Desde este blog, compartiremos los temas mas importantes, en esta era globalizada.
Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
La propuesta fue expuesta por Luis Alberto Russián, presidente de la Cámara de Integración Económica Venezolano Colombiana (Cavecol), quien señaló que ambas naciones tienen necesidades energéticas que podrían complementarse.
“Es muy factible que ustedes nos puedan vender energía eléctrica, que nos hace falta, y es importante que nosotros les vendamos gas, que a ustedes les hace falta”, afirmó Russián.
El dirigente gremial aclaró que estas operaciones dependen de conversaciones, acuerdos y medidas legales que permitan habilitar los negocios, además de eventuales inversiones en infraestructura.
Según indicó, ya existen diálogos y acciones orientados a avanzar en esa dirección.
La posibilidad de importar gas venezolano y restablecer intercambios eléctricos con ese país forma parte de la agenda energética que Colombia ha venido impulsando.
En marzo de 2026, el Ministerio de Minas y Energía informó sobre gestiones para habilitar la reactivación de proyectos binacionales, incluida la conexión eléctrica por La Guajira y el gasoducto Antonio Ricaurte.
Russián también advirtió que el crecimiento de sectores como los hidrocarburos y la minería en Venezuela podría abrir oportunidades para las empresas colombianas, aunque reconoció que las deficiencias del sistema eléctrico venezolano representan una limitación para el desarrollo de otras actividades productivas.
El planteamiento vuelve aponer en primer plano la complementariedad energética entre Colombia y Venezuela, en un momento en que ambos países buscan avanzar en mecanismos que permitan concretar el intercambio de gas y electricidad.
En Maracaibo, al noroeste de Venezuela, hay días en los que conseguir electricidad se ha convertido en parte de la rutina. Los cortes pueden prolongarse durante horas y obligan a hogares y comercios a organizar su jornada alrededor del momento en que vuelve el servicio.
En las últimas semanas, sectores de la ciudad y del vecino municipio de San Francisco han reportado interrupciones prolongadas y también se han registrado protestas por las fallas eléctricas.
En esa misma ciudad funciona desde hace casi dos años una línea de taxis que necesita electricidad para moverse, pero que nació precisamente para sortear otro de los problemas que ha afectado al transporte venezolano: la gasolina.
PUSH comenzó operaciones en diciembre de 2024 con una flota de vehículos eléctricos BYD y hoy tiene 50 unidades activas entre Maracaibo y San Francisco. La empresa, que forma parte del mismo grupo empresarial de MaraPlus, ya tiene nacionalizados otros 20 vehículos que espera incorporar hacia finales de octubre, con lo que llevaría su flota a 70 unidades.
La elección de Maracaibo no fue casual. Para Víctor Pirela, gerente de PUSH en la ciudad, el problema del combustible fue una de las principales razones para comenzar allí.
“El Zulia fue el que más palo llevó con ese tema”, dice Pirela en conversación con Bloomberg Línea al reconocer las dificultades que durante años han tenido los conductores de la región para abastecerse de gasolina.
La lógica detrás de los vehículos eléctricos es sencilla: mientras un automóvil de combustión puede quedar detenido esperando combustible, un taxi de PUSH puede continuar trabajando mientras tenga batería disponible.
“Si hay carros que están en cola de gasolina, yo más bien voy a estar recogiendo pasajeros porque sí tengo cómo prestarles el servicio”, explica.
Pero la electricidad introduce una segunda dificultad. Los taxis necesitan cargar sus baterías y Maracaibo atraviesa precisamente una nueva etapa de cortes eléctricos.
La empresa resolvió parte de ese problema concentrando la infraestructura de carga en su sede central. Allí dispone de 10 cargadores rápidos que funcionan las 24 horas y de una planta de generación a gasoil para mantener la operación cuando falla el suministro eléctrico.
Pirela asegura que en la zona donde opera PUSH los cortes se han vuelto más frecuentes durante los últimos dos meses y pueden durar entre tres y cuatro horas. Para enfrentar esas interrupciones, la empresa recurre a la planta y calcula que puede consumir alrededor de 1.000 litros de gasoil por semana. El gerente estima que el gasto mensual en ese combustible se ubica entre US$3.500 y US$4.000.
