Los profetas no conocen el futuro. Solamente transmiten las palabras que el señor les inspira en el momento presente. Paulo Coelho.
En Venezuela hay un gran vacío entre lo que la mayoría de la población aspira y demanda y lo que los dirigentes políticos ofrecen. No es posible seguir aplicando a nuestra sociedad lo que hace años fué el lema de una gran empresa publicitaria [permítanos pensar por usted[ Nuestra gente piensa con cabeza propia, observa con malicia, y actúa con viveza.
Lo que comúnmente se dice sobre la chispa del venezolano, no es más que el reconocimiento de que es un ser inteligente, que entiende y es capaz de dar respuestas oportunas, a su manera, Esta sociedad que tenemos no va a sacrificar generaciones enteras detrás de la utopía comunista, como es el caso cubano. La única revolución palpable en nuestro país, es la revolución de las expectativas crecientes.
De acuerdo a esta aseveración la mayoría reclama la refundación del orden democrático sobre la base del desarrollo de las instituciones, el rescate de los valores genuinos, la unidad y la reconciliación, y el establecimiento de un modelo de relaciones sociales basado en la igualdad de oportunidades para todos, la no discriminación de nadie y la inclusión participativa.
En un nuevo proceso de transición la gente aspira a opinar, participar e influir sobre las decisiones que los afecten y esperan un liderazgo nuevo con una oferta superior a la del paternalismo de Estado que vulnera su dignidad y que lo hace cada vez más dependiente de las clases en el poder.
El actual régimen está empeñado en hacernos nadar contra la corriente al querernos imponer una forma de organización, que estoy casi seguro, el 90% de la población rechazaÑ minimizar la propiedad privada que un porcentaje igual defiende y mantener el principio de que ser rico es malo, con el cual hace más de un cuarto de siglo está en desacuerdo.
La dirigencia opositora debe analizar cuidadosamente las demandas y exigencias de la sociedad venezolana las cuales están justificadas en valores. En ese sentido, un elevado porcentaje de la población, por no decir la totalidad, aspira a recuperar el orden, es decir, el respeto al Estado de Derecho, la vigencia de las leyes y el funcionamiento responsable de las instituciones públicas. Un trato con equidad, traducido en garantizar la igualdad de oportunidades para todos. Un comportamiento ético dirigido a rescatar los valores y principios de la cultura nacional y universal que nos atañen. Capacidades gerenciales que hagan más eficiente el funcionamiento de la Administración Pública, en fin, unidad y reconciliación entre los venezolanos, para que podamos trabajar juntos por el engrandecimiento del país.
Ya que como dice Jorge Luis Borges, [ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones[, y las alas de las tragedias pueden rozar nuestras vidas nuevamente ya que lo inevitable puede suceder justamente en el momento en que se siente uno más seguro y confiado.
nevillarin@gmail.com

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