Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, agosto 08, 2014

Partidos, congresos y verdades CARLOS GENATIOS


El rechazo de los ciudadanos de Berlín Oriental al sistema represivo de la República Democrática Alemana (así se llamaba ...), destruyó el muro que dividía el mundo.

Un primer golpe de mandarria bastó, fracturó el muro, que inmediatamente fue pulverizado como cuando una represa es destruida por el agua al producirse un agujero. La fuerza reprimida de los que habían sido amaniatados por más de 40 años, explotó incontenible, y uno por uno fueron pasando los países por los huecos de la cortina de hierro, ya desgarrada. Hoy, diputados socialistas de Europa Oriental ante el Parlamento Europeo o funcionarios de delegaciones diplomáticas de Europa Oriental, narran con rabia, tristeza y terror, historias vividas bajo el yugo soviético.

Las ciudades de esos países eran oscuras, hasta de día.

Berlín lloraba de nostalgia y tristeza del lado oriental y cantaba llena de luces del otro lado. Moscú era oscura, la vodka estaba restringida pero los taxistas la vendían a precios absurdos; las viejas y pobres sirvientas de los hoteles de lujo dormían en mugrientos colchones en el piso de las habitaciones de servicio, y vendían también la vodka luego de las 12 de la noche. La economía tenía un precio oficial en rublos, de mercado regulado, y uno real, de libre mercado, demasiado caro para los ciudadanos, en dólares (así son los controles de cambio).

Al final, el experimento no fue más que mentiras, muertes y tiempo perdido.

El muro se cayó porque los que lo sufrían no lo querían más. No lo tumbaron Reagan, ni Juan Pablo II, ni el neoliberalismo. Lo tumbó la falta de creencia y el sufrimiento de la gente que quería otra vida. Ya no soportaban la versión oficial, ni la división del mundo, ni la excusa de la amenaza occidental.

Khrushchev calló hasta que murió Stalin, pero luego dijo verdades sobre uno de los líderes más despóticos de la historia. Su discurso de 4 horas: "El culto a la personalidad y sus consecuencias" del 25 de febrero de 1956, dijo mucho más de lo que el sufrimiento y el dolor que se veían e intuían, mostraban al mundo. Habló de los crímenes de Stalin, incluyendo la ejecución, tortura, exilio y encarcelamiento de antiguos miembros del partido y del gobierno, acusándolos con falsos cargos. Lo responsabilizó de errores en política exterior, de la caída de la agricultura y del atraso técnico, así como de ordenar terror de masas y decisiones que llevaron a muertes en la segunda guerra mundial. Los delegados del vigésimo congreso comunista soviético de febrero 1956, sólo emitían murmullos al escuchar el discurso y sufrieron el inmenso miedo que les causaba descubrir y escuchar esas verdades.

Años después habló y actuó Gorbachov y la Unión Soviética desapareció. Tan disuelta quedó, que la industria espacial no pudo seguir operando porque fábricas y estaciones de lanzamiento y control quedaron en naciones que no querían tener ninguna relación entre sí.

Los ciudadanos son las víctimas de los malos gobiernos, de déspotas y de grandes mentiras. Lo que cuenta son los ciudadanos. Todo lo sólido se desvanece en el aire.

http://www.talcualdigital.com/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario