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Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
El precio del petróleo cayó con fuerza el miércoles hasta sus niveles más bajos en más de cuatro meses, impulsado por el optimismo en torno a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán celebradas en Doha, Qatar.
El barril de Brent para entrega en septiembre cerró en USD 71,57, un descenso del 1,89% respecto a la sesión anterior, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) para entrega en agosto retrocedió un 1,32%, hasta USD 68,58.
Ambos índices de referencia se situaron por debajo del precio de cierre del 27 de febrero, víspera del inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, según los datos de mercado.
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó este miércoles ante la prensa que el proceso de desnuclearización de Irán avanza bien y que las reuniones en Qatar habían sido “muy buenas”. Trump añadió que Estados Unidos mantenía una relación positiva con Irán, pese a los intercambios militares registrados durante la última semana y las versiones contradictorias sobre el alcance de los acuerdos.
Washington y Teherán mantienen negociaciones técnicas con un plazo previsto de 60 días, prorrogable, tras la firma de un memorándum de entendimiento el 17 de junio mediado por Pakistán y Qatar. Un diplomático al tanto de las conversaciones confirmó a la agencia AFP, bajo condición de anonimato, que las discusiones continuaban el miércoles en Doha.
Tanques de almacenamiento de petróleo crudo, gasolina, diésel y otros productos derivados del petróleo se ven en la terminal de Kinder Morgan, vistos desde la refinería de Phillips 66 Company en Los Ángeles, Carson, California, Estados Unidos. 11 de marzo de 2022. Fotografía tomada con un dron. REUTERS/Bing Guan/
Teherán, por su parte, anunció la creación de un canal de comunicación para atender las violaciones del memorándum durante las negociaciones en Qatar. Ambos países también sostuvieron conversaciones técnicas sobre el tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz y la consolidación de un alto el fuego duradero, según una fuente con conocimiento directo y un funcionario iraní citados por agencias internacionales.
“Las negociaciones que se están llevando a cabo actualmente en Qatar se perciben como positivas, lo que ha permitido que los precios sigan bajando”, dijo Ole Hansen, analista de Saxo Bank. “Existe la posibilidad de que veamos precios aún más bajos”, agregó.
El tráfico de petroleros por el estrecho ha comenzado a recuperarse. El vicepresidente estadounidense JD Vance señaló que los flujos de petróleo por esa vía navegable han vuelto a los niveles anteriores a la guerra, aunque sin precisar cifras. David Morrison, analista de Trade Nation, escribió que los operadores obtuvieron “cierto alivio con el relajamiento del bloqueo en el estrecho de Ormuz”, aunque advirtió que el tráfico marítimo se mantiene por debajo de los niveles normales.
Morrison también apuntó que Teherán buscaría cobrar una tarifa por escoltar embarcaciones a través del paso estratégico, en contraposición a la posición de Washington. Sindicatos y empleadores del sector marítimo indicaron en un comunicado conjunto que mantendrán la clasificación del estrecho de Ormuz como zona de guerra hasta, al menos, el 9 de julio.
Phil Flynn, analista senior de Price Futures Group, señaló que “hay más optimismo a medida que aumenta el paso de petróleo por el estrecho de Ormuz” y proyectó que, una vez superada la crisis, la producción mundial podría alcanzar niveles sin precedentes. La reunión de altos mandos militares celebrada en Bahréin, en la que Estados Unidos y una docena de países árabes reafirmaron su compromiso con la seguridad en el estrecho, también contribuyó a la presión bajista sobre los precios.
Las conversaciones previstas para este viernes entre Estados Unidos e Irán en el complejo alpino de Burgenstock, en Suiza, quedaron aplazadas, según confirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo. La decisión se conoció pocas horas después de que la Casa Blanca cancelara el viaje del vicepresidente estadounidense, JD Vance, quien debía encabezar la delegación de Washington para iniciar la fase de implementación del acuerdo alcanzado entre ambos países para poner fin a la guerra en Medio Oriente.
“Las conversaciones previstas entre Estados Unidos, Irán, Qatar y Pakistán han sido aplazadas”, informó la cancillería suiza en un mensaje difundido por la agencia AFP y citado también por Reuters.
El ministerio añadió que «Suiza sigue dispuesta a facilitar estas conversaciones. El trabajo preparatorio pertinente en Burgenstock continúa“, aunque no informó una nueva fecha para el encuentro.
