Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
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sábado, septiembre 12, 2026

Arabia Saudí cierra el oleoducto por donde exporta crudo con el estrecho de Ormuz


El Ministerio de Energía saudí anunció este viernes el cierre “preventivo” del oleoducto Este-Oeste, situado en las regiones de Riad y Medina y que transporta aproximadamente siete millones de barriles de crudo por día, tras sufrir varios ataques con drones procedentes de Irak.

El ministerio señaló en un comunicado que el oleoducto, principal ruta de suministro a los mercados globales en el actual contexto de tensiones en el estrecho de Ormuz, fue “objeto de múltiples ataques en la mañana del jueves 10 de septiembre de 2026”, por lo que “fue cerrado como medida de precaución”.

“Los ataques causaron varios heridos, quienes recibieron atención médica”, añadió la nota, citando a un funcionario del departamento, quien no ha detallado el origen ni el autor de los ataques.

Sin embargo, minutos más tarde el Ministerio de Exteriores saudí aseguró que el ataque fue mediante varios drones lanzados desde Irak, que causaron daños que se “están atendiendo actualmente”.

Exteriores condenó el ataque y aclaró que tras la solicitud del primer ministro iraquí, Ali al Zaidi, “de dar una oportunidad al Gobierno de Irak para adoptar las medidas necesarias destinadas a impedir los ataques lanzados desde territorio iraquí contra el reino y los países vecinos, Arabia Saudí ha optado por no responder en esta fase”.

No obstante, Riad reafirmó que “se reserva el derecho de adoptar todas las medidas necesarias para proteger su soberanía, seguridad, instalaciones, ciudadanos y residentes”.

Por su parte, el Gobierno iraquí condenó los ataques y valoró “la postura del reino y su respuesta positiva a los esfuerzos de Irak por contener la situación”, según informó la agencia de noticias oficial iraquí INA.

Asimismo, añadió que Al Zaidi “ha ordenado una investigación urgente sobre las circunstancias de los ataques y las partes responsables de los mismos, instruyendo que se emprendan acciones legales contra cualquier persona cuya participación quede demostrada”.

Arabia Saudí ya había denunciado en ocasiones anteriores ataques lanzados desde territorio iraquí por milicias proiraníes contra instalaciones petroleras en Riad y la Región Oriental, llegando incluso a lanzar a finales de julio una ofensiva conjunta con Estados Unidos en respuesta.

El oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, también llamado Petroline, es una infraestructura estratégica que cruza el país desde los campos petroleros del este, en el golfo Pérsico, hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.

Tiene una longitud de unos 1.200 kilómetros y una capacidad máxima de 7 millones de barriles diarios.

Su importancia radica en que permite exportar crudo evitando el estrecho de Ormuz, lo que llevó a Arabia Saudí a aumentar su uso para desviar exportaciones hacia Yanbu y mitigar el impacto del bloqueo y las restricciones en la vía marítima. EFE

https://lapatilla.com/

miércoles, septiembre 09, 2026

El acuerdo de La Meca: Arabia Saudita, Paquistán y Turquía


Tomada de France 24

José Castrillo M (*) 

El acuerdo de defensa firmado recientemente en La Meca por Arabia Saudita, Pakistán y Turquía no es simplemente otro pacto militar en una región acostumbrada a las alianzas coyunturales. Es una señal política muy interesante: tres potencias del mundo musulmán están comenzando a construir una arquitectura de seguridad menos dependiente de Estados Unidos y más orientada hacia la autonomía estratégica.

¿Por qué ahora este pacto entre tres potenciales regionales? Porque el Medio Oriente de 2026 ya no es el mismo de hace una década. Las guerras de Gaza, la confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán, la crisis de seguridad del Golfo y los ataques contra infraestructuras estratégicas han demostrado que las fronteras de los conflictos regionales son cada vez más permeables. La seguridad de un Estado puede quedar comprometida por una guerra que se desarrolla a cientos de kilómetros de sus fronteras.

Arabia Saudita ha extraído una conclusión clara: el dinero, los sistemas de armas occidentales y la protección estadounidense son importantes, pero no suficientes. Riad necesita ampliar sus opciones. El pacto con Turquía y Pakistán responde precisamente a esa necesidad.

Arabia Saudita aportaría recursos financieros, energía e influencia política. Turquía ofrece capacidad militar convencional, industria de defensa, drones, inteligencia y experiencia operacional. Pakistán incorpora una poderosa estructura militar y, sobre todo, el factor estratégico derivado de su condición de potencia nuclear. La combinación crea una ecuación de disuasión que ningún miembro podría alcanzar por separado.

Pero aquí aparece una precisión fundamental: el pacto no significa que Pakistán haya extendido oficialmente su arsenal nuclear a Arabia Saudita o Turquía. Hablar de un “paraguas nuclear islámico” sería, por ahora, una interpretación excesiva. Su verdadera fuerza reside en la incertidumbre que genera en los potenciales rivales.

El mensaje para Irán

Aunque ningún enemigo aparece explícitamente identificado, Irán es inevitablemente uno de los destinatarios del mensaje. Teherán tendrá que asumir que una eventual confrontación con Arabia Saudita ya no puede analizarse exclusivamente en términos bilaterales. Turquía y Pakistán pasan a formar parte del cálculo estratégico. Esto puede tener un efecto estabilizador: cuanto mayor sea el costo esperado de una agresión, menor será el incentivo para iniciarla.

Pero existe una segunda posibilidad. El equilibrio de poder puede transformarse en una carrera de alianzas. Irán podría profundizar sus relaciones con Rusia y China, reforzar sus vínculos con actores no estatales de la región y buscar nuevos mecanismos de compensación.

La reacción prudente de Teherán revela que comprende el peligro de sobrerreaccionar. Convertir inmediatamente el pacto en un bloque anti-iraní podría contribuir precisamente a consolidarlo.

Israel ante una nueva incertidumbre.

Para Israel, el acuerdo introduce otro elemento de complejidad. Turquía mantiene una posición abiertamente crítica frente a su política; Arabia Saudita condiciona una eventual normalización a la cuestión palestina; y Pakistán no reconoce al Estado israelí.

