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viernes, julio 17, 2026

EL CRIMEN DE LA CABALLERO Por Douglas Zabala



En la Casa de Morales, como también se le conoce porque allí se alojó en 1823, el general español Francisco Tomás Morales, para admitir la derrota definitiva de España y firmar la capitulación, dicen que ronda un fantasma. El fantasma de Josefa Caballero. A Josefa la asesinaron de siete puñaladas, y la encontraron moribunda por los lados de la cañada Morillo.

 

Siempre me ha apasionado el cuento de que en ese caserón colonial “asusta” una bella mujer; y por ello, vengo a informarles que el Dr. Juan Carlos Morales Manzur, presidente de la Academia de Historia del Estado Zulia, nos trae, para el enriquecimiento de nuestro acervo histórico y deleite de los lectores ávidos de hechos curiosos, su obra “El Crimen de la Caballero”.

 

Echémosle una puntual lectura a lo ampliamente investigado por Morales Manzur en su obra, comenzando por las referencias que él hace del historiador Matos Romero, referido a este enigmático crimen:

 

“Este episodio de la historia real maracaibera tuvo en su época (1890) gran revuelo por la calidad de las personas que aparecen directa o indirectamente implicadas en la comisión de este delito pasional según unos, y de venganza personal según otros, y que ha venido pasando de boca en boca a través de los años, en voz baja, entre las gentes de Maracaibo”.

 

En su investigación, nuestro presidente de la academia nos trae de su propia mano esta cita que ayuda de forma puntual a conocer y desentrañar todo lo que sobre este hecho se ha tejido con el paso del tiempo:

 

“Caballero era el nombre de una cucuteña, mujer de servicio de la casa donde vivía una familia de prestigio social y económico de esta ciudad. Ya fuera por motivos pasionales o por venganza, o porque descubriera algo raro que había observado en la casa donde trabajaba dicha mujer, ésta fue narcotizada y en su propio cuarto le infirieron varias heridas con arma blanca en la barriga, vientre y partes genitales”.

 

“Josefa Caballero fue trasladada aún con vida a la Casa de Beneficencia, donde recibió los primeros auxilios del médico Asdrúbal Araujo, y fue asistida espiritualmente por las monjas que trabajaban en ese añejo hospital”.

 

Así lo refiere Morales Manzur en su obra, después de hacer un maravilloso paréntesis sobre esa “Casa de Beneficencia” donde, brevemente, pero con lujo de detalles, nos inserta la mismísima historia de nuestro Hospital Central:

 

“Este hospital ha pasado por diversas etapas, siendo el más antiguo de Venezuela. El 1 de diciembre de 1607 el matrimonio de don Francisco Ortiz y doña Inés del Basto solicitó autorización al obispo de Venezuela fray Antonio de Alcega, para construir un hospital bajo la advocación de Santa Ana, en el solar de la ermita del mismo nombre que habían fundado; el 18 de julio de 1608 se le concedió la licencia y ese mismo año se inauguró el hospital”.

 

Morales Manzur, cuando nos habla del motivo principal de su investigación, nos señala:

 

“El asesinato de Josefa Caballero juega con ambos aspectos, memoria e historia, entretejiendo un relato donde los límites entre una y otra se difuminan: la memoria íntima, individual, se hace compartida. Entramos aquí en el campo de los recuerdos para terminar convirtiéndose en memoria colectiva, y a sus conmemoraciones vinculadas a lugares consagrados por la tradición”.

 

Una de las conclusiones que resalta Juan Carlos Morales es el papel del historiador zuliano comprometido con la memoria histórica de estas tierras calientes:

 

“En definitiva, el asesinato de Josefa Caballero no es solo un episodio trágico del pasado zuliano, sino una interpelación constante a nuestra conciencia histórica. Su estudio, lejos de ser un ejercicio meramente académico, constituye un acto de memoria y de resistencia frente al olvido…”

 

No dejen de leer esta obra del profesor Morales Manzur, que está a la mano en la página web de la Academia de Historia del Estado Zulia, en su Fondo Editorial. Eso sí, ayúdenos a divulgar que, así como a finales del siglo XIX se cometió ese crimen en la Casa de la Capitulación, casi cien años después este mismo recinto volvería a ser escenario de un crimen. Esta vez, contra la memoria colectiva.

 

Los hechos ocurrieron cuando, de forma inexplicable, se le arrebató la vida activa a nuestra Academia al desalojarla de sus aposentos, justo allí donde se produjo el crimen de la Caballero.

 

Hoy la Academia deambula en espacios prestados por otras instituciones, porque le fue arrebatado lo que por ley le pertenece: tener como sede de funcionamiento la Casa Morales o Casa de la Capitulación, la misma donde dicen que todavía sale el fantasma de la Caballero.

 

¡Léanse El Crimen de la Caballero!

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