A raíz del reinicio del dialogo entre el Gobierno de Venezuela y la agrupación opositora, Mesa de la Unidad Democrática (MUD), han surgido una serie de interrogantes imposibles de obviar. Estas, además de haber trascendido a la opinión pública internacional, se han convertido en factor de duda y de discordia entre quienes abogan por el dialogo y sus detractores.
Una de las características de las sociedades democráticas es precisamente la discusión, y hasta las críticas en relación con cualquier aspecto que comprometa los intereses de sus miembros. Proviniendo las acciones de seres humanos, y recordando que estos no son infalibles, es obvio que al no existir soluciones perfectas la duda y las críticas no solo deban de existir, sino que deberían ser bienvenidas. En el caso de Venezuela no ha sido así, llegándose hasta al extremo de que ciudadanos se ataquen entre sí, acusándose los unos a los otros de pretender crear desunión dentro de la agrupación, y hasta de recibir dinero de parte del gobierno para lograrlo.
Si bien es entendible el efecto que ha venido produciendo el dialogo debido a la tremenda crisis política y económica que se vive en Venezuela, -circunstancia que ha crispado los ánimos de todos sus habitantes-, no es menos cierto que de continuarse por ese camino de descalificación y de sordera ante la posibilidad de corregir algún error en la conducción del mismo, las consecuencias las pagarán todos los venezolanos. De allí que se haga necesario la búsqueda de algún sistema de evaluación, capaz de demostrar objetivamente, tanto a los participantes del dialogo, como a sus defensores y detractores, su efectividad o no.
Uno de los mecanismos que pueden contribuir a resolver la situación creada está contenido en el “Manual de Planificación, Seguimiento y Evaluación de los resultados de desarrollo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)”. Si bien dicho manual hace referencia a la gestión de proyectos, y al desarrollo de verdaderos programas, el mismo establece una serie de parámetros que resultan de utilidad para conocer la efectividad de las estrategias desarrolladas en infinidad de actividades, siendo el dialogo y la negociación unas de ellas.
Empecemos por recordar que este diálogo ha sido generado como consecuencia de la ingobernabilidad del país. De no haber sido así, organismos como la UNASUR, e instituciones como el Vaticano, jamás se hubieran involucrado. Entendiendo entonces al diálogo Gobierno-MUD como el proyecto de paz del país, se hace fundamental realizar su seguimiento a fin de evaluar hasta qué punto este resulta constructivo, así como establecer los cambios necesarios para mejorarlo si fuera el caso.
En materia de gestión de proyectos, el primer paso para su evaluación es el comparar entre los cambios generados por el proyecto en la actualidad y aquellos que estaban previstos en el momento de su planificación. En el caso del diálogo en Venezuela, debemos conocer cuáles fueron los objetivos planteados por las partes a su inicio, y compararlos con la materialización de esos objetivos hasta el presente. Debido a la controversia surgida en el seno de la oposición venezolana, haremos referencia únicamente a los objetivos planteados por la MUD, a cuyo efecto lo denominaremos “Proyecto Dialogo”.
Así tenemos que al inicio de la activación del dialogo, la máxima autoridad de la MUD señalo como objetivos, lo siguiente: “El temario es claro: Solución electoral, libertad de los presos políticos y retorno de los exiliados, atención a las víctimas de la crisis humanitaria y respeto a la Asamblea Nacional (AN)...”
Los aspectos antes señalados corresponden, de acuerdo al manual del PNUD, a lo que se denomina “el panorama de temas prioritarios”. En otras palabras, la MUD reinicio el diálogo porque deseaba resolver la situación del país buscando una solución electoral. Exigía la liberación de los “presos políticos”, requería del gobierno la atención a la crisis por falta de insumos de primera necesidad; y por último, buscaba se respetara la competencia de la AN.
Reunidas las partes en conflicto, fue presentado un documento oficial (octubre 30, 2016), en el cual se estableció el resultado de la reunión celebrada entre ellos, de donde, entre otros, se produjeron los siguientes acuerdos: “…Revisión de la situación de personas privadas de libertad; caso de los diputados del Estado Amazonas; cronograma e institucionalidad electoral y respeto a los procesos electorales previstos en la Constitución; funcionamiento y autonomía de los poderes públicos y respeto de sus respectivas competencias constitucionales; compromiso conjunto para mejorar las condiciones de abastecimiento de alimentos y medicinas y explorar alternativas que conlleven la acción conjunta de los órganos del Estado para atender los temas económicos más urgentes…”
Leer mas: http://www.notiminuto.com/noticia/como-medir-la-efectividad-del-dialogo/

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