Sin embargo, tampoco sería correcto interpretar automáticamente el pacto como una alianza contra Israel. Su carácter declarado es defensivo. La verdadera implicación para Tel Aviv es estratégica: cualquier escalada regional tendrá que calcular ahora una mayor posibilidad de involucrar indirectamente a Arabia Saudita, Turquía o Pakistán. El margen para una escalada controlada puede reducirse.

El problema para Washington

Washington seguirá siendo una potencia decisiva en Medio Oriente, pero está perdiendo algo que durante décadas pareció incuestionable: su posición como garante exclusivo de la seguridad regional.

Arabia Saudita se acerca simultáneamente a China; Turquía mantiene una política exterior autónoma dentro de la OTAN; Pakistán profundiza sus vínculos con Pekín. El mensaje es claro: los aliados estadounidenses ya no quieren depender de una sola potencia.

Esto no supone una ruptura con Washington. Es una estrategia de cobertura. Los países de la región quieren disponer de varias opciones para negociar, comprar armas, obtener inversiones y construir mecanismos de seguridad.

El acuerdo de La Meca debe interpretarse, finalmente, como parte de una transformación mucho mayor. El viejo sistema regional, basado en la superioridad militar israelí y la presencia estadounidense, está dando paso a un escenario más complejo.

Estados Unidos conserva poder militar; China amplía su influencia económica; Rusia mantiene capacidad estratégica; Irán continúa siendo una potencia regional; Israel conserva una extraordinaria capacidad militar; mientras Turquía y Arabia Saudita intentan convertirse en polos autónomos de poder.

Este pacto, puede ser una gran oportunidad para un Medio Oriente que busca su propio camino, en un marco estratégico regido por la competición entre grandes naciones, que procuran crear esferas de influencias donde convergen sus intereses geoestratégicos, económicos y tecnológicos.  

Arabia Saudí, Paquistán y Turquía tomaron nota de la célebre frase del primer ministro canadiense, Mark Carney, “si no estás en la mesa, estás en el menú.”

(*) Politólogo/Magíster en Planificación del Desarrollo Global.

https://politikaucab.net/

miércoles, julio 22, 2026

Trump habría llegado a un acuerdo nuclear con Arabia Saudita



En esta imagen de archivo, Donald Trump recibe en la Casa Blanca al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, en noviembre de 2025.Imagen: Nathan Howard/UPI Photo/ZUMA/picture alliance

Donald Trump habría aprobado un acuerdo nuclear con Arabia Saudita que permitiría al reino enriquecer uranio, según medios.

El Gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha llegado a un acuerdo con Arabia Saudita que permitiría a este país árabe tener un programa nuclear civil y le abriría potencialmente la puerta al enriquecimiento de uranio, según informan este miércoles (22.07.2026) diferentes medios.

El acuerdo busca fortalecer los lazos entre EE. UU. y Arabia Saudita en un contexto de tensión por la guerra en Irán, recoge The New York Times.

El mismo medio señala que la Administración estadounidense planea firmar y anunciar formalmente este miércoles el acuerdo alcanzado con Arabia Saudita.

Arabia Saudita es uno de los aliados de Trump en el golfo Pérsico y único país de la región que no está siendo atacado por Irán desde que EE. UU. y la República Islámica retomaron las hostilidades hace dos semanas, lo que ha supuesto una ruptura del alto el fuego que firmaron el 18 de junio.

Sin embargo, Arabia Saudita sí ha sido recientemente blanco de ataques debido a otro conflicto de la región, el que enfrenta a los rebeldes hutíes del Yemen contra el Gobierno internacionalmente reconocido del país, puesto que el reino saudita está desde 2015 al frente de una coalición militar en favor del Ejecutivo avalado a nivel internacional.

Los rebeldes lanzaron la semana pasada proyectiles contra la monarquía árabe al atribuirle un ataque previo al aeropuerto internacional de Saná, capital yemení, para impedir el aterrizaje de un avión iraní que transportaba a una delegación de los hutíes que regresaba a Yemen desde Teherán tras asistir a las exequias del ayatolá Alí Jameneí.

En medio de esa escalada de tensión, los rebeldes hutíes del Yemen también han impuesto en los últimos días un embargo marítimo contra Araba Saudita, que se une al bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra de Irán.

Además, Estados Unidos ha aprobado recientemente la venta a Arabia Saudita de cohetes de alta precisión por unos 2.000 millones de dólares.

CP (efe, ap, rtr)

https://www.dw.com/es/

sábado, enero 31, 2026

La OPEP+ evalúa su oferta de crudo para marzo en plena escalada entre EE.UU. e Irán


miércoles, noviembre 19, 2025

Trump elogia al príncipe saudí en materia de «derechos humanos» y lo defiende de las acusaciones sobre el asesinato de Khashoggi


lunes, junio 16, 2025

Arabia Saudita: Israel hace todo lo posible para «arrastrar a EE.UU. al conflicto» contra Irán


viernes, mayo 16, 2025

Arabia Saudí se ganó a Donald Trump con la mayor compra de armamento de toda su historia



Donald Trump y Mohammed bin Salman.

«Nos gustamos mucho el uno al otro», fueron las palabras que un Donald Trump exultante dedicó a su anfitrión, Mohamed bin Salman (MBS), tras ser recibido como un rey en Arabia Saudí, a donde viajó escoltado por importantes hombres negocios de su país, con Elon Musk a la cabeza. Como hiciera en 2017, el presidente estadounidense eligió Riad como primer destino para un viaje internacional y a las pocas de poner pie en tierra selló la mayor venta de armas de la historia. Un acuerdo récord para un «regreso histórico a Oriente Medio», como lo calificó la Casa Blanca.

Las monarquías del Golfo quieren el favor de Trump y los saudíes no escatimaron en contratos tras conocer que Qatar le regalará un lujoso avión. Emiratos Árabes Unidos, donde seguro que también hay suculentos contratos a la espera, será la tercera parada de una gira que podría culminar con una visita a Estambul el jueves si se concreta el cara a cara entre Volodímir Zelenski y Vladímir Putin. El presidente no visitará Israel, lo que ha disparado las sospechas sobre un deterioro de la relación con Benjamin Netanyahu.

A Trump le gustan el lujo y la pompa y eso le ofrecieron desde la puerta del avión, hasta el palacio Yamamah, fue un paseo continuo sobre una alfombra de color lavanda y un encuentro con cientos de responsables saudíes deseosos de estrecharle la mano. MBS rompió el protocolo y recibió a su invitado a pie de pista. Todo fueron sonrisas desde el primer momento. Con el declive de Irán, tras los golpes a Hizbolá en Líbano y a Bashar al Assad en Siria, Arabia Saudí emerge como la gran potencia regional y el mensaje de MBS a Trump es que ellos son el actor regional clave.

El gran ausente fue el rey Salmán, quien en sus diez años en el trono ya ha recibido a Barack Obama, Trump, en su primer mandato, y Joe Biden. En los últimos años se ha retirado de la primera línea por motivos de salud y es el heredero al trono quien le sustituye.

Los saudíes demostraron que están dispuestos a pagar el precio que pone Trump y se comprometieron a invertir 537.000 millones de euros en Estados Unidos a través de una serie de «acuerdos en energía, defensa, tecnología, infraestructura y minerales críticos», según informó la Casa Blanca. Esa inversión incluye «el mayor acuerdo de ventas de defensa de la historia», por un valor de casi 128.000 millones de euros, detalló la Casa Blanca. Esto permitirá a las tropas saudíes reforzar la fuerza y defensas aéreas, la seguridad marítima y costera, la seguridad fronteriza y la modernización de las fuerzas terrestres y de los sistemas de información y comunicación.

El presidente estadounidense aprovechó su discurso de la tarde para alabar los avances logrados en el país bajo la dirección de MBS y se hizo el silencio en la sala cuando dijo que era su «ferviente deseo» que Arabia Saudí «pronto se una a los Acuerdos de Abraham», un acuerdo de 2020 en el que dos de los vecinos del reino, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, establecieron relaciones diplomáticas con Israel. Esto sigue siendo una línea roja para los saudíes, que exigen para ello la formación de un Estado palestino.

Turno de la diplomacia

Tras una primera jornada centrada en los negocios, está previsto que la diplomacia gane peso durante la segunda jornada de la gira. Hay muchos frentes abiertos en una región en la que Estados Unidos negocia un nuevo acuerdo nuclear con Irán, país al que Trump dijo que quiere «ofrecer un camino nuevo y mejor hacia un futuro mucho más esperanzador». También ha sellado un pacto de no agresión con los hutíes de Yemen y se espera que mueva ficha en Gaza tras el gesto de Hamás, que el lunes liberó al soldado estadounidense israelí Edan Alexander, de 21 años.

Cuando Trump llegue a Doha allí le esperarán su enviado a Oriente Próximo, Steve Witkoff, y el encargado de asuntos relacionados con rehenes, Adam Boehler, con el objetivo de negociar un nuevo acuerdo de alto el fuego para la Franja. Trump quiere acabar con la guerra y la liberación de todos los rehenes que quedan en manos de las facciones palestinas, pero choca con la estrategia de un Netanyahu dispuesto a prolongar el conflicto sin una fecha clara a la vista.

Otro de los frentes abiertos es Siria, donde las nuevas autoridades cumplen seis meses al frente del país y esperaban que Estados Unidos les retirara la sanciones. Y así lo hizo saber Trump este martes. «Ordenaré el cese de las sanciones contra Siria para darles una oportunidad de grandeza», dijo entre aplausos durante un discurso en Riad.

Ahmad al Sharaa tiene previsto viajar a Riad y un alto funcionario de la Casa Blanca adelantó que «el presidente Trump aceptó saludar al presidente sirio». Será una imagen poco habitual ya que Al Sharaa formaba hasta diciembre parte de la lista de terroristas más buscados por Estados Unidos debido a su pasado como líder de Al Qaeda. Washington ofrecía 8,9 millones de euros por su cabeza. Este saludo reforzará la posición de Turquía, el gran respaldo de Al Sharaa, frente a Israel, el otro país que trata de ganar terreno en la nueva Siria, donde ha levantado varias bases militares.

ABC de España

https://www.costadelsolfm.org/

viernes, abril 07, 2023

Irán y Arabia Saudita sellan la reanudación de sus relaciones diplomáticas en Chin



El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hossein Amir-Abdollahian, y el ministro de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, el príncipe Faisal bin Farhan Al Saud, y el ministro de Asuntos Exteriores de China, Qin Gang, se dan la mano durante una reunión en Pekín, China, el 6 de abril de 2023. via REUTERS - WANA NEWS AGENCY

Arabia Saudita e Irán dieron un paso para la reanudación de sus relaciones diplomáticas en un encuentro en China del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Hosein Amir Abdolahian, y su homólogo saudita, Faisal bin Farhan al Saud. Esta reunión formaliza el acuerdo impulsado por el presidente chino Xi Jinping en marzo que pretende acabar con la histórica rivalidad entre dos de las principales potencias de Medio Oriente. La ONU confía en que este acercamiento traiga estabilidad para la región.

Un apretón de manos que formaliza el fin de 7 años de hostilidades entre las dos potencias de Medio Oriente. A la izquierda, Irán con una población de 87 millones de personas de mayoría musulmana chiita. A la derecha, el gigante sunita, Arabia Saudita, con menos población pero con un producto interno bruto superior al iraní en más de 470 mil millones de dólares, según datos del Banco Mundial. Y en medio de ambos países de Medio Oriente, China.

La segunda economía del mundo ha jugado un papel central en el acercamiento entre Teherán y Riad. En marzo, el presidente chino, Xi Jinping, ayudó a negociar el acuerdo sorpresa entre Irán y Arabia Saudita en una muestra de la creciente influencia de Beijing en Medio Oriente. Y este jueves, dicho acercamiento se selló en lo que no solo representa un triunfo para una región asolada por conflictos donde Estados Unidos ha sido durante décadas el principal mediador; sino también el triunfo de una China con cada vez más poder de influencia en el sistema global.

Sin embargo, China sostiene que su papel mediador no implica injerencia en asuntos internos, todo lo contrario. En la reunión del jueves, el ministro de Relaciones Exteriores chino, Qin Gang, aseguró que «Beijing apoya a los países de Medio Oriente para que defiendan su independencia estratégica, se deshagan de la ‘interferencia’ externa y mantengan el futuro de la región en sus propias manos».

El fin de la enemistad entre el reino saudita y la teocracia iraní se produce por la necesidad de estabilidad regional y la búsqueda de cooperación económica, según un comunicado conjunto expedido por ambas naciones. En el que se comprometen a reabrir embajadas y consulados dentro del período de dos meses estipulado en el acuerdo de marzo.

