Un reportaje de la agencia internacional IRIN News, firmado por el corresponsal Bram Ebus (lea el artículo original en inglés aquí) se acerca a esta “La guerra de las trochas”, para contar de primera mano el infortunio de miles de venezolanos obligados a cruzar hacia Colombia, para escapar del colapso de la economía de Venezuela, una ex potencia petrolera que en el pasado atrajo a millones de colombianos. IRIN News se especializa en cubrir e informar sobre crisis humanitarias alrededor del mundo. No es responsable de esta traducción libre hecha por El Estímulo.
Los analistas y funcionarios advierten que el tráfico de personas por esos senderos ha aumentado en las últimas semanas desde que el presidente colombiano Juan Manuel Santos anunció que aplicará controles más estrictos en los cruces fronterizos oficiales, en un esfuerzo por contener la migración masiva desde Venezuela.
Colombia no reconoce a los migrantes venezolanos como refugiados, pero la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, afirmó recientemente que un número significativo debería considerarse como tales. También está instando a los estados receptores a que permitan a los venezolanos el acceso a su territorio y que adopten medidas de protección más pragmáticas.
Un juego de números
“El problema de los migrantes venezolanos ha estado creciendo. Es un problema complejo; un problema al que no estamos acostumbrados “, dijo Santos durante una visita a la ciudad fronteriza de Cúcuta el 8 de febrero, el día en que anunció las nuevas regulaciones fronterizas.
Desde entonces, solo los poseedores de visas válidas o de tarjetas migratorias (que solo permiten visitas a corto plazo y ya no son emitidas) pueden ingresar a Colombia.
Willington Muñoz, coordinador de un centro de refugiados dirigido por la Iglesia Católica en Cúcuta, dice que las nuevas medidas pueden interpretarse como un “cierre diplomático de la frontera”, porque muchos venezolanos carecen de los documentos necesarios para obtener pasaportes y los funcionarios pueden solicitar sobornos inaccesibles o carecen de los materiales para procesar las solicitudes.
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Foto: Bram Ebus/Agencia IRIN News |
Funcionarios en el departamento fronterizo colombiano Norte de Santander, del cual Cúcuta es la capital, han registrado 78 trochas. Dicen que recientemente han visto más contrabandistas y migrantes indocumentados usando esos senderos.
Más de 550.000 venezolanos documentados residen actualmente en Colombia, pero muchos más han ingresado sin documentación, aumentando la presión sobre ciudades fronterizas como Cúcuta.
-“Te matarán”-
Los contrabandistas también dependen de las trochas. “Si cometes un error y tomas la trocha equivocada, te matarán”, dice un joven de 23 años de Caracas que pidió que su nombre sea resguardado por seguridad, en alusión a los diversos grupos que controlan los caminos.
Llegó a Colombia en noviembre pasado y dice que mientras dormía en la estación de autobuses de Cúcuta fue contratado como contrabandista. Dice que dejó de trasegar productos de contrabando hace unas semanas, temiendo por su vida. Ganó buen dinero, en un trabajo que dependía de las trochas, “pero la vida vale más”, explica.
Una caminata de cuatro kilómetros a través de la frontera por una trocha es una costosa aventura, dice. Los paramilitares y guerrilleros que han luchado durante mucho tiempo en el conflicto civil que lleva medio siglo en Colombia, abarrotan las rutas. Las guerrillas del ELN (Ejército de Liberación Nacional) y del EPL (Ejército Popular de Liberación) están activas, al igual que los Rastrojos y los Urabeños, grupos paramilitares que compiten por el control de las trochas más lucrativas. Todos exigen pagos por parte de las personas que usan las rutas.
Leer mas: http://elestimulo.com/blog/cada-vez-mas-venezolanos-se-exponen-a-guerra-de-las-trochas-para-cruzar-hacia-colombia/


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