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Republica del Zulia
Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.
lunes, mayo 16, 2016
La Leyenda del Bachaquero - Luis Pedro España
Si usted es de los que cree, siquiera en parte, que la reventa de productos es una de las causas (o la causa) del desabastecimiento. Si usted es de los que piensa que los bachaqueros son una forma de redistribución del ingreso a favor de los sectores populares, lo que los mantiene adormecidos. O si incluso opina que se trata de personas sin conciencia y que abusan o se aprovechan de los demás, pues por favor no siga leyendo, mi lista de enemigos está completa.
Ahora bien, si por el contrario cree que la reventa, arbitraje de precios o bachaquismo, no es sino una simple consecuencia de la inmensa distorsión de precios de la economía venezolana, producto de la política de controles y la escasez de oferta, entonces siga adelante.
La practica del bachaquismo, una empresa informal.
Consideremos la reventa de productos controlados como una actividad del sector informal del comercio al detal. De eso se trata, son personas que se emplean en hacer colas, cazar productos regulados y entregárselos a su empleador según una comisión previamente acordada. Es una actividad novedosa, no la habíamos conocido antes (nunca antes habíamos tenido semejante distorsión de precios), pero es una actividad organizada con lógica de negocio, con empleados que participan en ella, con división del trabajo y empleadores que ponen el capital.
No es una actividad independiente, solidaria o entre amigas de la cuadra. Es, repetimos, una empresa, que tienen sus empleados que se reparten las funciones. Unos son los encargados de colearse (pirañas), hay quienes compran, quienes acopian y quienes colocan el producto en una atomizada red de distribución. Por ser el sector formal (público o privado) el proveedor de la mercancía, y por la cantidad de restricciones (capta huellas, numero de cédula, locales de distribución, etc.) la actividad tiene que ser cada vez más organizada y hasta planificada. Un inmenso diferencial de precio la estimula, y no como muchos creen, no es por la falta de conciencia, la baja moral o la perdida de valores de quienes participan en esa actividad.
Más adelante veremos el porque de esas valoraciones cuasi-racistas. Por lo pronto, y que quede claro, cuanto más controles y cuanta menos producción, pues mayor será el diferencial de precio y más grandes los incentivos para que prolifere el negocio. Nada de esto tiene que ver con la conciencia.
El discurso del “Hombre Blanco”
En las encuestas de opinión, cuando se le pregunta a los entrevistados cual es la causa del desabastecimiento, en primer lugar, poco más de la mitad, señalan al gobierno de Maduro y sus políticas. Un 15% o 20% responde instintivamente que es un episodio más de la guerra económica y hasta un 30% dice que es la gente, que es la actitud de la gente la causa del desabastecimiento.
Sino fuera por esa apreciación, que responde al inmediatismo de quien ve la causa sólo hasta donde le alcanza la mirada, el gobierno sería responsable en un 70% u 80% del problema. Por eso, esa autoflagelación en la que se incurre cuando se dice que son los propios venezolanos quienes (por comprar de más, dedicarse al bachaqueo, o alguna otra inmoralidad), son culpables o corresponsables del desabastecimiento, es de los juicios favoritos de un gobierno que le encanta repartir culpas y nunca asumir las propias.
Cuando decimos que esa explicación es producto de no ver más allá de la nariz, es porque muchos venezolanos no tienen recursos conceptuales para comprender este desquicie de economía o, también es el caso, de la clásica mirada segregacionista de quienes siempre creen que ellos hacen lo correcto y son los otros, los pobres, los humildes o los ignorantes, quienes se comportan alejados de la moral pública, la cual para el caso que nos ocupa es “comprar más de lo que se necesita”. Pero ese juicio de “hombre blanco” recientemente ha tomado ribetes de lógica económica y de explicaciones políticas. Asistidos por no pocos analistas se ha instalado la idea de que la actividad del bachaqueo es un mecanismo de compensación social, de redistribución del ingreso. Algo así como que los pobres (sin oficio, moral y trabajo) se dan a la tarea de bachaquear, para venderle con sobreprecio a la clase media pudiente (que si trabaja y tiene moral), para así enriquecerse sacando provecho de ellos. Inclusive por allí la han denominado “misión bachaqueo” como una actividad que deliberadamente promociona el gobierno.
Leer mas: http://revistasic.gumilla.org/2016/la-leyenda-del-bachaquero/
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