La historia de Jimena Araya, “Rosita”, expone cómo el chavismo convirtió el espectáculo en fachada y la fama en protección. De actriz popular y DJ nocturna a figura sancionada por Estados Unidos y México, vinculada al Tren de Aragua y acusada por la justicia federal estadounidense por una red criminal internacional, este reportaje revela el entramado de impunidad, dinero y poder que rodeó su vida pública y su vida secreta. Un caso que no es aislado, sino síntoma de una Venezuela capturada por el crimen organizado.
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