«Los equipos técnicos continuarán la coordinación para examinar formas de ampliar la cooperación, incluida la reanudación de vuelos y visitas bilaterales de delegaciones oficiales y del sector privado y facilitar el otorgamiento de visas para los ciudadanos de los dos países», reza el comunicado conjunto.

¿Tambalea la alianza estratégica entre Estados Unidos y Arabia Saudita?

Arabia Saudita se convirtió en uno de los principales aliados de Estados Unidos en Medio Oriente, tanto en lo comercial —como dos de los mayores productores petróleo en el mundo— así como en la lucha contra el terrorismo. Mientras que Irán se proclamó como el principal enemigo de Estados Unidos en la región desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979 y la instauración del régimen de los ayatolás.

Por lo que Estados Unidos es cauteloso al pronunciarse sobre el acercamiento entre Arabia Saudita e Irán. Funcionarios estadounidenses han expresado su escepticismo sobre si Irán cambiará su comportamiento luego del acuerdo con Arabia Saudita.

«Si este diálogo conduce a acciones concretas de Irán para frenar sus actividades desestabilizadoras en la región, incluida la proliferación de armas peligrosas, entonces, por supuesto, lo agradeceríamos», dijo Vedant Patel, principal portavoz adjunto del Departamento de Estado.
Esta misma semana, Bill Burns, director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, (CIA) por sus siglas en inglés, viajó a Arabia Saudita para reafirmar en conversaciones con sus homólogos y líderes nacionales una cooperación de inteligencia de décadas de antigüedad, incluso en la lucha contra el terrorismo.

Arabia Saudita también sospecha del programa nuclear de Irán, que ha avanzado significativamente desde que Estados Unidos se retiró de manera unilateral del acuerdo de 2015 con las potencias mundiales para frenar las actividades atómicas de Irán a cambio del alivio de las sanciones.

Por el momento, el acercamiento entre sauditas e iraníes se centra en las relaciones comerciales, según lo que expresan los comunicados conjuntos.

¿Acercamiento entre Irán y Arabia Saudita traerá estabilidad para Medio Oriente?

Arabia Saudita cortó los lazos con Irán en 2016 después de que su embajada en Teherán fuera asaltada durante una disputa entre los dos países sobre la ejecución de un clérigo chiíta en Riad.

La relación comenzó a empeorar un año antes, después de que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos intervinieran en la guerra de Yemen, donde los hutíes —grupo insurgente chiita apoyado por Irán— derrocó a un gobierno respaldado por Arabia Saudita y se apoderó de la capital, Saná. Yemen es el principal escenario de confrontación entre Arabia Saudita e Irán.

La guerra yemení ha dejado casi medio millón de muertos, según la ONU, y ha sido considerada como la peor crisis humanitaria en la actualidad. Por lo que el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo que el restablecimiento de las relaciones entre Arabia Saudita e Irán es «un acontecimiento muy importante» para aumentar la estabilidad en la región.

Sin embargo, no está claro si el restablecimiento de las relaciones diplomáticas podría ayudar a impulsar la paz en Yemen, donde Arabia Saudita no ha logrado un acuerdo de alto el fuego permanente con los hutíes.

En el pasado, Arabia Saudita ha acusado directamente a Irán de armar a los hutíes, quienes han lanzado misiles y drones contra ciudades e instalaciones petroleras sauditas.

Por su parte, Tim Lenderking, enviado especial de la Administración del presidente estadounidense Joe Biden para Yemen, afirmó esta semana que «los sauditas continuarán observando con atención» a dicho país.

Estados Unidos apoya al frente saudita en Yemen e insta a que Irán demuestre que realmente está dando un giro al conflicto con el fin del contrabando de armas a los hutíes y la supuesta participación iraní en el tráfico de narcóticos. AFP

https://noticiasaldiayalahora.co/internacionales/

sábado, julio 23, 2022

Arabia Saudí e Irán acuerdan celebrar su primera reunión pública en Irak


Arabia Saudí e Irán han acordado celebrar la primera reunión pública a nivel de ministros de Asuntos Exteriores en Bagdad tras varias rondas de encuentros en secreto en Irak, país que ha mediado entre los dos archienemigos para retomar las relaciones, afirmó este sábado el ministro iraquí de Exteriores, Fuad Husein.

Arabia Saudí e Irán
FOTO CORTESIA

Arabia Saudí e Irán

“Irak ha sido sede de cinco rondas a puerta cerrada de conversaciones entre ambos países rivales a nivel de jefes de inteligencia y seguridad (…) Pero ahora, Arabia Saudí e Irán acordaron celebrar la primera reunión a nivel de ministros de Asuntos Exteriores en Bagdad”, dijo el jefe de la diplomacia en una entrevista al canal kurdo Rudaw.

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Añadió que esta vez será “pública”, aunque hasta el momento no hay fecha para el encuentro, puntualizó.

Arabia Saudí e Irán, consideradas las potencias suní y chií de la región, no tienen relaciones diplomáticas desde 2016, cuando Riad las cortó tras unos ataques sufridos en sus sedes diplomáticas en el país persa a raíz de la ejecución de un importante clérigo chií en el reino árabe.

Inicio de conversaciones

En abril del año pasado comenzaron en secreto unas conversaciones entre ambas naciones con la mediación de Irak, aunque su existencia no fue confirmada públicamente hasta mayo.

A mediados de enero, Irán envió a tres diplomáticos a Arabia Saudí como representantes ante la Organización de Cooperación Islámica (OCI), la primera vez en seis años que Teherán tiene presencia en el país con el que se disputa la hegemonía en Oriente Medio.

El pasado 16 de julio, el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, indicó en Yeda que su país se compromete a continuar las negociaciones con Irán en un diálogo que tildó de “positivo”, pero aún sin los resultados deseados.

Fuente:EFE

elsiglocomve.

lunes, marzo 16, 2020

Un choque de titanes del petróleo en el peor momento posible Por María R. Sahuquillo

Un punto de almacenamiento de la petrolera estatal rusa Rosneft en Priobskoye (Siberia).Misha Japaridze / AP (AP)

La guerra del petróleo que libran Rusia y Arabia Saudí esconde, además de una lucha a brazo partido por arañarse cuota de mercado entre sí, un intento por sacudirse la presión del fracking estadounidense. Y pone en riesgo la estabilidad de una economía mundial en horas bajas

Lo que menos necesita una economía en tensión es más tensión. Y es exactamente lo que está recibiendo: una descarga de alto voltaje justo cuando los tambores de la recesión resuenan cada vez más cerca, con el corazón económico de un puñado de economías europeas paralizado. El jueves pasado, cuando los contagios globales por coronavirus rozaban los 100.000 e Italia estaba a punto de ordenar el aislamiento total de 16 millones de personas, los principales actores del sector petrolero se fueron a la cama dando por descontado que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Rusia alcanzarían un acuerdo de última hora para retirar del mercado 1,5 millones barriles por día (más de lo que consume, por ejemplo, España) y renivelar las fuerzas del mercado: con la demanda hundida por el avance de la epidemia, sin un recorte de la oferta los precios se irían por los suelos. El viernes amanecía entre rumores de disensiones en el seno de la llamada OPEP+, que todavía controla el 40% de la producción mundial de crudo. Y a la hora del almuerzo de Viena, donde se reunían los mandamases del sector petrolero mundial -con el debido permiso de los cada vez más poderosos fraqueros texanos- saltaba la bomba: Moscú negaba la mayor, Arabia Saudí -líder de facto del cartel de la OPEP- le respondía con un súbito incremento de su producción y la cotización se derrumbaba. Era el fin de años de coordinación en los recortes, que había creado un soporte artificial pasa los precios.

Ocho días después se siguen sintiendo las consecuencias de la ruptura, parcialmente eclipsada por la avalancha informativa sobre la ya pandemia mundial. Con el sector servicios europeo atenazado por el coronavirus y China recuperándose muy poco a poco del mayor bache industrial de su historia, las alarmas también han saltado en los países en vías de desarrollo: en plena vorágine en los mercados financieros, los emergentes -una categoría en la que está encuadrada la gran mayoría de naciones petroleras- han sufrido en el último mes y medio la mayor fuga de capitales de siempre, según los datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF). Y, en fin, se han sumado a su manera a la triste balada a la que baila la economía mundial desde hace semanas. La guerra de precios en el seno de la OPEP+ es, según John Normand y Federico Manicardi, de JP Morgan, una de las tres peores noticias para unos mercados en llama: los otros dos serían un cierre a cal y canto en EE UU similar al de Italia, España o Francia o una segunda oleada de infecciones en China. “Con demasiadas incertidumbres sobre el crecimiento económico y la demanda de petróleo, el movimiento de la OPEP y Rusia nos deja en aguas sin cartografiar”, resume Oswald Clint, de la firma de análisis Bernstein. Aunque un precio más bajo del crudo ayuda a la mayoría de países europeos, importadores netos, agrega también turbulencias a escala global.

La economía mundial se adentra en lo desconocido

En tiempos de adjetivo fácil y verbo difícil, el término “histórico” hay que usarlo lo menos posible; con cuentagotas. La semana pasada, en cambio, se dio uno de esos momentos que lo requiere: con Arabia Saudí abriendo compuertas y Rusia contestando con la misma moneda, el exceso de oferta en el mercado del crudo hoy es tal que, como recuerdan los analistas de Bloomberg, hay serias dudas sobre la capacidad de las instalaciones mundiales de almacenamiento para absorberla. Desde que, parafraseando a uno de los grandes trovadores de la música cubana, Carlos Puebla, se acabó la diversión, llegó Vladímir Putin y mandó a parar, el petróleo ha perdido casi la cuarta parte de su valor. Si se suma lo retrocedido hasta entonces por el coronavirus, las pérdidas superan el 30%.

¿Qué hizo a Rusia cambiar de opinión, sin que nadie sepa realmente cuánto podrá aguantar la apuesta? Cuando la mayoría daba por rubricado el acuerdo entre el segundo y tercer coloso petrolero -solo a la zaga de EE UU-, Moscú optó por la ruptura. Un movimiento inesperado, pero no improvisado, con una reunión como clave de bóveda: la que celebraron Putin y los líderes de las principales petroleras rusas para discutir la estrategia a seguir en Viena. Mientras que Riad tenía claro que este es el momento perfecto para una política agresiva de recortes, Moscú dudaba de la estrategia. Y en aquella reunión, según explican fuentes cercanas, se impuso el argumento de Igor Sechin, el oscuro jefe de la estatal Rosneft y uno de los empresarios del círculo más cercano del presidente. Sechin nunca ha ocultado su disconformidad hacia el acuerdo de la OPEP+ y más de una vez ha insinuado que reducir la producción significa que los empresarios estadounidenses de fracking, cuyo golpe de mano en la última década ha reventado las costuras del mercado petrolero mundial, se queden con parte del mercado ruso.

Pero esta vez fue un paso más allá. En aquella cita, el jefe del gigante Rosneft publicitó que la situación derivaría en una reducción de precios que dañarían a los productores de esquisto de EEUU, que el Kremlin considera un pilar de la política exterior de Washington. Moscú, que ya tenía sus peros después de que Arabia Saudí no completase algunas inversiones prometidas en el país, según apuntan fuentes cercanas al Kremlin, terminó bajándose del acuerdo, contribuyendo decisivamente a que se desencadenara una tormenta que resonará durante meses y desatando las dudas sobre sus motivos reales. Más cuando el golpe de timón ha hundido a su moneda, el rublo, golpeada en los últimos años por los efectos de las sanciones occidentales por anexionarse la península ucrania de Crimea en 2014.

Desde que EE UU se convirtió en primer productor mundial gracias a la tecnología fracking, la OPEP, como recuerda Axel Botte, estratega de mercado de la gestora de fondos Ostrum, ya no tiene la sartén por el mango en el mercado petrolero. Eso explicaría esa posibilidad: que esta guerra de precios, más allá la pugna más obvia entre Arabia Saudí y Rusia, sea también una forma de poner contra las cuerdas a la industria estadounidense del fracking. El precedente no es precisamente bueno: Riad ya lo intentó una década atrás y cosechó mucho menos éxito del esperado, doblegado por el avance tecnológico en el campo de la fracturación hidráulica. En el reino del desierto impera el silencio y desde el entorno del Kremlin se asegura y reasegura que su salida del acuerdo no responde a ninguna motivación oculta. Simplemente, repiten, no era ventajoso para Rusia.