La suspensión se produjo apenas dos días después de la firma del memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, que abrió un plazo de 60 días para negociar un acuerdo permanente sobre el programa nuclear iraní y permitió restablecer el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz a los niveles previos al conflicto.
La reunión en Suiza estaba concebida como el primer paso técnico para poner en marcha los compromisos asumidos por ambas partes tras la firma del acuerdo.
La suspensión se produjo apenas dos días después de la firma del memorando de entendimiento entre Washington y Teherán
Horas antes del anuncio suizo, un portavoz de la Casa Blanca informó que Vance no viajaría al país europeo como estaba previsto. Según la explicación oficial, persistían dificultades logísticas vinculadas a la siguiente etapa de las negociaciones.
La cancelación sorprendió a funcionarios y periodistas que ya se preparaban para el desplazamiento. De acuerdo con información de medios estadounidenses, el equipo de Vance y un grupo reducido de reporteros se encontraban en la Base Conjunta Andrews, en las afueras de Washington, a la espera del vuelo hacia Suiza. Al mismo tiempo, personal de la Casa Blanca y equipos de avanzada ya estaban desplegados en territorio suizo para organizar la llegada de la delegación estadounidense.
La Casa Blanca señaló en un comunicado que el vicepresidente y sus colaboradores estaban listos para participar en las conversaciones, pero que no fue posible concretar los preparativos necesarios. «La logística de estas negociaciones nunca ha sido sencilla ni predecible“, indicó el comunicado.
Durante una conferencia de prensa realizada horas antes de la cancelación, Vance había reconocido la incertidumbre sobre el cronograma de las conversaciones. «Nuestro plan es ir a Suiza, aunque no sé exactamente cuándo“, declaró el vicepresidente.
También afirmó que «creemos que las negociaciones técnicas comenzarán este fin de semana. Ese sigue siendo el plan, pero podría cambiar“.
Trump argumentó que durante 50 o 60 años otros presidentes de Estados Unidos “solo miraron” la situación de la isla / Archivo
(EFE).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo que ha alcanzado un acuerdo con Irán para reabrir el estrecho de Ormuz tras más de tres meses de conflicto.
En una publicación en su red social Truth Social, el líder republicano, que este domingo cumple 80 años, explicó que, a cambio de la reapertura del estrecho, Estados Unidos levantará el bloqueo marítimo impuesto a la entrada y salida de buques en puertos iraníes.
«El acuerdo con la República Islámica de Irán ya está completo. ¡felicitaciones a todos! Por la presente, autorizo plenamente la apertura sin peaje del estrecho de Ormuz y, simultáneamente, autorizo el levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos. ¡Buques del mundo, arranquen sus motores! ¡Que fluya el petróleo!», escribió Trump, sin ofrecer más detalles del acuerdo.
Por su parte, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, que ha actuado como mediador entre Washington y Teherán, confirmó la existencia del acuerdo y anunció que la firma oficial se producirá el viernes 19 de junio en Suiza.
«Ambas partes han declarado la terminación inmediata y permanente de las operaciones militares en todos los frentes, incluido el Líbano», detalló.
El acuerdo busca poner fin a la guerra iniciada el pasado 28 de febrero, tras la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, que resultó en la muerte del líder supremo de la República Islámica, el ayatolá Alí Jameneí, en el poder desde 1989.
Teherán, que nombró como nuevo líder al hijo del ayatolá, Mojtaba Jameneí, respondió con ataques contra Israel y países de la región que albergan bases estadounidenses, además de bloquear el estrecho de Ormuz. Este cierre ha provocado graves perturbaciones económicas, dado que por esa vía transita alrededor del 20 % del petróleo mundial.
Estados Unidos e Irán, que en abril pasado acordaron un alto el fuego, han negociado durante los últimos meses un pacto para poner fin a las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz. EFE
Autor, Paul BrownAutor, Merlyn ThomasAutor, Matt Murphy BBC Verify
Imágenes satelitales muestran que más de 50 bases militares iraníes, incluyendo el cuartel general del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), han sufrido daños por ataques estadounidenses e israelíes desde el inicio de la guerra.
