La isla, frente a la inestabilidad energética. Pese a que no hay cifras oficiales, Caracas habría reducido la ayuda a La Habana, generando temor en el castrismo.
Atrás quedaron los años en que el régimen de La Habana disfrutaba de los beneficios del crudo venezolano. El Presidente de Cuba, Raúl Castro, le pidió a su par ruso, Vladimir Putin, que mantenga un suministro estable de petróleo y sus derivados a la isla debido a los problemas por los que atraviesa el gobierno chavista, socio energético del castrismo desde que Hugo Chávez llegó al poder en Caracas, en 1999, según fuentes del sector.
Cuba ha tenido que restringir el uso de sus fuentes energéticas al encontrarse con dificultades para recibir el petróleo de Venezuela, que atraviesa graves problemas de producción, bajos precios del crudo, una escasez general de productos básicos y una inflación proyectada para este año del 700% por el FMI, que han restado rentabilidad a los yacimientos petrolíferos de ese país.
Una fuente que conoce el contenido de la supuesta carta que Castro le mandó a Putin dijo a la Agencia de Información del Petróleo que La Habana se ha visto obligada a buscar nuevas fuentes de suministros en los mercados internacionales y ha optado por dirigirse a Moscú para pedirle condiciones favorables en precios y financiación.
La carta no precisa los volúmenes de petróleo que necesita la isla ni las condiciones de las que querría beneficiarse, pero garantiza que el gobierno cubano cumplirá estrictamente con sus obligaciones de pago si se cierra un contrato, señaló EFE.
El Ministerio de Economía ruso, en una carta al Ministerio de Energía, advierte que "la capacidad de pago de Cuba es un riesgo importante" y propone implicar en la organización de los suministros a "las compañías petroleras rusas que tienen proyectos de inversión en ese país", como es el caso de la petrolera estatal Rosneft.
Hasta ahora, los suministros de petróleo ruso a Cuba son escasos y no tienen un carácter estable: en el primer semestre de 2016, Rusia exportó a la isla apenas 1.400 toneladas de crudo, valorado en 250.000 dólares.
El origen
Desde el año 2005, con la creación de Petrocaribe, el gobierno venezolano entrega a los países de Centroamérica y el Caribe, desde Belice a Haití, crudo y productos derivados a precios preferentes y pagaderos hasta dentro de 25 años. Nicaragua y Cuba tienen acuerdos separados, pero en términos similares.
Venezuela genera el 96% de sus divisas por la venta de petróleo, cuyas exportaciones vivieron un peak de más de 100 dólares el barril a comienzos de esta década, pero desde hace casi 3 años van a la baja, llegando a cotizarse a menos de 30 dólares el barril.
No existe actualmente información oficial sobre cuánto petróleo va a qué países. Tanto es así, que en sus denuncias habituales, los dirigentes de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) acusan al gobierno de gastar y despilfarrar, pero sin cifras.
Mediciones privadas estiman que en su punto más alto, a fines de la década pasada y comienzos de la actual, Venezuela envió a Cuba 115.000 barriles de petróleo diarios, parte de los cuales, según algunos medios disidentes, fueron revendidos para generar divisas, y actualmente la cifra rondaría los 80.000, pese a que el Presidente Maduro no ha aclarado si la ayuda a Cuba y al Petrocaribe bajará. Una disminución no muy grande, pero el déficit cubano se debería al aumento del consumo interno en la isla producto del boom del turismo.
El analista cubano del Centro Internacional para la Política Energética y Ambiental de la Universidad de Texas, Jorge Piñón, dijo a la BBC que si el envío de petróleo venezolano a Cuba desaparece, La Habana tendrá un gasto anual de US$ 1.300 millones por combustible que tendría que comprar en los mercados internacionales.
Las razones de la baja producción de crudo en Venezuela son variadas. Víctor Salmerón, autor del libro "Petróleo y desmadre: De la gran Venezuela a la revolución bolivariana", enumeró algunas de las causas en un artículo reciente: desde factores operativos, como taladros chinos que no han resultado óptimos para la perforación, al punto de que la terminación de los pozos aumentó desde un promedio de 15 a 60 días; hasta problemas surgidos luego de la nacionalización de una serie de empresas energéticas en 2009 y del reemplazo de operadores en la estatal PDVSA.
Compañías especializadas que prestan servicios a la industria petrolera venezolana, como Halliburton y Schlumberger, anunciaron que reducirán sus operaciones en el país ante la acumulación de deudas.
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A pesar de los cantos de sirena del deshielo y la apertura económica, Cuba se asoma a una importante crisis, acuciada por el cierre del grifo en el crudo subsidiado de Venezuela, lo que obliga a la isla a buscar alternativas a contrarreloj para diversificar su economía y evitar un colapso. Aunque no hay cifras oficiales, Cuba estaría recibiendo hoy por debajo de los 80.000 barriles diarios, lejos de los 105.000 que llegó a obtener en los mejores momentos del idilio Cuba-Venezuela, que los entonces presidentes Fidel Castro y Hugo Chávez iniciaron en 2003 y que todavía perdura. Las dificultades para lograr un suministro estable de petróleo -la isla solo produce el 40 % de lo que consume- obligan a Cuba a buscar nuevos socios y el presidente Raúl Castro se ha dirigido esta misma semana por carta al mandatario ruso, Vladimir Putin, para solicitar colaboración en ese sentido.
ResponderBorrarLa crisis estructural de Venezuela tiene un doble impacto en Cuba: por un lado tiene que recurrir al mercado mundial a comprar petróleo a precios más caros; y por otro, implica una pérdida de ingresos por la exportación de servicios profesionales, ya que el país suramericano está recortando la contratación de médicos y maestros cubanos. Esta situación ha despertado los fantasmas del Periodo Especial, el colapso de gran envergadura que sufrió Cuba tras la caída de la Unión Soviética, aunque "el choque será menor ya que la economía cubana no es hoy tan dependiente de un único socio", apuntó a Efe Carmelo Mesa-Lago, profesor emérito de Economía de la Universidad de Pittsburg. "La dependencia comercial de Cuba con la URSS implicaba en torno a un 70 %, si se suman el resto de países del bloque socialista hubo años que alcanzó el 75 %. Con Venezuela, el comercio externo no ha sobrepasado el 44 %", explicó.
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