Sin embargo, la mayoría de especialistas consultados creen ahora que la verdadera intención de Rusia es ganar terreno a los fraqueros estadounidenses que, según subraya Sophie Chardo, de Lombard Odier, con el precio en del Brent en 40 dólares o menores empezarán a sufrir una “aguda tensión financiera” y reducirán los bombeos. Un dato para ganar perspectiva: según sus cálculos, su coste marginal de producción ronda los 45 o 50 dólares, lejos de los precios actuales. “Y algunas empresas ya han anunciado que se verán obligadas a cerrar algunas plataformas que son económicamente ineficientes. Obviamente, cuanto más tiempo dure el entorno de bajos precios, más profundo será el dolor infligido a la industria estadounidense del esquisto”. Algunos van más allá, hilando y atribuyendo a una cierta represalia por las sanciones energéticas de la Administración Trump, las últimas la semana pasada -contra Rosneft- por negociar las ventas y el transporte de petróleo venezolano bajo sanciones. La liberación del límite de bombeo beneficiará, además, a la propia Rosneft y a otras grandes empresas que tienen medios y planes de producción: la compañía liderada por Igor Sechin aumentará la producción en 300.000 barriles al día según Bloomberg, prácticamente lo mismo que su par saudí, Aramco.

Otros analistas más políticos –y conspirativos— creen que Putin ha aprovechado la alerta sanitaria y la tormenta derivada de la guerra de precios para, con su publicitado papel de garante de la estabilidad, completar una maniobra legal que le permite perpetuarse en el poder.

miércoles, marzo 11, 2020

FRANCISCO POLEO: El desplome petrolero provocado por Putin acelera el cambio democrático en América Latina

El presidente de Estados Unidos, Donal Trump, le estrecha la mano del segundo príncipe heredero saudí, y ministro de Defensa, Mohammed bin Salman Al-Saud. Imagen Cortesía.

El desplome petrolero provocado por Putin acelera el cambio democrático en América Latina

El ruso calculó mal la posición de Arabia Saudita, forzando una caída de los precios que pone a Rusia al borde del colapso económico.

La genialidad de las personas nada tiene que ver con la bondad o la maldad. Ni siquiera con la cultura, por ponerme provocador. No me estoy refiriendo al enrevesado Jorge Rodríguez, por el que armamos aquel escandalazo cuando Rafael Poleo lo llamó “culto” en el programa de televisión de otro personaje tortuoso -las redes sociales exacerban la ociosidad. Uno de estos tipos geniales tipo genial tiene a Occidente en 3 y 2. Es Guasón, un Joker, y goza creando el caos en nuestro mundo. Un villano que ha sabido explotar los sentimientos más existenciales de su pueblo y los ha usado contra los que ellos consideran su enemigo natural. En la realidad es un viejo oso alcohólico que de un día para otro pasó de gigante aterrador a monigote decrépito, pero aún proyecta la sombra de lo que fue. Tan profundo fue el efecto que produjo en sus buenos tiempos, que todavía está posicionado como el único contrapeso político a Estados Unidos y es la mano que mece la cuna populista que nos arrulla violentamente por donde quiera que miramos. Como dijo la némesis de Batman, “la locura se parece bastante a la gravedad, sólo necesita un pequeño empujón”.

Estados Unidos, China, Japón, Alemania, India, Reino Unido, Francia, Italia, Brasil, Canadá. Todos esos están por delante de Rusia, apenas la onceava economía del mundo que sin embargo tiene en jaque a la democracia liberal occidental, aplicando métodos no convencionales como los piratas cibernéticos -véase elecciones en EE.UU., Brexit y referéndum catalán-; pero también antiguas tácticas como auxiliar a regímenes autoritarios -Irán, Venezuela o Siria-, como antes con Cuba, en su esplendorosa época soviética. O el chantaje político, cuyo mejor ejemplo es el gasoducto con el cual calienta los hogares de Europa, esa espada de Damocles que los ingenuos burócratas de Bruselas dejaron que Vladimir Putin, el genial villano, colgara sobre las cabezas de quienes no tienen la beca mensual de la Unión Europea, ese maravilloso experimento cuya fragilidad nos acongoja a todos.

Nada de esto lo hace Putin conforme a un plan. Simplemente genera caos y goza con eso. Le gustan los populistas porque desestabilizan a Occidente, y por eso su aparato trabaja a favor de ellos. No le impota quién mande. Le da igual Trump o Sanders, con tal de alborotar el avispero. Aunque, paradójicamente, la presidencia que más lo benefició fue la del moderado (o tímido, o cómodo) presidente Obama, que lo dejó hacer hasta que fue demasiado tarde para detenerlo.

La última jugada de Putin como “enfant terrible” fue la semana pasada. En el marco del acuerdo petrolero entre la OPEP y Rusia, Moscú pretendió que todos recortaran la producción pero ellos no, para que Rusia ocupara el espacio libre en el mercado. En caso de que Arabia Saudita, la que manda en la OPEP, no aceptara disminuir la oferta, los precios seguirían bajando hacia los 40 dólares, obligando a que las petroleras estadounidenses que producen por el costoso método “fracking”, abandonaran mercados que ocuparía Rosneft, la niña de los ojos de Vladimir. Muy listo el rusito.

Pero Putin no contaba con la cruel astucia de los árabes. En una decisión audaz y sorprendente, al final de un domingo angustioso para un mundo que tiene las manos en la cabeza por el coronavirus, Riyadh ejecutó una medida unilateral que se llevó por los cachos a todo el mundo: recortó su producción y al carajo los demás. ¿La consecuencia? El barril de petróleo baja a 32 dólares, demasiado caro para una Rosneft que produce el barril con un costo de unos 35 dólares. Para la modesta economía rusa –recordemos que apenas es la onceava del mundo- esto es demoledor, si se tiene en cuenta que hablamos de un país con hiperdependencia petrolera y sancionado económicamente por los cuatro costados. Por supuesto que las petroleras estadounidenses también se ven afectadas, porque el barril explotado por fracturación hidráulica está en torno a los 40 dólares, pero Estados Unidos es una economía diversificada, no una economía petrolera, y tiene pulmón financiero para contener la respiración hasta que se asfixie Rusia.