Las imágenes revisadas por BBC Verify revelan que bases en todo el país han sido gravemente dañadas por los ataques estadounidenses, y los expertos han identificado daños en aviones de la fuerza aérea, buques de guerra e instalaciones de misiles balísticos.
Funcionarios estadounidenses afirman haber atacado más de 13.000 objetivos en Irán desde que comenzó el conflicto el 28 de febrero.
En la noche del martes y miércoles, las fuerzas estadounidenses e iraníes intercambiaron nuevas oleadas de ataques tras el derribo de un helicóptero estadounidense en el Golfo Pérsico. Durante el fin de semana, Irán e Israel también intercambiaron ataques, con Israel embistiendo el sur de Beirut y sitios militares en la República Islámica.
Si bien un alto el fuego temporal ha estado vigente durante más de un mes, el presidente Donald Trump afirmó a finales del mes pasado que Estados Unidos "había derrotado [a Irán] militarmente".
"Su armada está totalmente destruida, al cien por cien", le dijo a su nuera y presentadora de Fox News, Lara Trump. "La fuerza aérea está totalmente destruida, al cien por cien".
Pero a pesar de los ataques a las bases iraníes en todo el país, algunas de las imágenes revisadas por BBC Verify parecen mostrar que Teherán ha estado aprovechando el frágil alto el fuego para reparar las entradas de los túneles en algunos emplazamientos de misiles clave.
Durante todo el conflicto, ha sido difícil determinar la magnitud de los daños en las bases militares iraníes, ya que Estados Unidos ha intentado limitar la cobertura satelital de la región.
En marzo, el Pentágono solicitó a Planet, un importante proveedor, que restringiera la publicación de nuevas imágenes de Irán y la mayor parte de Medio Oriente. La empresa justificó la medida argumentando que quería garantizar que sus imágenes no fueran utilizadas "por actores adversarios para atacar a personal aliado y de la OTAN, así como a civiles".
Sin embargo, BBC Verify utilizó imágenes antiguas de Planet y de otros proveedores internacionales para registrar daños en 51 emplazamientos militares en todo Irán, incluyendo bases aéreas, instalaciones navales y complejos de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Es probable que este análisis sea solo una evaluación parcial debido al carácter secreto de muchas instalaciones iraníes. La empresa de inteligencia privada Janes estimó que existen un total de 197 bases militares y de la Guardia Revolucionaria Islámica en Irán.
Imágenes satelitales muestran que pistas de aterrizaje y aeronaves fueron alcanzadas en más de una docena de lugares, lo que, según los expertos, ha contribuido a que Estados Unidos obtenga el control total del espacio aéreo iraní.
En el Aeropuerto Internacional de Mehrabad, los ataques del 7 de marzo destruyeron al menos 17 aeronaves en la sección militar de la instalación, mientras que en la base aérea de Shiraz, los ataques estadounidenses e israelíes entre el 2 y el 17 de abril impactaron a al menos 13 aviones.
Los ataques también han tenido como objetivo la flota de buques de guerra de Irán. Numerosos buques y edificios resultaron dañados durante los ataques a la base naval de Bandar Abbas, sede de la armada, en los primeros días de la guerra.
Imágenes satelitales mostraron una densa columna de humo saliendo de un buque dañado y de la sección administrativa del puerto el 4 de marzo, mientras que varios buques también sufrieron graves daños en la base naval de Konarak.
Mientras tanto, imágenes satelitales parecen mostrar daños extensos en el cuartel general naval y el cuartel general de la armada del CGRI en los suburbios orientales de Teherán. El comandante de la fuerza naval, el general Alireza Tangsiri, también murió en una operación israelí a finales de marzo.
Expertos dijeron a BBC Verify que, a pesar de los duros golpes sufridos por la armada y la fuerza aérea iraníes en estos repetidos ataques, Teherán aún tiene la capacidad de dañar a Estados Unidos y a sus aliados regionales.
"La capacidad de Irán para defenderse no reside tanto en sus fuerzas convencionales, como su fuerza aérea, sino en su capacidad para realizar contraataques mediante misiles o drones", afirmó Zev Faintuch, de la empresa de seguridad Global Guardian.
Teherán ha utilizado drones pequeños y económicos para atacar infraestructuras en todo Medio Oriente, incluyendo varias bases militares estadounidenses, y desde hace tiempo exporta su modelo Shahed a Estados aliados como Rusia.
