Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

domingo, septiembre 28, 2014

ISIS / AMÉRICO MARTÍN

Hacer la distinción entre el terrorismo y la cultura islámica es un gran acierto en la lucha contra ISIS
El presidente Obama ha tenido un gran éxito en la declaración de guerra contra ISIS. No es solo la amplia estructura de sus alianzas y especialmente la presencia de países árabes en la coalición. No es únicamente que de esa manera Obama ha demostrado que la querella no es de "civilizaciones" como quería Huntington, ni de religiones. La mayoría del Islam está contra ISIS y avala la poderosa alianza dirigida por EEUU. Por si fuera poco, el Consejo de Seguridad respaldó la moción presentada por Obama, lo que le confiere a la operación plena legalidad internacional.

Pero es claro que no todo fue magia política del negro que está al frente de la primera potencia del mundo ni de la más amplia alianza internacional que se haya constituido desde la segunda guerra mundial.

Una de las causas de semejante resultado es la barbarie salvaje organizada para destruir la cultura universal (no la occidental, no. Es toda forma de cultura).

Parodiando a Aristóteles podría decirse que la brutalidad sanguinaria del terrorismo es la "causa inmóvil" que desencadena todos los movimientos de respuesta.

En realidad para el más grande de los filósofos de la Antigüedad esa causa sería Dios: la "forma pura" que mueve todo sin que lo muevan. Pero ya he aclarado que lo estoy parodiando.

Lo sorprendente es el retroceso de ISIS a la Edad Media, una era tenida por siglos como oscura y sombría. Pero el punto es que el Islam salvó la Humanidad en esa época. Fue la más alta expresión de la cultura, de la tolerancia religiosa, de la filosofía y la ciencia. Rescató a Aristóteles, la filosofía griega y los hallazgos científicos que brotaban en aquella civilización, antes de ser aplastada.

Al Andaluz, la península ibérica ocupada por el Islam, fue un ejemplo de progreso asombroso. Bagdad y otras regiones no le iban a la zaga. La física, las matemáticas, la geometría, el álgebra, la medicina teórica y clínica, los hospitales para la curación y la enseñanza. Asombran los grabados que se conservan. El ojo y operación de cataratas, el cuerpo humano por dentro, la traqueotomía.

¿Qué hay de común entre los médicos filósofos Avicena, Maimónides, Averroes con personajes siniestros como Bin Laden o los enmascarados jefes de ISIS? Dos mil años los separan, pero parece que fuera al revés. Aquellos sabios permitían las confesiones religiosas, estos sanguinarios decapitan a los infieles.

Es lo que siempre objeté de Huntington, tan dado a conferir a las civilizaciones enfrentadas una esencia religiosa.

Son clasificaciones tan fáciles como erróneas. Hacer la necesaria distinción entre el terrorismo y la cultura islámica es el más grande de los aciertos de la estrategia para enfrentar a ISIS. Como toda buena política no es un simple ardid. Es la pura verdad.

Si la humanidad supera esta prueba, la destrucción de ISIS será un gran logro, pero más lo será la apertura mundial de canales para fortalecer universalmente a tolerancia religiosa y la convivencia política.

Fuente: DESDE EL PRINCIPIO Historias AMÉRICO MARTÍN / http://www.talcualdigital.com/

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