Republica del Zulia

Julio Portillo: Necesitamos entonces promover el regionalismo como protesta al excesivo centralismo en todos los órdenes. Tenemos que despertar la conciencia política de la provincia.

lunes, marzo 28, 2016

Cuba después de Obama ANDRÉS OPPENHEIMER

El discurso del Presidente Obama en Cuba a favor de la democracia y los derechos humanos en la isla fue relativamente bueno, pero no nos hagamos ilusiones: sus palabras serán enterradas por una avalancha de propaganda política del régimen de Castro dentro de la isla, y puede que pronto se convertirán en una memoria vaga para la mayoría de los cubanos.

No es mi intención restarle mérito al discurso de Obama en La Habana, ni a su política de apertura hacia la isla, tal como lo está haciendo buena parte de la derecha estadounidense. Al contrario, la decisión de Obama de revertir la política estadounidense hacia la isla fue en general acertada, tras cinco décadas de intentos fallidos de aislar a Cuba.

Pero Obama podría haber hecho mejor las cosas. Durante su visita a Cuba, el Presidente de Estados Unidos fue excesivamente conciliador e innecesariamente amable con el dictador cubano, Raúl Castro.

Obama podría haber hecho el mismo viaje y celebrar una reunión oficial en La Habana con Castro, pero dando un discurso más fuerte, sin dejar de ser respetuoso con su huésped. Podría haber obviado sus alabanzas a los presuntos logros de Cuba en salud y educación, que dejaron de existir hace por lo menos dos décadas, y podría haber evitado la foto junto con Castro disfrutando alegremente de un partido de béisbol.

Hubo cosas que hay que aplaudir. En su discurso transmitido en vivo en la isla al final de su histórica visita de tres días, Obama dijo: "Creo que los ciudadanos deben tener la libertad de decir lo que piensan sin miedo, para organizarse y criticar a su gobierno, y para protestar con toda tranquilidad". Y añadió: "Y sí, creo que los votantes deben ser capaces de elegir a sus gobiernos en elecciones libres y democráticas".

Por otra parte, Obama subrayó una y otra vez que EE.UU. ya no es un enemigo de Cuba. Eso estuvo bien, porque desacredita la vieja excusa del régimen de Castro de que Cuba no puede permitir elecciones democráticas ni una prensa libre porque supuestamente es una "plaza sitiada".

Sin embargo , José Miguel Vivanco, jefe del departamento para las Américas de Human Rights Watch y un partidario de la apertura de Obama hacia Cuba, señala que este "debió haber sido mucho más claro y específico, y exigir las urgentes reformas que hacen falta para que los cubanos puedan vivir en una sociedad abierta".

Vivanco destacó que, entre otras cosas, Obama debería haber señalado que el régimen cubano está bloqueando el acceso a páginas web de periodistas independientes, negando derechos sindicales, y utilizando una legislación "orwelliana" que permite encarcelar a los cubanos por hasta 4 años por actividades "pre-delictivas".

Leer mas: http://diario.elmercurio.com/2016/03/26/internacional/internacional/noticias/ACC12349-BBE8-4715-9A82-013D09F780FD.htm

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