La operación está organizada para que la carga no detenga el servicio. Los vehículos trabajan 24 horas al día y cada unidad puede ser utilizada por tres conductores distribuidos en turnos de ocho horas. Actualmente, PUSH cuenta con 144 conductores, según Pirela.
Edwin Guillén es uno de ellos. Lleva alrededor de un año y medio trabajando para la empresa y, antes de incorporarse, nunca había conducido un vehículo eléctrico.
Para él, una de las diferencias más evidentes aparece cuando toca recargar. Cuando la batería llega aproximadamente a 30% o 35%, regresa a la estación de PUSH.
“Dura 20 minutos, lo carga y vuelve a salir a trabajar”, cuenta en contacto con Bloomberg Línea.
Según su experiencia, una carga permite recorrer unos 320 kilómetros y el proceso completo puede tomar entre 20 y 30 minutos. La operación le permite además trabajar con un vehículo proporcionado por la empresa y recibir una comisión por cada carrera.
En una buena semana, Guillén asegura que puede generar hasta US$200.
El conductor también encuentra otra ventaja en el modelo: no tiene que afrontar directamente el costo y la disponibilidad de la gasolina. “Ha sido una gran ayuda para muchos conductores que no tienen carro o no tienen vehículo”, afirma.
Una flota que trabaja las 24 horas
A los 50 vehículos que circulan actualmente, la compañía espera sumar otros 20 más en las próximas semanas. Si se cumple el cronograma previsto por la empresa, terminará octubre con 70 vehículos activos.
La elección de BYD también responde, según Pirela, a los resultados que han tenido durante estos casi dos años. Algunos vehículos se acercan ya a los 200.000 kilómetros recorridos debido a la operación continua.
El mantenimiento, explica, se concentra principalmente en componentes habituales de cualquier automóvil, como neumáticos y piezas del tren delantero, mientras que la garantía de las baterías fue otro de los elementos considerados al elegir la marca.
Los taxis circulan por Maracaibo y San Francisco y el servicio funciona a través de una aplicación. La empresa también incorporó cámaras internas y externas y seguimiento por GPS como parte de su propuesta de seguridad.
Para convertirse en conductor, los aspirantes deben pasar pruebas psicológicas y de manejo. Esa política también busca generar confianza entre los usuarios, especialmente entre los padres que utilizan el servicio para trasladar a sus hijos.
Pirela cuenta el caso de una madre que comenzó a contratar PUSH para llevar a sus tres hijos al colegio. Cuando los jóvenes terminaron esa etapa y comenzaron la universidad, la familia volvió a contactar a la empresa para mantener el servicio de transporte.
La historia, dice, refleja una relación que la compañía busca construir más allá de un viaje puntual.
Más que un taxi eléctrico
La plataforma también ha encontrado una fuente adicional de ingresos en sus propios vehículos. Algunos incorporan pantallas publicitarias en la parte superior, que PUSH ofrece a las marcas como un soporte móvil para llegar a distintos puntos de Maracaibo y San Francisco.
El negocio, por tanto, combina el transporte de pasajeros con publicidad y una infraestructura propia de carga. Y todo el modelo se desarrolla en una ciudad donde la energía y el combustible se han convertido en factores determinantes para la movilidad.
Por ahora, PUSH no tiene definida una nueva ciudad para expandirse. Caracas aparece como una posibilidad, pero Pirela asegura que la prioridad es consolidar primero la operación zuliana.
Fotografía del 23 de abril del 2026 que muestra a personas durante un apagón en Maracaibo (Venezuela). Justo cuando Venezuela intenta seducir a capitales extranjeros con la promesa de una nueva etapa económica que permita recuperar sectores clave, los racionamientos eléctricos no dan tregua en regiones como el Zulia -fronteriza con Colombia (noroeste)- y aumenta el escepticismo sobre la posibilidad de superar años de deterioro de esa infraestructura. EFE/ Henry Chirinos
La ubicación geográfica del estado Zulia en el tramo final de la red de transmisión del Sistema Eléctrico Nacional limita el volumen de energía que llega desde la Central Hidroeléctrica del Guri. En consecuencia, la solución técnica ante las interrupciones del servicio requiere necesariamente el incremento de la generación térmica local.
El presidente de la Comisión Eléctrica del Colegio de Ingenieros del Estado Zulia, ingeniero Orlando Urdaneta, analizó durante una entrevista concedida en el programa De Primera Mano, de Radio Fe y Alegría Noticias, la situación del parque generador en la entidad y expuso las acciones requeridas para estabilizar el suministro.
