Nadie sabe qué negocio extraño tienen los dos presidentes colombianos (aclaremos, Maduro y Santos), pero en verdad que cayó fuerte en sectores de la oposición venezolana la argucia legal del gobierno de Santos para deportar a los jóvenes dirigentes Loren Saleh y Gabriel Valles y entregárselos en bandeja de plata a los amables funcionarios del Sebin. Total que la gracia se convirtió en un rechazo general este fin de semana por las redes sociales; y hasta aquellos que veían en los tuits del expresidente Uribe una suerte de reconcomio sin mesura, han terminado por darle la razón: Juan Manuel Santos es de los que no se les puede enviar siquiera a comprar en la panadería.
Uno no sabe si regresa o viene con otra cosa.

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