Raphael Cohen, director del Programa de Seguridad Nacional de la Escuela de Políticas Públicas de RAND, señaló que la "flota de mosquitos" iraní, compuesta por pequeñas y rápidas embarcaciones, le permitirá seguir representando una amenaza para las fuerzas estadounidenses y el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz.
Imágenes satelitales también muestran que Teherán parece estar aprovechando el frágil alto el fuego para reparar al menos cuatro de sus bases de misiles balísticos.
Las fotografías parecen mostrar que las carreteras de la base de misiles de Tabriz han sido despejadas de escombros. Los túneles dañados por los ataques estadounidenses e israelíes parecen haber sido excavados, y en las imágenes se aprecian vehículos de construcción y maquinaria pesada.
Pero Kamran Bokhari, investigador principal del Consejo de Política de Medio Oriente, afirmó que las dificultades económicas de Irán, anteriores a la guerra, podrían obstaculizar los esfuerzos para reconstruir completamente su capacidad militar.
"Irán se verá limitado por la cantidad de recursos que puede destinar a la reconstrucción, ya que también tendrá que abordar las condiciones económicas básicas".
Además de las bases militares, numerosos edificios civiles han sido atacados en todo el país.
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, más de 1.700 civiles han muerto desde el inicio del conflicto. Sin embargo, el almirante Brad Cooper, el oficial militar estadounidense a cargo de la guerra, cuestionó la afirmación de que haya habido miles de muertes de civiles.
Los ataques estadounidenses también tuvieron como objetivo a las fuerzas de seguridad internas leales al gobierno clerical, incluidos los complejos del CGRI y las bases pertenecientes a la milicia Basij, una fuerza de voluntarios controlada por el CGRI y frecuentemente desplegada en las calles para reprimir a la disidencia.
Imágenes satelitales muestran que su centro de mando en Teherán resultó dañado por un ataque alrededor del 4 de marzo, y un edificio adyacente quedó completamente arrasado.
Al inicio de la guerra, el presidente Trump insinuó que uno de sus objetivos era permitir que los manifestantes antigubernamentales derrocaran al régimen clerical, aunque desde entonces ha restado importancia a este punto.
"Estos ataques, por lo tanto, casi con toda seguridad tenían como objetivo principal aumentar la probabilidad de crear las condiciones para el derrocamiento del régimen, lo cual era un objetivo israelí y, en menor medida, estadounidense", afirmó Lewis Smart, analista principal de Janes.
"Tal medida sería necesaria para facilitar cualquier derrocamiento gubernamental desde abajo y se produce tras las protestas y disturbios de diciembre de 2025 a enero de 2026, que fueron brutalmente reprimidos por las fuerzas de seguridad internas de Irán".
Durante el alto el fuego, Irán y Estados Unidos han intercambiado ataques en la región. La semana pasada, BBC Verify reveló que Teherán dañó al menos 20 instalaciones militares estadounidenses desde el comienzo de la guerra.
Los ataques alcanzaron bases estadounidenses independientes e instalaciones compartidas con países anfitriones en ocho naciones, causando daños millonarios a sistemas de defensa aérea de última generación, aviones de reabastecimiento de combustible y radares. Esta semana también derribaron un helicóptero que patrullaba el estrecho de Ormuz.
En respuesta, Estados Unidos anunció el miércoles que había completado una serie de ataques de autodefensa contra instalaciones militares, de vigilancia y de radar en el sur de Irán. Teherán respondió con una serie de ataques contra objetivos militares estadounidenses en la región, concretamente en Baréin, Kuwait y Jordania.
El presidente estadounidense Donald Trump observa durante una reunión de gabinete en la Sala del Gabinete de la Casa Blanca en Washington, D.C., EE. UU., el 27 de mayo de 2026. Trump celebró la reunión con miembros de su gabinete en medio de las negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán. EFE/EPA/SAMUEL CORUM / POOL
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó este domingo que Estados Unidos está dispuesto a trabajar junto a Irán para retirar y destruir su uranio altamente enriquecido si logra cerrar un acuerdo de paz, pero advirtió que en ausencia de un pacto continuará degradando militarmente al país hasta poder “ir sin ellos” a recolectar el material nuclear de forma segura.