¿Le informó Riyadh a Washington antes de dar este golpe que colapsó los mercados financieros mundiales, incluyendo Wall Street? Difícil saberlo. Pero uno de los hechos más sólidos de la política mundial hoy en día es la magnífica relación entre Trump y el príncipe Bin Salman. Es una guerra económica que Rusia declaró a Estados Unidos contando con un aliado, Arabia Saudita, que en realidad está acordado con Estados Unidos.

La violenta reacción árabe no pertenece estrictamente al ámbito económico. Detrás de esto hay una relación enrarecida por el apoyo de Putin a regímenes que son enemigos existenciales de Arabia Saudita, como Siria e Irán. Putin se equivocó apostando a que los sauditas se moverían detrás del señuelo económico. Ha desatado una guerra de precios que desajusta la política de Moscú en todo el mundo, incluida Latinoamérica, donde ahora se les hace más urgente lograr acuerdos para regularizar los negocios de Rosneft en esta región. Pudiera estimular la locura en plazas como Venezuela, donde, por cierto, el petróleo se produce a casi 30 dólares en una industria destrozada. Pero en Caracas el régimen de Maduro tiene la mente en otra cosa: Trump, Bolsonaro y Duque no los dejan dormir.

El último que apague la luz.
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martes, marzo 10, 2020

Arabia Saudita contra Rusia y ante todo esto; Venezuela enfrentara más dificultades económicas por los precios del petróleo

Arabia Saudita y Rusia parecen haber renunciado a seguir cooperando para apuntalar el precio del petróleo. Para Venezuela el colapso de precio combinado con las sanciones, será brutal. No van a poder vender el crudo ni regalado.

Una caída semejante no se producía desde hace casi 30 años.

El precio del crudo del Brent se desplomó casi 30% durante la apertura de los mercados en Asia este lunes.

Apenas segundos después del inicio de las operaciones, el barril cayó de US$45 a US$31,52, registrando una de las caídas interdiarias más grandes de su historia y la más pronunciada desde, al menos, 1991, durante la guerra del Golfo.

El fuerte retroceso es atribuido a la decisión de Arabia Saudita de aumentar sustancialmente su producción y de comenzar a ofrecer en ciertos mercados descuentos de hasta 20% en el crudo.

Se trataría, de acuerdo con analistas, del primer paso para una guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia.

Citando a fuentes vinculadas con la política petrolera saudita, el diario Financial Times informó que ese país tiene planes de aumentar su producción más allá de los 10 millones de barriles diarios y que incluso podría llegar hasta los 11 millones, un volumen muy superior a los 9,7 millones que está produciendo.

Paradójicamente, Riad era partidaria hasta el pasado viernes de reducir la producción de crudo para intentar apuntalar los precios que ya habían caído un 20% en lo que va de año y que amenazaban con seguir haciéndolo ante la disminución de la demanda por los efectos sobre la economía global del nuevo brote de coronavirus.

Pero, entonces, ¿cómo se explica este abrupto cambio de política?

Alianza rota

Arabia Saudita es el mayor exportador de petróleo del mundo y es considerado como el líder no declarado de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Tiene una capacidad instalada para producir más de 12 millones de barriles diarios, lo que le permite aumentar o reducir su producción con mucha mayor facilidad que otros productores.

Luego de un largo bajón de los precios del crudo que se inició en 2014, a finales de 2016 se conformó un grupo conocido como OPEP +, que reunía a los países miembros de esa organización junto a otros productores entre los que destaca Rusia, con el fin de coordinar recortes de producción que permitieran recuperar los precios.

La estrategia funcionó y se fue alargando hasta el viernes pasado, cuando una propuesta de nuevos recortes para hacer frente a los retos planteados por el coronavirus fue rechazada por Moscú.

La idea era fijar un recorte de 1,5 millones de barriles diarios -lo que significaría reducir la producción mundial en torno a 3,6%-, de los cuales se esperaba que 500.000 barriles fueran sacrificados por los países no OPEP.

“En relación con los cortes de producción, dada la decisión de hoy, a partir del 1 de abril nadie -ni los países de la OPEP ni los que no son miembros de ella- están obligados a reducir la producción”, señaló a la prensa el viernes al culminar el encuentro el ministro de Energía de Rusia, Alexander Novak.

Su postura fue considerada por los analistas como la señal de que a partir de ahora cada exportador de crudo deberá velar por sus propios intereses.

En declaraciones a la agencia estatal de noticias rusa RIA Novosti, el secretario de prensa de la petrolera rusa Rosneft, Mikhail Leontyev, equiparó el acuerdo propuesto el viernes con una opción “masoquista”.

“Simplemente carece de sentido. Estamos renunciando a nuestro propios mercados, sacando el petróleo barato árabe y ruso para dejar espacio para el caro petróleo de esquisto de Estados Unidos y garantizar la eficacia de su producción”, explicó.

“Nuestros volúmenes simplemente son reemplazados por los de nuestros competidores. Eso es masoquismo”, agregó.

Tras la ruptura del acuerdo el viernes, muchos analistas consideraron que Rusia efectivamente estaba apostando por dejar caer un poco el precio del petróleo para intentar debilitar a los productores estadounidenses, cuyos costos de producción son más altos y, por tanto, pueden ser vulnerables ante la continua caída de los precios.

Aunque Arabia Saudita también tiene en la mira a las empresas petroleras estadounidenses, los analistas creen que su nueva política significa la apertura de una guerra de precios contra Rusia.

De acuerdo con el diario Financial Times, Arabia Saudita hará descuentos de más de US$8 en su precio de venta en Europa noroccidental, un mercado clave para Rusia.

También redujo sus precios en Asia en torno a las US$4-6 por barril, así como US$7 para el mercado estadounidense.

“Arabia Saudita está protegiendo su posición en el mercado de cara al colapso en la demanda de petróleo, en un mercado que se encoge y con precios muy reducidos”, dijo Sadad al-Husseini, un exvicepresidente de la petrolera estatal saudita Aramco, a The New York Times.

De acuerdo con su planteamiento, tanto Riad como Moscú saldrían de este ciclo como “jugadores más fuertes, mientras que los productores de petróleo de esquisto y otros productores más costosos o políticamente inestables tendrán dificultades financieras”.