Fotografía del 23 de abril del 2026 que muestra a personas esperando afuera de una casa durante un apagón en Maracaibo (Venezuela). Justo cuando Venezuela intenta seducir a capitales extranjeros con la promesa de una nueva etapa económica que permita recuperar sectores clave, los racionamientos eléctricos no dan tregua en regiones como el Zulia -fronteriza con Colombia (noroeste)- y aumenta el escepticismo sobre la posibilidad de superar años de deterioro de esa infraestructura. EFE/ Henry Chirinos
Las fallas registradas en el centro del país tras los eventos sísmicos afectaron a la planta Termo Carabobo, reduciendo en 600 megavatios la oferta del sistema nacional. A pesar de la recuperación paulatina de 300 megavatios en dicha instalación, el impacto persiste en la región occidental. Al respecto, Urdaneta remarcó que “el estado Zulia es la cola de toda esa red de transmisión”.
“Somos los últimos y por el camino todos los estados van tomando parte de esa energía y ya lo que nos llega es lo que permiten prácticamente esa línea. O generamos aquí localmente o seguimos con racionamiento”, insistió.
Inversión y tiempos para la recuperación térmica
Frente a este escenario, la Comisión Eléctrica del Colegio de Ingenieros identificó un grupo de seis unidades térmicas prioritarias para su reparación en el estado. La rehabilitación de estas plantas permitiría incorporar 700 megavatios adicionales al sistema regional.
En relación con los recursos y plazos requeridos para ejecutar este plan, el especialista habló sobre montos puntuales. “Yo he totalizado cuánto costaría recuperar esos 700 megavatios y estamos hablando de una inversión en el orden de 168 millones de dólares. Si tuviéramos los repuestos y con varias contratistas en paralelo trabajando en las reparaciones, en ocho meses nosotros pudiéramos reparar esas máquinas”.
Sin embargo, el vocero puntualizó que la adquisición de repuestos enfrenta retrasos debido a los tiempos de entrega de los fabricantes internacionales, como General Electric y Siemens, cuyas órdenes de producción pueden demorar hasta un año.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, sostuvo una videoconferencia de alto nivel con los gobernadores de los 23 estados y la alcaldía de Caracas para abordar la fragilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). La reunión ocurre apenas 24 horas después de que el Gobierno admitiera que la demanda alcanzó su punto más alto en casi una década, exacerbando los planes de racionamiento en el interior del país.
El Ejecutivo justificó la inestabilidad del servicio bajo dos premisas principales:
Cifra Récord: La demanda escaló hasta los 15.579 megavatios, un volumen no visto en los últimos nueve años.
Causas declaradas: Según el ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, este fenómeno responde al «crecimiento económico» del país y a las «altas temperaturas» que azotan a la región.
Plan de Recuperación: Se anunció la convocatoria de los sectores industriales, científicos y académicos para una «transformación» del sector, con un fuerte énfasis en atraer inversión privada y extranjera para modernizar la infraestructura de Corpoelec.
Reacción de la oposición
Mientras el oficialismo habla de éxito económico, los sectores opositores denuncian una realidad de colapso:
Un Nuevo Tiempo (UNT): El partido denunció que ciudadanos en al menos 12 estados sufren apagones diarios, atribuyendo la crisis a la corrupción y la falta de mantenimiento estructural.
Edmundo González Urrutia: El líder opositor propuso una vía alterna para el financiamiento: utilizar los recursos venezolanos bloqueados en el extranjero, bajo estricta supervisión de Estados Unidos, para una reconstrucción inmediata del sector.
El informe de la ONU sobre el desarrollo de los recursos hídricos asegura que las mujeres y las niñas son quienes se encargan del abastecimiento y la gestión del agua en los hogares, lo cual implica esfuerzos físicos que afectan a su educación, compromete su salud y aumenta su vulnerabilidad frente a la violencia de género.
Sucre. Rosaura Díaz vive en el sector Cantarrana junto con sus dos hijos, de seis y tres años. Dos semanas después de registrarse la emergencia hídrica en el estado Sucre tuvo que dejar a los niños en casa del papá, quien vive en una urbanización de la avenida Cancamure, donde un camión cisterna va dos veces a la semana y “nos les falta el agua”.