“Si hacemos un trato y somos amigos, iremos juntos. Usaremos nuestro equipamiento. Lo sacaremos y lo destruiremos, ya sea en el lugar o fuera de él”, dijo Trump en una entrevista con el programa Meet the Press de NBC News grabada el 5 de junio en Chippewa Falls, Wisconsin. “E iremos con ellos o sin ellos. Pero no vamos a tener gente disparándonos”.
.@POTUS on Iran's nuclear dust: "If we make a deal, we'll go together — it'll be our equipment — we'll take it out and destroy it... If we don't make a deal, then we're going to take them out militarily very harshly, and we'll wait until we do that before we go." pic.twitter.com/3KzcgVrsu6
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) June 7, 2026
Trump señaló que las negociaciones están “muy cerca” de producir un acuerdo, pero que insiste en incorporar una cláusula adicional que prohíba a Irán no solo desarrollar armas nucleares sino también adquirirlas por cualquier vía.
“Tienen que tener eso también, porque eso no es desarrollar”, explicó. El presidente describió al nuevo liderazgo iraní — encabezado por Mojtaba Khamenei, hijo del fallecido líder supremo Ali Khamenei — como “más racional, muy inteligente”, y se mostró abierto a mantener conversaciones directas con él.
El presidente iraní Masud Pezeshkian defendió este lunes las negociaciones con Estados Unidos como un acto de dignidad nacional, no de rendición, en medio de un alto el fuego frágil y un bloqueo naval estadounidense que ha recortado las exportaciones de petróleo del país en más del 80%.
“El diálogo no significa rendirse. La República Islámica de Irán entabla el diálogo con dignidad, autoridad y con el objetivo de preservar los derechos de la nación”, escribió Pezeshkian en sus redes sociales. El mandatario agregó que Teherán “bajo ninguna circunstancia renunciará a los derechos legítimos del pueblo y del país”.
Las declaraciones del presidente iraní se producen en doble dirección: hacia Washington y hacia el frente interno. Su homólogo estadounidense, Donald Trump, afirmó en una entrevista telefónica con The New York Post que no está “dispuesto” a hacer concesiones a Irán y advirtió de que el país “sabe lo que va a pasar pronto”, sin precisar detalles. Preguntado específicamente por su propuesta del viernes anterior sobre una moratoria de 20 años en el enriquecimiento de uranio, Trump respondió: “No estoy dispuesto a nada en este momento”.
En paralelo, figuras de la línea dura iraní rechazaron continuar el diálogo. Mohammad Ali Jafari, ex comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución, sostuvo que no debería haber más negociaciones sin que se cumplieran las condiciones de Irán. Alaeddin Boroujerdi, vicepresidente del Comité de Seguridad Nacional del Parlamento, exigió el domingo el levantamiento de sanciones y la liberación de activos bloqueados como condición previa a cualquier conversación.
Ante esas voces, Pezeshkian apeló a la cohesión nacional en un discurso pronunciado en Teherán. “No es lógico decir que no negociaremos”, afirmó, y advirtió que los adversarios de Irán pueden explotar las divisiones internas con mayor eficacia que con ataques militares. “No pueden ocupar el país con misiles y bombas, pero sí con la división y el conflicto”, señaló. “Debemos asegurarnos de que esta unidad y cohesión no se rompa”, añadió.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, habla durante una reunión con miembros de la Armada iraní en Teherán, Irán, el 17 de mayo de 2025. Sitio web de la Presidencia de Irán/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental)/vía REUTERS
Los reportes de fracturas dentro del régimen no son nuevos. El 28 de marzo, según informó Iran International, surgieron discrepancias entre Pezeshkian y Ahmad Vahidi, comandante de los Guardianes de la Revolución y considerado en ese momento la figura más poderosa de la fuerza. Tres días después, la misma publicación recibió informes de que el presidente estaba frustrado por encontrarse en un “bloqueo político total” y que había sido despojado de la autoridad para nombrar reemplazos de funcionarios fallecidos durante la guerra.
En un giro respecto a la narrativa oficial de victoria difundida tras el alto el fuego, Pezeshkian reconoció públicamente el alcance de los daños sufridos por la infraestructura del país. “No es el caso de que no hayamos sido perjudicados”, afirmó. El mandatario detalló que los ataques aéreos israelíes y estadounidenses destruyeron 230 millones de metros cúbicos de gas, además de afectar una planta eléctrica, una instalación petroquímica y la acería Mobarakeh.