Rusia dispone de un fondo soberano con US$170.000 millones acumulados gracias a las ganancias petroleras de los últimos años que podría ayudarle a capear una guerra de precios breve, incluso si el petróleo cae por debajo del precio de US$42 por barril que tiene presupuestado.

Sin embargo, las cosas podrían ponerse peores para todos los productores de crudo, incluyendo a Riad y Moscú.

La última vez que Arabia Saudita y sus socios de la OPEP intentaron dejar que el mercado se inundara de crudo barato para tratar de asfixiar a los productores de petróleo de esquisto estadounidense fue justamente en 2014 y entonces el precio del barril cayó por debajo de US$30.

Perdedores potenciales

Por lo pronto, los sauditas parecen estar incluidos entre las primeras víctimas de esta nueva guerra de precios.

Las acciones de la empresa petrolera saudita Aramco cayeron durante la apertura de los mercados asiáticos este lunes casi 9%, mientras que el índice de la Bolsa de Valores de ese país retrocedió más de 8%.

De mantenerse en el tiempo, estas caídas pueden representar importantes contratiempos para los planes de modernización de la economía saudita impulsados por el príncipe heredero, Mohammed bin Salman, cuyo financiamiento se soporta en gran medida en la venta de acciones de Aramco.

Pero el daño podría extenderse hacia todos los productores de crudo.

“Aramco realiza el recorte de precios más grande de las últimas dos décadas. Si la guerra de precios entre rusos y saudíes se extiende, la sobreoferta, combinada con el shock de demanda producido por el virus, puede generar un colapso espectacular del precio del petróleo”, advirtió este domingo Francisco Monaldi, investigador especializado en políticas energéticas del Instituto Baker de la Universidad Rice (Texas, EE.UU.), en un mensaje en Twitter.

Leer mas: https://www.costadelsolfm.org/2020/03/09/arabia-saudita-contra-rusia-y-ante-todo-esto-venezuela-enfrentara-mas-dificultades-economicas-por-los-precios-del-petroleo/

viernes, febrero 07, 2020

El Foro de Sao Paulo, un Caballo de Troya Germán Gil Rico

El Muro de Berlín no terminaba de desmoronarse, cuando las “viudas” del totalitarismo soviético presentaron en sociedad el Foro de Sao Paulo, parapeto machihembrado al Partido de Los Trabajadores, diseñado por Fidel Castro para utilizarlo a modo de Caballo de Troya en el sometimiento de los pueblos. América Latina es la meta inicial con Venezuela de primera en el orden de prioridades. Excelente punto geográfico para una base de lanzamiento con la cara Norte dominando buena parte del Mar Caribe y por el Este bañándose en el Océano Atlántico, además poseedora de abundantes riquezas estratégicas tales como: hidrocarburos, uranio y coltán. Asegurada esta posición, el monstruo tendría camino libre para avanzar, en triunfal cabalgata, sobre los demás países de éste y otros continentes.

Los comunistas son diestros en el embaucamiento y otras malas artes asociadas, demostrando indiscutible destreza en la conquista de voluntades débiles. Así, mientras cuadros de combate cumplen tareas de agitación y violencia callejera, los intelectuales teóricos de vino y caviar, enquistados en la clase media, ¿repudian? los hechos vandálicos. Pertinaces, como fiera en cacería, no dejan ir la presa viva. Recitan hasta la náusea la letanía de la bazofia marxista-leninista interpolando, con cínico descaro, la defensa de principios democráticos irrenunciables como los derechos humanos, síntesis de las libertades fundamentales; parlamento de barniz pegostoso que inmoviliza al interlocutor, lo atrapa e inscribe en la lista de los tontos útiles.

Como nadie aprende por cabeza ajena, la tragedia vivida por países del Este europeo ni el martirio de los cubanos han servido de antídoto social capaz de rechazar o neutralizar la pócima letal como cicuta, obsequiada por el demagogo redentorista atado al comunismo. Varias naciones tragaron hasta la última gota el contenido de la copa ofrecida por empresarios, expedientados por por incumplimiento de contratos y/o evasión de impuestos. También, es menester decirlo, estimuladas por el florido verbo de notables resentidos, acunados en el frívolo regazo de sectores parasitarios de la clase media. Venezuela no es sombra de lo que fue. Ha sido arruinada política, económica y moralmente.

Y el “Caballo” saltó por sobre el Atlántico, depuso y nacieron potrillos con cabeza de cobra. Financiados con los petrodólares venezolanos, comenzaron por hacer bulla. En Grecia logró dar un mordisco pero, la irresponsabilidad en la conducción de los asuntos de Estado, provocó el rechazo de la sociedad que aplicó el antiofídico requerido y paró en seco la acción del veneno. A otros países los acosa, infiltrando protestas pacíficas que, con violencia planificada, trastocan en vandálicas y a renglón seguido denuncian “brutal represión gubernamental”. Pantalla para demandar una nueva Constitución.

Ahora bien, en España el monstruo hibernaba y el $ocialismo del $iglo XXI lo desperezó, llenando sus alforjas con dólares. Altanero, cobrando facturas del pasado, emergió Iglesias batiendo su cola de caballo y armado con la sapiencia chantajista de los comunistas, acusando de fascista a todo el que lo adverse. Por desgracia, todos los días un tonto sale a la calle y el primero que se lo tope le ata una soga al pescuezo y lo lleva al matadero. Él topó con un descendiente de republicano, ambicioso de poder y de feble ideología, ganoso de pasarle factura a España por el martirio sufrido por sus mayores, lo embaucó y se colocó de ¿segundo? Y ahí lo tenemos midiendo distancia para propinarle la patada histórica. Reformar la constitución, abolir la monarquía y controlarlo todo: desde la Moncloa hasta los tenderetes pasando por los cuarteles. Arruinar al país y degradarlo por hambre a nivel de la suela de sus zapatos. Ese ha sido el accionar comunista porque, como el alacrán, es su naturaleza. Pero… ¡cuidado! Podría sobrevenir un maldito sea.

Porque Franco está muerto, enterrado y mudado, pero la falange aún vive y los malos procederes de los comunistas podrían abrir la puerta por donde colarse un “Don Paco” redivivo.

En Venezuela preocupa el proyecto extremo-izquierdista de Pablo y Pedro, aún no desembuchado del todo, porque amenaza con el desmembramiento. La destrucción de la Madre Patria.