Mientras tanto, para cubrir sus necesidades básicas, Rosaura carga botellas de refresco y botellones desde el sector las Cuatro Esquinas hacia su edificio en Cerro Sabino. Camina aproximadamente a 2.5 kilómetros de distancia con esa carga.
Tres municipios del estado Sucre y parte de Nueva Esparta tienen más de 50 días sin suministro de agua, debido al colapso del túnel trasvase Camaguán del embalse Turimiquire, que trajo como consecuencia la declaratoria oficial de emergencia hídrica el 6 de marzo. Sin embargo, ya para esa fecha había sectores que no tenían el servicio desde el 24 de febrero.
Mujeres caminan largos tramos para cargar agua y abastecer sus viviendas.| Foto cortesía: K. M.
En Cantarrana también permanecieron 72 horas sin electricidad, desde el domingo 15 de marzo, por una falla del sistema cuyas razones fueron desconocidas por los vecinos porque no hubo información oficial de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec).
Rosaura perdió dos pollos que tenía congelados y gran parte de los alimentos en la nevera. “En Cantarrana no solo tenemos que cargar agua, sino que nos quedamos sin ventilación y sin señal telefónica cada vez vez que se va la luz”.
Su trajinar no es distinto al de los vecinos del Parcelamiento Miranda, en la zona norte de Cumaná, donde Marisabel Sánchez no volvió a ver el agua correr por las tuberías desde que ocurrió la emergencia. Tuvo que dejar sus sábanas manchadas casi un mes en el cesto de ropa, porque no tenía con qué lavarlas cuando le vino la menstruación.
La falta de agua afecta la higiene íntima de las mujeres y aumenta el riesgo de infecciones vaginales.| Foto cortesía: K. M.
Jardielis Fermín, ginecobstetra consultada por Crónica Uno, reconoció que la falta de agua influye de manera considerable en la higiene íntima de las mujeres. “Cuando el agua no es potable, sale turbia por las tuberías o tiene días almacenada, aumenta el riesgo de infecciones vaginales por la colonización de microorganismos (patógenos y bacterias), que alteran el PH vaginal”.
Las mujeres no solo cargan envases sino que administran el agua en sus hogares. María Bruzual, prefiere irse a casa de su mamá en el sector Sabilar, al oeste de Cumaná, que permanecer en la Villa Cristóbal Colón, donde el agua antes de la emergencia llegaba solo dos veces a la semana.
Crisis Invisibilizada
Gabriela Buada, directora de la organización Caleidoscopio Humano, explica que la vulneración del servicio básico del agua afecta de manera diferenciada a las mujeres, porque les impide tener higiene menstrual. También representa una amenaza para las embarazadas o mujeres en período de lactancia, lo cual no garantiza el derecho a la salud digna y segura.
Y a esto se suma a la precarización que implica no tener agua para las labores domésticas, que generalmente recae en las mujeres. En su opinión, es preocupante la crisis que se vive en Cumaná y su impacto diferenciado por razones de género es evidente e invisibilizado.
La escasez de agua en el estado Sucre afecta de manera diferenciada a las mujeres. | Foto: Cortesía A.L
La defensora de los derechos humanos detalla que las mujeres mayores enfrentan el deterioro de su calidad de vida, porque deben cargar agua y ponen en peligro su aparato reproductor, así como también aumentan el riesgo de caerse y sufrir graves lesiones, tal como quedó evidenciado en el informe de la organización El Declive de los Servicios Públicos 2024.
Buada explicó que las niñas y mujeres jóvenes enfrentan una particularidad en el mismo contexto, que tiene que ver con la desnutrición y el impacto diferenciado en su adolescencia, por la afectación de factores propios del crecimiento como la alimentación, el acceso a la salud sexual y reproductiva.
“Seguimos haciendo un llamado a quienes tienen el poder para cambiar la situación para que se enfoquen en los riesgos diferenciados por razones de género que viven niñas y personas mayores, para la elaboración de programas que puedan ofrecer soluciones en cuanto a la crisis hídrica y se prioricen los servicios de salud para que nadie quede excluido” dijo.
Foto cortesía: A. L.
El informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos asegura que las mujeres y las niñas son quienes se encargan del abastecimiento y la gestión del agua en los hogares, lo cual implica esfuerzos físicos significativos, afecta a su educación, compromete su salud y aumenta su vulnerabilidad frente a la violencia de género.
