Kim se reunió con el Presidente Xi Jinping en Beijing, donde manifestó su compromiso con la desnuclearización
El líder de Corea del Norte buscó tanto el respaldo de Beijing ante sus próximas reuniones con los presidentes de Corea del Sur y de Estados Unidos como convertirse en un actor validado en el escenario global.
En la primera visita internacional de Kim Jong-un desde que llegó al poder en Corea del Norte en 2011, los largos apretones de manos, los brindis, las caminatas y las sonrisas que intercambió con el Presidente chino, Xi Jinping, dejaron de manifiesto que, a pesar de las recientes tensiones, Pyongyang tiene un poderoso aliado. China utilizó también la cumbre de esta semana, que sorprendió al resto del mundo, para demostrar que no permitirá que la marginen de las discusiones sobre el futuro de su vecino, ni de los encuentros que el líder norcoreano tendrá en los próximos meses con los presidentes de Corea del Sur y de Estados Unidos.
La visita secreta "no oficial", que habría ocurrido entre el domingo y ayer, fue confirmada una vez que Kim y su señora, Ri Sol-ju, regresaron a su país, aunque el paso de un extraño tren blindado por Beijing ya había desatado las especulaciones sobre la presencia del líder norcoreano. Su padre, el fallecido Kim Jong-il, realizó varios viajes ocultos a China entre 2010 y 2011, siempre en tren porque tenía miedo a volar.
"No cabe duda de que mi primera visita fuera tenía que ser a la capital china", dijo el líder norcoreano, según la agencia KCNA. "Es mi solemne deber, como alguien que debe valorar los lazos a lo largo de generaciones", agregó Kim, quien aseguró estar comprometido con la desnuclearización de la península y reafirmó su disposición a "dialogar con EE.UU." y otros países.
Los expertos coinciden en que además de haberle servido como preparación para sus próximas cumbres con Corea del Sur y EE.UU., el encuentro secreto sería un claro intento de Kim por conseguir el respaldo de la primera potencia asiática de cara a las conversaciones que mantendrá en abril y mayo con los mandatarios de dichos países. Pero el líder norcoreano también "quiere ser validado" internacionalmente y quiere que China "reduzca su actitud" paternalista con Norcorea, comentó a "El Mercurio" Richard Bush, codirector para Asia de Brookings Institution.
Xi destacó la importancia de mantener "intercambios de alto nivel" entre ambos países, avanzar en el desarrollo de la paz y "cimentar la voluntad popular" de ampliar las relaciones entre los dos regímenes comunistas. Un objetivo crucial para Beijing sería reafirmar su conexión con las reuniones que sostendrá el líder norcoreano próximamente, de las que hasta ahora ha estado excluido.
China ha sido el principal aliado político y un socio comercial indispensable para el régimen de Kim después de la guerra entre ambas Coreas (en armisticio desde 1953), pero las relaciones se deterioraron de manera muy fuerte principalmente en el último año debido a los desafiantes ensayos de misiles de largo alcance y las pruebas nucleares de Pyongyang.
Beijing apoyó las sanciones de la ONU y suspendió las importaciones de carbón y mineral de hierro desde el país vecino, también porque Norcorea aparentemente trató de humillar al gigante asiático al hacer coincidir algunos de sus ensayos misilísticos con grandes cumbres globales que se han realizado en China.
En este contexto, el gobierno de Xi parecía haberse convertido en un mero espectador a medida que Corea del Norte comenzó a comunicarse con Seúl y Washington en las semanas recientes, en especial desde la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno, el mes pasado.
"Es una victoria psicológica para Beijing haber asegurado una reunión con Kim antes de que se reuniera con (el surcoreano) Moon Jae-in o con Trump. También es un recordatorio muy fuerte para todos los actores de que si bien China fomenta la diplomacia, especialmente las conversaciones entre Pyongyang y Washington, para aliviar las tensiones y promover la estabilidad en la región, no será un jugador pasivo en este proceso", comentó a este diario Jenny Town, subdirectora del sitio 38 North, asociado a la Universidad de Johns Hopkins.
La analista agregó que en Beijing existe la sensación de que endurecieron las medidas contra el régimen de Kim con el fin de evitar una guerra comercial con EE.UU., pero la administración Trump de todas formas ya estaría encaminando a China hacia esa guerra. "Ahora que Corea del Norte ha dejado de realizar pruebas, está inmersa en un proceso diplomático y ha declarado su voluntad de negociar la desnuclearización, le permite a China suavizar su posición".
Kim, que calificó el encuentro de "exitoso", habría invitado a Xi a visitar Pyongyang en "un momento apropiado", lo que habría sido aceptado por el Mandatario chino.
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