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| “La ley alcanza a todos los presos políticos y exiliados. No ampara a los que hayan cometido delitos” |
“En sistemas como estos, que tienen 115 presos políticos y decenas de exiliados, no tenemos manera de poner fecha a la libertad, pero está muy cerca. El pueblo introdujo la llave en el cerrojo el 6 de diciembre. Lo que falta es dar la vuelta a la llave para liberarlos”.
Insiste Delsa Solórzano, como lo ha hecho el resto de los diputados de la oposición, en que la Ley de amnistía y reconciliación nacional no ampara a matones ni ladronzuelos.
El chavismo, empecinado, ha machacado entre varios de sus seguidores la idea de que el estatuto, aprobado esta semana en segunda discusión, será salvoconducto para gente como el mismísimo asesino de Adriana Urquiola, Jhonny Bolívar.
“La ley alcanza a todos los presos políticos y exiliados. No ampara a los que hayan cometido delitos. La ley ampara a los que, sin haber cometido ningún crimen, están acusados, investigados o imputados por algo que no cometieron pero se les imputa por pensar diferente. Por ejemplo, Leopoldo López no ha matado a nadie. Ni Antonio Ledezma ni Daniel Ceballos. Ahora, se les imputan crímenes que ninguno de ellos cometió para justificar tenerlos en prisión, así como el resto de los presos políticos”, explica la diputada de la Asamblea Nacional por el estado Miranda y presidenta de la Comisión de Política Interior.
Lo recalca, además, como abogada. Pero, como política, entiende que el asunto va por otros derroteros: que no se trata simplemente del temor del oficialismo a que sean liberados delincuentes, sino al empeño de su exponente principal, Nicolás Maduro, a que no haya paz en Venezuela. Es su convicción.
“Es que Nicolás se la tiene jurada a Venezuela, no solo a la ley. Cuando tienes un país que necesita comida y el presidente no se la quiere dar, cuando tú tienes un país que necesita seguridad y el presidente no se la quiere dar, también tenemos un país que quiere reconciliación y el presidente no se la quiere dar. Por eso es que el cambio político es tan necesario en Venezuela. Por eso es que el cambio político es un anhelo y un clamor nacional, así como lo son la amnistía y la reconciliación”, expone.
La Asamblea decide
Según Solórzano, pese a la desincorporación de los tres diputados del estado Amazonas, existe la posibilidad de que la Ley de Amnistía se cumpla en sus postulados principales por una razón: la constitución legal es de 164 diputados.
“Por tanto, la mayoría calificada somos 109, y eso indica que la ley es ley ya. Fue aprobada en segunda discusión”. Si las trabas afloran, “nosotros vamos a batallar para hacerla cumplir”.
¿El Tribunal Supremo de Justicia mediante su Sala Constitucional? Tampoco, según la diputada, puede frenar la amnistía, pues “nada más puede pronunciarse sobre la constitucionalidad de la ley, y en el caso de la amnistía, solo la constitucionalidad se referiría al tema de derechos humanos, y ninguno de nuestros presos políticos están condenados o acusados o imputado o perseguidos por violaciones de derechos humanos. En cualquier caso, tendría el tribunal que devolver la ley a la Asamblea… y esta la promulgará”, recalca.
Su única duda: la fecha para la concreción: “en sistemas como estos, que tienen 115 presos políticos y decenas de exiliados, no tenemos manera de poner fecha a la libertad, pero está muy cerca. El pueblo introdujo la llave en el cerrojo el 6 de diciembre. Lo que falta es dar la vuelta a la llave para liberarlos”.
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