La situación energética agrava el cuadro económico. Pezeshkian indicó que la capacidad de producción de gasolina cayó a 100 millones de litros diarios frente a una demanda de 150 millones, tras los ataques a las refinerías del país. “No podemos exportar petróleo con facilidad”, reconoció.
El bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes ha tenido consecuencias directas sobre las finanzas del Estado. Según informó Reuters, las exportaciones de crudo se desplomaron más del 80% entre el 13 y el 25 de abril en comparación con el mismo período de marzo, con volúmenes crecientes de petróleo varado en buques cisterna. Irán exportaba 1,84 millones de barriles diarios de crudo en marzo, antes de que la armada estadounidense comenzara a bloquear el tráfico marítimo hacia y desde sus puertos.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, confirmó este lunes que los intercambios diplomáticos continúan. Señaló que Washington transmitió “una serie de puntos revisados y consideraciones” a través de Pakistán la semana pasada, en respuesta a una iniciativa iraní previa de 14 puntos, según informó la agencia IRNA.
Islamabad lidera el proceso mediador desde el alto el fuego alcanzado el 8 de abril, aunque las diferencias entre las partes han impedido hasta ahora la celebración de una segunda ronda. Trump prorrogó la tregua sin fijar una fecha límite. Teherán ha señalado que el bloqueo al estrecho de Ormuz y la incautación de buques iraníes por fuerzas estadounidenses constituyen una violación del cese de hostilidades que obstaculiza el avance del diálogo.
La pregunta que ha flotado sobre Teherán desde los ataques iniciales de la actual guerra de Estados Unidos e Israel con Irán es simple: ¿quién manda?
Formalmente, la respuesta es clara.
Mojtaba Jamenei asumió el cargo de líder supremo tras la muerte de su padre, Alí Jamenei, el primer día de la guerra, el 28 de febrero.
En el sistema de la República Islámica, ese puesto está pensado para ser decisivo.
El líder tiene la última palabra sobre casi todo lo importante: la guerra, la paz y la dirección estratégica del Estado.
Pero en la práctica, el panorama es mucho más difuso.
El presidente de EE UU, Donald Trump, ha descrito el liderazgo de Irán como "fracturado" y ha sugerido que la Casa Blanca está esperando a que Teherán presente una "propuesta unificada".
La unidad estaba ciertamente en la mente de los líderes iraníes cuando distribuyeron un mensaje a la población en sus teléfonos celulares la noche del jueves diciendo que "no existe tal cosa como un radical o un moderado en Irán: hay solo una nación, un rumbo".
Un líder invisible
Mojtaba Jamenei no ha sido visto en público desde que llegó al poder.
Más allá de un puñado de declaraciones escritas, incluida una en la que insiste en que el estrecho de Ormuz sigue cerrado, hay pocas pruebas directas de su control cotidiano.
Funcionarios iraníes han reconocido que resultó herido en los ataques iniciales, pero han ofrecido pocos detalles.
The New York Times, citando fuentes iraníes, informó esta semana que podría haber sufrido varias lesiones, incluidas heridas en el rostro que le han dificultado hablar.
Y su ausencia importa.
En el sistema político de Irán, la autoridad no es solo institucional, sino performativa.
Alí Jamenei indicaba sus intenciones mediante discursos, apariciones cuidadosamente calibradas y arbitraje visible entre facciones.
Esa función de señalización ahora está en gran medida ausente.
El resultado es un vacío de interpretación.
Algunos sostienen que el ascenso de Mojtaba Jamenei en tiempos de guerra simplemente no le ha permitido establecer la autoridad a su manera.
Otros apuntan a las informaciones sobre sus lesiones y cuestionan si es capaz de gestionar activamente el sistema.
En cualquier caso, la toma de decisiones parece menos centralizada que antes de la guerra.
Canales diplomáticos abiertos, pero solo un poco
En los papeles, la diplomacia recae en el gobierno de Masoud Pezeshkian.
El canciller Abbas Araghchi continúa representando a Teherán en las conversaciones con EE.UU.
Pero ninguno de los dos parece estar marcando la estrategia y su autoridad se ve aún más cuestionada por el hecho de que la delegación iraní esté encabezada por el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf.