Detallan que las mujeres y niñas del mundo dedican al menos 250 millones de horas al día a recoger agua, tiempo que se podría emplear en educación, ocio o actividades que generen ingresos. Las niñas menores de 15 años de edad tienen más probabilidades que los niños, de la misma edad, de encargarse de almacenar el agua.
Foto: cortesía Jorge Franco
Riesgo para la salud
María tiene tres hijos con edades comprendidas entre los nueve y los 17 años. Ella misma los baña en la bañera que usaban cuando eran bebés, para rehusar el agua en los baños.
“Sin el agua ponemos en riesgo la salud de nuestra infancia que es muy vulnerable e incluso, los adultos mayores que tienen algún tipo de padecimiento como enfermedades inmunitarias, defensas débiles o son susceptibles a infecciones”, explicó Cecilio Acosta, pediatra intensivista.
Para el experto se trata de una situación caótica que no solo es una emergencia hídrica sino sanitaria, porque expone a la población a enfermedades gastrointestinales y dermatológicas, entre otras, que pueden hacerse epidémicas por la inadecuada distribución de agua durante un tiempo tan prolongado.
El gobierno de Sucre controla el plan de distribución de agua en las comunidades a través de las salas de autogobierno, que están representadas por mujeres, y aunque el método no es suficiente para abastecer a toda la población, mujeres y hombres salen de sus hogares cada mañana con envases para abastecerse.
Foto: Cortesía A.L
Impacto económico
La emergencia hídrica también impacta en la economía familiar. Al comienzo de la emergencia los sucrenses se vieron obligados a comprar los bidones para almacenar agua, los cuales costaban entre $30 (50 litros) y 35 (70 litros). Mientras que un tambor abierto puede costar $90 y sellado se consigue en $140 nuevo.
Con el pasar de los días, y debido a la falta de presión de agua en algunas viviendas, prolifera la instalación de un sistema de bombeo de agua que puede costar $85 y elevarse hasta $130, con las conexiones.
“La falta de agua nos afecta a todos. Las mujeres tienen que dejar sus casas, sus trabajos y sus hijos porque no hay clases regulares sino virtuales, o tres días a la semana, en las escuelas que pueden comprar agua. Ellas tienen que cargar agua y luego hay ausentismo laboral por las dolencias musculares”, explica Guadalupe Berrizbeitia, representante del Movimiento de Mujeres de Sucre, quien añade que la entidad vive una emergencia humanitaria.
Fotos cortesía: A. L.
Berrizbeitia detalla el caso de los habitantes del centro histórico, donde se encuentra la Casa Museo del Poeta Andrés Eloy Blanco, y sus trabajadores deben recoger agua de una tubería muy cerca de la Clínica Oriente en la avenida Andrés Eloy Blanco.
“¿Cómo se alimenta el pueblo, con qué tipo de higiene, cómo se hierve el agua si tampoco llega el gas y cortan la electricidad?”.
Foto: Cortesía A.L
Recuerda que las repercusiones sanitarias se sintieron en la población desde el inicio de la emergencia por problemas estomacales, debido a la falta de potabilización del agua.
“Al parecer el agua tiene mejor tratamiento, huele bastante a cloro. Ahora no sufre el estómago, pero más adelante pueden padecer los riñones. El sentimiento general de la población es el agotamiento por cargar agua”.
En su opinión, mientras se desconozca el tiempo que tomará la emergencia, los ciudadanos necesitan conocer la planificación del suministro de agua para organizar sus vidas en función de ello y no desgastarse más.
Centro de Urgencias Medicas del hospital Calixto García, en La Habana (Cuba), el 2 de diciembre. / Ernesto Mastrascusa (EFE)
Mercedes Interian no podría sostener un vaso de agua porque se le caería al suelo, como si cargara plomo entre las manos. Ya pasaron la fiebre y los vómitos, ya se esfumaron las diarreas y los dolores de cabeza. Ahora, que parece que no se va a morir, lo que más teme Mercedes es a quedar encorvada. Ella, una mulata presumida y fuerte de 57 años, que ahora no da un paso si no se apoya de un palo de escoba. “Somos un pueblo jorobado, buscando qué comer”, dice entrecortando la voz por la falta de aire y los dolores, tirada en el sofá de su casa en El Cerro, en La Habana. “Aquí nadie está derecho, esto te entumece los dedos, los tobillos, las rodillas… Somos un ejército de zombies”.
