La movilización de la semana pasada dio al traste con la conseja que postula que en Venezuela lo mejor es no andar con fastidio de estar invitando a la gente a marchar; o, peor aún, la que piensa que aquí no hay nada que hacer. El reto fundamental que tiene la sociedad democrática de este momento es sacudirse el complejo de minoría social y confiar un poco más en el tamaño de su fuerza
Lo más importante que tuvo la movilización nacional de la semana pasada, es que es un hecho que contraviene de manera expresa la sabiduría convencional de este momento. La conseja que postula que en Venezuela lo mejor es no andar con fastidio de estar invitando a la gente a marchar; o, peor aún, la que piensa que aquí no hay nada que hacer.
Pienso que el reto fundamental que tiene la sociedad democrática de este momento es sacudirse el complejo de minoría social y confiar un poco más en el tamaño de su fuerza. Aunque nadie puede negar las dimensiones infernales del caos actual, en lo personal tiendo a pensar lo contrario.
La oportunidad que se aproxima puede ser la última, pero es la mejor fundamentada de todas. Bastaría con que la Oposición tome el rolling y lance correctamente a primera para que pueda concretar una clamorosa victoria política.
El escenario electoral que indefectiblemente se aproxima plantea una especie de charada existencial para la idea misma de la democracia en Venezuela; para las Fuerzas Armadas y para toda la sociedad.
Incluso si el chavismo tomara la decisión de no celebrarlas, una medida que habría que imponer por la fuerza, que será necesario justificar ante una comunidad internacional mortificada con Venezuela, y que sería tomada en un escenario muy inestable.
Se afirma con frecuencia, a veces de manera un poco ligera, que la Oposición "no es vista como alternativa", entre los venezolanos, presumiblemente porque "no tiene liderazgo" y no logra llenar el "gap" que ha ido dejando la erosión chavista.
En Venezuela hay mucha gente que afirma que vivimos en una cosa parecida a una dictadura, pero le exige a los liderazgos de la Oposición un desempeño similar al de la apacible institucionalidad finlandesa.
De acuerdo a las encuestas del momento los 5 primeros liderazgos fundamentales del país son de Oposición. Capriles, López, Falcón, Machado y Ledezma. Dejemos de darle vueltas al tema. No es nada fácil hacer política en Venezuela siendo de la Oposición.
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