La tragedia eléctrica en Maracaibo no solo persiste, sino que se ha metastatizado. Lo que hemos denunciado por años como una situación crítica, hoy es un estado de colapso permanente. La desidia se ha convertido en la política oficial del Estado y, ante el agravamiento diario, la ciudadanía sigue formulando la misma pregunta desgarradora: ¿Cuál es la solución definitiva y cuánto tiempo más debemos resistir este calvario?
La respuesta es amarga pero ineludible: mientras el modelo de destrucción que despacha desde Miraflores mantenga el control, Maracaibo solo recibirá promesas vacías y "paños calientes" que no encienden ni una bombilla. No hay voluntad de solución porque el caos es su herramienta de control.
Los maracaiberos no nos rendimos. Seguimos respondiendo con firmeza ante la agresión sistemática de una empresa como Corpoelec. Esta institución, lejos de servir al ciudadano, se ha convertido en el principal agente de violación de los derechos humanos en el Zulia, producto de una ineficiencia operativa que ya raya en lo criminal. Han entregado la gestión técnica a una casta militar inexperta, convirtiendo el sistema en una estructura hipercentralizada y devorada por la corrupción.
El abismo de las 8 horas: ¿Hacia un apagón nacional?
Mientras escribo estas líneas, la realidad nos golpea con un nuevo reporte que termina de hundir nuestras expectativas. La información que circula es alarmante: los racionamientos se han incrementado formalmente a bloques de 8 horas por turno.
Esta medida no es aleatoria ni temporal; es el síntoma de un sistema que ha llegado a su límite. La brecha entre la paupérrima generación eléctrica y una demanda que no se detiene ha puesto al país al borde de un apagón nacional de varios días. El fantasma de 2019 recorre de nuevo nuestras calles, pero con una infraestructura mucho más erosionada y un pueblo con menos reservas de resistencia.
La Regionalización: Única salida al colapso.
Todo indica que se avecina una catástrofe eléctrica de dimensiones desconocidas. Maracaibo, que ya vive en el racionamiento perpetuo, no puede seguir siendo el "comodín" de sacrificio para sostener la ficción de tranquilidad en la Gran Caracas. No les importa el sufrimiento de nuestros ancianos, niños o enfermos; la orden es clara: desconecten al Zulia.
Como maracaibero, mi voz no dejará de clamar en este desierto de asfalto y sol: la solución pasa obligatoriamente por la Regionalización de Corpoelec. El Zulia debe administrar su propia energía; esa es la única ruta técnica y política para salir de la oscuridad y evitar que el apagón total que se prevé nos termine de sepultar.
¡Esa es nuestra lucha y no descansaremos hasta lograrlo!
DC / Abogado Joaquín Chaparro / Demócrata Cristiano.&

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