Con el apetito por el riesgo intacto, los inversores transitan una semana marcada por balances, materias primas en ascenso y un dólar débil. Todo en la antesala de la Fed. Soy Carlos Rodríguez Salcedo, editor de Mercados, y así fue el ritmo bursátil de hoy.
Wall Street cerró el martes con una nueva jornada de récords, impulsado por el buen clima en torno a los balances, el repunte de las materias primas y un dólar que extendió sus pérdidas a mínimos de 2022, mientras Trump afirma que no le preocupa la debilidad de la moneda. Todo, a horas de la primera reunión del año de la Reserva Federal.
El S&P 500 subió por quinta sesión consecutiva y quedó cerca de los 7.000 puntos, tras marcar un nuevo máximo. El Nasdaq también avanzó con fuerza, apuntalado por el sector tecnológico en plena temporada de resultados. En cambio, el Dow Jones cedió ligeramente, arrastrado por caídas en aseguradoras como UnitedHealth (UNH), golpeada por regulaciones y proyecciones débiles.
En el frente macro, el índice de confianza del consumidor del Conference Board cayó a mínimos de 2014, sumando un matiz de cautela justo antes de que hable la Fed o vuelva el fantasma de un posible cierre de gobierno en EE.UU.
Pero los titulares siguen estando en las materias primas. El oro superó los US$5.100 la onza y acumula siete jornadas en verde. Según Deutsche Bank, podría alcanzar los US$6.000 en los próximos trimestres, impulsado por la debilidad estructural del dólar y una mayor asignación hacia activos reales. El petróleo también repuntó con fuerza hasta precios que no veía desde octubre.
El mercado llega algo confiado al primer test monetario del año, con precios de activos que descuentan tasas más bajas más adelante en el año. Ahora falta saber si la Reserva Federal comparte ese optimismo. La atención, como siempre, estará en las palabras que entregue mañana Jerome Powell. Cuéntenme ustedes qué están viendo en carlos.rodriguez@bloomberglinea.com.
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