Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

viernes, agosto 08, 2014

Humillación Bicentenaria Por Douglas Zabala

Son las  seis y treinta  de la mañana, de este último sábado del mes de Julio;  y tal como lo había acordado con mi hermano Julio, después de infinitas invitaciones a que viniese hacer compra en el  acopio de comida  ubicado en la avenida 5 de Julio, me encuentro al lado de viejitos y viejitas, apertrechados con sus respectivas bolsitas negras y algunas de blancas telas. También Madres del Barrios con niños en silla de ruedas, jóvenes con piernas amputadas y por supuesto la mayoría de asistentes, que hicieron la cola desde la noche anterior en las puertas del Híper Mercado Bicentenario.

Comprar  pollo  y papel sanitario no tendría  precio, a no ser porque en estos días de dura escasez alimentaria, no tuviésemos que pasar por los procedimientos burocráticos al mejor estilo de la Cuba del periodo de emergencia, originado por la caída de la poderosa URSS.  Ya van para las ochos  y  comienza la primera revisión de la lista, por parte de un hombre de la Milicia Bolivariana. La gente se va apilando en la fila, primero los discapacitados y enfermos, de segundo se arremolinan los ciudadanos  de la tercera edad y por último el resto de la gigantesca cola.

A las nueve y cincuenta,  y con el sol que parte tejas, aparece una funcionaria ataviada con su casaca roja del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación,  quien a gañote tendido comienza a gritar que  llamará uno por uno de los que están en la lista, previamente elaborada  durante toda la madrugada, para quitarles la cedulas e incorporarlas al sistema, con el fin de evitar que un bachaquero  compre y deje desabastecido al país.  La última gota gorda de sudor  me hace recordar  que tenemos patria y el anuncio de  Maduro cuando designó  al Estado Mayor de Abastecimiento.

Casi es mediodía,  ahora  con el catirito  más arrecho que nunca, y en medio del gentío tapándose con lo que tenga la inclemencia solar, de nuevo otro funcionario,  a gritos comienza a pasar lista con el bojote de cedula en la mano, y uno a uno nos envían a que nos vayamos acomodando en el mismo orden a 10 metros de donde se encuentra la entrada principal del Híper Vacío Mercado.  Por fin a eso de la una de la tarde, te dejan entrar, para que tomes posesión de un carrito equipado con 4 kg de carne  brasilera, 4 paquetes de arroz, 4 de harinas, 2 litros de aceite y ½  kg de detergente.

Cuando pensaba que me había quitado los efectos del calor callejero, adentro y en la nueva cola hacia el cajero, comenzaba la otra cara de la ofensiva económica anunciada por Nicolás. El local tiene meses sin aire acondicionado y lo que te sirvió para cubrirte  del Astro Rey, ahora te sirve de ventilador;  de manera que el recinto se transformó en un solo soplar de ancianos y lamentos de la gente, quienes de paso  aguantaron el discursillo de un militante de las UBCH, gritando: ¡Cálmense! ¡Tengan paciencia!  Aquí todos somos ubch, aquí todos somos Chávez.

Justo cuando estaba  a un puesto de la caja registradora, llegó otra funcionaria informando que  la carne había sido aumentada a  96 Bs  el Kg  y quienes no puedan  llevar los 4 kg pueden romper los empaques y tomar  hasta donde les alcance.  Allí  me recordé del estudio realizado por la Cepal sobre la economía para América Latina y el Caribe 2014, donde señala que  en Venezuela entre 1998 y 2013, la inflación acumulada ha sido de 3.120%. Pagué mi bolsita de comida y prometiéndome no volver  me preguntaba: ¿Hasta cuando carajo  el  país se calará esta  humillación bicentenaria?

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