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| Yin Shenping, presidente ejecutivo de Recon Technology Ltd. JAMES WASSERMAN FOR THE WALL STREET JOURNAL |
RUSIA
Nikolay Buynov, empresario ruso del sector petrolero, escuchó por primera vez sobre la prometedora geología de Siberia oriental hace dos décadas, luego de un encuentro casual con Boris Sinyavsky, un geólogo que había explorado la región durante la era soviética.
Buynov y su padre, Mikhail, se asociaron con Sinyavsky en 2000 para fundar Irkutsk Oil Co., inicialmente concentrados en tres yacimientos en el bosque subártico de Siberia. Padre e hijo conocían bien el área donde vivieron durante los años 70.
Para 2001, los yacimientos que habían comprado ya estaban produciendo, pero no había infraestructura para trasladar el crudo. Cuando unidades del ejército ruso que cubrían la región fueron desmovilizadas, Buynov compró tuberías militares viejas que habían quedado allí. Con su padre diseñaron y construyeron un oleoducto de 200 kilómetros hasta una estación ferroviaria.
Hoy, su empresa planea elevar la producción en 50% frente a los niveles de 2014, a un promedio de 120.000 barriles al día. Sus campos están conectados con los principales oleoductos en China y usan técnicas como la fracturación hidráulica, inspiradas en el auge de formaciones de esquisto estadounidenses.
Su historia es similar a la de pequeños productores de crudo en toda Rusia, que el año pasado aumentaron 11% su producción a más de un millón de barriles diarios. Así, Rusia alcanzó un máximo postsoviético de 10,58 millones de barriles de producción al día, según el Ministerio de Energía.
Pero esos barriles adicionales rusos están llegando a un mercado ya inundado por el crudo de esquisto de Estados Unidos y contribuyen a una caída de los precios del petróleo que está causando estragos en los presupuestos de las petroleras desde Houston hasta Moscú.
—Selina Williams
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