reactivar sectores clave de la economía venezolana.
El anuncio coincide con la discusión en la Asamblea Nacional (AN) de un nuevo proyecto de ley de minas que plantea una mayor apertura al capital privado, tanto nacional como internacional. La normativa busca ampliar concesiones y facilitar la participación de empresas extranjeras en la explotación de recursos como oro, diamantes y tierras raras.
Under @POTUS’ leadership, over the past two months Treasury has been working at lightspeed to bring the Venezuelan economy back online and reorient investment to benefit Americans and Venezuelans. Continuing that work, today the Treasury Department’s Office of Foreign Assets…
Venezuela posee importantes reservas minerales, especialmente en el Arco Minero del Orinoco, una extensa zona donde históricamente han operado grupos armados y economías ilícitas, lo que ha limitado el desarrollo formal del sector.
En paralelo, autoridades estadounidenses han promovido un acercamiento con el nuevo liderazgo político venezolano para fomentar inversiones en áreas estratégicas como petróleo, gas y minería. En ese contexto, el secretario del Interior de EE UU, Doug Burgum, confirmó recientemente el traslado de oro venezolano por un valor cercano a los 100 millones de dólares hacia territorio estadounidense, destinado a proyectos industriales.
Durante un foro energético en Texas, Burgum describió la industria minera venezolana como “colapsada” y dominada por explotaciones artesanales bajo control de grupos irregulares. No obstante, aseguró haber encontrado disposición oficial para modernizar el sector y garantizar condiciones para nuevos negocios.
El levantamiento parcial de sanciones se suma a decisiones similares adoptadas en los últimos meses sobre el sector energético, en un escenario marcado por la reconfiguración política en Venezuela y el interés de Washington en impulsar la recuperación económica del país mediante inversión extranjera.
El metal registró su peor caída en más de cuatro décadas la semana pasada en medio del conflicto en Medio Oriente, en un mercado que ha desplazado su rol tradicional como refugio.
Guerra con Irán pone a prueba al oro como refugio: las razones y qué se espera del precio. En la imagen, bandejas de lingotes de oro de 100 gramos en la Casa de la Moneda polaca, también conocida como Mennica Polska SA, en Varsovia, Polonia. (Bloomberg/Damian Lemanski)
El conflicto en Medio Oriente ha puesto en duda el papel del oro como refugio. La caída acumulada, incluido el desplome de 10% la semana pasada, el mayor desde 1983, ha sorprendido a los inversionistas al producirse en un contexto que, en otros ciclos, habría impulsado al metal.
El movimiento no responde a un solo factor, sino a una combinación de fuerzas que han alterado la dinámica tradicional del activo. La reacción del mercado ha debilitado su papel en episodios de incertidumbre geopolítica, tras casi un mes de guerra.
Anuncios, como el de ayer del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de un diálogo con Irán, han añadido volatilidad al panorama y presionado las perspectivas sobre su desempeño.
“Es más una distorsión impulsada por las tasas que una ruptura del papel de refugio del oro“, considera Imaru Casanova, analista de VanEck. ”La revalorización hacia menos recortes de la Fed ha empujado los rendimientos reales al alza y ha fortalecido el dólar, lo que está superando la demanda de refugio en el corto plazo”.
Qué explica la caída del oro en 2026
El detonante inmediato del ajuste ha sido el cambio en las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos, en un entorno donde el repunte de los precios energéticos ha elevado las presiones inflacionarias y ha reducido la probabilidad de recortes de tasas.
Incluso tras el anuncio de Trump, el panorama sigue marcado por un repunte de los rendimientos de los bonos y un fortalecimiento del billete verde, dos variables que históricamente mantienen una relación inversa con el oro.
Láminas de oro en la Casa de la Moneda polaca, también conocida como Mennica Polska SA, en Varsovia, Polonia, el jueves 12 de febrero de 2026.(Damian Lemanski)
El metal subió tan solo 0,40% el lunes tras el mensaje de Trump, tras acumular la semana pasada ocho sesiones en línea de pérdidas y una caída demás de 15% desde los máximos que vio a finales de enero cuando superó los US$5.400.
Ole S. Hansen, de Saxo Bank, insiste en que el metal se ha visto “presionado por las crecientes preocupaciones sobre la inflación que están reduciendo las expectativas de recortes de tasas y empujando los rendimientos de largo plazo al alza”. El canal energético se ha convertido en el vínculo central entre geopolítica e inflación, luego de que los precios del petróleo y del gas subieran más de 50% en lo corrido del año.
El fortalecimiento del dólar ha añadido una capa adicional de presión, al convertirse también en destino de flujos de refugio. Hansen explica que “el estrés geopolítico combinado con el aumento de los precios de la energía tiende a canalizar el capital hacia activos denominados en dólares. Esto crea una dinámica de refugio competidora donde el papel tradicional del oro se diluye parcialmente por un dólar más fuerte”.
A estos factores se suman elementos técnicos y de posicionamiento que han amplificado el movimiento. La ruptura de niveles clave ha activado ventas sistemáticas en un mercado que acumulaba posiciones largas tras varios años de rendimientos positivos. Hansen señala que “la debilidad ha sido agravada por ventas de fondos apalancados después de que la ruptura técnica por debajo de los U$S5.000 desencadenara una ola de liquidación de posiciones largas”.
