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lunes, mayo 25, 2026

EL DECRETO DE LA PATRIA Por: Douglas Zabala



“Abajo cadenas. Gritaba el Señor y el pobre en su choza libertad pidió.  A este santo nombre tembló de pavor, el vil egoísmo que otra vez triunfó”.

 

Debemos recordar que el presidente Antonio Guzmán Blanco, conocido como el "Ilustre Americano", dominó la escena política durante casi dos décadas, la cual se inició en el turbulento año de 1870 y culminó en 1888. También es meritorio reconocer que su régimen, a pesar de ser autocrático, se propuso modernizar el país y construir una identidad nacional sólida para cimentar la nación.

 

En este contexto, ese antiguo canto de batalla por la independencia, se erigió como el emblema sonoro que más nos identificaba como patria. Asi las cosas, el 25 de mayo de 1881, en el Palacio Federal de Caracas, Guzmán Blanco firmó un decreto que transformó para siempre el sentir patrio.

 

“Decreto de 25 de mayo de 1881, por el que se declara Himno Nacional el canto patriótico "Gloria al bravo pueblo", y se ordena que sea tocado en todos los actos y solemnidades públicas. Guzmán Blanco, presidente de la República, considerando”.

 

Con este documento, el "Gloria al Bravo Pueblo", se consagró por primera vez como el Himno Nacional de Venezuela.

 

Antes de que Guzmán Blanco emitiera ese decreto nuestro “Himno Nacional” era un canto de libertad. Sus orígenes se remontan al 19 de abril de 1810, cuando los venezolanos iniciaban su lucha por la emancipación.

 

La melodía, atribuida a Juan José Landaeta, y la letra, escrita por Vicente Salias, se convirtieron en una canción popular que alentaba a los soldados y al pueblo en su ferviente lucha contra la Corona española.

 

A pesar de no tener un estatus oficial antes del decreto señalado, este canto se arraigó en la memoria colectiva y se mantuvo vigente durante décadas, hasta que Guzmán Blanco, en su afán por institucionalizar los elementos de la nacionalidad, decidió darle el reconocimiento formal que merecía

 

En los considerandos del decreto, el presidente Guzmán Blanco justifica la decisión con dos ideas fundamentales:

 

En primer término, la necesidad de perpetuar "todo lo que en la época de nuestra emancipación política contribuyó a la realización de su triunfo". Se trata de un esfuerzo por construir una narrativa heroica del pasado para cohesionar el presente, reforzando la memoria histórica de los venezolanos.

 

Y en su segundo aspecto, se reconoce que "Gloria al Bravo Pueblo" fue "el canto patriótico con que los hijos de la gran Colombia celebraban sus victorias y se alentaban en la adversidad". Con esto, se legitima el himno por su uso popular y su significado histórico, más que por una imposición gubernamental.

 

Los artículos del decreto establecen las normas para su uso:

 

Artículo 1°: Declara formalmente el himno como "Himno Nacional", otorgándole el carácter de símbolo patrio.

 

Artículo 2°: Ordena que sea interpretado "en primer término" por las bandas marciales en todos los actos y solemnidades públicas, y establece su uso en los honores a los altos poderes nacionales.

 

Artículo 3°: Regula su ejecución en la ceremonia de colocación de la bandera, vinculando los dos símbolos patrios.

 

Artículo 4°: Asigna la responsabilidad de ejecución al ministro de Guerra y Marina, subrayando el carácter cívico-militar del símbolo.

 

Con el citado decreto se transformó una popular canción de independencia en un emblema estatal, cimentando la identidad sonora que, a través de diversas modificaciones oficiales, no ha mermado su espíritu de libertad e independencia.

 

Históricamente, la letra del Himno Nacional es de Vicente Salías y su música de Juan José Landaeta, pero hay algunas hipótesis que sugieren que el verdadero autor de la letra podría haber sido Andrés Bello y la música habría sido compuesta por Lino Gallardo, pero esto no se ha confirmado.

 

Para tener idea de lo que significó ese canto independentista, estamos obligados a referenciar la vida de Vicente Salías. Este patriota fue un periodista, médico y escritor reconocido oficialmente de la autoría de la canción patriótica "Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó, la ley respetando la virtud y honor".

 

Salías tuvo el mérito para la historia de la medicina venezolana, el haber recibido en 1804 al Médico español, Francisco Javier Balmis, quien dirigía La Expedición Filantrópica de la Vacuna contra la Viruela; y con él, instalar la Junta Central de la Vacuna, en aquella Venezuela rural y colonial.

 

En su afán científico escribió varios artículos acerca de la Vacuna Antivariólica. En su otra faceta, dará sus aportes a las artes y la literatura, con su obra "La Medicomaquia". Además de su "Canto a la Acción de Bárbula" y sus reconocidos "Madrigales y Elegías".

 

Cuando Venezuela era víctima del terror de José Tomás Boves en los días de julio de 1814, Salías resuelve salir del país embarcando rumbo a Curazao, pero la Nave fue capturada y conducida a Puerto Cabello. Estando prisionero en el Castillo de San Felipe le juzgaron y condenaron a muerte.

 

Vicente Salías siempre será recordado por su "Gloria Al Bravo Pueblo". Por ello jamás olvidaremos sus últimas palabras cuando fue llevado al pelotón de fusilamiento el 17 de septiembre de 1814 en Puerto Cabello:

 

"Dios omnipotente, si allá en el cielo admites a los españoles, entonces renuncio al cielo".

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