El doctor en Ciencias Sociales, Trino Márquez, concibe la política como un juego con movimientos de piezas y asegura que el gobierno movió las suyas por lo que a la oposición le corresponde hacer lo mismo, pero con un sentido de racionalidad y no con respuestas viscerales. Advierte que es un “error garrafal” patear la mesa de diálogo sin antes proponer una contraoferta, frente a lo contemplado en el acuerdo de convivencia democrática presentado por los expresidentes.
Márquez se declara partidario de las elecciones regionales ya que conforman un objetivo constitucional y de lograrlas, es posible que se geste un movimiento que desde la provincia arrincone al gobierno nacional. Recalca que es importante vincular esta consulta popular con el rescate de la descentralización, la democratización del poder, y la participación y empoderamiento ciudadano.
Dos corrientes electorales
El gobierno representa una minoría muy reducida, las últimas encuestas que he visto últimamente revelan que la aceptación de Nicolás Maduro está por debajo del 20% y la del gobierno , es inferior a 25%. El Presidente es impopular pero con un componente fundamental: el control de todos los organismos del Estado, incluidas las Fuerzas Armadas, el único que no tiene bajo su dominio es el Parlamento. Esto no es excepcional y conforma un cuadro que se reproduce permanentemente en los regímenes autoritarios, que a su vez se combinan con la ineficiencia y la corrupción.
El gobierno ha utilizado las instituciones para arrinconar y hostigar al adversario. La persecución adopta distintas modalidades, la más reciente es el allanamiento de la inmunidad parlamentaria de Gilber Caro y la amenaza que profirió Diosdado Cabello hacia los partidos de la MUD, que según él, no están legalizados.
En la oposición se percibe falta de claridad en qué hacer. Están las elecciones de gobernadores, previstas en la Constitución, que han debido realizarse en 2016 y fueron pospuestas para este año, pero todo apunta a que no hay ningún interés en efectuarlas, al igual que los comicios municipales, contemplados para diciembre de 2017.
Hay dos corrientes principales dentro de la Mesa de la Unidad Democrática: las elecciones generales y la otra, elecciones regionales y municipales, y posteriormente presidenciales. Estas corrientes no son compatibles. Hay que ponerse de acuerdo.
Soy partidario de las elecciones de gobernadores, porque no tenemos fuerza política, institucional, organizativa ni de masas para ir a unas elecciones generales adelantadas, que no aparecen en la Constitución. Para hacerlas posible tiene que haber una reforma constitucional que debe ser aprobada por el TSJ, y si en 2016 no logramos la aplicación del referendo revocatorio, mucho menos lograremos esto.
Las elecciones generales adelantadas son un desiderátum. Con ellas no se pone en juego el poder parcial, de 10 o 20 gobernadores, sino el poder del Presidente y de todo el Estado construido por el chavismo a lo largo de dos décadas.
A partir de la experiencia concreta que nos ha dejado el RR, lo más conveniente es que asumamos como línea estratégica central desde el punto de vista electoral, los comicios regionales, junto a un intenso trabajo de coordinación con las organizaciones de base, gremios, sindicatos, federaciones empresariales y estudiantes, todos promovidos por sus necesidades particulares. La MUD debe organizar un movimiento nacional en el que la plataforma electoral no sea el único eje.
Apostar a la descentralización
Plantear unas elecciones generales adelantadas muestra una visión muy caraqueñizada del momento político que vive el país. Para la gente de Caracas elegir al alcalde metropolitano quizás no sea tan importante, porque esta ciudad es la sede del poder central, sin embargo, para el habitante del interior, de Maturín, San Cristóbal, Mérida o Cumaná, sí es importante elegir la autoridad local.
Las elecciones de gobernadores están ligadas al proceso de la descentralización, que ha sufrido una regresión de un amplio conjunto de competencias que ejercían hace bastante tiempo los estados, por ejemplo, el control de los puertos, aeropuertos, autopistas, puentes, hospitales y seguridad ciudadana.
Es un duro golpe en términos financieros porque los estados dependen del situado constitucional y la miseria en la que viven la mayor parte de las entidades del país, se debe al despojo de los recursos propios que ingresaban por esos activos con los que contaban los gobiernos regionales.
Debemos lograr vincular esta consulta popular con el rescate de la descentralización y lo que significa en relación con la democratización del poder, la participación y empoderamiento ciudadano. Si lo logramos es posible contar con un movimiento que desde la provincia arrincone al gobierno central. La Constitución le dedica 32 artículos al tema de la descentralización. Sería conveniente que el Presidente estuviera cercado por esas figuras tan importantes del Estado venezolano, como lo son los gobernadores y alcaldes.
Leer mas: http://dossier33.com/reporte-33/con-la-eleccion-de-gobernadores-es-posible-arrinconar-desde-la-provincia-al-gobierno-nacional/

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