La dinámica de flujos también ha contribuido al ajuste. Las salidas de fondos cotizados respaldados por oro han intensificado la presión vendedora en un momento en el que los inversionistas reducen exposición para obtener liquidez.
Ewa Manthey, de ING, afirma que “las tensiones geopolíticas continúan respaldando al oro, pero la acción reciente de los precios muestra que no son suficientes por sí solas para impulsar un rally sostenido”, lo que refuerza la idea de que los factores macro dominan la formación de precios en el corto plazo.
Una bandeja de lingotes de oro recién acuñados en la Casa de la Moneda polaca, también conocida como Mennica Polska SA, en Varsovia, Polonia.(Bloomberg/Damian Lemanski)
Este comportamiento no resulta inédito en episodios de choque. Manthey añade que “este patrón es consistente con episodios de shock anteriores, donde las necesidades de liquidez tienden a superar la demanda de refugio en las primeras etapas”.
El potencial alcista sigue vigente
A pesar de la corrección, las principales instituciones financieras mantienen una visión constructiva sobre el oro en el mediano plazo, con objetivos de precio que sugieren un potencial de recuperación relevante.
Michael Hsueh, analista de Deutsche Bank, aún no ha modificado su objetivo de US$6.000, lo que refleja la expectativa de que los factores estructurales continúen apoyando al metal pese a la volatilidad reciente.
Desde UBS, Mark Haefele espera que “el precio del oro suba a US$6.200 por onza para junio”, apoyado en la demanda de bancos centrales y en las preocupaciones sobre la sostenibilidad de la deuda global, elementos que trascienden la dinámica de corto plazo.
En la misma línea, el equipo de banco suizo considera “que el crecimiento de la deuda de Estados Unidos y el debilitamiento de la confianza en los Tesoros, combinados con las tensiones geopolíticas y las tendencias de desdolarización, probablemente empujen los precios del oro".
Desde VanEck, la visión también incorpora un rango amplio condicionado por la evolución de las tasas reales. Casanova explica que “después de un 2025 muy fuerte, un período de consolidación en 2026 no sería sorprendente para nosotros, con un rango amplio de aproximadamente US$4.500-US$5.500 que parece razonable”, lo que sugiere que la volatilidad será una característica estructural del mercado en el corto plazo.
Lingotes de oro dore apilados en la refinería Perth Mint, operada por Gold Corp., en Perth, Australia.(Bloomberg/Matt Jelonek)
En este contexto, la corrección actual no se interpreta como un cambio de tendencia estructural sino como un ajuste dentro de un ciclo alcista más amplio, en el que los niveles de entrada adquieren relevancia para inversionistas con horizonte de largo plazo.
La paradoja del refugio y el cambio de narrativa
El comportamiento reciente del oro ha puesto de manifiesto una tensión entre su rol histórico como activo refugio y su sensibilidad a variables macroeconómicas. La evidencia sugiere que la geopolítica, por sí sola, no determina la trayectoria del metal, sino que actúa a través de su impacto en inflación, tasas y divisas.
El equipo de UBS describe este fenómeno y recuerda que “el oro es comúnmente visto como un activo de refugio cuando aumentan las tensiones geopolíticas, pero su desempeño durante conflictos militares puede ser mixto”, lo que introduce una lectura más matizada sobre su comportamiento en contextos de guerra.
En paralelo, la liquidez del metal puede convertirlo en fuente de financiamiento en momentos de tensión, lo que explica parte de las ventas observadas. Manthey sostiene que “en el corto plazo, un dólar estadounidense más fuerte y la alta liquidez del oro pueden convertirlo en una fuente de fondos durante episodios de estrés”, lo que redefine su papel dentro de las carteras.
El componente estructural de la demanda, en particular por parte de bancos centrales, continúa siendo un elemento de soporte, aunque con menor impacto en el corto plazo frente a los flujos de inversión.
Casanova indica que “la compra de bancos centrales sigue siendo una fuente estructural fuerte de demanda y ha sido un pilar importante de este ciclo”, aunque su efecto se manifiesta más como estabilizador que como motor de subidas inmediatas.
Productos de oro expuestos para la venta en un mercado cercano al Centro de Comercio de Oro de Shuibei en Shenzhen, China, el jueves 5 de febrero de 2026.(Bloomberg/Qilai Shen)
Los bancos centrales han sido protagonistas clave del auge del oro en los últimos años. En 2025, las compras netas totalizaron 863 toneladas, una cifra inferior al promedio de los tres años anteriores, pero muy superior al promedio de la última década. Según el World Gold Council, “los bancos centrales proporcionan un ancla para una demanda sostenida”.
En este entorno, el posicionamiento de los inversionistas y la evolución de los flujos hacia ETF se consolidan como variables clave para identificar puntos de inflexión en el mercado. Casanova señala que “un posible suelo probablemente sería señalado por la estabilización en los flujos, es decir, salidas que se desaceleran y eventualmente vuelven a convertirse en entradas”, lo que establece un indicador concreto para evaluar el momento del ciclo.
El resultado es un mercado en el que el oro mantiene su función dentro de las carteras, pero bajo una lógica más compleja en la que la interacción entre tasas, inflación y liquidez determina su comportamiento en el corto plazo, mientras los factores estructurales continúan delineando su trayectoria de largo plazo.