Cuba es hoy un país de enfermos que no saben exactamente qué es lo que padecen. De gente contagiada por “el virus”, ese fantasma siniestro que recorre toda la isla y que ha dejado a sus habitantes como una tropa diezmada por la enfermedad. Primero llegan las altas fiebres, a algunos se les colorea de pintas rojas la piel, a otros se les descama. Vienen los vómitos, las diarreas y la cefalea. Después se hinchan las manos y rodillas. Apenas pueden apoyar la planta de los pies y hay quien no ha vuelto a caminar más. Si alguien cojea, lo más seguro es que tuvo el virus. Si arrastra las piernas, tuvo el virus. Si se queja de las articulaciones, se enfermó también. Amanece y en los barrios cubanos, según cuentan, sólo se oye decir: “Me duele aquí, me duele allá, hoy estoy un poco mejor, o no pude levantarme de la cama. Así están todos los vecinos, es lo que repiten diariamente”, asegura Maidelys Solano, de 38 años, quien pasó el virus en su casa de Bayamo, donde también se contagiaron sus dos hijos, su padre y los sobrinos.
Difícilmente una familia en Cuba escape de no haber tenido en casa un enfermo a causa de la crisis epidemiológica en la que está hundido el país. Se trata de la combinación de varios virus transmitidos por mosquitos, un modelo de “arbovirosis combinada” que incluye dengue, chikungunya y oropouche, a lo que se suman otros virus respiratorios como la influenza H1N, el virus sincitial respiratorio, y la covid-19. De acuerdo con las cifras publicadas por el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en la última semana se reportaron 5,717 nuevos casos de chikungunya, lo cual eleva a 38,938 los pacientes con este virus. Del dengue comunicaron que se mantiene activo en las 14 provincias y 113 municipios del país.
Pero lo que resulta alarmante fue la cifra de 33 muertos que, a inicios de semana, el Gobierno se vio obligado a reconocer, entre ellos 21 menores de edad, la población más afectada por estas arbovirosis junto a los adultos mayores. “Hay muchos niños de un mes de nacidos que han muerto, también de entre 2 y 4 años, además de muchos jóvenes, porque el vómito y las diarreas los deshidratan, llegan al hospital ya colapsados”, aseguró a El PAÍS en condición de anonimato una trabajadora del Instituto de Hematología e Inmunología de El Vedado.
La oficialidad cubana, que se resiste siempre a reconocer cualquier catástrofe, se había negado a aceptar que se tratara de una debacle sanitaria, insistiendo en que eran enfermedades comunes para los isleños, acostumbrados al calor del verano y a los aguaceros torrenciales del trópico. “Ni son nuevas, ni son raras, ni son desconocidas”, dijo en octubre el ministro del MINSAP, José Ángel Portal Miranda. Luego trató de despejar cualquier rumor, ante las innumerables denuncias de personas fallecidas: “Nadie puede esconder una epidemia ni los muertos”, sostuvo.
La Corporación Eléctrica Nacional (Corprelec) denunció este sábado, un «nuevo sabotaje» contra el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que provocó la caída de tres torres de transmisión en el municipio Juan Antonio Sotillo del estado Anzoátegui.
De acuerdo con un comunicado emitido por la empresa eléctrica la intención del ataque es «desestabilizar un servicio público esencial para pueblo oriental».
«Ante esta agresión, nuestros trabajadores se desplegaron de manera inmediata en la zona afectada, siguiendo los protocolos de respuesta inmediata establecidos por el Gobierno Nacional», agregó la misiva.
Asimismo, destacaron que se irá restableciendo «de forma progresiva y segura» el servicio eléctrico en la zona afectada.
«Este sabotaje evidencia la crudeza de una guerra no convencional que atenta contra el bienestar de nuestro pueblo. No obstante, los venezolanos continúan reafirmando, de manera firme e inequívoca, su convicción de ser libre e independiente, avanzando por su propio camino», advirtió Corpoelec en su comunicado.
Por último, exhortaron a la población «a mantener la confianza, seguros de que la entrega, el compromiso y la conciencia patriótica de nuestros trabajadores garantizarán la continuidad y eficiencia del servicio que los venezolanos merecen.