El papel de Araghchi parece más operativo que de decisión.
Su breve marcha atrás sobre si el estrecho de Ormuz estaba abierto o cerrado -primero sugirió que el tráfico se había reanudado y rápidamente se retractó- ofreció un atisbo poco habitual de lo poco que el canal diplomático controla las decisiones militares.
Pezeshkian, por su parte, se ha alineado con la dirección general de la República Islámica sin moldearla visiblemente.
Considerado una figura relativamente moderada, el presidente iraní hasta ahora ha evitado impulsar una línea independiente.
Los retrasos en la segunda ronda de conversaciones con EE UU en Islamabad, la capital de Pakistán, refuerzan ese punto.
Incluso cuando los canales diplomáticos están abiertos, el sistema parece incapaz o poco dispuesto a comprometerse.
Un ámbito militar en expansión
El control del estrecho de Ormuz es la fuente más inmediata de influencia de Irán.
Pero las decisiones sobre su cierre recaen en el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), dirigido por Ahmad Vahidi, y no en el equipo diplomático.
Eso coloca el poder real en manos de actores que operan a puertas cerradas.
A diferencia de crisis anteriores, no hay una figura única e identificable que se apropie claramente de la estrategia.
En su lugar, surge un patrón: primero las acciones, luego los mensajes, y no siempre de forma coherente.
En la práctica, son las acciones del CGRI -ya sea al hacer cumplir el cierre de Ormuz o al atacar objetivos en todo el Golfo- las que parecen marcar el ritmo de la crisis.
Las respuestas políticas y diplomáticas a menudo siguen esas decisiones, en lugar de liderar.
Esto no señala necesariamente una ruptura de las ramas administrativas.
Pero sí sugiere que la autonomía operativa del CGRI se ha ampliado, al menos temporalmente, en ausencia de un arbitraje político claro.
Qalibaf da un paso al frente
En medio de esta ambigüedad aparece Mohammad Baqer Qalibaf.
Excomandante de la Guardia Revolucionaria y actual presidente del Parlamento, Qalibaf se ha convertido en una de las figuras más visibles del momento.
Se ha insertado en las negociaciones, se ha dirigido al público y, en ocasiones, ha enmarcado la guerra en términos pragmáticos más que ideológicos.
Dentro del Parlamento y en los ámbitos conservadores, la resistencia a las negociaciones sigue siendo fuerte.
El mensaje de línea dura se ha intensificado, y los medios de comunicación estatales y las campañas públicas presentan cada vez más las negociaciones como una señal de debilidad frente a los enemigos del país.
La posición de Qalibaf es, por tanto, precaria: activa, pero no claramente autorizada.
El presidente del Parlamento iraní insiste en que sus acciones se alinean con los deseos de Mojtaba Jamenei, pero hay pocas pruebas visibles de coordinación directa.
En un sistema que depende de señales desde la cúspide, esa ambigüedad es reveladora.
El presidente del Parlamento iraní ha surgido como un negociador clave; aquí se lo ve recibiendo la semana pasada al jefe del Ejército de Pakistán, Asim Munir. Reuters
¿Coherencia declarada o ejercida?
En conjunto, estas dinámicas apuntan a un sistema que funciona, pero no está dirigido de manera coherente.
La autoridad del líder supremo existe, pero no se ejerce de forma visible. La presidencia está alineada, pero no lidera. La diplomacia está activa, pero no es decisiva.
El estamento militar tiene palancas clave, pero sin un arquitecto público nítido.
Las figuras políticas dan un paso al frente, pero sin una legitimidad clara.
Esto no es un colapso. La República Islámica permanece intacta.
Pero sí sugiere algo más sutil: un sistema que lucha por convertir la influencia que tiene -por ejemplo, la capacidad de cerrar el estrecho de Ormuz- en una estrategia definida en un momento de presión aguda.
Todavía puede actuar en múltiples frentes, pero le cuesta señalar una dirección clara a sus propios centros de poder.
Y en el modelo político de Irán, la coherencia se mantiene a través de las indicaciones.
Por ahora, el sistema resiste la presión, mantiene el control y evita cualquier desmoronamiento visible pese a la presión creciente.
No obstante, cada vez plantea más la pregunta de si la coherencia se está ejerciendo o simplemente declarando.