
El Vaticano habría tratado de negociar una oferta de asilo en Rusia para Nicolás Maduro, antes de su captura y detención por parte de las fuerzas estadounidenses el pasado sábado, según informó este viernes el Washington Post.
El diario informó de una conversación entre el cardenal secretario de Estado vaticano, Pietro Parolín, y el embajador estadounidense ante la Santa Sede, Brian Burch, acerca de una supuesta propuesta rusa para conceder asilo a Maduro.
«Lo que se le propuso (a Maduro) fue que se marchara y pudiera disfrutar de su dinero», dijo una persona familiarizada con la oferta rusa, que añadió que «parte de la propuesta era que el presidente ruso, Vladímir Putin, garantizara su seguridad».
A pesar de ello, EE.UU. acabó llevando a cabo una operación militar que resultó en la captura y detención del mandatario venezolano y de su esposa, Cilia Flores, que ahora se encuentran en una cárcel en Nueva York para encarar acusaciones de narcoterrorismo.
Según el Washington Post, que cita a una fuente familiarizada con el asunto, el presidente estadounidense, Donald Trump, incluso habría invitado a Maduro a Washington, para que pudieran discutir en persona un salvoconducto que él mismo le ofreció pero que el venezolano aparentemente rechazó. EFE
Cómo vivieron los niños el bombardeo del 3E: «¿Y si esta noche otra vez explotan?»

La madrugada del sábado 3 de enero tuvo todas las miradas puestas en el cielo, en medio de lo que fue la acción de bombardeo del gobierno de Estados Unidos sobre la ciudad de Caracas, pero en especial la mirada de quienes fueron testigos de excepción: los niños y niñas que vivieron de primera mano las explosiones que rompieron la tranquilidad de la noche.
¿Qué sintieron y cómo vivieron los niños y niñas el bombardeo del 3E?
«Yo duermo con mi mamá y mi tía la llamó por teléfono y salió al balcón, pero no me dejaba asomarme. Igualito yo veía detrás de ella que explotaba y explotaba y todo se veía neeegro pero de repente se ponía anaranjado pero muy muy muy anaranjado. Después mi hermano que estaba descalzo y sin camisa me cargó para que me metiera al cuarto con mi abuela y me mandaron a poner los zapatos y un suéter por si teníamos que salir. Pero no salimos porque mi mamá le decía ¿y para dónde vamos a agarrar, tú estás loco?». Naty, 9 años, vive en un edificio en la avenida intercomunal de El Valle, a 6 kilómetros de Fuerte Tiuna.
«Yo pensé que eran unos fuegos artificiales monstruosos. Pero mi mamá corría de cuarto en cuarto y despertó a toda mi familia y dijo: ¡Son bombas, son bombas! Ahí sí me asusté y dije para dentro de mi cabeza ‘esta no la cuento’. Menos mal que no nos alcanzaron». Isa, 8 años, vive en El Paraíso, a 3 kilómetros de una comandancia de la Guardia Nacional.
«Yo sé que pasaban aviones por arriba y eso sonaba como frrruuuuuummm, pero no se parecía a las películas porque era mucho más fuerte, se sentía que me retumbaba en las orejas y en el pecho». Kevin, 9 años, vive en el sector El Observatorio.
«Los niños hicieron un fuerte en la sala, por puro instinto. No se despertaron en la madrugada gracias a Dios porque en el momento no se enteraron, igual cuando se levantaron como a las 7 de la mañana todo era una locura, estábamos sin electricidad, no podían usar los teléfonos porque estábamos ahorrando batería y no sabían qué pasaba, así que armaron un fuerte con sillas y sábanas en plena sala y adentro metieron galletas y un botellón de agua». Nailet, mamá de Amanda y Alex, de 8 y 10 años.
“Por qué lanzaron bombas? ¿Todos nos teníamos que enterar así? Yo creo que no ha terminado aunque mi mamá dice que sí ¿Pero y si esta noche otra vez explotan?». Luciana, 10 años, vive en Santa Mónica, a 5 kilómetros de Fuerte Tiuna.
«Mamá, creo que esta noche puede haber kabum kabum porque vi en tiktok que hay un lugar en Estados Unidos donde si se vende mucha pizza es porque va a pasar algo. Y anoche vendieron mucha pizza». Julián, 12 años.
«Mi mamá me decía a cada rato ‘no pasa nada, quédate en el cuarto tranquilo’ pero ella era la que andaba como loca y llamó a medio mundo. Si en la ventana se veía que Caracas estaba explotando». Leider, 11 años, vive en Catia.
«Ojalá ya se resuelva lo que sea que esté pasando porque todos los años nos pasa algo. El año pasado (se refiere a 2024) había protestas y no pudimos salir por varios días y ahora nos lanzan bombas y mi mamá dijo que tampoco podemos salir mucho. Como que vivimos en un país explosivo». Daniela, 9 años, vive en El Cementerio.
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