Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

domingo, abril 05, 2026

LECCIONES DE DOMINGO Por Douglas Zabala



CRÓNICA DE DOMINGO EN DOMINGO DE RESURRECCIÓN 

 

Eran los días finales de 1988 y la Venezuela que había disfrutado de una abundancia petrolera sin precedentes en los años setenta, comenzaba a resquebrajarse. El llamado “Viernes Negro” de febrero de 1983 había desatado una devaluación del bolívar y una crisis económica que se prolongó durante toda la década.

 

En medio de ese descontento, la campaña electoral enfrentaba a Carlos Andrés Pérez, de Acción Democrática, y a Eduardo Fernández, de Copei, en una contienda que reflejaba la lucha entre el viejo populismo y la exigencia de cambios profundos.

 

Fue en ese clima de desconfianza popular y escepticismo ante la clase política donde resonaron las palabras de Monseñor Domingo Roa Pérez, un Pastor que se negaba a callar ante la corrupción enquistada en el Estado y servía al pueblo aun en sus horas de reposo.

 

En ocasión de su participación en el Seminario en homenaje al empresario “Carlos Cisneros Rendiles” emplazó a los candidatos Carlos Andrés Pérez y Eduardo Fernández, presentes en dicho evento.  A medida que iba desarrollando su discurso, los asistentes pudieron observar cómo este prelado no tenía pepitas en la lengua al decir sus verdades:

 

“Vengo hablarles sobre el que vive en esta tierra con multitud de dificultades, porque todos sufren de alguna manera. En esta Venezuela democrática se han hecho cosas admirables, pero también, mucha gente subió de la noche a la mañana a la categoría de los nuevos ricos”.

 

Y por ese sendero llenos de espina como la frente del Nazareno en su día de crucifixión siguió nuestro Monseñor:

                                                    

“El problema más grave del país es la corrupción. En el engranaje administrativo se ha incrustado lo que en otra parte llaman “la mordida” y aquí toma el elegante nombre de comisión”. Cuentan que los candidatos no paraban de anotar las palabras de aquel monseñor alzao.

 

Hoy debemos recordar aquellas lecciones de Domingo Roa Pérez: Sólo mediante el respeto a la Constitución, el voto ciudadano y la reconciliación nacional podremos retomar la senda del desarrollo económico y la paz duradera en nuestra maltrecha República Bolivariana de Venezuela.

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