FUERTES BAJONES ELÉCTRICOS SE REGISTRARON ESTE VIERNES 14 EN CARACAS Y VARIOS ESTADOS DEL PAÍS
Este viernes en horas de la mañana se registraron varios bajones de luz que afectaron diferentes zonas en la ciudad de Caracas y otros estados del país.
A través de redes sociales varios usuarios reportaron las fallas en el servicio eléctrico.
«Hoy ha habido una parrandita de mini bajones pero hace un minuto hubo el papá pero de los subidones eléctricos. No está fácil», reportó Fran Monroy.
«Desde Mérida empezó la fiesta de los bajones que desgracia se dañan las cosas dónde más hay bajones», añadió otro usuario.
«En esta hermosa mañana, 14 de noviembre 2025, dos bajones de energía eléctrica quitándonos los ánimos de trabajar y asustados porque se nos pueden dañar los aparatos y los responsables no nos van a pagar nuestros aparatos dañados. Vivienda Rural de Barbula Naguanagua, estado Carabobo», continuó otro reporte.
En algunos estados, incluso hubo denuncias de que el servicio de luz falló por completo. «Luego de varios bajones, zonas del Táchira sin electricidad. 11:50 a.m.», informó la periodista Lorena Bornacelly.
Otros estados desde donde llegaron reportes fueron Zulia, Aragua, Lara, La Guaira, Anzoátegui y Barinas.
Los datos reflejados se obtuvieron a través de una encuesta a 143 empresas de las áreas de agricultura, manufactura, comercio, construcción, restaurantes y hoteles, servicios inmobiliarios, financiero y otros servicios.
El 69% de las empresas indicaron que los cortes eléctricos los afectaron en el segundo trimestre, según encuesta.
La Encuesta Cualitativa a Cámaras Empresariales del Segundo Trimestre de 2025, realizada por la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), indicó que la remuneración promedio mensual entre abril y junio de este año, se ubicó en US$ 262.
En ese sentido, un gerente ganó en promedio US$ 823 al mes, un profesional obtuvo US$ 438 y un obrero u operador percibió US$$ 204.
El estudio de Fedecámaras destacó que el 56% de las compañías consultadas dijo que la escasez de combustible no les afectó, mientras que un 44% indicó que sí.
Igualmente, precisó que el 69% de las empresas encuestadas resaltó que los cortes eléctricos los afectó y un 31% indicó que no.
La encuesta del gremio empresarial venezolano apuntó que un 41,5% es el porcentaje promedio de las transacciones en moneda extranjera que realizaron las empresas afiliadas con sus clientes.
La mayoría de las empresas sondeadas manifestaron que los principales problemas que afrontaron en ese período fueron: falta de financiamiento, brecha cambiaria, alta presión fiscal, falta de divisas, combustible, inseguridad jurídica, baja demanda, servicios públicos, entre otros.
El sondeo puntualizó, además, que el 38% de las empresas informó que tuvo una baja en sus ventas, el 43% indicó que se mantuvo igual y un 19% tuvo un aumento.
Al menos 23 familias de la urbanización La Trinidad de Maracaibo, en el estado Zulia, tienen problemas con el servicio eléctrico, pues el cable de tierra del transformador que surte a las viviendas de las calles 54 y 54-A entró en corto. Ahora, las residencias solo cuentan con una de las fases eléctricas.
Debido a esta situación, deben resolver y priorizar sobre qué aparatos conectar a la red eléctrica.
La falla viene presentándose desde el jueves 26 de junio en horas del mediodía tras una fuerte fluctuación eléctrica y, a pesar de haber hecho los reportes a la Corporación Eléctrica Nacional, todavía la empresa no ha analizado una solución al problema.
“Hicimos el debido reporte y hasta los momentos, Corpoelec no ha dado respuesta”, según denunció Liliana Aguado, una de las afectadas.
En conversación con Radio Fe y Alegría Noticias, Aguado mencionó que Corpoelec dio aviso de que llegaría una unidad al sitio el sábado por la tarde, sin embargo, nunca apareció.
“(Dijeron que) estuviéramos pendientes que el camión iba a venir y hasta la fecha de hoy (domingo) no han dado respuesta alguna”, denunció.
La mayoría de los residentes en esta zona de La Trinidad, en Maracaibo, son personas de la tercera edad, algunos de ellos, están de reposo médico. También viven personas con Síndrome de Down y con la condición del espectro autista.